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Archivo de la categoría ‘aguero’

¿Será peor el remedio que la enfermedad?

Sbado, 1 Noviembre 2008

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Patas arriba debe estar la selección argentina de fútbol para que la federación haya recurrido al entrenador Maradona, y no en última instancia. Al ‘pelusa’ le llega su oportunidad pero, a pesar de su más que probada popularidad social, la inexperiencia como técnico no ha sido obviada por quienes le siguen considerando no un ídolo, sino el ídolo. Los argentinos, que de fútbol se las saben todas, entienden lo que es jugar, que uno de los suyos haya sido el mejor de la historia, y también de entrenar. Ahí está esa pléyade de filósofos que empezó con César Menotti y quizá haya acabado con Diego Simeone. Todos ellos con su librillo de maestrillo y en el que el denominador común sentencia que el fútbol es la esencia de la vida. Maradona esta excluido de tal grupo. Primero, porque su trayectoria en los banquillos es casi nula y debía haberse fogueado como técnico antes de aceptar la propuesta de su federación. La sombra de Diego es muy alargada pero en el césped, no en el banco. Y segundo, porque Maradona no se expresa con pleonasmos ni metáforas para confesar lo que le gusta o detesta de este deporte.

Maradona se encuentra ahora en el otro frente. Ya no debe cumplir disciplina, tampoco lo ha hecho nunca, sino aplicarla. Ya lo dijo el ‘virrey’ Bianchi: “lo difícil desde el banco no es saber de fútbol, sino saber comunicarlo”. No dudo que el mejor jugador de todos los tiempos guarde conocimientos sublimes pero en su caso, hacérselos entender a sus pupilos será el verdadero reto. Maradona ha sido lo más grandioso que ha salido del fútbol y sus éxitos siempre han estado más motivados por su asombroso talento con el balón que por su forma de ver el juego. Es en este último aspecto en el que el nuevo míster de Argentina tendrá que dar la talla. El combinado albiceleste ha sido un ‘gigante anestesiado’ desde que el propio Maradona dejó boquiabierto al mundo en Méjico 86. El atrevimiento de la federación argentina va más allá de un experimento para calibrar la relevancia pública que pueda tener Maradona en el banquillo, su osadía tiene un fin: recuperar el trono mundial dos décadas después. Si Diego fracasa con estrépito, no es seguro que sus feligreses le concedan una segunda oportunidad.

Por el momento, Maradona ha actuado con sentido común. Ése debe ser su imperativo, nada de decisiones alocadas. Para los próximos amistosos no convocará a su yerno Agüero, a sabiendas de que debe cuidarlo físicamente para después exprimirle en los envites de peso, ni a Leo Messi, concebido por el propio Diego como su sucesor. En el caso del barcelonista, el flamante seleccionador ha sido habilidoso por respetar el pacto entre el Barça y Argentina para que Messi juegue con su país lo justo y necesario. A partir de esta semana, no será extraño ver a Maradona coger su particular puente aéreo Argentina-España para ojear potenciales ‘barriletes cósmicos’. En su equipo técnico, dispondrá de la inestimable ayuda de su amigo Carlos Bilardo, otrora entrenador suyo tanto con Argentina como en Sevilla. Bilardo asume la función de director deportivo, como Fernando Hierro con España. Pero sinceramente, dudo de la eficiencia de los directores deportivos de las federaciones. Para seguir futbolistas, ya se encargará Maradona en persona.

Finalmente, Diego deberá aprender rápido dos conceptos: paciencia  y decoro. El primero para saber aguantar las envestidas de sus detractores, que los habrá y muchos si las cosas vienen mal dadas. Antes de obsesionarse con un modelo de juego vistoso, Maradona deberá ser pragmático, afianzar una buena racha de resultados. Y por supuesto, su responsabilidad con su país es ahora mayor que la que asumió como jugador. De sobra es conocida la vehemencia del ‘pelusa’. La selección es una bonita ocasión para que sepamos si Maradona ha aprendido a actuar más con la cabeza que con el corazón, en sus manos está.

