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Luis Aragonés: “Yo no me jubilo, pero si sale una oferta…”

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Tenía ganas de charlar con tranquilidad y sin agobios, en un medio que le fuera cercano, amistoso, fiable,…Y la verdad es que la COPE siempre le gustó. Sin ir más lejos, allí dio su última entrevista radiofónica antes de la vorágine que provocaron sus declaraciones en la cadena Al Jaazera durante el Mundial de Sudáfrica, y allí volvió para enmendar ciertos malentendidos. Vino a la cita un rato antes de la medianoche; yo le conocí personalmente durante el Mundial de Sudáfrica, aunque en aquel momento las circunstancias no fueron las más propicias para que surgiese un encuentro agradable. Por entonces, España ya se había escandalizado con Luis ‘el comentarista’: nada grave, sigo pensando. Después de la derrota inaugural contra Suiza, Luis dijo en la televisión árabe que la táctica de España no le convenció; en un pispás la opinión pública le sometió a un acoso y derribo brutal. Su consecuente cabreo no le ayudó nada. Tampoco se molestó en aclararlo…hasta la entrevista en El partido de las 12.

Escuchándole fuera de micrófono, era un tío afable con aire de ‘abuelete’ (con cariño) que suelta peroratas de la vida y sus vicisitudes. Insistía en que aún que le quedaba cuerda para seguir dando codazos en este mundillo del fútbol; además, lo soltaba como si le aburriese todo aquello que no pareciese redondo como un balón. No en vano, repetía hasta la extenuación que le encantaba el “pasto” (césped) y que de ahí no quería salir. La experiencia de arrellanarse en una butaca de comentarista no le hizo mucha gracia; si no entrenaba, prefería ver fútbol a su rollo. Después, dijo lo que sí pudieron escucharon los oyentes. De Raúl no espetó nada nuevo, sólo lo matizó alto y claro: “después del Irlanda-España le venía grande la selección”. Opinión respetable de alguien cuya profesión fue convocar y desconvocar jugadores. Aragonés se las sabía todas y lo único que le fastidió de ese debate latoso fue el incordio de la prensa. Precisamente, aludió a los ‘palos’ que los periodistas le propinaron cada vez que abría la boca. Pero no lo expresó en tono victimista, ni chulesco, lo dijo a modo de anécdota, como si no le importaste lo más mínimo. Y quizá fuese cierto.

No dudó en confesar que su relación con Del Bosque fue inexistente, ¿para qué iba a mentir? Así que se limitó a ensalzar la figura del actual seleccionador, como siempre ha hecho el salmantino con Luis, y a otra cosa. Sí porfió en su convencimiento de que la Federación negoció con Del Bosque desde antes de la Eurocopa. Lógico, puesto que el ex seleccionador insistió hasta la exasperación que su ciclo había caducado. Por eso, en ese momento no entendí su cabreo: Luis estaba cumpliendo su encomienda, al tiempo que Villar hacía la suya, la de ir buscando sustituto para el banquillo. Ése era Luis Aragonés, el mismo que reveló sin querer su apetencia por entrenar al Barça o al Madrid y, sobre todo, satisfecho por la España que diseñó en Austria y rompió para siempre nuestra maléfica historia.

La Cadena COPE quiso homenajear a Luis Aragonés durante la presente temporada. El pasado diciembre el periodista Juan Antonio Alcalá se puso en contacto con el ‘zapatones’ para sugerirle un homenaje radiofónico antes del Mundial de Brasil. Fue justo el día que la web Vozpopuli publicó una entrevista con él en la que supuestamente anunció que no iba a entrenar nunca más. Alcalá le llamó para corroborar esas declaraciones y el ‘Sabio de Hortaleza’ simplemente arguyó: “Yo no me jubilo. Si sale una oferta que me guste, pues a lo mejor”. Ésas fueron las palabras que sospecharon de su jubilación definitiva. Como veis, Luis era muy suyo, un tío folclórico que hasta hace unos meses aún tenía en mente una última oportunidad en el pasto, y que sonreía cuando la gente se sobreexcitaba con la selección, la suya, la que inventó del fracaso. 

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