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Uno de los nuestros

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“Entre nosotros siempre nos llamábamos buenos compadres, como cuando dices a alguien verás como te cae bien, es un buen compadre, uno de los nuestros”. La voz en off de Henry Hill (Ray Liotta) cuenta en Uno de los nuestros cómo el gángster Tommy DeVito (Joe Pesci) es llamado a entrar en la ‘familia’; la escena es contundente…DeVitto entra en un coche pensando que se dirigía a la ceremonia de integración en la mafia. El coche llega al garaje de una casa y al entrar al salón, entre risas y aplausos, el gángster recibe una bienvenida bastante ‘diferente’ a la soñada.  Uno de los nuestros también fue Fernando Torres justo antes del Chequia-España. Tal afirmación, pronunciada por Del Bosque, fue la dosis de motivación que el seleccionador creyó oportuna para tumbar otro debate de estilo ‘raulista’. Pero lejos de evaporarse, la actuación del delantero del Chelsea en Praga inflamó la gran disyuntiva del ‘Torres sí’ o ‘Torres no’. Al seleccionador se le volvió a preguntar ayer y en medio de su extraordinaria diplomacia deslizó que no habrá prebendas para nadie; días antes comentó, a propósito del tema, que Torres debía responder a la confianza que la selección le estaba dando. Quizás las indirectas veladas de Del Bosque nos han olido a ultimátum, pero es evidente que si el ex atlético ha generado una corriente de opinión tan importante, es porque la opinión pública espera de él un superclase.

A Torres, como dice el analista José Antonio Martín Petón, hay que valorarlo por sus méritos diarios. Y este año sí le ha cogido el tranquillo al Chelsea…corre con sentido, inventa espacios y un socio como Juan Mata le ha venido de lujo. Además, va marcando goles que, al fin y al cabo, es lo que llega de Inglaterra. Su fichaje por el Chelsea las pasadas navidades no sólo lo agradeció él sino también Del Bosque: parecía que un Liverpool en fase decadente se le quedaba pequeño (a pesar de no levantar copas) y Londres suponía la reválida definitiva para examinar si ‘el niño’ se enquistaba como otro jugador bastante bueno, pero de ese montón, o daba el paso de crack. Y, desde luego, que de enero a verano sus estadísticas fueron calamitosas…diecisiete partidos y un solo gol. Del Bosque no se obcecó en los números, pero seguía recordando, como ayer, que para acudir a la selección es vital rendir en el club. Esta temporada lleva dos goles, pero su talento no se mide por el número de remates a portería; precisamente, el don que ha pulido es el de desmontar defensas a base de regates largos y zancadas de leopardo. Y en esa tesitura llega el nudo gordiano del debate nacional.

En una entrevista concedida a la LFP a principio de temporada, Torres espetó que le gustaría un Chelsea menos estático y más vertical. Casualidad o no, desde aquellas fechas el equipo empezó a jugar con un ritmo más eléctrico y directo, más de Fernando. Y a pesar de que Rooney o Agüero ya le han sacado una distancia sideral en la tabla de goleadores, su técnico Villas-Boas está satisfecho con él porque ha entendido su rol en el campo, que no se limita a golear. Un buen ejemplo fue el pasado Valencia-Chelsa de Champions…Torres no marcó pero él solito puso en jaque a toda la defensa e hizo internacional al portero Diego Alves con un catálogo de paradas antológicas. Claramente, es un delantero de contraataque que, como aventura el periodista Enrique Ortego, “casaría bien” en la propuesta táctica de Mourinho.

Del Bosque y los internacionales disimulan cualquier duda con Torres, pero él sabe que afronta su año más crucial en su carrera si quiere, primero, creerse una estrella y, segundo, acudir a la próxima Eurocopa. La lupa del seleccionador le observa en Premier, Champions, FA Cup y hasta la Carling…cualquier oportunidad vale para convencer al salmantino. Sin embargo, y al margen de las credenciales que se curre en el Chelsea, el debate es de concepto: Manolo Lama cree que Torres atesora un talento que no llega al de Xavi, Iniesta o Villa; Roberto Palomar insiste en que Torres vive del mítico gol a Alemania de la Euro2008 y Paco González defiende que el delantero debe ir a la selección porque es distinto a todos lo que hay. Cierto es que nada tiene que ver con Villa, Negredo, Llorente y Soldado…es la ventaja de Torres; pero debe ser él quien se amolde al juego de salón de España, y no al revés. Hasta hoy, sigue siendo uno de los nuestros, Joe Pesci también lo creyó en la película, pero ya se sabe…. Al menos, Torres es consciente de que su vida se ha convertido en un reto; por el momento, él también es un compadre…¿hasta cuándo?

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