 

Espeluznante contraste

Jueves, 23 Octubre 2008

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Todo simuló estar pactado. El decurso del partido pareció ejecutarse merced a un plan pergeñado hace meses, cuando Atlético y Liverpool supieron que se enfrentarían en la liguilla de Champions. De otra forma, nadie se explica el bajón que sufrieron los ingleses en la segunda parte. Extraña que la desatención británica fuera psicológica teniendo a Mister Rafa Benítez como el adalid del coraje y la motivación. Entonces, si se descarta tal opción, no queda otra que reconocer y alabar los aciertos que Javier Aguirre sí se mereció anoche. El entrenador mejicano atinó la estrategia en la reanudación. Sin tener que devanarse los sesos con complejos algoritmos, Aguirre dio con la solución más simplona a la par que adecuada: sacar al campo al mejor futbolista del equipo, dicho y hecho. La sola presencia de Agüero inquietó a la ordenada defensa del Liverpool.

Por arte de magia, o más bien por temor inglés, el reloj suizo que Benítez había puesto en funcionamiento en la primera parte, se detuvo y nunca más volvió a funcionar. Quizá con Fernando Torres la segunda parte habría sido otra historia porque la defensa achacosa del Atlético concede al rival oportunidades de todos los colores y ya se está convirtiendo en una fea costumbre.

La UEFA también hizo lo suyo. Advirtió que vigilaría las gradas del Calderón, butaca a butaca, y ahí se encontró de sopetón con un hermanamiento ejemplar entre las dos aficiones. Pero no le había bastado con asustar al Atlético mediante ese estúpido y alevoso ademán de sanción, tenía que seguir estirando la cuerda. El señor Michel Platini y sus secuaces designaron al danés Bo Larsen como árbitro de la contienda, para perdición del trencilla. Larsen fue malísimo y sus linieres, peores. La casualidad o la premeditación, ya me creo cualquier cosa, desbordaron el partido con polémicas a granel: el gol de Keane en fuera de juego fue validado, el tanto de Benayoun fue correcto pero no subió al marcador, Maniche marcó tras recibir el pase un metro por detrás del defensa y sorprendentemente, o no, vimos que el banderín amarillo fosforito estaba alzado. Por lo menos, al árbitro no le quedaron excusas que inventarse para anular el empate de Simao. Por cierto, el portugués gana cada día más relevancia en el equipo. Responde en los partidos grandes, así que Aguirre no se atreverá a hacer experimentos con gaseosa en su banda, esperemos.

Aún se puede confiar en este Atleti. Se recupera como el boxeador casi noqueado que se faja con un puñetazo y vuelve a dar emoción al combate. El peligro es que el contraste del equipo es espeluznante: en las primeras partes tira su guión a la basura y en la segundas, espabila a impulsos. Lo meritorio sería que Aguirre escribiese una historia interesante que durase noventa minutos. Entonces, los criticones recalcitrantes sabrían otorgar al César lo que es del César. Tiempo al tiempo.

El buen vecino del Madrid

Domingo, 19 Octubre 2008

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Vaya por delante que el derbi de anoche fue bastante malo. No hubo fútbol y sí muchos despropósitos. Otra cosa es la emoción y el dramatismo que Atlético y Real imprimen a estos duelos. La pena es que en el Vicente Calderón el cuento se repite todos los años. Sería muy complicado, por no decir imposible, hallar una razón lógica por la que los rojiblancos salen siempre tan intimidados. Cierto es que el Madrid infunde respeto allá donde va, pero que su vecino tire los partidos a la basura a las primeras de cambio es insultante para el orgullo colchonero. Cada año las ilusiones atléticas se renuevan; cada vez que llega el derbi al Manzanares, los sufridos seguidores del Atleti confían en que, por pura cuestión de estadística, su equipo encuentre la criptonita para tumbar a su superpoderoso enemigo. Ese momento no ha llegado, habrá que esperar al derbi de la próxima Liga.

