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Kahn:”Al Madrid le perdió la arrogancia”

“Al Madrid le perdió la arrogancia”. Oliver Kahn se bastaba solo para incendiar a todo el Bernabeu, desde el fondo sur hasta el anfiteatro más alto, popularmente conocida como el ‘gallinero’. No en vano, era considerado el enemigo público número uno del madridismo por su reincidencia de delitos: en la ida de semifinales del 2000, al portero alemán se le ocurrió soltar toda su rabia enseñando cuatro dedos a la grada. El Madrid había ganado por dos goles a cero, pero Kahn estaba seguro que su equipo repetiría las goleadas de la fase de grupos, cuando el Bayern hizo a los blancos un traje con cuatro mamporros en el Bernabeu y otros tantos la siguiente semana en Munich. Afortunadamente para el Madrid, Anelka siguió con su inspiración efímera y un cabezazo suyo allanó el camino de la ‘Octava’. Pero aquella arrogancia que mentó Kahn le costó demasiado caro: la bravuconada fue grabada después de una victoria del Bayern por 2-1 en la ida de cuartos del 2002. A los bávaros les había molestado una rueda de prensa de Raúl en la que el ‘7’ aseguraba saber cómo maniatar al Bayern. Evidentemente, esos duelos arrastraban la consiguiente guerra psicológica.

Las palabras de Kahn fueron el detonador perfecto para que el Bernabeu levantara el hacha de guerra…desde el primer minuto, los decibelios aumentaron exponencialmente cuando el portero o su capitán, Stefan Effenberg, tocaban el balón. Para el Madrid, aquel partido trascendía de la supuesta ‘Novena’ que sí conquistó en esa edición; estaba en juego el honor histórico y la oportunidad de tapar la boca a unos alemanes cuyas fanfarronadas eran más noticiables que el fútbol simplón (pero efectivo) exhibido por Ottmar Hitzfeld. Al final, sucedió lo esperado: el Madrid más jugón se dedicó al balón y las tretas del Bayern en formato de faltas, pérdidas de tiempo y quejas arbitrales se borraron de un plumazo con el primer gol de Helguera. El éxtasis alcanzó su máximo apogeo cuando Guti fusiló a Kahn a bocajarro y con él toda esa ‘arrogancia’ que había servido de carnaza en los días previos.

El resquemor del Bayern le escoció hasta el siguiente cara a cara. Los octavos de la Champions 2003/04 volvieron a cruzar a dos viejos enemigos con cuentas que saldar, si acaso más del Bayern. La hegemonía de los alemanes en la Bundesliga titubeaba debido a un peleón Werder Bremen y, por tanto, Europa era el objetivo para reivindicarse. Enfrente, el Madrid más galáctico que se recuerda, con Zidane dirigiendo el Circo del Sol, Ronaldo emulando a aquella manada de búfalos que un día describió Valdano, y Beckham poniendo en órbita sus explosivas bananas. Sin embargo, el Olympiastadion o quién sabe si la maldición perpetua de Munich descolocaron a un Madrid que apenas puso fútbol de salón y racaneó un empate a uno gracias a la inestimable colaboración de…¡Kahn¡ El portero se comió un libre directo de Roberto Carlos y, claro, las portadas de la prensa española al día siguiente no tuvieron compasión con su personaje mediático favorito. Pero Kahn no fue el único muñeco de pim, pam, pum, porque Claudio Pizarro también se inventó su momento de fama en la previa. “¡Les vamos a meter cinco goles a estos payasos!”, espetó el delantero peruano a unos reporteros españoles que en ese preciso momento entrevistaban a Makaay. Esta vez no fue la opinión pública la que guillotinó a Pizarro después de que el Madrid se llevase la eliminatoria; Roberto Carlos, harto de tanta contención verbal, estalló: “Es mejor ver, oír, reír y callar. Hay que ser inteligente”. Sin duda, otro capítulo imperdible del incunable Bayern-Real Madrid. Y los que quedan.   

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Una respuesta a “Kahn:”Al Madrid le perdió la arrogancia””

  1. Carmela Salcedo dice:

    “porque Claudio Pizarro también se inventó su momento de fama en la previa. “¡Les vamos a meter cinco goles a estos payasos!”, espetó el delantero peruano a unos reporteros españoles”

    Periodista de oficio (VI)
    29-10-2011 23:10 - Paco Rengel

    Bajo el título ‘Payasos’, este artícuo fue publicado en diciembre de 2003:

    No he podido evitarlo. Llevo horas dándole vueltas y, finalmente, me decido a contar lo que pienso sobre el asunto. Les pongo en situación: ayer entrevistaron en Radio Marca a Makaay, ex jugador del Deportivo. El delantero holandés milita ahora en el Bayern Munich, equipo al que se medirá el Real Madrid en los octavos de final de la Liga de Campeones. Pues bien, mientras que él hablaba para la emisora española su compañero Claudio Pizarro gritó: “¡Les vamos a meter cinco goles a esos payasos!” Esa frase se convirtió en la portada del periódico deportivo más vendido en España, ‘Marca’.

    Está claro que la frase es fantástica para un titular, pero cualquiera que tenga una mínima idea del ambiente que se vive en un grupo deportivo entiende que la misma no es más que una broma, tan infantil como la de hacerle musarañas al compañero que está hablando para una televisión. Sacar de contexto esa frase para llevarla a la sentencia amenazante de un deportista es, al menos, sonrojante para quienes entendemos esta profesión con unos mínimos de seriedad.

    Me asombro ante esa ligereza que, al parecer, es clave para ‘vender’ en el periodismo de hoy día. Me aturde que las nuevas generaciones que se acercan a esta profesión interpreten que ese es el camino. Y veo que resultan imparables despropósitos por el estilo.

    Y es que, después de que unos insensatos llevaran la banalidad a la primera página de un periódico, hubo gente de otros medios que buscaron las reacciones de los presuntos payasos supuestamente ofendidos. Seguro que muchos de esos periodistas sólo leyeron el titular y no se detuvieron a enterarse en qué circunstancias surge la frase. Total, que contribuyeron a expandir la barbaridad. Es más, ninguno de los cuestionados por la “polémica” forzada entró de lleno a comentar la realidad. Seguramente, tampoco conocían cómo surgió la frase de portada. Porque era para responder, sin tapujos, que eso era una gilipollez sin trascendencia alguna.

    Ojalá alguien pudiera hacerle llegar al futbolista peruano Claudio Pizarro este texto, ya que serviría para que se percatara de que en España no todos los que nos dedicamos a transmitir información tenemos vocación de payasos.

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