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Kun Agüero, galáctico sin galaxia

Mircoles, 17 Junio 2015

“Es el mejor jugador en un metro cuadrado y punto. A Agüero no hay quien le gane cuando tiene que zafarse de dos o tres jugadores en un palmo de terreno, ni siquiera Messi, que necesita más recorrido para accionar sus prodigiosas quiebros”. La osadía del maestro Menotti fue repicada este miércoles por Olé, el diario deportivo con más solera de Argentina. Kun anestesió a Uruguay con un cabezazo versión Hugo Sánchez y, de paso, agitó el mercado europeo, tan huérfano de nombres galácticos este verano. Es el único nombre por el que pelearía media élite, entre ellos un Real Madrid sin una superestrella en la recámara. Sin embargo, ni Ferrán Soriano, CEO del Manchester City, ni Txiki Beguirstain, director deportivo, tendrán que obsesionarse este verano mirando sus teléfonos móviles cada cinco minutos: el blindaje que firmó el Kun hasta 2019 con su actual club le permite unas vacaciones relajadas, sin portadas de tabloides británicos apuntando al Bernabéu ni su nombre en boca de intermediarios tiburones que llaman a los clubes ofreciendo aire.

Agüero dejó de ser rebelde cuando acabó su pataleo en el Calderón. Fichó por el City seducido por un buen fajo de petrodólares y sin perder de vista la sección de chismorreos. Pero han pasado los años y Agüero no se ha movido; al contrario, es ídolo de masas en el Etihad (honor compartido con Yaya Touré) y brazo ejecutor de la ‘albiceleste’. Porque si Messi es medio Barça o casi entero, en Argentina no es tan estrella de Hollywood. El hincha argentino más pasional todavía no puede presumir de D10S; los culés sí le reverencian en los altares. Por eso y de repente, reaparece en la palestra Kun Agüero. “Cuando acabe la hegemonía de Messy y Cristiano, entraremos en los tiempos de Neymar y Agüero”, espetó Jorge Valdano en una entrevista a ESPN. Quizás los del ‘Kuncito’ llegan tarde porque sólo él y esa bola en los grilletes llena de pinchazos musculares saben cuánto tiempo podrá seguir regateando piernas en una cabina de teléfono. Como dice mi compañero Paul Tenorio, “fichar al Kun es como haber rechazado a Pamela Anderson en los 90 y decirle ahora que sí, que palante. O sea, mola…pero te perdiste lo mejor”.

Javier Aguirre defendió al Kun a capa y espada durante su pubertad rojiblanca…”Para vestir la camiseta del Atlético se necesita algo más que 18 años. He hablado con mucha gente que le entrenó en Argentina y da la sensación de que tiene posibilidades ilimitadas”. Ésa fue la respuesta del entonces entrenador rojiblanco al escepticismo de la prensa española, que no entendía por qué un fichaje de 23 millones de euros apenas jugaba un puñado de minutos cada domingo. El técnico mexicano ejerció de psicólogo con Agüero; no en vano, todavía era un adolescente al que su PVP le pesaba como una mancuerna de gimnasio. Aguirre no quería encontrarse con otro caso Robinho; es decir, un talento sin pulir con ínfulas ‘maradonianas’. Por eso, desde su llegada en el verano de 2006 el mejicano fue de cara con él y con su padre: “Kun puede aprender mucho de Fernando Torres. Le irá observando en los entrenos”. La causa común se intuía quimérica: hacer del chaval un gran futbolista y quizá, sin distracciones, engrandecer al Atlético. Precisamente, Aguirre fue testigo de la paciencia que exigía macerar a un adolescente que bebía litros de Coca-Cola, y engullía pizzas y hamburguesas como si fuera una hormigonera. Al final, el sacrificio tuvo su éxito: el entrenador colocó a Agüero en el paseo de las estrellas hollywoodiense. Ya se ha encargado él de darle brillo.