Desde que el Atlético dejó atrás sus dos añitos en el infierno,  la ocasión que se le presentaba ayer era la más propicia de esta década para mofarse del enemigo. El equipo lo está bordando en la Champions, el Madrid venía invertebrado por las ausencias de Guti, Diarra y Robben  y Agüero tenía la oportunidad de redimirse tras el correctivo que el Barça infligió a su equipo dos semanas atrás. Todo eso se borró de un plumazo en medio minuto, el tiempo que Van Nistelrooy empleó para dejar en evidencia a Leo Franco y su atontada defensa. Parece que Aguirre aún no se ha dado cuenta pero tiene que resolver el problema acuciante de la portería. Da igual que alterne entre Leo y Coupet, ambos son manojos de nervios y tan pronto pueden salvar un  mano a mano como pifiarla en jugadas absurdas. Y la irregularidad es el peor mal que se le puede achacar a un portero. La defensa también merece su escarmiento: el checo Ujfalusi no se enteró de la película; Pernía si no jugase aportaría lo mismo si no jugase y Heitinga, nombrado mejor jugador de Holanda en el pasado campeonato, es la evidencia de que la liga de los ‘tulipanes’ no se puede comparar ni con nuestra Segunda División. El penalti del zaguero holandés a su compatriota Drenthe es intolerable para la exigencia que se le presupone a cualquier futbolista rojiblanco en un derbi.

Aguirre tampoco se salva. Su táctica de alinear a cuatro trotones en el centro del campo fue el primer síntoma de su rendición. A Raúl García, Assunçao, Banega y Maniche no se les debe meter en la misma coctelera porque el resultado siempre será indigesto, exactamente lo que sucedió en el partido. Esta media podrá robar muchos balones en defensa pero si treinta metros más adelante regalan la pelota con un lacito, a eso se le llama hacer el canelo. Y visto que Gago aún está buscando sensaciones, Simao debía haber sido el elegido para maquinar el ataque de los locales desde el principio. El portugués se vació en la reanudación  y junto al Kun, fue el artífice de que la defensa del Madrid se empleara a fondo en la segunda parte con un Pepe imperial y ayudado por su buen escudero Cannavaro. Agüero estuvo desaparecido en combate y van de tres de tres los partidos en los que el delantero argentino está negado contra los blancos.

En fin, que el Madrid volvió a burlarse del Atlético con mucho pasotismo. Los merengues sestearon hasta el final y su presencia en el Calderón aburrió por la dejadez con la que encararon el derbi. Pero si el vecino te abre la puerta con educación y encima es detallista, no le vas a decir que no. Y ese vecino se porta demasiado bien con el Real. Otra vez será para el Atleti, aunque igual en otro deporte.  

Un 6-1 injusto

Domingo, 5 Octubre 2008

El 6-1 de anoche ha sido uno de los resultados más injustos de la Liga en las últimas temporadas. La lógica indica que el repaso en el Camp Nou debió traducirse en un 10-1. Habría sido un marcador más exacto. El Barça humilló al Atlético hasta dejarlo en evidencia. Y tardó bien poco. Los rojiblancos salieron a espantar moscas y en dieciocho minutos ya habían encajado cuatro goles. Por cierto, goles de todos los colores: de calidad, de picardía, de vergüenza y con polémica. El caso es que el Atlético sigue suspendiendo en jugadas a balón parado. Y para mayor escarnio, no cuenta con porteros autoritarios en el juego aéreo. Anoche, el bochorno lo protagonizó Coupet , quien demostró que no está para más trotes. No en vano, tiene 36 años aunque pareció un pipiolo en el gol de falta de Messi. Tanto el portero francés como su defensa pecaron de pardillos. A los benjamines de las escuelas de fútbol les enseñan que siempre tiene que haber un jugador delante del balón para que el adversario no saque rápido ni sorprenda como lo hizo Leo. Pero el Atleti estaba a otra historia.

