Blogs

Portaaviones en construcción

portaaviones.jpg

Fiel a la tradición marítima, la botella no se rompió contra el casco del portaaviones merengue en Villarreal, así que el estreno intuía malos presagios. La titularidad de Gareth Bale en el césped olía a demanda mediática (y, claro, marketiniana); es curiosa la evolución del galés: de lateral izquierdo a interior, de éste a mediapunta y en su estreno de blanco en la banda derecha. Ancelotti buscaba esa jugada con la que tantas veces nos ha acribillado en los telediarios: estudio del terreno (de la derecha hacia el centro), preparación del misil tomahawk y disparo. Florentino observaba ansioso cómo su nueva inversión empezaba a amortizarse: un gol, un millón.. hasta 91 todavía quedan. Pero si Cristiano ha brindado por marcar otros 200, por qué Bale no va a alcanzar una cifra redonda. El seguimiento atosigante a Bale dejó un detalle agradable: defiende en los corners con la misma inercia que ataca, puro axioma británico. A Beckham se le tildó de melindroso nada más llegar y en un partido en Málaga acabó por los suelos dando y recibiendo leña por doquier. El instinto británico de Bale entusiasmará al madridismo: que no esperen una figura que sólo se luce con el balón en los pies, también corre detrás de la pelota, bajar a ayudar a sus compañeros y permite innumerables opciones en ataque. Sólo Cristiano goza de bula papal en este Madrid de Ancelotti, precisamente por orden del entrenador.

Pero si la obsesión del ‘Tata’ Martino es la presión asfixiante en campo enemigo, en el Madrid todavía no hay ningún propósito y sí muchos vicios. De cuatro jornadas tan sólo es rescatable un tramo de la victoria contra el Athletic, el resto del tiempo se pierde en una nebulosa demasiado difusa, en la que los jugadores no saben si esmerarse en el fútbol controlado o, lo que les pide su naturaleza, acurrucarse para después lanzar contraataques letales, verdadero arma de este Madrid (copyright de Mourinho). A Cristiano y Bale parece que les va más batir a los rivales en carrera, su ergonomía lo reclama a gritos; Isco, en cambio, necesita sobar todo el balón para ir pensando en su genialidad. El día que Carletto dé con el híbrido perfecto será como haber hallado el quinto elemento. Entonces, el portaaviones será indestructible.

Por el momento, las vigas maestras de esa monstruosidad están en fase de colocación. A la espera de Xabi Alonso, el casting es permanente: Khedira es un crack en el ‘trabajo sucio’; Casemiro necesita una oportunidad para asir el puesto definitivamente e Illarra mostró maneras el sábado, pero pide paciencia, un concepto que casa mal en el Bernabeu. La conclusión en este arranque liguero es que Luka Modric, sorpresa mayúscula, necesita llevar un cartel a la espalda que ponga ‘Se necesita un Makelele con urgencia’. La importancia que tuvo el francés nunca será recompensada; él fue el origen del bien y mal del Madrid galáctico, que se lo pregunten a su amigo Zidane. Y en el proyecto de Ancelotti, alguien debe llevar el corsé porque, de lo contrario, el equipo se desmadra y la defensa se resquebraja . Durante un tiempo el Madrid sobrevivió al éxito por los goles de Ronaldo y las paradas de Casillas; ahora Diego López asume el papel del último y entre Cristiano y Bale seguramente el del ‘gordito’. Sin embargo, la afición pide un menú más suculento: goles con diversión. Así de simplón y así de complicado en las próximas singladuras de este nuevo portaaviones.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Google
  • TwitThis
  • Facebook

Tags: , , ,

Deja tu respuesta