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Iker Casillas, la batalla del tenista

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“El portero está descentrado. Tiene que volver a coger las distancias”. John Benjamin Toshack todavía presume de ser el entrenador que dio la oportunidad de su vida a aquel chaval imberbe que se “comió el marrón de San Mamés”. El técnico galés aprovecha estos días una de sus últimas aventuras en un banquillo del fútbol marroquí, pero nunca pierde de vista a Iker Casillas, el novato que le solucionó (a medias) los problemas de la portería. Quizá el capitán del Madrid necesita que el viejo Toshack le recuerde cómo fueron sus primeros partidos para que vuelve a apretar los dientes como un perro rabioso: “En San Mamés pudo hacer algo más en el gol de falta de Julen Guerrero; en Grecia, también pudo haber salido mejor en un gol de córner de Olympiakos y contra el Depor en el Bernabéu no pudo atajar el disparo con efecto de Djalminha”. Anoche en Michigan el Manchester United no marcó de falta ni con efecto endiablado, pero seguro que Iker se tomó el amistoso como el punto de inflexión para su despegue. Acostumbrado a jugar a la ruleta rusa del Bernabéu durante década y media, en la que una cantada mataba un sinfín de paradas imposibles, Casillas afronta la batalla psicológica más dura de su vida (perdón, la primera fue la que acabó con las tres paradas de Glasgow 2002); es decir, o la para él o es gol, no hay compañeros para hacer las coberturas. Y el Iker de ahora no es el Iker del madridismo, ése que, según Florentino Pérez, “es más amado que el propio presidente”, tal como publicó ayer Diego Torres en El País.

Casillas meditó irse a la Premier League u a otra liga a probar nuevas experiencias. Destinos sí tenía (uno en Londres, por cierto) a pesar de la rotundidad con la que lo niega cierta prensa. Pero su militancia merengue ha pesado demasiado, sobre todo porque la ‘Décima’ no podía provocar la salida de un mito. Si él le hubiera dicho al presidente que se quería ir, entonces habrían pactado una salida en la planta noble del Bernabéu, pero no gratis, claro. Entró en barrena desde la pasada final de Lisboa y todavía no ha conseguido alzar el vuelo, para eso está la pretemporada. De momento, su mala actuación de anoche ha dado la suficiente carnaza para mordisquear el debate de la portería por cualquier costado. Es lógico: un análisis táctico del equipo probeta no interesa a casi nadie a estas alturas, sino el morbo del portero. Discutir si Casillas aguantará la presión de una próxima cantada o qué habría hecho Diego López contra el United entretiene los cenáculos periodísticos y las reuniones vecinales. Antes se trataba de que Raúl vivía del aire (‘el que no hace nada’ de Manolo Lama), continuó con que Fernando Alonso ya no era tan bueno porque no ganaba con un Ferrari y ahora apuramos si Casillas debe o no largarse.

Y como la memoria es tan frágil y las redes sociales han encendido una furibunda corriente de opinión que tacha a Casillas de portero de cartón piedra, el guardameta asistirá a su segundo juicio público en Cardiff, en la Supercopa europea contra el Sevilla. Pep Guardiola advirtió a la prensa que no era justo acribillar a su equipo si no jugaba ese fútbol de salón catalogado ya en las hemerotecas; Casillas de momento no ha visto cómo la grada del coliseo blanco baja su pulgar. Es la apasionante batalla mental que se le plantea al capitán, sólo ante el peligro, como el tenista que tiene que remontar el set. “Ahora la ha cagado otra vez, por eso, siendo Iker Casillas, todo volverá a la normalidad. Merece una despedida como la de Eric Cantona en Old Trafford”. Palabra de Toshack.

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Una respuesta a “Iker Casillas, la batalla del tenista”

  1. teker dice:

    escribes como amigo asi que esto no me vale majete, un periodista no puede tener amistad con los deportistas porque sino no hace bien su trabajo ya que siempre se actuaria con subjetividad y quien lo niegue es un hipócrita.Casillas hace años que no da el nivel y en parte es culpa suya y otra mucha de los tantisimos aduladores que ha tenido y tiene no exigiendole sino al contrario justificandole a la minima oportunidad. Y lo que es peor,infravalorando a los demás rivales y a la par compañeros sólo para hacer ver que no tiene competencia. Eso si claro a cambio de carnaza y filtraciones internas que perjudican al equipo,a sus compañeros y al club. dejo una pregunta eso lo hace un capitán? ya lo dijo baresi,si quieres ser capitán tienes que luchar por el interes comun y no por el propio,aplicatelo Casillas.

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