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Iker Casillas detiene la avalancha

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La grada vertical del Signal Iduna Park cayó como una avalancha contra el Madrid. Los viejos fantasmas de Dortmund reaparecieron de un plumazo, sólo que esta vez el Borussia recurrió a medio equipo de secundarios porque la mitad de los titulares vieron el partido en la enfermería. Pero, incluso con media plantilla desguazada, un único futbolista tomó el mando del partido como si estuviese jugando a la Playstation. El año pasado Lewandowski pasó del montón al estrellato en un rato, lo que tardó en clavar cuatro goles; anoche Marco Reus pidió a gritos un contrato de crack en un club que se lo pueda ofrecer. Este rubio de peinado muy alemán está llamado a liderar la Mannschaft del futuro siendo una versión muy mejorada de Özil, no tanto en talento como sí en regularidad. Reus sonará para el Bernabéu la próxima temporada, también para el Barcelona si la FIFA le levanta el castigo, y desde luego es un gustazo verle en la competición de los mayores. Es justo empezar esta crónica rindiéndole pleitesía porque el Madrid se quedó sencillamente en blanco, quizá asustado por la presión de la mítica olla del Westfalenstadion o impotente ante la ausencia de su gurú portugués. Cristiano actuó de motivador desde la banda, comiéndose las uñas por desesperación y pensando en la que le estaban liando sus compañeros; ni siquiera él habría imaginado el sacrificio que implicó su lesión.

Hacía tiempo que los blancos no se inmolaban de una forma tan descarada. En pocos minutos Jürgen Klopp desnudó al Madrid de la cabeza a los pies. Cada jugada era más caótica que la anterior: Benzema volvió al limbo; Bale se dejó en el vestuario la capa de superhéroe; Pepe se hacía el harakiri y, mientras tanto, Xabi Alonso y Sergio Ramos se tiraban los trastos a la cabeza. Nadie funcionaba, ni siquiera Di María, el que nunca fallaba cuando el resto sí lo hacía. Ancelotti mascaba por inercia y no se tragó el chicle de milagro: los alemanes habían aplastado con sus panzers la columna vertebral blanca y, con Alonso fuera de combate, a su aprendiz le vino grande la semifinal. Los palos a Illarramendi le espabilarán rápido, pero aún no puede asumir el timón del transatlántico merengue. Por poco no presenció el hundimiento de su Titanic.

El baño del Dortmund fue cogiendo tintes antológicos hasta que el Madrid se encomendó a su santo. La imagen de juguete roto apenas importaba porque sólo los rezos a Casillas podían salvar la eliminatoria. Y el capitán no defraudó a sus feligreses: dos paradas milagrosas evitaron la avalancha de la grada y reabren el absurdo debate de la portería, una polémica que empezó Ancelotti con una cerilla y un bidón de gasolina. Casillas tiene que jugar sí o sí, y no por decreto sino porque él ha patentado las paradas imposibles. “Tendría que jugar hasta con el brazo en cabestrillo”, piensa una leyenda blanca. Y no es el único. A Florentino Pérez también le extrañó aquella decisión de la primera jornada contra el Betis. Iker se comió el marrón de Dortmund y, por eso, sigue siendo santo y seña del madridismo, el verdadero, no el pseudo.

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3 respuestas a “Iker Casillas detiene la avalancha”

  1. Jose Luis dice:

    Una vez más los periodistas deportivos hacen alarde de ser ¿objetivos?. Cierto que Casillas hizo un gran partido pero ¿no tuvo un fallo garrafal en el primer gol?.¿Lo he soñado?. Si lo hubiese tenido Diego otro gallo cantaría. Casillas no juega porque no hay motivos para quitar al otro y porque el puesto hay que ganárselo en los partidos y entrenando cada día. Por último, no hay debate de la portería, lo crean ustedes, los periodistas, con sus favoritismos y demás memeces, hacia determinados jugadores. Absténganse de opinar, por favor, y dedíquense a informar.

  2. ordiales dice:

    Paradas milagrosas? hombre usted a ratos vió el partido y a ratos soñó, Casillas hizo paradas “normalitas” y si tuvo fallos que usted no vió? o no menciona, las crónicas tienen que relatar “solo la verdad” “toda la verdad” y “nada más que la verdad” usted no lo cumple, realzaunas cosas y omite otras. Portero milagroso, aunque no me gusta el calificativo, fué el alemán.

  3. Ángel García dice:

    Hola Carlos:
    A los miembros de la redacción de Deportes de COPE nos parece lamentable que escribas un post sobre un partido que no vistes. Deberías haber escrito sobre el Chelsea-PSG, que fue el encuentro que sí viste en tu lugar de trabajo, al igual que hiciste en la ida. ¿O es que tienes ojos en la nuca y no nos hemos dado cuenta?
    Un abrazo,
    Angel García Muñiz, en nombre de tus compañeros de la redacción de Deportes de COPE con los que compartiste tus gritos de alegría por la clasificación del Chelsea.

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