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La decisión de Mou

José Luis Morales nunca olvidará el consejo que le dio Butragueño el día de su debut contra el Deportivo: “Llevas el ‘7’, imagínate lo que significa eso”. Era la temporada 93-94, la penúltima de un Butragueño discutido por la edad y, sobre todo, por la pérdida de olfato goleador. Entonces, el entrenador Benito Floro había comenzado la búsqueda del sustituto perfecto, pero comparar a cualquier canterano con Butragueño todavía se consideraba sacrilegio. No obstante, Bam Bam Zamorano necesitaba una pareja de baile y la continuidad de Floro estaba puesta bajo sospecha: la solución fue confiar en Morales y acogerse a la suerte. Afortunadamente, la apuesta salió bien en aquella noche invernal; Morales marcó el 1-0 de chilena y la efervescencia de aquella victoria convenció al madridismo de que, por fin,  el club podría preparar la transición para ‘El Buitre’. Pero la euforia fue a más: dos jornadas después, el Atlético de Madrid visitó el Bernabeu y Morales marcó el gol milagroso que le dio la victoria al Madrid; la prensa había olvidado rápido a Butragueño, pues había encontrado en Morales el nuevo leit motiv de la Ciudad Deportiva de La Castellana. Sí, parecía que la cantera daba la talla cuando se la necesitaba.

El Madrid completó una temporada horrorosa; Floro fue fulminado después de que Canal Plus grabase aquella memorable bronca en los vestuarios del Camp d’ Esports de Lleida y, curiosamente, Del Bosque, director de la cantera, apenas contó con Morales cuando le tocó de entrenador interino hasta final de Liga. La ‘moralesmanía’ que había vendido la opinión pública se diluyó como un azucarillo. Varias temporadas después, y también con Del Bosque como parche en el banquillo por la destitución de John Benjamin Toshack, el Madrid tuvo que tirar de canteranos para aguantar el tipo en una Liga que pintaba coruñesa: Meca y Zárate eran dos chavales gráciles con el balón y velocidad, los más adelantados de la promoción filial de aquel 2000. Ambos marcaron goles que mantuvieron al equipo en la pelea por el campeonato, pero sus fogosas apariciones acabaron siendo estériles y se convirtieron en otros ‘Morales’ de la vida.

El último y más famoso ‘caso Morales’ lo protagonizó Javier Portillo, delantero espigado que había goleado en todas las categorías inferiores y al que Del Bosque, otra vez, decidió dar la oportunidad sin ninguna urgencia. Es más, Portillo se bautizó con un golazo estratosférico en Champions contra el Panathinaikos y luego se postuló como un recambio solvente de los mismísimos Ronaldo y Raúl. Obviamente, Portillo se tuvo que buscar otra aventura, no porque fuese malo, sino porque sus competidores eclipsaban a cualquier delantero de talla mundial.

La prensa cuestiona hoy si Álvaro Morata es una necesidad perentoria o de verdad Mourinho le ha trazado un plan de futuro dentro del club. Las estadísticas indican que hasta ayer era un simple relleno en la plantilla, pero el cabezazo que ha alejado al Madrid de la UVI acentúa la polémica de la cantera de estos días. Mou se jacta de que él le ha dado la confianza del primer equipo, no como otros colegas que permitieron la huida de Mata o Negredo. La gloria se la lleva el portugués porque él es quien decidió el cambio; no obstante, Morata salió al campo cuando el Madrid perdía la Liga casi definitivamente y sin delanteros centros. Es decir, que Mou le puso para evitar ser carnaza de sus múltiples detractores en caso de que el partido hubiera acabado en empate. En su mano está ahora poner a Morata más veces, no sólo con el agua al cuello, y no dejarle ser un simple sueño de una noche de verano.

 

 

 

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Una respuesta a “La decisión de Mou”

  1. Ruben dice:

    Perfecto el articulo.

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