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Guardiola baja al barro

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“Se veía venir. Hasta Charly (Rexach) se va porque dentro del Barça ha pasado algo. Con Ronaldo también pasó y se fue. Como todos, por el engaño, por el comportamiento de Núñez y Gaspart. Es la conducta del club: siempre desprestigiando”. No es Guardiola, sino su gurú Johan Cruyff, quien esperó año y medio para rajar de arriba abajo a la directiva con la que se hizo un nombre en el banquillo y a la que acabó detestando. Como un reloj suizo, el ex entrenador aguantó hasta el momento preciso para soltar toda su bilis reprimida; el foro, mejor imposible: la plataforma ‘antinúñez’ del Elefante Azul de su buen amigo Laporta. Pero, a diferencia de Guardiola, el holandés ni abandonó la Ciudad Condal ni pidió expresamente que le ignoraran. Al contrario, Cruyff no se anduvo con tanto secretismo: un 18 de mayo de 1996, camino del entrenamiento matinal del Barça, se enteró por la prensa de que Núñez había contactado con Bobby Robson para sucederle. Su consecuente cabreo de proporciones bíblicas alcanzó a Gaspart, que esa mañana acudió al centro de entrenamiento para apagar el incendio que se avecinaba.

Guardiola no ha tardado tanto en reventar el establishment de Rosell. Desde su atalaya de la Gran Manzana, a “seis mil kilómetros de distancia”, ha olido rumores que percibe nauseabundos, emanados desde los despachos de Can Barça y transmitidos por sus periodistas pretorianos de La Vanguardia y Mundo Deportivo), lo que le ha enrabietado hasta límites insospechados. Tanto, que su estereotipo ‘mea colonia’ se ha ido al traste con una respuesta demasiado larga y fuera de lugar ante la pregunta sugerida en catalán por un reportero argentino. La rueda de prensa de Pep en la pretemporada italiana del Bayern obligaba a saber la verdad de las declaraciones del vicepresidente del Santos; “Tito no sabrá utilizar juntos a Neymar y Messi”, habría dicho Guardiola al padre de Neymar en la más estricta confidencialidad. “Ha habido demasiadas cosas este año en que se han pasado (la Directiva) de la raya. Utilizando la enfermedad de Tito para hacerme daño. Esto no lo olvidaré nunca porque yo a Tito le he visto en Nueva York y, cuando no le he podido ver, es porque no ha sido posible, pero no por mi parte”. Ni en boca de Rosell ni en la de su portavoz, Toni Freixa, se ha escuchado ni la más mínima insinuación sobre la relación Guardiola-Tito. Es la prensa afín al presidente la que ha alimentado ese morbazo del supuesto amor-odio de quienes fueron colegas de éxitos.

Si hace años las entrañas políticas del Barça describían un imperio, el ‘nuñismo’, contra la Resistance del Elefant Blau; hoy las altas esferas azulgranas están intoxicadas por una lucha de poderes entre la anterior presidencia y el engendro que nació de los excesos de Laporta, o sea, la vuelta de un Rosell descarriado durante la última edad dorada del club. Los conciliábulos que cuchichean por la ciudad contra los yupies de Sandro ven a Laporta como instigador y, a la vez, mártir número uno contra el nuevo régimen; él orquesta los ataques a sabiendas de que Cruyff, en ocasiones esporádicas, y Guardiola, por una vez, le llevan las balas. No obstante, el misil tomahawk que ha lanzado el técnico del Bayern por tierra, mar y aire estaba preparado desde el primer día en el que su último presidente atizó judicial y públicamente a su ex presidente y buen amigo. La reacción perpetrada, que no vehemente, de Guardiola agita al barcelonismo como una coctelera, en la que Guardiola y Cruyff son dos divinidades ya eternas para el soci y Rosell un presidente sin pena ni gloria. Y a nosotros, los periodistas, ansiosos de ver sangre, Pep nos va a ofrecee una película más excitante que un Chelsea (Mourinho)-Bayern. Lo ha conseguido: Guardiola y este Barça se han jurado odio eterno, sólo que el club no se atreverá a ir a la guerra. Popularmente perderían.

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6 respuestas a “Guardiola baja al barro”

  1. Felipe dice:

    Puede que haya guerra, pero para Rosell ya está perdida. Espero que después de una exitosa etapa en el bayern, con alguna champions ganada eliminando al madrid en octavos, Pep vuelva como presidente del club. A mandar como se debe, desde sus entrañas. Capaz y confía las riendas del club a mou… Que cachondos que somos!!

  2. javi dice:

    “Guardiola y este Barça se han jurado odio eterno”.

    Y una mierda. Guardiola es del Barça. Ayer, señalando al inepto de Rosell, le ha hecho otro favor al club. La guerra no es con el Barça, que es su pasión, sino con esta junta directiva de inútiles y meapilas.

  3. Pablo dice:

    Se veía venir. Rosell está intentando acabar con todo lo que construyó Laporta y desarrolló Pep. Poco ha hecho, de momento, el Noi de Santpedor contra esta junta directiva que no debería tardar mucho en dimitir (o, a más tardar, perderá las elecciones). La actitud de Rosell está siendo, en muchos aspectos, lamentable. Un presidente del Barça no puede desmarcarse de los 2 símbolos del club que más éxitos le han dado.

  4. casto dice:

    Ya era hora, Pep. Todo hombre tiene sus límites. Como cuando lo ‘del p\/to amo’ -obra maestra- contra Jose Mourinho, ahora Pep pone las cosas donde debían estar, dando pistas al soci tibio, como yo, con respecto a quién es en realidad el Sr. Rosell.

  5. Ladis dice:

    Guardiola = oportunista.

  6. Ladis dice:

    Lo olvidaba rosell = oportunista tambien.

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