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‘Qué malo es el Getafe’, trending topic

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En una de las últimas escenas de la película Philadelphia, el moribundo Tom Hanks le cuenta un chiste a su abogado Denzel Washington: “¿Cómo llamarías a mil abogados encadenados en el fondo del mar? Un buen comienzo”. Ningún directivo del Real Madrid se atreve a recordar a su presidente el chiste del la película, ni siquiera a modo de chascarrillo. El club está tan empecinado en defender su etérea coartada hasta las últimas consecuencias, que ese buen comienzo no ha lugar en el gabinete jurídico del Madrid. Después de la rueda de prensa del viernes, uno se imagina a Florentino Pérez como el todopoderoso señor Burns de Los Simpsons rodeado de una legión de abogados trajeados y engominados. Ellos creen en su ley, a pesar de que el Juez Único escriba con saña una resolución durísima para la imagen mundial de la institución. El TAD tomará la última decisión y hasta entonces (próximo viernes) el Barça aún no podrá cachondearse al estilo Piqué, con descaro y sin reservas.

El tsunami institucional todavía no ha alcanzado a un vestuario conjurado para enganchar otro récord de victorias como el de la temporada pasada. O el del Madrid de Juande Ramos,, que en la temporada 2008/09 cuadró una vuelta entera sin perder: desde el clásico del Camp Nou (2-0) hasta aquel fatídico 2-6 con gol vacilón de Piqué, incluido. El Getafe pagó una factura que no era suya; son los efectos secundarios indicados en el prospecto del medicamento anticrisis. Un Madrid enrabietado quiso despistar a su público con una primera parte orgiástica. Goles, carreras y buen gusto. De repente, la BBC recela de la MSN y quiere demostrar que no es un simple nombre artístico para vender camisetas (tampoco está tan claro). Un Atleti o una visita de gracia a San Mamés en esta jornada habrían sido el barómetro perfecto para concluir si el equipo salió de la UVI o sigue jugando como un gigante anestesiado. Pero el calendario ligó un Madrid-Getafe que los blancos se ventilaron en un puñado de minutos. Como dice Paul Tenorio, periodista madridista y activista tuitero, de un momento a otro de este sábado ‘Qué malo es el Getafe’ será trending topic’.  Sin embargo, si la MSN aplasta a la Real Sociedad en 90 minutos, meterle cuatro al Getafe en la mitad de tiempo debería rellenar crónicas generosas. ¿Agravio comparativo?

La segunda parte fueron minutos para la basura. Craso error que la grada no tolera, y menos en estos tiempos de pañoladas y silbidos de proporciones bíblicas. En eso Raúl era el más espabilado: cuando los partidos languidecían, el capitán se pegaba un par de carreras imposibles para arrancar el aplauso del público. Casi nunca robaba el balón en esos prontos rebeldes, pero el Bernabéu agradecía su trabajo en la mina. Era otra clase de vedetismo que, por supuesto, calaba mejor que finiquitar un resultado en lo que dura un chasquido de dedos. El Madrid se ganó la oportunidad de abultar un marcador para la historia, pero se desconectó en el descanso. Quién sabe si para descansar para no sé qué (próxima parada: Malmoe) o por miedo a alimentar la plaga de lesiones con esfuerzos inútiles. La única lectura irrefutable es que el contraataque sigue siendo el Kalashnikov de este equipo. Nunca falla, nunca se encasquilla. Aviso para navegantes, uno en concreto.

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