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Khedira, Makelele…currantes imprescindibles

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No es habitual que un entrenador medite cambiar su táctica por un lesionado, salvo que el damnificado fuese Messi o Cristiano Ronaldo (y ni con Messi en el dique seco el Barça va a retocar su dibujo).  Pero si Carlo Ancelotti confiesa a los medios que a lo mejor cambia de sistema por Khedira, ‘tuercebotas’ en España y pánzer venerado en Alemania, quizá los periodistas nos equivocamos en algo. Extraña que haya futbolistas amados por todos sus técnicos y odiados por la opinión pública. Mourinho, Ancelotti y Joachim Löw algo sabrán de fútbol si no conciben alineaciones sin Khedira; sin embargo, nuestras mentes aviesas, las de quienes escribimos, no contemplan jugadores que vistan de blanco y les cueste mil horrores hacer un quiebro o controlar un balón: estéticamente chirría, claro que si el barómetro lo pone un tal Zidane…

No hace mucho tiempo que el Madrid se dio cuenta de la importancia de Claude Makelele. Ninguneado por su club durante el apogeo galáctico, la prensa que valoraba su ‘trabajo sucio’ se contaba con los dedos de una mano. Recuerdo durante un Bayern-Madrid de Champions League retransmitido por TVE que Míchel, comentarista entonces, se dedicó todo el partido a ensalzar la labor del escudero de Zizou. “Cubre cualquier palmo del césped y se dejaba los pulmones para aliviar a Hierro y Helguera”, dijo en reiteradas ocasiones la leyenda merengue. No le faltaba razón porque en aquel Madrid de Del Bosque hacían falta currantes para que Zidane, Ronaldo y Figo brillaran; su fútbol de alto copete tenía un trabajo duro entre bambalinas, un making of del que Makelele era el protagonista absoluto. Entonces se hablaba de una clase media que aguantaba a la galáctica, y el francés estaba por encima de todos. Su gran inconveniente es que jugaba con compañeros que copaban las portadas según fuera más exagerado el ‘Picasso’ que se inventaba cada uno en el campo. Al final de la temporada 2002/03 Makelele se sintió imprescindible, de verás que lo era, y en consecuencia, pidió un aumento salarial merecidísimo en los despachos. Sin embargo, no era una estrella, sino un obrero más, por mucho que Del Bosque insistiera en su trascendencia.

Khedira es de esos figurantes que arranca aplausos con cualquier sibaritismo, pero enerva a la grada si mantiene el balón más de un segundo en sus pies. Se le fichó del Stuttgart para cortocircuitar jugadas rivales, requisito imprescindible en la filosofía mourinhista de jugar y ganar sin tocar demasiado la pelota. Así empezó hasta que se destapó como un curioso ‘llegador’. En España nos sorprendió una faceta que le era muy natural en la Mannschaft. De hecho, Franz Beckenbauer dijo  una vez que “si Khedira tuviese las aptitudes de Schweinsteiger con balón, Alemania tendría al mejor centrocampista de toda su historia”. Suena exagerado, y más cuando Khedira alimenta el runrún de la prensa cada vez que el Madrid anuncia una alineación, pero si a Carletto se le ha desarbolado su ‘árbol de navidad’ (título de su último libro), quizá Khedira no sea tan paquete. No tanto como para que Florentino rechace una oferta del United por cuarenta millones redondos alegando que es “imprescindible” (ésa fue la palabra exacta). Un detalle sí ha captado el alemán: el Bernabeu agradece gente que ponga huevos, pelee y se tiré al suelo como obsesos por el balón. Khedira es uno de ellos. El Madrid le echará de menos, lo dice su entrenador. 

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Una respuesta a “Khedira, Makelele…currantes imprescindibles”

  1. Jose dice:

    Discrepo totalmente. Makelele era un jugadorazo y, sin ser un crack, sabía mover la pelota y sobretodo no perderla. Y los aficionados lo valorábamos como tal. Khedira ni defiende ni ataca bien, tenerle en el campo (sobre todo en el Bernabéu) me parece jugar con uno menos.

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