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Los fantasmas de Lizarazu

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Minutos previos a la vuelta de semifinales de la pasada Champions entre Real Madrid y Bayern. El técnico alemán Jupp Heynckes, meticuloso con las tácticas hasta la saciedad, necesitaba ultimar los detalles para acabar con el Madrid de Mourinho. Para ello, se reunió sobre el césped del Bernabeu con dos hombres de su confianza: Matthias Sammer, Balón de Oro y ex capitán de Alemania, y Bixente Lizarazu, ex jugador del equipo alemán y partícipe de los duelos antológicos entre blancos y bávaros de la pasada década, aquellos en los que Raúl se las tenía tiesas con Kahn y Effenberg. Heynckes les comentó cómo podían aguantar el 2-1 favorable de la ida y la contestación de Lizarazu fue “jugando al fútbol”. Así lo escuchó el míster y así se lo inculcó a sus jugadores.

Lizarazu siempre será recordado en el Bayern por su sacrificio, buen gusto de balón y los bemoles que ponía para las grandes ocasiones, por ejemplo, las del Madrid. Pero al Bayern no le salió nada barato el capricho de Giovanni Trapattoni en el verano del 97; el entonces entrenador del equipo alemán, de vuelta a Munich aquel año, necesitaba un lateral de largo recorrido, un rol casi inédito en aquella época, y aunque las credenciales de Lizarazu en el Athletic de Luis Fernández no habían resultado aconsejables (tan sólo 16 partidos de titular), al Bayern le urgía cubrir esa demarcación. Y si en 1995 el club bilbaíno hizo un master acelerado de negocios para retener a su estrella Julen Guerrero (obligó a Ramón Mendoza a pagar la cláusula de 1.000 millones, pero al final el jugador fue quien decidió jurar amor eterno a los ‘leones’), el presidente Jose María Arrate tuvo que remangarse la camisa para meter en cintura al Bayern de su homólogo Franz Beckenbauer.

El Athletic exigió al Bayern el pago íntegro de la cláusula de 600 millones de pesetas de Lizarazu más otros cien millones, justificando que el abono completo de la cláusula sólo obedecía entre clubes españoles. Por si acaso, el defensa había tomado la decisión de aceptar la suculenta oferta de los alemanes y tensó la cuerda ausentándose de los primeros entrenamientos de pretemporada. El enfado de Arrate alcanzó proporciones bíblicas…”Que Lizarazu pase por taquilla, que no intente darnos lecciones de ética y que no hable más de señoríos”. Al presidente vasco le olía todo a chamusquina: habían pagado 300 millones por Lizarazu al Girondins de Burdeos y ni mucho menos le soltarían por sólo el doble. El objetivo era negociar con el Bayern cerca de mil millones, una intención obviamente inaceptable para el club comprador.

El enredo llegó hasta la FIFA, que permitió al jugador entrenarse con su nuevo equipo, sin que ambos clubes hubieran llegado a un acuerdo. Fue entonces cuando Arrate disparó fuego a discreción…”Recuerdo que en un amistoso que jugó el Bayern en San Mamés, Benckenbauer, cuando todavía era jugador, se bajó los pantalones y enseñó el culo a la grada. Si no pagan los 1000 ‘kilos’ que pedimos, a lo mejor el precio sube a 1.500 millones”. Finalmente, la cifra se resolvió en 720; la cláusula más otros 120 en calidad de traspaso.

El Bayern tiene miedo de que el Athletic repita la ‘artimaña’ con Javi Martínez. Otro jugador histórico como Karl-Heinz Rummenigge, presidente del consejo de vigilancia que controla los fichajes y ventas del club bávaro, aceptó el montante económico la semana pasada, quizás sin percatarse que Josu Urrutia podría acogerse a la coartada de Arrate. Al menos, Javi sí se ha entrenado con sus compañeros y, de momento, no se ha declarado en rebeldía.

La hoja de ruta del Athletic es clara: torpedear el fichaje. Hasta hoy, Urrutia no le ha cogido el teléfono a Heynches (ambos tenían muy buen relación entrenador-jugador cuando el alemán dirigió al equipo). Si Javi Martínez quiere irse, él tendrá que depositar la cláusula más seis o siete millones que debería pagar ya que Hacienda los declararía como ingresos; la otra solución sería que el futbolista renunciase a parte de su sueldo por los cinco años que jugaría en el Bayern. El Athletic lo tiene tan claro como lo tuvo con Lizarazu.

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