Los futbolistas rojiblancos concluirán que ha sido un accidente, pero si se analiza reposadamente, la lectura más clara es que este equipo continúa sin saber competir contra los grandes. Le sucedió contra el Sevilla y ayer ni siquiera resistieron un minuto de reloj. Si el Atlético quiere ser tomado en serio, debe cambiar de actitud. Sólo creyéndoselo, podrá guerrear con Madrid, Barça, Villarreal, etc. Como observaréis, el comentario ha comenzado con los deméritos del Atlético porque una goleada tan escandalosa suele  originarse más por los palos de ciego del derrotado que por la hazaña del ganador. Aún así, el Barça jugó de fábula y el titular no es que marcase seis, sino que erró otra media docena de ocasiones clarísimas.

Del duelo cósmico entre Messi y Agüero, nada de nada. El cara a cara se reserva para la vuelta. El ‘Khun’ ni olió el balón. Es más, con tanto seguimiento televisivo, su semblante con el 3-0 os lo podéis imaginar. Era el mismo gesto que el de Fernando Torres cuando el Barça le endosó otros seis tantos pero en el Calderón hace dos años. Entonces, el ‘niño’ dijo que hasta ahí había llegado, y se fue al Liverpool. Por el bien de nuestro fútbol, rezo para que a Agüero le quede mucha paciencia. Por otra parte, tampoco vamos a castigar a la sensación de la zaga, Ujfalusi. El checo aún está mareado por los quiebros de Etoo y Messi. Un mal partido, nefasto, y ya está.

Por último, Xavi se ha reencontrado consigo mismo. Vuelve a ser la computadora que registra, ordena, agiliza y facilita pases a sus compañeros. Claro está, que con la inestimable ayuda de su escudero Iniesta, el fútbol es sencillo y así lo hace el Barça. Pues eso,  los azulgranas por fin meten goles de las innumerables oportunidades que crean en cada partido, y el Atlético tiene que recibir tratamiento psicológico porque tras el parón de las selecciones, recibirán a otra de sus pesadillas, los vecinos del Bernabéu.  

Fiebre de delanteros el miércoles noche

Jueves, 25 Septiembre 2008

Y Raúl jugó y marcó. Por cierto, dos goles: el del oportunismo y el del destello. Todo estaba preparado para que fuera su noche y el siete deslumbró. Eso sí, ante un Sporting que fue mucho más dócil que el Bate Borisov. El gran capitán había leído y escuchado críticas pero su gesto, lejos de ser mohíno, irradió esa rabia que le caracteriza. Raúl se sobrepone a lo que haga falta y tal actitud le ha encumbrado como titular indiscutible del Madrid durante catorce años, se dice pronto. Cierto es que un partido no es la vara adecuada para calibrar las opciones del merengue pero ya se ha entonado. Schuster ha encontrado los primeros indicios para resolver esta absurda polémica. Su capitán debe jugar en punta y olisquear el área rival. Ése es su jardín y ahí se desenvuelve con soltura, picardía e inteligencia. Porque Raúl es listo, muy listo. Anoche, no sólo goleó sino que también se enfundó el peto de pasador, de un asistente inverosímil. Pero claro,  para sus detractores, rayanos en el maniqueísmo, sólo trasciende que su víctima no marque: o mete goles o es inútil. Y como los críticos se agarran a guarismos, pues comentemos los números del delantero: dos goles en cuatro jornadas. Creo que no está nada mal.

No sólo fue la noche de Raúl y del Madrid. Otros arietes sobresalieron en sus partidos. Por ejemplo, Eto’o hizo doblete y sigue afinando su puntería. Ya lo dije en verano, la mejor gestión que ha podido hacer el Barça es no haber vendido al camerunés. Esta temporada no hay Copa de África, así que no es una osadía decir que Samuel puede alcanzar la friolera de treinta goles. Respaldo en el césped tiene de sobra. Eto’o es, con permiso del Khun, el delantero más completo del mundo. Atesora gol, velocidad, regate, desmarque y sacrificio. Guardiola se habrá retractado en privado de haber querido venderle el pasado junio.

