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Fútbol de cloacas

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Manolo Sanchís suele contar que las remontadas legendarias del Real Madrid comenzaban desde el túnel de vestuario con el ‘otro’ fútbol. Víctimas como el Mönchengladbach o Anderlecht escucharon lindezas como “¡os vamos a comer los huevos!” instantes antes de saltar al Bernabeu. Era una manera alegal de intimidar al contrario antes de continuar increpándolo sobre el césped mediante un buen puñado de insultos, empujones, codazos, agarrones y pataditas furtivas. De ese fútbol es un experto el gran Carlos Salvador Bilardo que, como capitán de Estudiantes de La Plata allá por los sesenta, perpetró marrullerías tales como pinchar a los rivales con alfileres o echar tierra a los ojos de los porteros en los córners a favor. También tiene un doctorado Hugo Sánchez, de profesión goleador de proporciones bíblicas y de afición maestro del fútbol de alcantarilla. Cabrear a defensas y aficiones enemigas por igual era su primer cometido en sitios hostiles como el Camp Nou, Calderón o San Mamés; una vez encabronado hasta el utillero, los goles de Hugo tenían mejor regusto.

El ‘Cholo’ Simeone es defensor a ultranza de la escuela ‘bilardista’. No sólo por su pragmatismo sino también por ese reverso tenebroso del fútbol. Como jugador del Atlético sabía provocar en los momentos decisivos y sacar tajada de cada tangana Lo mismo que Diego Costa, admirado por su letalidad delante de la portería y sospechoso en su versión mamporrera. O el madridista Pepe, a quien su ida de olla en la espalda de Casquero le perseguirá siempre; por eso, cualquier aspaviento del portugués en el área es indicio de bulla de patio de colegio. El propio Pepe y Arbeloa estuvieron esperando a Costa en las catacumbas, mentalizados de que debían ser ellos quienes controlasen el juego de la provocación. De ahí, en parte, que el Madrid saliese sobreexcitado contra el vecino puñetero que le había aguado la fiesta en el Bernabéu las dos últimas veces. Quizá, el problema del rojiblanco es que se vio tan acorralado como Rambo, solo ante el peligro de una zaga que le tenía ganas por goles y algún que otro salivazo de hace algunos derbis (que se lo pregunten a Sergio Ramos). El columnista del El Mundo, Manuel Jabois, lo explica con la metáfora perfecta: “Costa amagó con la caja B de los equipos que juegan sin pelota y que a veces desnivela el partido en las cloacas; un asunto delicado al tratarse de Pepe, Ramos y Arbeloa”.

Y como Simeone es un auténtico pícaro en este mundillo, no se atrevió a quejarse del arte subterráneo del Madrid. Hasta Miguel Ángel Gil contó anoche en El partido de las 12 de la COPE que “Diego Costa estaba solo aceptando las vejaciones, insultos y provocaciones que le hicieron. Los compañeros tenían que haber estado más cerca de él”. Y no es porque el hispano brasileño se acobardase, sino por el desgaste que causa una pelea de uno contra tres. Los últimos antecedentes habían escocido demasiado a un Madrid tumbado por un EQUIPO. Y eso, precisamente, fue lo que aplaudió Ancelotti; puede que sea la pista para su particular espectacularidad, la que prometió el día de su presentación. Pero el fútbol nos ha enseñado en España su visión poliédrica: del baile de salón del Barça al estilo mosquetero del Atlético en ese imperturbable todos para uno y uno para todos, pasando por el modelo híbrido de los blancos: vertiginoso con el balón y camino de la zorrería de equipo italiano cuando la pelota no es el ombligo del mundo. Las guadañas de la defensa merengue pillaron por sorpresa a un Costa que, por una vez, no fue el chico malo. Pero tampoco se iba a quedar de brazos cruzados. Lo que sucedió fue que Pepe y Arbeloa fueron los amos del barrio. Ése en el que este Madrid también achanta.

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Una respuesta a “Fútbol de cloacas”

  1. trollaco dice:

    ¿Y justo escribes este artículo ahora?
    Has tenido la mitad de la pasada temporada y todo lo que va de esta, para hacer un artículo hablando del juego sucio.
    Motivos te ha dado el atlético de madrid en cada partido, pues juega a dictado de su entrenador.
    ¿Es necesario recordar lo que hacía simeone cuando jugaba?
    ¿Es necesario hablar de los alfileres que llevaba en el pantalón?
    Podías haber escrito el artículo cada vez que a cristiano ronaldo le hacen una entrada para partirle el tobillo.
    Pero no, has decidido escribir justo cuando el real madrid se ha defendido de la burda táctica de simeone y su séquito, cuya consigna fue que salieran a provocar desde el minuto 1.
    Para muestra un botón, en la primera jugad que interviene diego costa, va a buscar descaradamente y sin jugar el balón, al defensor del real madrid, para chocar con él y empezar a dejarle recaditos.
    En serio, muy feo lo tuyo.

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