Blogs

Chau-chau

cristiano-rp-efe.jpg

“¿Te sientes querido?¿Querido? Me siento a gusto”. “¿Y te sientes respaldado?….¿Respaldado? Me siento a gusto con mis compañeros”.  Ni con un sacacorchos los periodistas en Valdebebas pudieron sacar a Cristiano alusión alguna a la directiva. Sigue decepcionado con la gente de los despachos, quizá porque su némesis del Barça ha disfrutado de seis ampliaciones de contrato (con la pertinente guita) y el portugués ni una sola; es el mejor del equipo, pero apenas cobra un millón más que el defenestrado Kaká. Sin embargo, si el madridismo se quedó estupefacto con aquel ‘estoy triste”, el nuevo año ha cambiado el discurso: se acabaron las declaraciones que paren las rotativas. Cristiano “es feliz”, para calmar tempestades, y Casillas ejemplifica el discurso extremadamente diplomático que pidió Florentino en la comida navideña con la prensa. ¿El milagro de la Liga? Pues eso, un milagro. Pero para el club lo primordial es volver a la rutina de la temporada pasada, la de entrenar, jugar y golear. Ni broncas en primera plana ni siquiera desafíos impertinentes de Mourinho; bastante tiene con haberse peleado con medio mundo.

Casillas, Cristiano y puede que hoy, jueves, hable Sergio Ramos. El Madrid ha sacado a la palestra a sus figuras para colmar el apetito de la opinión pública. Huele a decisión institucional por encima de las prioridades del ‘manager del primer equipo’: ¡noticia! El modelo Premier League sin micrófonos diarios gusta a Mourinho, sólo que los clubes ingleses sí conceden entrevistas a sus periodistas y el Madrid negó hace tiempo el cara a cara con los españoles. En consecuencia, a falta de protagonistas, tertulias a diestro y siniestro con o sin fundamento, no importa. Lo importante es el chau-chau: da igual la calidad mientras haya toneladas de cantidad. No muy lejos quedan los tiempos de Supergarcía, cuyo debate era abrir el programa con el entrenador del Real Madrid o del Barça y, por supuesto, amenizarlo con un bonito fuego cruzado entre Mendoza y Gil o Núñez, Lorenzo Sanz y Gaspart, etc.

Después de la supuesta comparecencia de Ramos, habrá otra mañana y, por último, la de Mourinho en la previa del Madrid-Real Sociedad. Pero el morbo de la noticia, que lo tiene y mucho con tres pesos pesados consecutivos, es averiguar si la próxima semana la tarima de la sala de prensa de Valdebebas vuelve a quedarse vacía con reporteros deshojando la margarita entre Mou o Karanka. Si la puerta delantera no se abre, el club habrá servido carnaza suficiente para alimentarnos hasta la indigestión un buen puñado de días; de lo contrario, más futbolistas desfilando delante de las cámaras provocará una duda existencial: que el armisticio con la prensa propuesto por el presidente es un golpe de autoridad o que el fútbol del equipo todavía merece demasiadas críticas que deben ser ocultadas con una cortina de humo: sucesivas comparecencias públicas.

Tal como desea Florentino, se trata de acercar el Madrid a su gente en formato de entrenamientos puntuales para todos los públicos o declaraciones de grandes ídolos. No obstante, la prensa tampoco puede engañarse a sí misma: está bien, muy bien, que Casillas o Cristiano den la cara, pero a los aficionados, al fin y al cabo, les preocupa que el equipo gane y entretenga, sobre todo lo primero. Después, las declaraciones que no sean volátiles, o sea, las típicas del mundillo futbolero; las tertulias engordadas por suposiciones y las interpretaciones de periodistas de bufanda no son más que desperdicios necesarios hoy para subir audiencias. Hablar de fútbol no vende tanto como intuir los trapos sucios del vestuario. Y vale que se trata del Madrid, donde cualquier parida es universal, pero así está montado el sistema, chau-chau.

 

 

 

 

Comparte este post:
  • Meneame
  • Google
  • TwitThis
  • Facebook

Tags: , , , ,

Una respuesta a “Chau-chau”

  1. Indalecio dice:

    Este señor es un pobre de espíritu que quiere engordar, sin saber escribir, a costa de personajes públicos. Mejor que se dedique a vendimiar y entre racimo y racimo que estudie un poco

Deja tu respuesta