Otro que de momento está cumpliendo su cometido con creces es Sinama Pongolle. Fue traído a Atlético como recambio de Agüero o Forlán y en cuatro jornadas, ya es el pichichi de la Liga con cuatro goles. Ha sido titular dos encuentros y ha respondido más de lo que se le exigía. No sobresale en nada pero es eficiente en todo. Además, su trayectoria profesional es muy curiosa: con 23 años ha jugado dos años en Le Havre francés, tres temporadas en el Liverpool y los dos últimos cursos los ha hecho en el Recreativo de Huelva. O sea que experiencia tiene de sobra y la está demostrando en su nuevo club. Por cierto, alivia oír hablar a Javier Aguirre de si tal suplente cubrirá la baja de este otro titular o  de si un par de futbolistas no convocados han entrenado con intensidad para que uno de los dos juegue el próximo domingo. Por fin le han servido al mejicano una plantilla competitiva, de la que poder escoger. Así se hace un equipo grande, y el Atlético se está barnizando con esa pátina.

El Atlético regresa a Europa

Mircoles, 17 Septiembre 2008

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Supercalifragilisticoexpialidoso. Para quien no haya visto Mary Poppins, la expresión describe la forma milagrosa en la que alguien puede salir de situaciones difíciles. Y anoche, fue lo único que pude balbucear cuando el Atlético sentenció en un santiamén al correoso PSV, o mejor dicho, cuando uno de los atléticos ejecutó al rival con dos zarpazos. Jorge Valdano definió a Romario como un personaje de dibujos animados. Semejante comparación no pudo ser más acertada para ese bajito y diabólico brasileño de piernas arqueadas. Quince años después, ha surgido un nuevo héroe de cómic, de la misma estatura y corpulencia que el ex goleador del Barça. Y no es Leo Messi. Éste es buenísimo pero Sergio ‘Khun’ Agüero es algo más. Si no, que se lo pregunten al PSV y a media Liga española, por de pronto a los holandeses.

Anoche, el ‘Khun’ se frotó las manos antes del pitido inicial y a sabiendas que más de una docena de cámaras de televisión le harían un seguimiento minucioso, el chaval inspiró, suspiró y masculló: “a ver qué lío hoy”. Pues, se armó el belén en el Philips Stadion, o más bien, lo hizo Agüero. Fijaos si desde este blog he reprendido el fútbol del Atlético por ser aburrido y grotesco, que ahora, cada vez que le llega el turno a los rojiblancos, sólo busco el deleite con el ‘yerno’ de Maradona. Si el ‘suegro’ fue un figura, de momento el noviete de su hija ha hecho meritos suficientes para entrar en tan distinguida familia.

En Holanda, Agüero infundió miedo e impuso respeto a toda Europa. El crack bonaerense ha encontrado la horma de su zapato en la Champions, su escaparate. Lejos queda ya la UEFA del año pasado. Ese torneo es para segundones y el ‘Khun’ se ha ganado su asiento en la mesa de Cristiano Ronaldo, Eto’o, Gerrard o Kaká. Los dos goles en Eindhoven han sido la primera advertencia de la estrella atlética, sobre todo, el último, el de la imprevisibilidad. Porque si algo guarda y mima el argentino, es el talento para sorprender y dejar boquiabiertos a defensas, entrenadores y espectadores. Todos por igual, al fin y al cabo, verle jugar es igual de espectacular que una superproducción de Spielberg. ‘Khun’ es el contraste entre sus genialidades y el abigarramiento de su equipo. Sin él, el Atlético es un equipo mediocre, a veces serio y a veces alocado; capaz de lo mejor y de lo peor, el cliché del Atleti de siempre.

Pero la en la historia de Agüero, la ficción es él. Resultan entrañables y fascinantes los cuentos asombrosos de pequeñajos de barriadas marginales, obsesionados con un balón que les llega casi a la altura de la rodilla, y que se desviven por el fútbol para que en un día no muy lejano, den que hablar. La estrella del Atlético es uno de ellos y la intrahistoria de su fulgurante éxito es la típica de un jugador de su especie y atípica en el gremio de futbolistas. Un día de estos la contaré aquí y seguro que os emociona, como me pasó a mí. De momento, sólo os puedo decir supercalifragilisticoexpialidoso. La señorita Poppins fue un hada y el Agüero es el genio de una lámpara que no se frota, sólo hay que susurrarla: “Khun, Khun, Khun, Khun,…”.