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Un fichaje con once dueños

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El efecto Robinho acecha de nuevo al fútbol español. Florentino Pérez, en su obsesión desmedida de fabricar un Balón de Oro, eligió a dedo a la entonces estrella santista; quería a toda costa arrebatar al Barça su talento de rey midas para obsequiar al Bernabeu con el Ronaldinho que el Madrid pudo tener y no retuvo. Prefirió la pasta fácil, la que generaba un monstruo de la mercadotecnia llamado David Beckham Hoy, el gentleman inglés sigue siendo un icono publicitario (el Madrid fue una aventura más) y Sandro Rosell, guiándose por el mismo olfato que el presidente blanco y buen conocedor del mercado brasileño, ha entendido que la cresta de Neymar mueve media Sudamérica y que, junto a Messi, deja a Florentino sin una máquina de dinero fácil. Por de pronto, Rosell se ha asegurado el ruido mediático que provocará el debut de su rutilante estrella, una jugada difícil de contrarrestar por el Madrid ni aún fichando a Gareth Bale. Será entonces cuando los programas deportivos repitan hasta la saciedad aquel debut triunfante de Robinho en Cádiz, cuando su entrenador, Wanderlei Luxemburgo, le sacó un puñado de minutos como si fuera el truco final de la función. Un sombrero y varias bicicletas asombraron a un Florentino que se frotaba las manos intuyendo futuras tardes de vino y rosas.

Neymar no se parece en nada a Robinho, dicen desde Brasil. Si el ex madridista fue calificado desde el Santos como “sucesor de Pelé” con el consentimiento del mismísimo O’ Rei, a Neymar directamente le encasquetan un buen saco de balones de Oro. Desde luego, la corte faraónico que arrastrará el jugador, empezando por su espabilado padre, afectará a la fuerza la convivencia del vestuario: el día que una mega presentación de Nike importe más que un simple entrenamiento, el Barça tendrá un problema. Y la gente del fútbol, morbosa por naturaleza, sólo piensa que los seguimientos personalizados en el campo tanto al brasileño como a Messi les pillen en un primer renuncio: una bronca airada, una mirada desafiante, un gesto maliciosamente interpretable…cualquier acción que venda más que un pulgar hacia arriba o un aplauso fácil. Será entonces cuando los laportistas, con Johan Cruyff a la cabeza, fusilen sin piedad la gestión del actual presidente y salga el propio Laporta justificando las palabras de su gurú holandés: “Dos jefes en el mismo barco, mal asunto”.

Pero antes de que el Barcelona pinte el debut de Neymar mejor que el próximo espectáculo de El Circo del Sol, el soci quiere saber cuánto han gastado, porque si Florentino Pérez llegó a ofrecer cien millones, es sospechoso que Rosell sólo haya pagado cuarenta menos aún con preacuerdos y dinero por adelantado. La conclusión llamativa de la operación, al menos en su apariencia, es que el fútbol se ha comercializado hasta el punto (sin retorno) que los patrocinadores son los nuevos jefes de este negocio. Extraña que el Santos sólo ingrese 28 millones, dos menos que la plusvalía que se lleva la familia Neymar. Sólo Wagner Ribeiro, el verdadero crack de la operación, y la directiva azulgrana saben el verdadero PVP; pero anunciar unos cien millones aproximados sonaría a sacrilegio para un club poco dado a dispendios descomunales. Comparándolo, el serial de Robinho acabó en pecata minuta para la ingente cantidad de papel que gastó la prensa: 24 millones y a correr. Pero a Robinho le manejó el Madrid, mientras que Neymar tiene once dueños entre los que destacan Nike, Banco Santander, Unilever, Red Bull y Panasonic. Ellos decidirán si su chico franquicia cumple las cinco temporadas en Barcelona o en poco tiempo vislumbran otros mercados por Europa. Y aunque los folclóricos  y puristas se lleven las manos a la cabeza, no tardarán en comprender que esto es business y hasta el clasicismo de San Mamés se ha rendido a los tiempos modernos. Puede que también lo haga La Masía, traicionada por un fichaje más enfocado a engordar la tesorería que a continuar su esencia holandesa. Espero equivocarme. 

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Una respuesta a “Un fichaje con once dueños”

  1. Pauet dice:

    bueeeno comparandolo con Robinho…huele a barcelonitis…Làstima que los once dueños han visto mas futuro en el barça que en el real madrit, y tontitos no són. Ney genera dinerito solo y por lo tanto solo tiene que ganar. I hoy el club que gana es el barça.
    O es que no era el dios Don dinero florentino quien fichó a Kaká? Y ahora no puede ni pagar a Bale. serà que bankia ya no presta dinero?

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