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Boskov analiza la Liga

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“El fútbol es bello porque es sencillo”. El ‘Cholo’ Simeone honró una de las míticas frases de Vujadin Boskov. Su fútbol afín a Mourinho resuelve partidos y aplaza domingo a domingo aquel manido cliché de agosto del ‘Ya caerán’. Como dice Rubén Uría, han pasado 35 capítulos y el Atleti ha esquivado su enésima bala. Lo que al principio parecía una ruleta rusa donde los colchoneros podían pegarse un tiro en cualquier momento, ahora es un bloque de cemento armado que nadie, ni en España ni en Europa, ha sido capaz de hacer trizas. Es ese fútbol sencillo que alimenta la pasión rojiblanca, entretiene a quienes prefieren al tercero en discordia y cabrea al amante del fútbol alegre y marchoso. Hoy por hoy, madridistas y culés a ratos. Pero qué más se le puede exigir a una plantilla que cada verano tiene que soltar estrellas para cuadrar su balanza de pagos. Seguirá la fuga de estrellas, por de pronto la de Diego Costa al Chelsea, pero mientras esté el ‘Cholo’, cualquier futbolista peleará en el barro hasta ahogar al contrario y maniatarle hasta pedirle la rendición. En Mestalla Simeone se encontró con la pizarra perfecta desde el principio…”el balón, cuanto menos se tenga, mejor”. El axioma mourinhista fue resuelto a raja tabla: el Valencia propuso y los rojiblancos rehuyeron el juego. Salieron a buscar una contra letal que hiciera saltar por los aires el ímpetu de Paco Alcacer y toda su tropa. Y tuvo que ser el de casi siempre, Raúl García, capitán general en funciones y brazo ejecutor de Simeone, quien sacara oro de un centro imposible.

“Un entrenador siempre tiene que marcharse”. ‘Tata’ Martino debió tener en mente la grandilocuencia de Boskov. El Villarreal estaba atrofiando la dedicatoria eterna del Barça a Tito y los fantasmas de todo el año reaparecían en el banquillo. Demasiado sufrimiento para un barcelonismo apenado y todavía en trance. Sin embargo, los infortunios del fútbol devolvieron a los culés su amor propio, no tanto por darle vidilla a la Liga como por rendir tributo a su ex entrenador. El Barça no podía perder, anoche no, y ganó al estilo del Madrid, atendiendo a la fe más que a la razón. No le pega pero a estas alturas el equipo afronta los partidos como si fueran marrones a la espera del final de temporada y la consecuente revolución de Zubizarreta. Y como dijo Martino, no era el día apropiado para hablar de fútbol; es más, el protocolo mandaba aplazar el partido por la conmoción de Tito, pero como dijo Paco González, “las lágrimas de Busquets, un tío que lo ha ganado todo, dignificaron el fútbol”.

“Quiero un equipo de ataque porque me gusta el fútbol ofensivo y también porque al público le gusta”. Alfredo Relaño publicó la declaración de intenciones de Boskov allá por agosto de 1979, en la presentación del serbio como entrenador del Real Madrid. Carlo Ancelotti prometió un fútbol “espectacular” el día de su puesta de largo y ha fallado por poco. El Bayern no era el rival propicio para exhibir el Circo del Sol en el Bernabéu; por eso, se aisló de fanatismos populares y sacó su flema italiana. Impasible ante el lastre de los últimos once años en Champions, Carletto pergeñó su semifinal ganándole a Guardiola la primera partida de ajedrez. La segunda empieza con ciertas pistas, las que dejaron los contraataques del Werder Bremen en el Allianz. Pero la goleada a Osasuna sólo sirvió de pachanga a Cristiano Ronaldo, que utilizó a los rojillos para calibrar sus misiles tomahawk. Poco más en un 4-0 que alimentó por unas horas el morbo de un posible patinazo atlético. Todos los madridistas tenían en mente un objetivo y otra máxima, ésta no de Boskov: “El Madrid siempre marca”.

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