Interpretando a Maradona

Sbado, 3 Marzo 2012

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Javier Aguirre defendió al Kun a capa y espada durante su pubertad rojiblanca…”Para vestir la camiseta del Atlético se necesita algo más que 18 años. He hablado con mucha gente que le entrenó en Argentina y da la sensación de que tiene posibilidades ilimitadas”. Ésa fue la respuesta del entonces entrenador rojiblanco al escepticismo de la prensa española, que no entendía por qué un fichaje de 23 millones de euros apenas jugaba un puñado de minutos cada domingo. El técnico mejicano ejerció de psicólogo con Agüero; no en vano, todavía era un adolescente al que su PVP le podía jugar una mala pasada. Aguirre no quería encontrarse con otro caso Robinho; es decir, un talento sin pulir con ínfulas de crack. Por eso, desde su llegada en el verano de 2006 el mejicano fue de cara con él y con su padre: “Kun puede aprender mucho de Fernando Torres. Le irá observando en los entrenos”. La causa común estaba clara: hacer del chaval un gran futbolista y quizá, sin distracciones, volver a hacer grande al Atlético. Precisamente, Aguirre fue testigo de la paciencia que supuso macerar a un adolescente que bebía litros de Coca-Cola, y engullía pizzas y hamburguesas como si fuera una hormigonera. Al final, el sacrificio tuvo su éxito: el entrenador había colocado a Agüero en el disparadero al estrellato. Faltaba un último empujón y era obvio que su club no se lo iba dar…o sí, pero para fichar por un club que no viviera en permanente convulsión.

Anoche Diego Maradona volvió a insistir en que el Kun debería acabar en el Real Madrid, en declaraciones a la radio argentina La Red. Lo dijo en verano, antes de que el City pusiera los petrodólares para fichar a su yerno, y aún anda con esa fijación. No obstante, el ‘Pelusa’ confiesa que será complicado que el Manchester le deje escapar. ¿Pero quién se necesita más: el Kun al Madrid o viceversa? Quizás, si Aguirre fuese otra vez el tutor del delantero, le aconsejaría no pegar otro timonazo: en Inglaterra ha encontrado la horma de su zapato con un fútbol tan rápido como sus prestaciones técnicas. Evidentemente, la camiseta celeste no tiene el glamour de la merengue, ni la repercusión mediática del vecino pequeño del United reclama tantas televisiones como el Santiago Bernabeu. Pero el grupo árabe, dueño del club, ha demostrado que no va de farol: no puede fardar de sala de trofeos, pero a los jugadores de hoy se les convence con un buen cheque con fondos. Si, además, a la estrella del equipo se le rodea de una guardia pretoriana que sepa hacer la guerra por su cuenta, el convencimiento es total. Agüero tiene detrás de sí al inconmensurable David Silva, al irreverente Balotelli, al imponente Yaya Touré o al contundente De Jong, permitiéndose ignorar a Tévez, todavía uno de los delanteros centros más demandados del planeta.

El problema de este Madrid, si es que tiene alguno, no contempla la delantera. Al revés, Mourinho ha demostrado que a él vale con un punta porque los goles asoman por todos los lados del campo. Así que si Florentino se permite el capricho de fichar al Kun (el precio de salida se antoja más que desorbitado), Benzema tendría que resetearse, pues ni él ni el argentino son delanteros para alternar su puesto. El verano se acerca y el mercado, sin contar a Neymar, ofrece dos seriales: el del Kun y Wayne Rooney. El primero flirteó con el Madrid y al segundo costará sacarlo de su país. Y el fútbol europeo aún no simula a la NBA, en la que es habitual que los mejores jugadores rulen de una franquicia a otra sin titubeos. O sea que será muy complicado que Agüero regrese a España tan pronto, con la familia en plena adaptación al té con pastas, y en un vestuario con voracidad de títulos, a pesar de la novatada de Champions. No obstante, puede que Agüero utilice a Maradona como portavoz…o el suegro opine como en una charla de barra de bar: el Maradona locuaz es más propio de esto último.

Patología atlética

Martes, 3 Febrero 2009

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La devaluación del Atlético de Madrid es patológica. La destitución de Javier Aguirre era inevitable a raíz del bochornoso espectáculo que ofreció el equipo ante el Valladolid. El ya entrenador saliente había perdido el rumbo de una plantilla que hace exactamente un mes pensaba en Champions y cotas más altas. Pero ni el mejicano entendía a sus jugadores ni éstos el método, si es que lo había. Parecía que esta temporada sí que había un grupo competitivo para salir de la mediocridad de las últimas campañas pero algo parecido a una enfermedad psicosomática ha atenazado a los futbolistas por enésima vez.

Los jugadores han experimentado un cambio de actitud deplorable. El Kun Agüero ha vuelto de navidades pensando en las musarañas; Forlán no es ni de lejos aquel delantero magistral en el pase y en el remate, y el resto se comporta con una abulia exasperante.

