Blogs

Cortita y al pie

1405325176_extras_noticia_foton_7_1.jpg

“Si pudiera dirigir un equipo, siempre jugaría Riquelme. Fue un honor haberme retirado con su camiseta en mis manos”. Es el libro de estilo de Zinedine Zidane. Cortita y al pie, en campo contrario y sin perder el balón. Florentino Pérez siempre tuvo dos obsesiones: reventar el mercado con Leo Messi (así lo soñaba y así se lo transmitió a Cristiano Ronaldo en su despacho de ACS) y moldear a Zizou, su galáctico de cámara, en una copia perfecta de Pep Guardiola. “Los grandes jugadores serán grandes entrenadores”, sentenció Johan Cruyff. Entonces, Maradona, Van Basten o Michael Laudrup son la excepción que confirma la regla. Zidane está llamado a desconectar esa trituradora andante que engulle entrenadores al ritmo que el club gasta millones. Es el Neo de Matrix, el elegido para abrir una nueva era sin vedetismos, estrellas de rock con derechos y sin obligaciones, y caprichos multimillonarios. Si hay un líder es, desde hoy, el hombre que fue convertido en mito por el Bernabéu. “Nunca se está preparado para entrenar al Real Madrid”; de repente, una incontinencia de sinceridad. La leyenda mundial bajó al barro, sin promesas ni ruido hipócrita: “¿Ganar? Vamos a intentarlo”. Dos palabras repitió Zidane hasta la extenuación: trabajo e ilusión. De lo segundo iba sobrado Benítez, otra historia en otra galaxia muy lejana fue ver un Madrid currado (y de currantes). Ni las persianas cerradas de Valdebebas mienten.

A un tipo volcánico como Zidane le habría molestado que un entrenador intentase corregir la técnica de sus roulettes. Cristiano Ronaldo aguantó cómo Mister Rafa le sugería patear las faltas y Toni Kroos cómo debía colocar el pie para un pase largo. La gente del fútbol respeta unos códigos que el vestuario blanco considera vulnerados por el técnico saliente. Por eso, ni rastro de agradecimientos públicos en las redes sociales: los mismos jugadores que abrasaron twitter con mensajes de apoyo a Ancelotti, han ignorado a Benítez, aunque su entorno confiese que sí ha recibido llamadas personales de algunos futbolistas. En julio no fingió lágrimas cuando se emocionó en su presentación porque, mimetizando el himno merengue de las mocitas madrileñas, “cuando pierde da la mano, sin envidias ni rencores, como bueno y fiel hermano”. Su carta de despedida lo atestigua. Él ya es historia (no literal, claro), Zidane es el presente y el futuro la gigante y eterna duda en el banquillo más complicado del mundo. No obstante, el adn del astro francés no miente: “ganar, no hay nada más”. Sí, otro fracaso de consecuencias apocalípticas. Y no es hipérbole.

Zidane ama el arte de Guardiola en rondos y ejercicios claustrofóbicos con balón. Cuanto menos espacio, más habilidad. James e Isco pueden volver a respirar; incluso si volviese el incomprendido Guti, al que el propio Zizou y Ronaldo el ‘gordito’ nunca dejaron de tirar flores. Pero quizá el vestuario más joven sólo conozca la historia de su nuevo entrenador desde el año cero de la volea de Glasgow o aquel regate de la ‘cuerda’ al deportivista Héctor. Tampoco sabrán que en los años del Madrid galáctico, la única vez que se detuvo un entrenamiento para aplaudir a alguien fue al que ahora viste de traje y corbata de seda.  Que Zidane sea entrenador no va a implicar sesiones made in Globetrotters; su talento aguantaba noventa minutos porque la Juventus le sometió a carne de gimnasio. Así que se anuncian cargas físicas pesadas en Valdebebas. Una dosis de pelota de Guardiola; otra de Ancelotti en gestión de cracks; Marcello Lippi la física…¿Y del Bosque? Habrá que preguntárselo.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Google
  • TwitThis
  • Facebook

Tags: ,

Deja tu respuesta