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Falta de respeto

Los viejos fantasmas de aquel derbi milanés de 2010 volvieron de una tacada cuando el árbitro Rocchi cayó en la trampa del Kun Agüero. Entonces, Mourinho entrenaba al Inter y, a pesar de ganar 2-0, tuvo que aguantar estoicamente un arbitraje desesperante con dos expulsiones, la del central Lucio por simulación y la de Wesley Sneijder por aplaudir irónicamente una decisión del mismo Rocchi. Pero la paciencia del entrenador portugués acabó con la cámara de la RAI enfocándole…”No nos dejan sentenciar el Scudetto. Es una vergüenza, ¡yo digo que es una vergüenza!”. El Inter conquistó la liga de ese año y Mourinho, sin cohibirse lo más mínimo, declaró la guerra al establishment arbitral italiano. Sin embargo, anoche no estaba en juego el Calcio sino el torneo por excelencia en el que Mou tiene una pistola con silenciador apuntando a su cabeza, consciente de que cualquier injuria puede ser fatal para él: ”Debo estar tranquilo. Todavía tengo pendiente una sanción de UEFA, a la que sólo quiero agradecer el regalo por mis cien partidos, una placa muy bonita”. A falta de rajadas descaradas, el técnico madridista debe pensar que nunca sobra una buena dosis de sarcasmo.

Ya no es una cuestión de repasar la lista de desencuentros que Mou ha tenido con la UEFA (“la semifinal perdida por un gol que no era, otra en la que Pepe rompió la tibia y peroné a Alves…”), al Madrid le falta ese punto de suerte o, mejor dicho, respeto que le haga por fin alzar los brazos en un estadio solemne. La primera media hora fue tan majestuosa que recordó al último partido en el que Europa entera quedó aterrada por este club. Sucedió hace justo una década y, claro está, no estaba Cristiano pero sí Ronaldo Nazario, que en apenas un puñado de minutos dinamitó Old Trafford. El Madrid perdió aquel duelo de correcalles por 4-3, pero ganó la eliminatoria con la misma autoridad que los faraones imponían a sus súbditos. En Manchester faltó un ‘Gordito’ o, al menos, un asesino que acertara el primer, segundo y tercer disparo; porque el Madrid sí tuvo un puñado de ocasiones para haber finiquitado el encargo. Y eso que la desesperación del City dejó a los blancos en su hábitat más perfecto, el del contraataque. Su inercia habitual invitaba a pensar que Cristiano o Benzema cerrarían la victoria con un segundo gol, pero bien Mancini soltó al descanso el emotivo discurso de Al Pacino en Un domingo cualquiera, o el Madrid cayó en la complacencia de jugar contra un pelele adinerado pero excesivamente lelo.

David Silva reconoció anoche en la COPE que hablaron en el vestuario durante el intermedio y concluyeron que “ya no había nada que perder”. Quizá sin la presión de ganar sí o sí para justificar los dólares de Oriente Medio, el genial centrocampista canario se desmelenó e hizo saltar por los aires el cinturón de seguridad de Mourinho. Con apenas cinco minutos disputados de la reanudación, el panorama pintaba atroz para un Madrid que seguía fiándose de su implacable letalidad. Pero la sentencia, lejos de llegar rápido, estuvo a punto de estallarle en las manos a los blancos de no ser por otra parada milagrosa de un Casillas que andaba despistadillo. El final: el empate más irritante que se recuerda, porque ni Mancini subió al cadalso para regocijo de la afición inglesa ni Florentino Pérez pudo pavonearse en el palco por haber recuperado la grandeza histórica que el club sigue olfateando. Y para el Madrid es necesario reencontrarla, porque hasta árbitros tan nefastos como Rocchi la respetarían. Todavía le faltan al respeto.

 

 

 

 

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Una respuesta a “Falta de respeto”

  1. daniiii dice:

    Por el tema de los árbitros: Para ser justo, además de recordar los momentos donde el bueno de Mou se ha visto perjudicado por los árbitros en las Champions, podrías recordar, por ejemplo, la patadita de Andrade a Deco en la semifinal del porto contra el depor, una de las expulsiones más lamentables que recuerdo. O el partido inter-barça que acabo 3-1. O el último gol de octavos donde tiran a Valdés al suelo y quedaron 4-2.

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