Blogs

Una media hora diferente

messi.jpg

Samuel Eto’o nunca pensó en hacer el pasillo al Madrid campeón del 2008. El resquemor que el camerunés tenía metido en vena contra Florentino Pérez y aquellos que nunca le consideraron apto para el equipo merengue no podía acabar en reconocimiento al ganador de aquella Liga. Rendir pleitesía al enemigo al que había reivindicado su talento de estrella era una vergüenza demasiado exagerada como para aguantarla en el Bernabeu. Aquel Madrid-Barça, del que también se borró Deco forzando una quinta amarilla, se recuerda como la última vez que los blancos maniataron a su eterno rival en fútbol, ocasiones y posesión de balón.

Curiosamente, la secuencia del clásico de anoche fue calcada a la del 2008…hasta el minuto 30. El Madrid no se acogió a ese puñado de minutos en los que volatiliza cualquier duelo, sino que su propósito inicial fue sacarle las entrañas al Barça; no sólo hizo de vampiro, viviendo de chuparle la sangre a Mascherano y Piqué, sino que decidió a dar a los azulgranas su propia medicina: circular el balón por todo el césped hasta atontarles. Funcionó hasta que el Madrid se quedó sin fuelle; Mourinho preparó la vuelta de la Supercopa igual que Apollo Creed preparó a Rocky Balboa e  su combate de revancha contra Clubber Lang. En aquella película, Rocky había sido entrenado para noquear al entonces campeón en siete u ocho asaltos, de lo contrario, la pelea se habría convertido en un calvario.

Y eso que el guión de la Supercopa no podía resultar más victorioso para los blancos: iban 2-0 y Adriano en la ducha. Pero el Barça desangrado todavía se reserva una última escena en la que intenta apuñalar al ‘bueno’ por la espalda. No fue el gol de Messi lo que espabiló a su equipo sino el orgullo propio de reclamar que ellos, el Barça, tienen la patente de jugar al toque y dominar la posesión. No obstante, también ayudó la orden lanzada desde la trinchera para que los madridistas, incluidos Cristiano e Higuaín defendiesen desde su propio campo. Y, claro, cuando el Barça alarga su dominio del balón durante un rato, el Bernabeu se impacienta y el murmullo corre por los anfiteatros como la pólvora.

A Mourinho le salió la jugada hasta que se le aparecieron viejos fantasmas. Parecía ficticio que su equipo se hubiese dedicado a vacilar al Barça con el balón, claro que la broma no podía llegar más lejos. La pizarra táctica del portugués en la segunda parte fue la que siempre lleva a los clásicos: once tíos replegados a la espera de robar un balón para contraatacar con tres o cuatro pases, no más. Y en ese procedimiento, Khedira estuvo cuasi perfecto (si le llega a entrar la que se inventó) e Higuaín negado casi hasta la desesperación, sólo le salvó el gol. El argentino recuerda al Kluivert del Barcelona, generoso en el esfuerzo, gran fajador entre defensas contrarias, pero que fallaba casi tanto como una escopeta de feria.  En cambio, el panzer alemán volvió a convencer a Mourinho , si es que no lo estaba del todo, en la necesidad de colocar siempre músculo junto a Xabi Alonso. Quiere decir que o Modric u Özil, ésa va a ser la clara disyuntiva.

¿Y Fábregas? Cabreado, por supuesto. Pero debería ser natural porque Tito Vilanova le prefiere de sustituto de Xavi o, si acaso, Iniesta, y de momento la titularidad está muy cotizada. No cabe duda que tendrá sus oportunidades, pero habrá de ganárselas y en Pamplona no lo hizo. Que se fije en Pedro, quien ha reseteado la mala temporada pasada y ha vuelto de pretemporada con un físico exultante…si no, que se lo pregunten a un Marcelo algo pasado de kilos, que paradójicamente apenas ha disfrutado de vacaciones.

Lo que sigue siendo evidente es que la versión ganadora del Madrid se encomienda a una parada milagrosa de Casillas. En este caso dos: la del posible 4-1 del Camp Nou y la de Pedro de anoche. Quizás si Messi no hubiese jugado andando y tan alejado de la portería, el ‘santo’ habría sido menos santo.

 

 

 

 

 

Comparte este post:
  • Meneame
  • Google
  • TwitThis
  • Facebook

Tags: , , , , , , , ,

Deja tu respuesta