Si diseccionamos las líneas, llama la atención que el club no se haya molestado en buscar soluciones al chistoso medio del campo. Si el Real Madrid sufrió un problema mayúsculo e interminable con los centrales hace pocos años, el Atleti se ha adentrado en un calvario con los centrocampistas que pinta muy negro. Raúl García, Maniche, Banega y Assunçao son del mismo corte, perros de prensa,  pero ninguno cumple ni siquiera con su mejor virtud: pelear balones por delante de la defensa.  De la defensa ni hablamos: el director deportivo, García Pitarch, tiembla cuando cree que Ujfalusi y Heitinga se han descubierto por sí solos. Es decir, dos centrales erráticos a los que le viene grande la Liga y el club. Y para colmo, Leo Franco es irregular hasta decir basta.  Con todo, la conclusión más obvia es que parte de la plantilla no está implicada con el proyecto.

Ahora llega el turno de Abel Resino, un hombre de la casa. El ex portero rojiblanco lo estaba bordando en el Castellón y no esperaba que la oportunidad de su vida se presentara de la noche a la mañana. Porque así ha sido su contratación, con la precipitación con la que siempre se mueve la entidad. Ya es hora de que por una vez en doce años, presidente, director deportivo y entrenador se sienten y analicen qué estilo conviene al equipo y cuáles son los jugadores idóneos. Los innumerables palos de ciego sólo han servido para que el club vulgarice a sus jugadores y viceversa. Y eso no se lo merece el Atlético de Madrid. 

 

Espeluznante contraste

Jueves, 23 Octubre 2008

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Todo simuló estar pactado. El decurso del partido pareció ejecutarse merced a un plan pergeñado hace meses, cuando Atlético y Liverpool supieron que se enfrentarían en la liguilla de Champions. De otra forma, nadie se explica el bajón que sufrieron los ingleses en la segunda parte. Extraña que la desatención británica fuera psicológica teniendo a Mister Rafa Benítez como el adalid del coraje y la motivación. Entonces, si se descarta tal opción, no queda otra que reconocer y alabar los aciertos que Javier Aguirre sí se mereció anoche. El entrenador mejicano atinó la estrategia en la reanudación. Sin tener que devanarse los sesos con complejos algoritmos, Aguirre dio con la solución más simplona a la par que adecuada: sacar al campo al mejor futbolista del equipo, dicho y hecho. La sola presencia de Agüero inquietó a la ordenada defensa del Liverpool.

Por arte de magia, o más bien por temor inglés, el reloj suizo que Benítez había puesto en funcionamiento en la primera parte, se detuvo y nunca más volvió a funcionar. Quizá con Fernando Torres la segunda parte habría sido otra historia porque la defensa achacosa del Atlético concede al rival oportunidades de todos los colores y ya se está convirtiendo en una fea costumbre.

La UEFA también hizo lo suyo. Advirtió que vigilaría las gradas del Calderón, butaca a butaca, y ahí se encontró de sopetón con un hermanamiento ejemplar entre las dos aficiones. Pero no le había bastado con asustar al Atlético mediante ese estúpido y alevoso ademán de sanción, tenía que seguir estirando la cuerda. El señor Michel Platini y sus secuaces designaron al danés Bo Larsen como árbitro de la contienda, para perdición del trencilla. Larsen fue malísimo y sus linieres, peores. La casualidad o la premeditación, ya me creo cualquier cosa, desbordaron el partido con polémicas a granel: el gol de Keane en fuera de juego fue validado, el tanto de Benayoun fue correcto pero no subió al marcador, Maniche marcó tras recibir el pase un metro por detrás del defensa y sorprendentemente, o no, vimos que el banderín amarillo fosforito estaba alzado. Por lo menos, al árbitro no le quedaron excusas que inventarse para anular el empate de Simao. Por cierto, el portugués gana cada día más relevancia en el equipo. Responde en los partidos grandes, así que Aguirre no se atreverá a hacer experimentos con gaseosa en su banda, esperemos.

Aún se puede confiar en este Atleti. Se recupera como el boxeador casi noqueado que se faja con un puñetazo y vuelve a dar emoción al combate. El peligro es que el contraste del equipo es espeluznante: en las primeras partes tira su guión a la basura y en la segundas, espabila a impulsos. Lo meritorio sería que Aguirre escribiese una historia interesante que durase noventa minutos. Entonces, los criticones recalcitrantes sabrían otorgar al César lo que es del César. Tiempo al tiempo.

