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Dos abuelas con la Playstation

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El Madrid-Barça se resume con la metáfora de Paco González: “Es como si a dos abuelas les das una Playstation y se ponen a jugar al FIFA”. Disparate tras disparate, el clásico resquebrajó las pizarras de los entrenadores. Si hay un tipo cuyo cabreo alcanza proporciones bíblicas no debería ser Ramos, ni Cristiano (los rajadores de anoche), sino Ancelotti. Su rostro se descomponía con cada cagada defensiva y el consecuente gol azulgrana. El primero, despiste de Carvajal a su espalda; el segundo, error de niños en un patio de colegio; el tercero, gracias a la versión más oscura de Ramos y el decisivo por una zancadilla sin sentido de Xabi Alonso. El técnico italiano se desgañitaba desde la banda sin llegar a comprender cómo se puede alocar tanto ese fútbol que él tanto ama. Para un obseso del rigor táctico, tener que morderse la lengua ante una defensa verbenera es un marrón de muy mal gusto. Ayer, Carlo fue Carlo y no el Carletto que le dan ataques de entrenador: alineó a los mejores, que hicieron lo que el Barça les permitió y, desgraciadamente, no supo reaccionar a tiempo. Cuando el Madrid se quedaba sin aliento y pedía a gritos el empaque de Illarra, el míster dejó que Di María se desfondase hasta quedarse sin reprís.

Tampoco el ‘Tata’ habría quedado satisfecho si la película hubiese acabado con empate a tres: Mascherano y Dani Alves parecían Pepe Gotera y Otilio haciendo una chapuza detrás de otra. Cualquiera que viese la primera parte se daría cuenta que era un partido para que el mítico Santillana se hubiera puesto las botas con balones templados al área. El Barça era un alma cándida en defensa pero Benzema, aún con sus dos goles, no taladró hasta el fondo. De haberlo hecho, la sangría habría sido considerable. Ancelotti cazó con su gato y Martino fió su reputación al ingenio de Iniesta. Recuerdo una tarde en la redacción de Cope Deportes en la que discutimos quién era mejor: Zidane o Iniesta. La votación fue muy justa y ganó el astro francés. Pero quitando el efecto marketiniano y el impacto del que entonces fue el fichaje más caro de Florentino Pérez, el manchego no tiene nada que envidiar a ‘Zizou’. El azulgrana advirtió a su entrenador de que nunca se le puede sacrificar en el banquillo por mucho que a veces no mueva el balón como si fuera un malabarista Se doctoró cum laude en el Bernabeu sin necesitarlo y casi eclipsó a Leo Messi, cuyo hat trick dará la vuelta al mundo en contraste con la impotencia de su némesis portuguesa.

Pero para impotentes, los cromos de los cien millones. Gareth Bale se salió de campo varias veces emulando a Forrest Gump en sus partidos de fútbol americano. El galés comprime tanta potencia que le resulta dificilísimo controlarla. Y eso al Madrid le debilita porque, con Cristiano desaparecido en combate, Bale tiene que hacer honor a su PVP. También Neymar, a quien la prensa debería dejarle este año de excedencia; al menos, siempre podrá excusarse en la coartada del penalti de Ramos. No obstante, lejos de dar la matraca en las portadas deportivas, Neymar y Bale ni siquiera merecen ser actores de reparto. Hay varios compañeros en sus equipos que cuajan mejor. Pero en el caso del brasileño y toda la operación maquiavélica de su fichaje, es entendible que Messi, o su famoso entorno, se enojen con el club: merece ser el mejor pagado por delante de Iniesta y a una distancia sideral del resto que tampoco encabezaría Neymar. Aunque ya se sabe: los brasileños aprendieron bien de los argentinos en el arte de vender jugadores con ínfulas ‘maradonianas’. O en el caso de Neymar, su incomprensible comparación con O Rei Pele. ¡Qué daño han hecho al fútbol las comisiones!

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2 respuestas a “Dos abuelas con la Playstation”

  1. Alex dice:

    La diferencia entre Iniesta y Zidane es que uno es español y el otro no, pero Iniesta no pierde balones, mientras Zidane sí.

  2. vieratriana dice:

    Y dicen ke no es penalti jjjjjaaa

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