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¿A qué conduce todo esto?

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“El modelo del Madrid es imperialista y, además, tiene ciertos aires de prepotencia”. Fueron palabras de Joan Laporta el 16 de junio de 2009, después de que Florentino Pérez agotase créditos bancarios para fichar a Cristiano Ronaldo y Kaká. Justo dos años después, Sandro Rosell ha seguido la línea continuista de las críticas de manera inoportuna y erupcionando un volcán innecesario. Porque aunque el trasfondo de este caos lo provocó Mourinho, el presidente del Barça perdió una oportunidad inmejorable para recalcar la hegemonía deportiva de su club. Le habría bastado subirse al atril con la Champions y la Liga de adorno mobiliario, mas la ristra de títulos de otras secciones; haber pronunciado un relato institucional bajo ese nombre tan precioso del ‘triunfo de los valores’ habría sido un colofón de película; haber presumido de barcelonismo y su éxito contemporáneo habría sido agradecido por los aficionados al Barça y, en general, el mundillo del fútbol. Pero, como recalcó Rosell, “el corazón nos pedía otra cosa, pero la cordura nos hizo optar por la prudencia”…hasta ayer. Porque cuando el club anunció días antes la alocución del presidente para resumir el año I, parte de la opinión pública y los bastiones más críticos le exigían la contundencia, tan liviana cuando la utiliza Mourinho como alarmante si viene del resto del mundo. A tenor del discurso, es obvio que Rosell no aguantaba más, quizá porque le hubieran metido dentro una olla a presión, o creyendo que esa declaración de intenciones va a ser asumida por el Madrid.

Desde luego, a Mourinho, allá donde esté en estos días, le traerá al pairo: sabe cuál es su papel y ha logrado engatusar al ideólogo del proyecto faraónico para plegarse al concepto que él tiene de un equipo ganador. El portugués sólo entiende su profesión desde la perseverancia del éxito y, afortunadamente para él,  casi ningún colega de banquillo puede alardear de semejante filosofía. No obstante, el lema ‘ganar de cualquier manera’ no debería valer en una “institución centenaria, con un alto grado de compromiso ante sus socios, aficionados y ante la sociedad” (definición políticamente correcta que hace Rosell del Madrid). Y es ahí donde debería entrar de oficio Florentino Pérez en una situación normal, en la que el presidente manda, el director deportivo ficha con el consenso del entrenador y éste se dedica a gestionar un vestuario. Pero el Madrid de hoy es el del omnímodo Mourinho, tan pendiente de convocar a Cristiano Ronaldo como de escudriñar cada entrevista que concedan sus jugadores. Y en esa tesitura, la guerra de comunicados oficiales o provocaciones a vuela pluma, sin una reflexión previa, entre los clubes se intuye larga y prolija.

Pero Rosell ha entrado al trapo cuando el efecto devastador del ‘rally de los clásicos’ se había atenuado; ha creído que amagar con puño de hierro exaltaría a las masas, cuando precisamente este Barça tiene mil y un motivos para excitar a los suyos: desde la prodigiosa idea de La Masía hasta las jugadas extraterrestres de Messi y unos cuantos más. Incluso, Florentino Pérez en sus cansinas referencias a la grandiosidad y caballerosidad del madridista, siempre obvia a otros clubes. Y aunque  suene ‘ombliguista’, le ayuda para que nadie le acuse de tener celo del rival. Rosell empezó su presidencia del mismo modo….hasta que la provocación de Mourinho ha desatado casi un estado marcial entre los clubes. Habría sido más coherente haber respondido las burradas del portugués episodio a episodio, y no al final con tanta premeditación. Justo ahora, vivimos un ciclo en el que al Barça no le hace falta fijarse en el rival ni en el sentido deportivo ni institucional. Por eso, la amenaza de romper relaciones con el Madrid, sinceramente no sé cuáles hay ahora, no venían a cuento, aunque pueda sobreexcitar a parte de la hinchada.

Sin embargo, el presidente azulgrana sí tiene razón en un punto: “hay situaciones que no se pueden repetir”….ni la rueda de prensa de Mourinho posterior al 0-2 de Champions, ni la denuncia del Barça contra éste a la UEFA (Platini ya estaba preparado para actuar sin ‘sugerencias’). Es una pena que hayamos perdido el folclore de antaño, cuando personajes como Mendoza, Núñez, Gaspart o Lorenzo Sanz se mandaban recaditos sin más intención que rabiar al referido. Aquí he encontrado dos perlas de lo que significaban las guerras dialécticas de los noventa:

-“Aunque soy muy mayor, porque lo ha vuelto a decir Núñez (José Luis), no le voy a decir que es muy pequeño porque no me gusta, y le tiendo la mano” (14 de septiembre de 1994). Echando gasolina al fuego, el difunto presidente Ramón Mendoza quiso zanjar unas declaraciones incendiarias en las que había criticado la Diada de Cataluña (“estoy harto de lo que dicen en Cataluña. Los catalanes se van a quedar con todo”). Aquellas batallas dialécticas entre Núñez y Mendoza no trascendían del micrófono o la cámara. No obstante, Jesús Gil era el rey de los dardos verbales. Casualmente, a las queja de Mendoza contra el modelo político catalán sí le sucedió una solicitud de Núñez para que su homólogo del Madrid fuese sancionado por la Comisión Antiviolencia en materia deportiva. El caso fue sobreseído y Núñez ni se molestó en patalear.

-“Es un pobre hombre que no se entera de nada” (10 de febrero de 2000)….Lorenzo Sanz, entonces presidente blanco, calificó así a Joan Gaspart, en aquel tiempo vicepresidente del Barça, por no insistir en común para que Rivaldo (FCB) y Roberto Carlos (RM) no fueron convocados por Luxemburgo, seleccionador brasileño, para un amistoso Tailandia-Brasil. La réplica  de Gaspart fue inmediata…”quien no se entera de nada es el señor Sanz, que ni es pobre ni hombre”. La gracia no tuvo más recorrido.

Por último, la respuesta del Madrid tardó pero llegó…y comenzó mal. Porque el Madrid aludió al entorno mediático del Barcelona, puede que alentado por el arrebato de Guardiola con su ‘central lechera’, y discutió la ‘”asombrosa” denuncia sin precedentes a Mourinho sin matizar aquella rueda de prensa del entrenador. Quizá no haber publicado el enésimo comunicado oficial habría sido más prudente, pero a estas alturas ambos contendientes (nunca mejor dicho) no se van a detener. Y es una pena…aunque Mou esté en su salsa. Y la prensa ansiosa por seguir escribiendo capítulos.

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Una respuesta a “¿A qué conduce todo esto?”

  1. harold dice:

    Solo pienso que sea meramente deportivo el discurso del señor rossel,pero como no lo siento,se que es una mas de las oportunidades que esta tomando,el presidente de turno del barca para lanzarse a la palestra politica catalana,ya que como no tienen la oportunidad en las clases y listas politicas de costumbres en catalunya,estan utilizando la vitrina del equipo,espero que no sea este otro laporta,pero creo que asi lo sera,porque a que caso biene menear el arbol bucolico en vacaciones,se nota que el quiere mantenerse en la vitrina radial y televisiva,lo que hace un politico emergente en la batalla hacia la cumbre electoral.

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