La UEFA se pasa tres pueblos

Martes, 14 Octubre 2008

Carísimo le ha salido al Atlético de Madrid su debut de Champions en el Vicente Calderón. A la UEFA no le ha temblado el pulso para sancionar a los rojiblancos con la clausura de su estadio por dos partidos más otro que queda en suspenso a expensas de que el club español no reincida en disturbios con público durante los próximos cinco años. Como no podía ser de otra manera, el Atlético ha recurrido la sanción del organismo europeo aunque ya debía haberse esperado lo peor cuando sucedieron los disturbios entre la Policía Nacional y la afición del Marsella en las gradas del Calderón. Lo curioso es que ningún medio de comunicación español barruntaba durante las dos últimas semanas el torbellino que ha originado UEFA esta mañana. Si acaso, una sanción económica, de las de rigor por incidentes con el público que acude a un partido de Liga de Campeones. En cambio, los periodistas franceses llevan incitando al presidente de la UEFA, el también francés Michel Platini, a que castigara a los españoles por los desmanes injustificables del partido desde el pitido final del mismo.

Pero la cuestión es que el Atlético ha recibido un bofetón inesperado. Los fastos para el regreso de Fernando Torres con su Liverpool ya estaban organizados y la cruda realidad indica que ‘The Kid’ no pisará el estadio de sus amores, teniendo que conformarse con jugar contra su ex equipo en Mestalla o el Sánchez Pizjuán, ya se verá. Una vez más, la UEFA ha dejado patente su tolerancia cero con el vandalismo en el fútbol y ha blandido su espada contra el Atlético. La sanción es exagerada si nos atenemos a los precedentes de las últimas temporadas: en el año 98, la hinchada radical del Real Madrid, Ultra Sur, derribó la portería del fondo sur del Santiago Bernabeu en los prolegómenos del Madrid-Borussia Dortmund de semifinales de Champions y el partido se tuvo que suspender más de una hora. La consecuencia fue un partido de suspensión al Madrid. Y hace menos, en septiembre del 2004, el árbitro sueco Anders Frisk fue alcanzado por un objeto, nunca se sabrá si fue una moneda o un mechero, lanzado desde la grada en el descanso del Roma- Dinamo de Kiev, también de Champions. La sanción para los italianos fue el cierre del Olímpico romano por dos encuentros. Por tanto, extraña que al Atlético le puedan cerrar el campo tres partidos por disturbios en el grada, y la Roma sólo recibiese dos partidos de sanción cuando un colegiado que estaba arbitrando un partido de Champions sangró delante de todas las televisiones.

Que haya sanción sí es justo pero no el alcance de la misma. Sin embargo, el Atlético debería saber que la Liga de Campeones es la niña bonita de la todopoderosa UEFA y que no se permiten fallos de seguridad por mucho que la culpa la tuviesen los aficionados salvajes del Marsella. Con la UEFA, hay que atar todos los cabos: desde la actuación policial en los aledaños de los estadios hasta los comportamientos de los entrenadores en el césped. En caso contrario, no se entendería que Javier Aguirre haya sido sancionado con dos partidos por ‘proferir insultos a jugadores del Olympique’. La Champions no es la competición de los mejores clubes, es la liga de la UEFA en la que prepondera el decoro ante los ojos del mundo. De todos modos, Platini había avisado con tomar medidas urgentes y serias. Lo que pasa es que la UEFA no siempre mide su seriedad por el mismo rasero.

Fiebre de delanteros el miércoles noche

Jueves, 25 Septiembre 2008

Y Raúl jugó y marcó. Por cierto, dos goles: el del oportunismo y el del destello. Todo estaba preparado para que fuera su noche y el siete deslumbró. Eso sí, ante un Sporting que fue mucho más dócil que el Bate Borisov. El gran capitán había leído y escuchado críticas pero su gesto, lejos de ser mohíno, irradió esa rabia que le caracteriza. Raúl se sobrepone a lo que haga falta y tal actitud le ha encumbrado como titular indiscutible del Madrid durante catorce años, se dice pronto. Cierto es que un partido no es la vara adecuada para calibrar las opciones del merengue pero ya se ha entonado. Schuster ha encontrado los primeros indicios para resolver esta absurda polémica. Su capitán debe jugar en punta y olisquear el área rival. Ése es su jardín y ahí se desenvuelve con soltura, picardía e inteligencia. Porque Raúl es listo, muy listo. Anoche, no sólo goleó sino que también se enfundó el peto de pasador, de un asistente inverosímil. Pero claro,  para sus detractores, rayanos en el maniqueísmo, sólo trasciende que su víctima no marque: o mete goles o es inútil. Y como los críticos se agarran a guarismos, pues comentemos los números del delantero: dos goles en cuatro jornadas. Creo que no está nada mal.

