Blogs

Triunfó el fútbol inglés

5184.jpg

Wyatt Earp y Billy El Niño cara a cara en un duelo del Lejano Oeste. Dos de los pistoleros más emblemáticos a balazo limpio, disparándose hasta que cayera uno. A pecho descubierto, con defensas de cartón piedra y sin centrocampistas, Manchester City y Barcelona se liaron en un correcalles a todo trapo, sin pausa para templar el balón como le gusta a Guardiola, y sin el contraataque del pim, pam, pum del que presume Luis Enrique.  Un mundo al revés del que habría que averiguar cómo fue la charla de Pep al descanso para que los citizens salieran a reventar el partido. No tenían más excusas: morir de pie o declarar la sumisión total a Leo Messi. Por suerte para Ferrán Soriano y Txiki Beguiristain, su proyecto más ambicioso no se tambalea y las sospechas contra Guardiola se han evaporado. Ganó en Old Trafford a Mourinho y ha devuelto la ilusión a una afición que ya pensaba que cualquier tiempo pasado fue mejor; al menos, de su entrenador. Pidió tiempo para insertar su idea y anoche renunció a la mayoría de sus principios: ganó un toma y daca que nunca planteó, y aplaudió a John Stones cuando decidió patear un balón para no repetir el estrepitoso fallo de Sergi Roberto. De repente, el espíritu de Javi Clemente y su patapum p’arriba reencarnados en el equipo más obsesionado con la posesión.

Triunfó el fútbol inglés, el que enciende a su gente porque en apenas tres o cuatro toques encuentra portería contraria. Así lo entendió Guardiola cuando en el minuto cuarenta miraba cabizbajo cómo su Barça de siempre disfrutaba con una ejecución pública. Neymar encontró una autovía por la izquierda de la que disfrutó el resto de la MSN: así llegó el gol de D10S y la pólvora mojada de Luis Suárez. Lástima que no estuviera Iniesta en cuerpo y alma, y Busquets en alma. Porque fue una primera parte muy propicia para el manchego, de esos partidos en los que dos regates te dejan solo ante el portero. Sin embargo, al Barça se le ve a la legua que no carbura cuando Busi no hace de Doctor Charles Xavier: si no lee mentes ajenas y se anticipa un segundo a cada jugada, al equipo le sucede como al Madrid galáctico cuando Makelele se averiaba. Y eso que Busquets es único en su especie. Desnortados sin su eficacia en la segunda parte, Gündogan le dijo a De Bruyne que era ahora o nunca. Y chapeau para el técnico de Sampedor por confiar en el ex centrocampista del Dortmund, casi prejubilado y con una silueta ensanchada que asustó al mismísimo Jurgen Klopp.

Guardiola no cometió la segunda ‘guardiolada’ con otro ataque de entrenador y declaró a Kun Agüero innegociable. “Es muy bueno y yo intentaré hacerle mejor de lo que es”, palabra de Pep, a quien hay que creer a pies juntillas porque el diminuto delantero argentino pone en jaque a cualquier defensa. Es tan molesto que aparece por la derecha, se cambia de banda, se mete por el centro y acaba rematando desde el punto de penalti. Tiene licencia para jugar como le plazca y si en España fue medio Atleti, en Manchester no ha perdido protagonismo. Es la estrella del proyecto que ansía jugar algún día con su amigo Messi. Quién sabe.

 

Comparte este post:
  • Meneame
  • Google
  • TwitThis
  • Facebook

Tags: , ,

Deja tu respuesta