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Oda al Etrusco

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Mi colega de La Sexta, Javier Trinidad, me recordó esta semana por twitter la despedida del portero estadounidense Kasey Keller…”¡El último que jugó con el Etrusco!” o, al menos, de los que fueron al Mundial de Italia 90. Curiosamente, Keller no pudo probar las prestaciones del mejor balón jamás inventado en aquel campeonato, toda vez que fue el musculoso Toni Meola quien ocupó la portería ‘yankee’.

Pero el adiós del guardameta vale de excusa para dedicarle una oda al Etrusco, el primer balón que necesitó verdadera ingeniería: Adidas lo cosió por dentro con una capa de espuma impermeable que evitó la absorción de agua; sin que sirviese de precedente, el fútbol por fin podía presumir de una pelota que no pesase en césped mojado. Tan exitoso fue su avance tecnológico que la FIFA lo cató en Italia, repitió en la Eurocopa de Suecia 92 y en las Olimpiadas de Barcelona. Su composición fue tan perfecta que muchos futbolistas lo han querido rescatar del mausoleo de balones. Ni siquiera su sucesor, el Questra, conjuntó la precisión y finura para que Maradona colocase pases tan calibrados o el belga Preudhomme lo atajara sin titubeos.

Hasta Iker Casillas se acordó del Etrusco durante Sudáfrica 2010…”Cuando era pequeño el balón por antonomasia era el Mikasa para tierra y el Etrusco para césped”. La sorprendente nostalgia del capitán madridista vino muy a cuento porque, aunque fue divinizado tras parar un penalti a Paraguay y un mano a mano a Robben en la final, las pasó canutas para blocar Jabulanis; la ‘pelota de Nivea’ causó estragos en porteros y lanzadores. Paradójicamente, la decadencia de los balones comenzó cuando los fabricantes se obsesionaron en experimentar contra los elementos…había que imaginar una pelota que no perdiese estabilidad ni velocidad con vientos racheados o intensos aguaceros. En consecuencia, nació el Roteiro en la Eurocopa de Portugal: Adidas engendró un balón sin costuras y, como si se tratase de un antivirus para programas informáticos, su departamento de I+D tuvo que estrujarse el cerebro para inventar unos guantes que pudieran atraparlo. El Roteiro aglutinó críticas unánimes y sólo encontró un defensor: David Beckham, cuyas bananas no entendían de Etruscos, Questras, Tricolores (Francia 98) o Fevernovas (Japón y Corea 2002).

Resulta ridículo que la tecnología espacial que Adidas ha usado para perfeccionar balones no haya hecho demasiada gracia a ciertos futbolistas: la Nasa prestó informes al fabricante para diseñar el Questra de Estados Unidos 94 y en aquel mundial porteros como Zubizarreta o francotiradores de larga distancia, como el brasileño Branco, maldijeron contra la ligereza de la pelotita. La leyenda del Etrusco o el Tango de España 82 habían tocado a su fin: Gica Hagi se congratuló de que la FIFA hubiese remplazado los ‘ladrillos’ de antaño por esféricos cuasi inteligentes –el rumano dejó en Estados Unidos retales en forma de golazos a Colombia y Argentina-. Por desgracia, los balones habían dejado de tener una intención práctica…después del Etrusco, sólo importó la mercadotecnia y las chorradas decorativas de la pelota. Recuerdo que Ronald Koeman probó las botas Predator (también del universo Adidas) con un Etrusco y lo tuvieron que cambiar por el Questra porque el balón no cogía el efecto que prometían las Predator. Pero desde los pases inverosímiles de Laudrup hasta los cañonazos de Van Basten, pasando por los centros milimétricos de Míchel o los misiles tierra-aire del propio Koeman…el Etrusco encontró la complacencia de los grandes ídolos de principios de los noventa. Por eso, la perfección de aquel prodigio del 90 fue tan sublime que niños y mayores lo compraron para jugar pachangas en sus equipos de barrio o para inventar partidillos en las calles con dos piedras como palos de una portería imaginaria. Todavía hoy perviven las reverencias al Etrusco…por algo sigue siendo ‘el balón’ y el resto las pelotas.

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2 respuestas a “Oda al Etrusco”

  1. rasanu dice:

    Una cronica tan veridica que habria que enmarcarla Carlos, Etrusco es sinónimo de futbol y no lo que utilizamos hoy, que de toda forma posible intentan hacernos creer que esas cosas redondas a las que llaman balones sirven para practicar nuestro deporte preferido, por ello hago un llamamiento a los señores de FIFA y UEFA que lo retro nunca morirá, dejense de inventos redondos para sus competiciones oficiales y recuperen la esencia del futbol “EL BALÓN”.
    PD: Habló un Portero… y sobretodo me solidarizo con Casillas que se de lo que habla jaja. Un saludo a todos.

  2. miguel dice:

    de hecho yo me acabo de comprar uno. Lo tengo en una vitrina junto con el tango que lo compré hace un par de meses.

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