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“¿Me buscabais?”

De repente el Madrid volvió al spa que más le relaja. Si a las 20.30  el Barça engullía la Liga en busca de la madre de cualquier récord, quince minutos después Zidane empezaba otra ‘liga’ que decidirá si nació o no para entrenar al Real Madrid. El Olímpico proponía un partido arisco, de mucho barro y pocas viguerías made in MSN (marca patentada en Can Barça); y la primera parte no defraudó en racanería italiana: cero disparos  y millones de bostezos. Los blancos no convencían porque tácticamente falta demasiado trabajo artesanal. Y como los periodistas tan sólo podemos intuir cómo entrenan detrás de la persiana que bunkeriza Valdebebas, son estos partidos los que delatan que James aún no ha encontrado a Rodríguez en aquel media punta escurridizo que soltaba el látigo. El colombiano ha perdido su ‘mojo’, como diría Austin Powers, y entre salidas nocturnas y carreras de Fast and Furious la figura de los ochenta millones se ha difuminado. No sucede lo mismo con Isco, que decidió moverse de una banda a otra para intentar romper la carcasa romana. Son esos gestos los que agradece Zizou, poco dado a la mano de hierro y más entregado a las artes plásticas. Es decir, que si Isco se inventa una de esas “croquetas” de las que habló Iván Helguera en su rajadora entrevista en El País, Zidane no le abroncará

Cristiano largó en la rueda de prensa y en el campo. Su gol era una deuda con el madridismo más abrasivo que le acusaba de no dar la talla en grandes veladas, y con el resto de los mortales que le reclamaba un plan adelantado de jubilación. El regata a su espalda aplaca el estúpido murmullo de que ya no regatea ni a una farola, el cañonazo es la garantía de que venderle a cualquier ricachón que pueda comprar los cheques que su ego extiende suena obsceno. Y aunque delante de las cámaras muestre su pose más hierática, él se siente villano en la eterna comparación con Messi. “Estoy feliz, juego siempre y a veces marco goles”, soltó con toda la retranca del mundo en sala de prensa. Palabra a palabra, da la sensación de que CR7 es otra víctima del ambiente conspiranoico que envuelve al Madrid y que sólo ve enemigos en todas partes. Desde eso preciso momento, supo que había comprometido el partido: jugar mal y hundirse en el más hondo ostracismo, o lanzar un tomahawk y preguntar “¿Me buscabais?”. El Barça puede escoger ametralladora, lanzallamas o misil para acabar el trabajo; en cambio, Cristiano es toda la artillería pesada del Real Madrid, Cualquier contratiempo del portugués atraería a los jinetes del Apocalipsis. Y no es una exageración.

El gol en carrera de Cristiano sugiere por una vez un debate sano dentro del club, lejos de toda la hojarasca institucional que eclipsa las típicas charlas de barra de bar. ¿Un Madrid al trote o al galope? CR7 y Bale son el ejemplo de que este equipo muerde con velociraptores; Benzema, Modric e Isco prefieren rodar el balón antes que las piernas. Quizá Zidane también porque va en su adn. No obstante, el Madrid de los últimos tiempos es un híbrido entre la exageración vertical de Mourinho y el reposo de Ancelotti. Comentaba David Gistau en COPE que nota demasiada filigrana en el equipo de Zidane, como si Marcelo o el propio Isco quisieran acabar las jugadas al estilo fútbol-sala. Y, en parte, tiene razón porque en el Madrid la lista de francotiradores da la vuelta a la esquina: Cristiano, Bale, Modric, James…Incluso, el Barcelona de Luis Enrique ha dejado de sobar el balón hasta los límites insospechados de Guardiola. Sin tiempo para experimentos de laboratorio, Zizou debe elegir su fórmula, y la pista que dio Pep con aquel “Madrid de atletas” no esta mal tirada. Pero nada mal. 

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Una respuesta a ““¿Me buscabais?””

  1. Enrique dice:

    Por el bien de la liga española que Zidane saque adelante al Madrid pero me parece que esto es un espejismo… La Roma es un equipo que en España lucharía por entrar en Europa League, no hay que caer en la euforia

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