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El funámbulo Higuaín

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Llega de nuevo el momento de Higuaín. Fiel a la tradición de cada año, el ‘Pipa’ es quien más debe esforzarse para recibir la palmadita en la espalda. Como si se tratase de Bill Murray atrapado en el día de la marmota, el argentino parece despertarse cada día en el mismo momento de cada temporada, el de las dudas y los murmullos, el de si Higuaín merece revalidar su vida en el Madrid o venderlo a buen precio de una vez por todas. Esta primavera no está siendo diferente: la avalancha goleadora de Cristiano Ronaldo ha puesto en la picota a los dos delanteros centros del equipo. Benzema y él apenas han firmado estadísticas potables para lo que se estima en un ariete del equipo merengue. En consecuencia, la prensa no tardado en sugerir el debate: ¿Higuaín, Benzema o ninguno? En el caso del francés, el diván del psicólogo ha tenido mucha culpa: Karim no encuentra a Zidane para que le reoriente en el día a día y su temida abulia ha vuelto a aparecer con frecuencia. Pero el diagnóstico de Higuaín nada tiene que ver con estar en el limbo.

El argentino ha entrado en la fase de funambulismo: juega al borde de la duda existencial que el madridismo tiene con él y se busca las castañas para arrancar aplausos, por pocos decibelios que generen. El gol de Cristiano ante el Levante es la evidencia de que Higuaín se va a codear a muerte con Benzema por un puesto en la punta y, más importante, por un hueco en la próxima plantilla, esté o no Mourinho. Con el partido a punto de caramelo, se esforzó en cazar un balón imposible en la línea de fondo para asistir al portugués en un pase que eran tres cuartos de gol. CR7 le guiño el ojo en la celebración, señal palmaria de que con compañeros así da gusto. La nebulosa del nueve le recordó al ‘Pipa’ el viejo fantasma del casi: cuando los narradores contaban infinidad de jugadas en las que Higuaín iba a marcar y…¡casi gol! Pero fue durante la Liga pasada, la de los récords, en la que rompió con todos los estereotipos creados por la grada del Bernabeu; marcó goles decisivos como los dos de Pamplona o el que abrió la lata en San Mamés la noche del alirón.

Siempre figurante a la vera de los demás, a Higuaín nunca le han dado el papel protagonista en ninguna película, absolutamente ninguna, fuese Liga, Champions o Copa. Llegó de puntillas en el mercado de diciembre de 2006 cuando River Plate aseguró haber engendrado al nuevo Batistuta del fútbol argentino. Claro que la Liga española y, por ende, la presión del Bernabeu, le puso en su verdadero sitio: el de un delantero del montón con un instinto goleador nada extraordinario. Consciente de su cruda realidad, Higuaín se dejó la piel en cada puñado de minutos que le daban. Aprendió de Van Nistelrooy y suyos fueron las dianas cruciales de la liga milagrosa de Capello.

Un año después se ganó la confianza de Schuster y le regaló otra Liga en el Reyno de Navarra. Y con el cambio presidencial, todos, incluido Higuaín, sabían que debía hacer esfuerzos hercúleos para jugar. Florentino Pérez quería desprenderse de todo lo que olía a Ramón Calderón y él, personalmente, había elegido a Benzema a dedo para convertirse en un émulo de Ronaldo. Sin embargo, si alguien confió en el argentino fue él mismo; clavó ni más ni menos que treinta goles con Pellegrini mientras Benzema estaba sumido en un adaptación caótica. Mourinho dio el visto bueno para que siguiese y, pese a su monumental y público enfado por la tardía decisión del argentino en operarse de la espalda, no se cobró venganza alguna. Desde entonces, Higuaín y Benzema han alternado goles, eclipsados siempre por Cristiano. Ahora, por enésima vez, le toca silenciar el runrún del Bernabeu y, sobre todo, convencer a su presidente de que ya son demasiados días de la marmota.

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Una respuesta a “El funámbulo Higuaín”

  1. pronosticos baloncesto dice:

    Higuain estará cuestionado toda la vida mientras siga en el Madrid, algunos aficionados le valoran todo lo que ha hecho pero creo que, generalizando, el Bernabéu le tiene en el ojo del huracán constantemente

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