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El Madrid, esa trituradora de noticias

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Joaquín Caparrós nunca olvidará el partido homenaje de Mallorca. Él es uno de los pocos colegas de Mourinho que le endiosa en público cuando les toca enfrentarse…”ha aportado mucho al Madrid porque ha roto la hegemonía del Barça. En una palabra: competitividad”. Ésa es la obsesión de ambos entrenadores, sólo que al español se le pide no descender en un equipo en permanente estado carencial (de dinero, jugadores, etc), y a Mou ganar como sea para evitar otro eclipse azulgrana. Y resulta que al Madrid le sale el orgullo propio cuando cree que la opinión pública le falta al respeto, venerando al Barça de Messi y deleitándose en chascarrillos molestos como la demarcación de Essien, el rol de tío duro que debe acompañar a Xabi Alonso o la inopinada y maldita aparición del canterano Nacho que ha abierto el fuego cruzado entre el entrenador portugués y Toril. Pero el resquemor merengue aumenta exponencialmente si el enésimo pique de Cristiano Ronaldo con una grada grosera protagoniza los titulares de portada. Sí, cuando los mentideros periodísticos discuten las decisiones tácticas del entrenador o sospechan del engreimiento de CR7, Mourinho entra en liza y reparte ‘cariños’ entre la prensa. “Decíais que Khedira era el paquete número uno los dos últimos años y ahora que el equipo no puede jugar sin él. No puedo daros crédito”; el portugués tenía guardado el tomahawk en la recámara. Poco le importa que se metan con su carácter, que le recuerden la figura bondadosa de Guardiola o contrasten con el carácter balsámico de Tito Vilanova; a Mou le hierve la sangre porque un puñado de ‘periolistos’ critican su talento por haber convertido un equipo hecho para el fútbol claqué en una feroz maquina competitiva.

La derrota de Dortmund desempolvó estadísticas inútiles que, a estas alturas, valen más para chinchar a Mourinho que como indicio peligroso: el Madrid ha perdido cuatro partidos oficiales de catorce disputados. Es un hecho irrefutable, pero aliviador según se mire; una derrota fue en Supercopa y el equipo se proclamó campeón; la de Alemania no le ha apartado de la clasificación para octavos de Champions y sólo las dos de Liga son reprochables, porque una más dejaría al Madrid a punto de una estocada mortal. Pero detrás de la nebulosa que describimos los periodistas con galimatías tácticos y supuestos recelos entre clanes de vestuarios (el último es la diatriba de Casillas contra la guardia pretoriana de Mou), aparece un Madrid harto de confabulaciones que responde como mejor sabe: aniquilando con Cristiano en plan Terminator, quien vuelve a poner en un brete a los que patrocinan la candidatura ‘indiscutible’ de Messi por el Balón de Oro. Entonces, es Mourinho quien hace rebotar los dardos: “A Essien le pongo donde yo quiero”. Y no le falta razón porque, siendo el entrenador del Madrid, algo sabrá de esto. Confió en Ramos como central hace tiempo, cuando Carvalho olvidó lo mejor de sí mismo en su guerra contra el seleccionador luso Paulo Bento, y el reconocimiento mundial le ha llegado en tal demarcación. Hoy sólo Del Bosque le aplaude aquella iniciativa. Pero, al fin y al cabo, la prensa tiende al ‘mourinhismo’ y si el Madrid hubiera ganado al Borussia, nadie habría mentado a Essien, aunque le hubiese salido el mismo partido nefasto que se marcó.

El propio Mourinho se nos ha anticipado: reconoce que su fútbol no tiene los quilates de la pasada temporada y, anoche, no se paró a elogiar la pegada galáctica que origina un 0-5. La Liga de los récords debiera darle un margen de confianza con la prensa, pero la actualidad del Madrid es una trituradora sin freno que sólo marcha hacia delante (¿quién recordará la goleada de anoche si al equipo se le ocurre pinchar contra el Alcoyano?) y lateralmente, porque no es lo mismo jugar mal y que el Barça tampoco tenga su año, que hacerlo cuando su némesis lidera Liga y Champions con un expediente casi inmaculado. Las evidencias se delatan por sí mismas: entre las primeras reacciones a la goleada no estuvo la exhibición portentosa de Cristiano, sino quiénes jugarán de centrocampistas dada la ausencia de Xabi contra el Zaragoza (vía Punto Pelota). Lo dicho, una trituradora de hacer y machacar noticias.

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