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Otra Champions es posible

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Zlatan Ibrahimovic tumbó en la lona al Bayer Leverkusen él solito y, de repente, el Paris Saint Germain se hizo ogro en esta Champions. El Madrid destripó al Schalke en Gelsenkirchen y la magia de la Champions se esfumó en un pispás. Si durante estos días escribís en twitter ‘formato Champions’, leeréis una ingente cantidad de palos contra la UEFA. En apenas 48 horas han salido a la luz varias corrientes de opinión: la predominante en las redes clama por un cambio de estilo. Bicocas como Leverkusen, Schalke o Zenit celebran los octavos como una fiesta final de curso; es un premio demasiado exagerado en la competición de los mayores. Y ninguno de ellos lo es. Esa corriente pide aquella segunda liguilla de grupos que purgaba a los menos favoritos y apenas dejaba revelaciones. El problema de ese formato fue su ‘injusticia estadística’, expresión acuñada por el ex portero del Bayern, Oliver Kahn. No en vano, durante la Octava del Madrid, los bávaros golearon en el Bernabéu 2-4, marcaron otros cuatro en Munich e, incluso, ganaron uno de los dos partidos de semifinales. Tres victorias contra una, y el Madrid campeón. La pataleta del amado y odiado Kahn fue previsible a la par que estúpida. El sistema era el sistema.

Los más folclóricos, entre los que hay una buena legión de periodistas, abogan por el viejo formato. Quizá no el primigenio con los campeones de cada país, pero sí con primeros y segundos. Los demás son un condimento innecesario. Cuando la UEFA decidió abrir la mano, la Copa de la UEFA murió para siempre. Quién no recuerda aquellos tiempos en los que ganar la UEFA era casi más complicado que la Copa de Europa. Huesos como el Mönchenglabach de Heynckes, la Juventus de Baggio, el Inter de Jürgen Klinsmann o ese estiloso Paris Saint Germain de Weah y Ginola pelearon en un torneo que, entonces, tenía la misma gracia que la ‘orejona’. Pero llegó un momento en el que el negocio eclipsó a la esencia puritana del fútbol y la UEFA decidió pulir la joya de su corona. Al fin y al cabo, se trataba de “vender la Champions mejor que los Mundiales”, viejo sueño del ex presidente Lennart Johansson. Y cuantos más clubes se amontonasen en la misma copa, más euros para las arcas del tío Gilito, o sea, UEFA. El inconveniente es que con tantos grupos sin cruces de favoritos, solían (y suelen) sobrar un par de jornadas, las de la honrilla para hacer clin clin caja. El espectáculo de las últimas Champions comenzaba a partir de octavos con los duelos fatídicos. Este año ni siquiera eso, salvo ese obsequio del Manchester City-Barcelona que casi está finiquitado.

Los cantos de sirena sobre una futura ‘Super Liga’ suenan como una dulce melodía a la par que puñetera. El desfase económico de los clubes elitistas no sólo ha anestesiado las ligas domésticas, sino que también produce litros de tila en la idolatrada Champions. Ni siquiera los clubes ingleses del campeonato marketiniano por excelencia han salido indemnes: Arsenal y City están medio muertos, y el United necesita conjurar la magia de Old Trafford para remontar a un Olympiakos cuyo cuento de hadas no puede durar mucho más. Bayern, Madrid, Barcelona y Paris Saint Germain son gigantes en un fútbol cada vez más de liliputienses. Culpa del dinero, culpa de la UEFA. El inminente Fair Play financiero se ajustará a la medida de los grandes. Algo así como el engañoso límite salarial de la NBA.

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Una respuesta a “Otra Champions es posible”

  1. JST dice:

    No hombre, si vuelve la segunda liguilla apaga y vámonos. Las liguillas han matado este torneo, orientado a que en la semis estén los de siempre: Bayern, Madrid y Barsa, con el PSG de invitado este año. Seguro que ninguno de esos 4 se cruza en cuartos.

    Si el torneo sigue ampliándose, habrá más partidos y ganarán más dinero, pero el espectáculo se diluye. Igual que la Eurocopa de 24 equipos, donde igual terminaremos con unos octavos tipo España-Albania o Alemania-Estonia, esperando que en las semis estén los de siempre.

    Pero eso pasa en todas las competiciones, el dinero mató la emoción.

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