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“Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas”

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Imagínense a Neymar fotografiando sus heridas de guerra en el vestuario: moratones, rasguños y cicatrices para el recuerdo. O Leo Messi escaneando cada centímetro de sus molidos tobillos para publicarlos en su Facebook. ¿Y si años atrás Ronaldo Nazario hubiese anunciado tuit a tuit las marcas de  cada rodillazo, puñetazo o pisotón con los que le obsequiaron en el Calcio? En su duelo de Lejano Oeste, Filipe Luis devolvió el balazo a Luis Suárez anunciándolo con luces y taquígrafos. La foto del pie agujerado del brasileño con el posdata ‘Menos mal que no me toca!’ desveló la furia de titanes. Hasta anoche sólo sabíamos de una trifulca más; hoy la televisión no engaña: Suárez provocó a Filipe. Principio de acción y reacción. Simeone clavó sus tacos en el muslo de Julen Guerrero y la sangre salió a borbotones; Canal Plus inmortalizó la estremecedora imagen pero, sin redes sociales en los noventa, el taconeo se difundió por las barras de los bares, el facebook y twitter de entonces. La confesión pública del rojiblanco molestó a Luis Suárez y a cualquiera que haya jurado los códigos de un vestuario. “Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas”, suele decir Manolo Sanchís. Y aunque el uruguayo soltase con vehemencia en zona mixta un susceptible “el fútbol es para hombres”, sin lecturas machistas tiene toda la razón: Filipe ha violado el sanctasanctórum de los futbolistas.

Sólo hay una frase célebre más manoseada que la de “fútbol es fútbol” de Vujadin Boskov. ¿Quién no se ha cansado de escuchar a jugadores sacudirse marrones al son de “lo que pasa en el campo, se queda ahí”? Es la norma sagrada que aprenden los benjamines cuando chutan por primera vez una pelota. Y en un juego tan pícaro en el que el fútbol de alcantarilla hace ganar o perder partidos, Filipe ha puesto en jaque el sistema. Habría que sondear al gremio con encuestas demoscópicas en las que no falten Pablo Alfaro, Javi Navarro o el mismo Pepe. Así se forjan los grandes centrales, entre codazos sibilinos y patadas a hurtadillas. Si la foto del pie ha levantado un debate nacional, no recuerdo qué sucedió cuando aquel calvo larguirucho llamado Predrag Spasic dijo en su presentación como defensa del Real Madrid que con él “pasaba el balón o el jugador, pero nunca ambos”. Revisando la hemeroteca de ABC y Mundo Deportivo, por contrastar, no hubo jaleo con el olvidado Spasic. España todavía no era tan susceptible. Quizás adoremos el fútbol por la mística de lo que sucede en la hierba y el misterio de averiguarlo una vez en la vida. Real Madrid Televisión en versiones reducidas nos muestra cómo es el vestuario del Madrid en un partido, claro que con autorización y filtro expreso. Filipe ha roto el hermetismo más irritante del deporte, el del fútbol, pero no para alimentar el show business. Se calentó antes de la ducha fría. Peligroso precedente.

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