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El dilema de Di María

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Cristiano Ronaldo llevaba cobrando los mismos millones que Kaká durante cuatro años. Sin embargo, el portugués nunca restregó a su presidente una razón exageradamente incomprensible para cualquiera que viese fútbol sin más. Su renovación, la primera, por cierto, se cumplió por méritos gigantescos con un salario también descomunal, pequeño detalle que no ha obviado el resto del vestuario. Si la tesorería se parece a la cámara acorazada del Tío Gilito, futbolistas como Sergio Ramos y Di María (Özil en su momento) han puesto el cazo por si caen sus cifras planeadas. Del sevillano, un directivo del Real Madrid se sorprende por la “barbaridad que pide su gente”. Y todavía le quedan tres temporadas, hasta 2017. Pero el nombre que flamea estos días es el de Di María. El diario MARCA publicó el pasado sábado un acuerdo inminente del argentino con el opulento Mónaco. Razón: Gareth Bale.

Di María todavía no ha escupido ni una sola palabra, pero MARCA, que suele apuntar bien sus informaciones, ha descubierto una telenovela que aumentará exponencialmente la audiencia mediática del mediapunta hasta verano…al menos, así lo ha asegurado Ancelotti desde Copenhague. Su mejora contractual no fue para echar cohetes en un club que maneja varios ceros en cada contrato; se le subió de 2,5 a 3,5 millones netos anuales. Es decir, que todavía tenía diez compañeros con mejor salario. Quizá por impotencia o conformismo, su rendimiento sobre el césped bajó y Mourinho tomó nota: “Cuando ganabas poco dinero jugabas mucho; desde que renovaste, no juegas ni mucho ni poco”, reprochó el técnico a Di María después de un empate en Pamplona. Pero Mou se marchó y Di María peleó en pretemporada por corregir un rendimiento que se asemejaba a una montaña rusa. Lo entendió Ancelotti y también la directiva, que con la necesidad imperiosa de hacer caja por el descomunal gasto de Bale, decidió vender a un jugador atractivo, pero de segunda fila: Di María u Özil, uno de los dos debía salir. Y Carletto prefirió la entrega, constancia y las buenas maneras que había visto en el argentino. Los amistosos que jugó los bordó, y en los que fue al banquillo, no rechistó. “Disciplina italiana”, dijo uno de los asistentes de Ancelotti sobre Di María.

Pero llegó Bale en loor de multitud y con ínfulas de Balón de Oro. Su precio justificaba todo, incluso la titularidad en el Camp Nou justo en un momento incierto de su esforzada puesta a punto. Desde entonces, Di María, con partidos eléctricos y otros de no tan alto voltaje, no ha digerido las bulas papales concedidas al galés. Bulas que ya no lo son tanto a tenor de sus estadísticas meteóricas: nueve goles y siete asistencias en sólo trece partidos. El listón para el ‘fideo’ sube centímetros cada vez que Bale sale titular, por algo ha costado 100 (o 91) millones de euros. Pero, claro, en año de Mundial cualquier suplencia es sospechosa, y Di María no puede empezar a entrar en la tendencia ‘Iker Casillas’: Liga no, Copa sí y, en el caso del argentino, Champions menos que Liga. Si se queda batiéndose el cobre, el madridismo se lo agradecerá y Ancelotti dará palmas con las orejas; y si pone rumbo a Mónaco, el Madrid se queda sin fondo de armario. La elección es suya: pelear como en la gira de Estados Unidos o ser suplente, de lujo, eso sí, al estilo de Santi Solari en el Madrid de los galácticos. 

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Una respuesta a “El dilema de Di María”

  1. Adrian dice:

    Si no esta contento que se marche… desde que le subieron el sueldo va de estrella y abusa del regate con muchas individualidades que de cada 10 se va 1… y colgando balones que de vez en cuando la caza uno de los de arriba…
    si se hiciera una estadistica con los balones que pierde mas de uno se sorprenderia…. ojala se marche…
    sin el tendriamos un equipo mas unido y mas fluido a la hora de tocar el balon…

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