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Mourinho en el laberinto

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“Sabía que el Madrid no haría un palo y un chut a puerta como en la ida”. Pudiera parecer una perogrullada la explicación de Guardiola al lifting que Mourinho propuso a su vestuario, pero en realidad era una premonición cargada de lógica. Porque la noticia, aparte de que el Madrid cambiara su rácana versión, fue que el propio madridismo se sorprendiera del juego de un equipo que tiene potencial ilimitado para ser valiente ante el Barça. Su osadía dejó demasiadas lecturas, unas para el futuro y otras para la posteridad. Por ejemplo, la gran pregunta que barrunta prensa y afición es si Mourinho le quitará la correa a su Madrid en caso de que la Champions les vuelva a juntar. Anoche no tenía nada que perder; si acaso, empeorar su imagen y, por ende, la del equipo. Y, por eso, el portugués copió la obsesión que había perseguido a su colega de enfrente en la víspera…”jugar, jugar y hartarse a jugar”. Así se ganan títulos o, al menos, se aproxima a ellos, y así se convence a una afición descreída. ¿Punto de inflexión? Los próximos clásicos darán o quitarán razones. El caso es que el Madrid sale animado a por la Liga y ve un resquicio de luz dentro del laberinto en el que Mou lo metió sin avisar.

Aquel 5-0 de la pasada Liga dejó a Mourinho con un enigma diabólico: pensó que si sacando a los mejores, el Barça le bofeteó hasta la saciedad, jamás volvería a desnudar a su equipo para llevarse otro rapapolvo. De ahí que el protagonismo pasase a los cerrajeros: Lass y Khedira asumieron una responsabilidad importante, pero el Pepe reconvertido caló muy hondo, tanto como para recordarle al entrenador los mandamientos universales del club. Pero si el futuro inminente ya no pinta apocalíptico para Mou, el pasado sí exige explicaciones: ¿por qué la actitud del Madrid no fue la misma hace una semana?…¿por qué, siendo líder de la Liga, no intentó noquear al Barça para dejarle moribundo el resto del campeonato? Son cuestiones que aflorarán en pocos meses, cuando conozcamos el botín definitivo del año II. El poso que queda en el fondo lo resumió Manolo Lama en Tiempo de Juego…”¡Qué curioso que la gente se sorprenda por cómo le está jugando el segundo mejor equipo del mundo al primero!” Simplón pero con todo el sentido del mundo.

Por momentos el partido recordó a la fatídica noche de Eindhoven de la Copa de Europa del 88. La ‘Quinta del Buitre’, en su máximo apogeo, acorraló al PSV, pero ni por tierra, mar y aire pudo cortarle los tentáculos al ‘paralotodo’ Van Breuckelen. Aquel Madrid no venció pero convenció: estaba preparado para conquistar un cetro que jamás consiguió. El Madrid de anoche también se reivindicó a sí mismo: son de lo mejorcito del mundo y derrochan talento a espuertas para tutear a cualquiera, incluido un Barça más humano al que quitarle el balón es como enseñarle su ‘kriptonita’. Poco se le puede reprochar al Barcelona; “no siempre se puede golear por cuatro a cero”, justificó Xavi Hernández cuando le preguntaron por la mejora del Madrid. El problema del Barça es el mismo que le sucede al tenista Roger Federer: cualquier resultado que no sea ganar títulos es un fracaso y eso es simplemente durísimo. Porque al Barça no está acostumbrado a atrincherarse en su campo y menos ser maniatado con contraataques que le obligan a mirar para atrás, hacia su portería. Así que el Madrid, una vez que ha demostrado de qué pasta puede estar hecho, debe exigirse un deber más: no ser mejor que el Barça, sino ganarle. Por lo menos, Mourinho ya puede despistar a Guardiola…un Madrid con gusto para jugar a lo que sus estrellas saben o el repelente de los últimos tiempos; en cambio, el técnico azulgrana no engaña, fútbol y nada más.

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2 respuestas a “Mourinho en el laberinto”

  1. Pedro Pablo dice:

    Recuerdo todavía las palabras de Johan Cruyff cuando nos ganaron en valencia la final de la copa del rey (no recuerdo el año, que pena, serán cosas de la edad, jejeje) en su primera temporada como entrenador del que posteriormente se daría en llamar “Dream Team”. Vino a decir que lo que menos le importaba era el título conseguido, que lo más importante para el era la conclusión de que ya sabía como jugarle al R. Madrid de la quinta del Buitre. Aquello supuso un punto de inflexión en la curva que se venía dibujando en la ecuación resultante del los enfrantamientos entre ambos equipos. Espero y deseo que aquello se vuelva a repetir, pero esta vez desde la cera de enfrente (si los árbitros y cierta prensa demasiado influyente no se empecinan en impedirlo). Saludos Carlos.

  2. Yo dice:

    O nada menos (casi mejor).

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