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Kun Agüero, galáctico sin galaxia

“Es el mejor jugador en un metro cuadrado y punto. A Agüero no hay quien le gane cuando tiene que zafarse de dos o tres jugadores en un palmo de terreno, ni siquiera Messi, que necesita más recorrido para accionar sus prodigiosas quiebros”. La osadía del maestro Menotti fue repicada este miércoles por Olé, el diario deportivo con más solera de Argentina. Kun anestesió a Uruguay con un cabezazo versión Hugo Sánchez y, de paso, agitó el mercado europeo, tan huérfano de nombres galácticos este verano. Es el único nombre por el que pelearía media élite, entre ellos un Real Madrid sin una superestrella en la recámara. Sin embargo, ni Ferrán Soriano, CEO del Manchester City, ni Txiki Beguirstain, director deportivo, tendrán que obsesionarse este verano mirando sus teléfonos móviles cada cinco minutos: el blindaje que firmó el Kun hasta 2019 con su actual club le permite unas vacaciones relajadas, sin portadas de tabloides británicos apuntando al Bernabéu ni su nombre en boca de intermediarios tiburones que llaman a los clubes ofreciendo aire.

Agüero dejó de ser rebelde cuando acabó su pataleo en el Calderón. Fichó por el City seducido por un buen fajo de petrodólares y sin perder de vista la sección de chismorreos. Pero han pasado los años y Agüero no se ha movido; al contrario, es ídolo de masas en el Etihad (honor compartido con Yaya Touré) y brazo ejecutor de la ‘albiceleste’. Porque si Messi es medio Barça o casi entero, en Argentina no es tan estrella de Hollywood. El hincha argentino más pasional todavía no puede presumir de D10S; los culés sí le reverencian en los altares. Por eso y de repente, reaparece en la palestra Kun Agüero. “Cuando acabe la hegemonía de Messy y Cristiano, entraremos en los tiempos de Neymar y Agüero”, espetó Jorge Valdano en una entrevista a ESPN. Quizás los del ‘Kuncito’ llegan tarde porque sólo él y esa bola en los grilletes llena de pinchazos musculares saben cuánto tiempo podrá seguir regateando piernas en una cabina de teléfono. Como dice mi compañero Paul Tenorio, “fichar al Kun es como haber rechazado a Pamela Anderson en los 90 y decirle ahora que sí, que palante. O sea, mola…pero te perdiste lo mejor”.

Javier Aguirre defendió al Kun a capa y espada durante su pubertad rojiblanca…”Para vestir la camiseta del Atlético se necesita algo más que 18 años. He hablado con mucha gente que le entrenó en Argentina y da la sensación de que tiene posibilidades ilimitadas”. Ésa fue la respuesta del entonces entrenador rojiblanco al escepticismo de la prensa española, que no entendía por qué un fichaje de 23 millones de euros apenas jugaba un puñado de minutos cada domingo. El técnico mexicano ejerció de psicólogo con Agüero; no en vano, todavía era un adolescente al que su PVP le pesaba como una mancuerna de gimnasio. Aguirre no quería encontrarse con otro caso Robinho; es decir, un talento sin pulir con ínfulas ‘maradonianas’. Por eso, desde su llegada en el verano de 2006 el mejicano fue de cara con él y con su padre: “Kun puede aprender mucho de Fernando Torres. Le irá observando en los entrenos”. La causa común se intuía quimérica: hacer del chaval un gran futbolista y quizá, sin distracciones, engrandecer al Atlético. Precisamente, Aguirre fue testigo de la paciencia que exigía macerar a un adolescente que bebía litros de Coca-Cola, y engullía pizzas y hamburguesas como si fuera una hormigonera. Al final, el sacrificio tuvo su éxito: el entrenador colocó a Agüero en el paseo de las estrellas hollywoodiense. Ya se ha encargado él de darle brillo.

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