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Derbi de argamasa y amasijos de hierro

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A Jürgen Klopp le desmontan su Borussia Dortmund cada año y sigue siendo un dolor de muelas. Su filosofía no es el partido a partido tan repetitivo de Simeone, cuyo segundo entrenador, el ‘mono’ Burgos, se encargó de recordar anoche a los telespectadores. No, Klopp cambia de peones (bastante baratos, por cierto) pero mantiene la idea de rodar el balón cuanto más rápido mejor. El ‘Cholo’ también ha asumido que el Atleti es una empresa de compraventa de futbolistas y, más importante, el casting más fiable del que se nutren las grandes moles europeas. Sin embargo, a pesar de la exportación de estrellas y como le pasa al Dortmund, los rojiblancos incordian allá donde juegan, sea en el trofeo Ramón de Carranza o en el mismísimo Bernabéu, al que le han pillado el gustillo. Simeone es cabezón: juega a morder la yugular, a chupar la sangre del contrario como un vampiro. Y para ello, cambian los personajes pero se mantiene el músculo. La esencia es innegociable, justo lo que debe buscar Ancelotti, todavía ahogado en un mar de incertidumbre: dominar el balón o machacar a mamporros.

El nuevo Madrid quiere controlar el fútbol, aunque le sigue tirando la inercia del contraataque made in Mourinho. Provoca relámpagos en ataque con apenas un puñado de pases, pero ahora el problema se ha detectado en la ‘sala de máquinas’, como le gusta decir al narrador Sixto Miguel Serrano. El ocurrente, que no elocuente, trivote formado por Kroos, Modric y Xabi Alonso se obturó por las tuberías de los dos últimos. Al alemán se le ve suelto y, por eso, el partido pedía que él siempre cogiese la pelota. En contraste, a Xabi se le ve cansado, sin la mente clara para interpretar su orquesta sinfónica, mientras que Modric sufre el mal de Sansón: no es el mismo desde que se cortó el pelo justo después de la final de Lisboa, ¿casualidad? Ancelotti tiene que aclararles su hoja de ruta porque desde la grada da la sensación que los tres centrocampistas traspapelan sus funciones: todos hacen lo mismo o lo que no deben.

Quienes lo tienen claro son los colchoneros. Mandzukic ha encajado como un molde en ese rol de delantero tanqueta o boya de waterpolo que se pelea con toda la defensa; en cuanto abra la lata, recibirá el guiño de su entrenador. Los que están en segundo curso de Simeone y repitiendo son su guardia pretoriana: Koke, Gabi, Mario Suárez y el novato Saúl han sido fabricados artesanalmente por su míster argentino. Se entienden, quizá por pertenecer a la misma escuela del Cerro del Espino (de la que habrá que investigar su génesis) y darán que hablar, vaya que si lo harán. Tienen buen pie y sudan como Raúl García, el soldado perfecto del ‘Cholo’. Paradójicamente, en 2005 el Real Madrid sondeó el fichaje del ex jugador de Osasuna, pero por aptitudes más estéticas y, a tenor de lo visto, menos eficientes de las que presta en el Atlético.

La velada continuará el viernes con un Madrid rabioso que lo último que necesita es otro regodeo del vecino, que no hace demasiado tiempo era el hermano pequeño e inocente que recibía collejas del blanco abusón. Y la estrategia de Simeone con la ventaja del empate a uno debería ser sencilla: meter argamasa en la defensa y hasta amasijos de hierro si hace falta. Porque ellos no necesitan un contraataque, les vale un solo corner en el que Godín remata con la cabeza hasta un microondas. Vamos, como Falcao antes de que le pudiera la codicia. Pero ¡cuidado!, que en esas de repente puede aparecer un obús de Bale o una jugada de tres rebotes de la que se aproveche el pícaro James Rodríguez a lo Raúl González. Claro que de un tipo de 75 millones se esperan zurdazos a la red como el del Mundial o recortes escurridizos en un metro cuadrado. No obstante, para esto último está Di María, no sabemos por cuánto tiempo aunque si fuera por la ovación del Bernabéu, un año más seguro. Venderle huele a cagada de proporciones bíblicas. Y si pide ocho millones en el contrato, Florentino debería ser flexible. El caso Makelele le jugó una mala pasada por las devastadoras consecuencias que arrastró. Y el presidente no quiere repetir aquel error de proporciones bíblicas.

 

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Una respuesta a “Derbi de argamasa y amasijos de hierro”

  1. Julián dice:

    Un equipo grande que juega a ser un equipo pequeño.

    Otro año más, con la excusa del presupuesto en el Atleti todo vale mientras sea rentable y aguante a los grandes, igual da que el juego no sea bonito, porque como son pobres, pueden defenderse con todo lo que tengan a mano.

    Otro año más, la basura y los palos propios del Manzanares.

    Nada nuevo, se quejaban de Mourinho, quizás se quejaban porque buscaban la versión 2.0.

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