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Sospechas de fútbol práctico

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Minuto veinte de la segunda parte…el Granada aguarda al Barça replegado en su campo; Busquets le coge el balón a Mascherano, la pisa, divisa y sin ningún resquicio a la vista, se la da a Xavi; la CPU azulgrana comienza a escanear posibles ataques, gira a su derecha pero Villa está lejos de él y Messi se queda estático perdido en la maraña defensiva que ha plantado Fabri; la solución es cederle el testigo a Cesc, pero nada: más de lo mismo.

Así que vuelta a empezar y, como si el equipo rebobinase la jugada, Cesc la devuelve al capitán y éste a Busquets. El bucle podría haberse alargado sine die, pues ni Geijo ni Dani Benítez se habían molestado en presionar arriba. La consecuencia fue descarada pero evidente: el Barça sobó el balón hasta que acabase el trámite y a otra historia. Esta clase de partidos ponen en tela de juicio la competitividad de la Liga: el Granada veía bien no salir escaldado y el campeón no iba a exigirse esfuerzos titánicos, más con la ración que se le avecina hasta navidades…Liga, Champions, Copa y, sobre todo, el Mundialito de Japón. Y para rematar el coñazo, Fabri confesó que no dieron ni dos pases seguidos en las poquísimas ocasiones que robaron el balón. Ante tal panorama, al Barça no se le debe reprochar que no fuera a machacar, ya lo advirtió Iniesta la semana pasada…”No podemos ganar 4-0 cada partido”.

El problema de que el Barça roce la perfección y así nos haya acostumbrado es que un puñado de partidos ‘malditos’ provoca el murmullo popular. Sucedió en Gijón, donde el porcentaje de posesión llegó a límites inimaginables; el Viktoria Pilsen salió orgulloso del Camp Nou después de haber evitado una goleada antológica y la pasada jornada el Sevilla llegó a la orilla en la zodiac de Javi Varas, el resto se había ahogado por el camino. La hoja de ruta es inalterable y cualquier cambio sería un suicidio; pero más que tumbar tácticas rivales, el reto único (y cotidiano) es motivar a un vestuario ahíto de gloria. El incentivo de anoche era ganar para que la apoteosis de Varas no fuese demasiado alargada, el fútbol versallesco de siempre no trascendía en Granada. Y así fue: “importaba ganar para no perder comba en los puestos delanteros”, justificó Xavi al acabar el partido. La declaración del capitán deja entrever que este Barça va ser más poliédrico que las versiones anteriores: habrá goleadas escandalosas y ‘marrones’ (como el de anoche) en los que el pragmatismo sea la consigna. No todas las fotos van a cazar a Messi llevándose el balón a casa.

Sin embargo, que el Barça juegue y gane para cumplir expediente añade morbo al gran debate de cada año. Hasta hoy el Madrid no había demostrado nivel para competirle todo al eterno rival, pero su fútbol ha cambiado y en pocas semanas Mourinho ha encontrado en la verticalidad el leitmotiv de su juego…¿gusta más el pasecito corto de los azulgranas o el ‘pim pam pum’ del Madrid? Pues quizá sea más delicioso el Barça cuando propone fútbol de salón y lo culmina en la portería, pero el campeón amaga mucho con matar partidos a un gol o dos, mientras que el Madrid ansía el segundo después del primero, el tercero tras el segundo y así sucesivamente. La duda prevalecerá hasta que ambos se enfrenten, primero en el Bernabeu,…entonces, veremos si el Madrid continúa con su intención de la Supercopa sin traicionarse a sí mismo, y el Barça acaba con las sospechas de ese fútbol práctico. Al fin y al cabo, el aficionado no cree que sólo se trate de ganar.

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Una respuesta a “Sospechas de fútbol práctico”

  1. zimerio dice:

    si, el año pasado al derbi llegó un madrid antológico que iba a aplastar rivales al grito de “la décima” capitaneados por la versión portuguesa de clemente.
    veremos si marchan con otros 5 y hay que inventarse otra campaña de desprestigio.

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