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Barça, como el resto de los mortales

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“Ganamos como el resto de los mortales”. No es un comentario soberbio, sino la reflexión medio en broma medio en serio de una leyenda del barcelonismo. Ahora comenta en Bein Sport y, como el Barça actual, también sufrió un “bajonazo” de estilo: del primer toque de Cruyff a golear por lo civil o lo criminal con Bobby Robson. Esta voz autorizada en Can Barça cuenta que el Camp Nou les llegó a pitar instantes después de que marcaran el sexto gol al Valladolid en un partido liguero. El Barcelona de Luis Enrique sigue siendo un niño probeta experimentado partido a partido; y sí, ahora gana como el resto, remangándose la camiseta en el fango. El 0-1 de Mestalla es de los resultados imprescindibles en su videoteca si el Barça acaba ganando la Liga finalmente. En un combate de boxeo, habría ganado con un directo decisivo a la lona, pero a los puntos habría perdido porque el Valencia no mereció ese sopapo en el último suspiro. Marcelino, entrenador del Villarreal, se quejó hace unos días que estaba “hasta los cojones de jugar bien y perder”; Nuno no fue tan gráfico pero pensó lo mismo cuando Busquets ejecutó a Diego Alves después de una parada con la cara made in David Barrufet.

Casualidades de la televisión (o no), Cuatro emitió a la misma hora del Valencia-Barça una entrevista en profundidad con Cruyff en  la que repasó su vida con anécdotas, unas conocidas y otras inesperadas. Preguntado por una visión simplona del fútbol, el holandés respondió sin vacilar: “En un partido sólo hay un balón, y si lo tengo yo, mando yo”. Luis Enrique no comparte esa idea de que la mejor manera de defender es tener la pelota; sus partidos de alta alcurnia tienen pinta de ser carruseles de ida y vuelta en los que Claudio Bravo tiene mucho que decir. Sucedió en Paris donde jugó y cantó Ter Stegen, en el Bernabéu y, por supuesto, ante un Valencia preparado para una nueva instrucción en Europa. Y eso que la alineación del asturiano chirrió cuando el club anunció a Busquets y Mascherano en el centro del campo. Demasiado hormigón para un estilo afiligranado de pases rápidos y milimetrados. Guardiola fió su éxito al método de escuadra y cartabón de Xavi Hernández; ahora tiende más al típico Madrid (no éste) que gana pegando más duro. Del ‘’flota como una mariposa y pica como una abeja’ de Muhammad Alí al puñetazo seco de George Foreman.

De momento Luis Enrique necesita llenar el saco de goles y aguantar los palos del estilo. Con Messi reactivado y Luis Suárez olfateando el área, sólo le falta cuadrar el sudoku, el asunto más difícil. Hasta que lo consiga, las comparaciones seguirán siendo odiosas. Y más, con un Madrid en plan avasallador que no perdona ni una y va directo contra el récord de Frank Rijkaard. Dieciocho victorias son palabras mayores, pero aquel Barça las hizo fáciles sacudiendo a cualquier rival con un máster acelerado de fútbol estético impartido por el gran Ronaldinho, cuyo ímpetu fiestero le privó de ganar un puñado de Balones de Oro. Entonces era un Barça que levitaba sobre el césped, aunque tampoco es la idea que ansía Luis Enrique; él nunca echaría la bronca que Guardiola le pegó a Schweinsteiger por disparar fuera del área antes de intentar meterse con el balón hasta la cocina. Cuestión de estilos, pensará el asturiano; falta de tacto, dirá Cruyff. 

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Una respuesta a “Barça, como el resto de los mortales”

  1. Diego AM dice:

    ¿ Quien es el comentarista que dijo eso ?

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