No sólo fue la noche de Raúl y del Madrid. Otros arietes sobresalieron en sus partidos. Por ejemplo, Eto’o hizo doblete y sigue afinando su puntería. Ya lo dije en verano, la mejor gestión que ha podido hacer el Barça es no haber vendido al camerunés. Esta temporada no hay Copa de África, así que no es una osadía decir que Samuel puede alcanzar la friolera de treinta goles. Respaldo en el césped tiene de sobra. Eto’o es, con permiso del Khun, el delantero más completo del mundo. Atesora gol, velocidad, regate, desmarque y sacrificio. Guardiola se habrá retractado en privado de haber querido venderle el pasado junio.

Otro que de momento está cumpliendo su cometido con creces es Sinama Pongolle. Fue traído a Atlético como recambio de Agüero o Forlán y en cuatro jornadas, ya es el pichichi de la Liga con cuatro goles. Ha sido titular dos encuentros y ha respondido más de lo que se le exigía. No sobresale en nada pero es eficiente en todo. Además, su trayectoria profesional es muy curiosa: con 23 años ha jugado dos años en Le Havre francés, tres temporadas en el Liverpool y los dos últimos cursos los ha hecho en el Recreativo de Huelva. O sea que experiencia tiene de sobra y la está demostrando en su nuevo club. Por cierto, alivia oír hablar a Javier Aguirre de si tal suplente cubrirá la baja de este otro titular o  de si un par de futbolistas no convocados han entrenado con intensidad para que uno de los dos juegue el próximo domingo. Por fin le han servido al mejicano una plantilla competitiva, de la que poder escoger. Así se hace un equipo grande, y el Atlético se está barnizando con esa pátina.

Dios salve a la Reina

Jueves, 22 Mayo 2008

No fue la final de Cristiano Ronaldo. Anoche, el portugués se transformó  de héroe a casi villano y la instantánea de sus lloros, que hoy es mundial, tumbado boca abajo en el centro del campo justo en el instante en que el Manchester se proclamó campeón de Europa delata dos cosas: la presión inaguantable que debió soportar antes, durante y aún (todavía no ha confirmado públicamente su futuro) y su inmadurez, propia de su edad.

A la megaestrella del United todavía le quedan muchas batallas por librar. Tampoco fue la final de Roman Abramovich. El multimillonario dueño del Chelsea desapareció cuando Anelka falló el penalti para fatalidad de los londinenses. Por entonces, a las cámaras de televisión se les había escapado la otra gran foto del partido. Quién no deseaba haber visto el semblante del obseso, que por empecinarse en ganar la Champions, ha despilfarrado casi seiscientos millones de euros en cinco temporadas. Bueno, supongo que el magnate ruso no lo llamaría ‘despilfarrar’, dinero tiene por castigo y como dijo Woody Allen, ‘el dinero no da la felicidad pero procura una sensación parecida’. El caso es que el Chelsea rozó la gloria y sólo la peor de las casualidades le privó de la conquista.

Porque tuvo que ser John Terry, el símbolo de este club, educado en la cantera de Stamford Bridge y ahora capo del vestuario, quien se resbalase en el momento que pegó al balón. De todos modos, nadie osará reprochar el fallo  al gran capitán de los ‘blues’  y de la selección inglesa. Los penaltis están hechos para eso: para desesperar a unos y aliviar a otros, como en el caso de Ronaldo. Siempre he creído que la pena máxima, aún convirtiéndose en el gran aderezo de este espectáculo, siempre serán una injusticia supina. Por cierto, ya que he hablado de Cristiano, que reflexione y medite su técnica para tirar penaltis, porque si su fallo contra el Barça en semifinales fue poco ortodoxo, ayer nadie entendió lo que el luso pretendió hacer con ese símil de “paradinha”, que ni fue tal ni se pareció por asomo. Menos mal que el gol del partido fue suyo porque su revalorización habría caído en picado. 

No fue la final de ningún personaje, anoche se jugó la final de Inglaterra. Dos equipos físicamente poderosos, más el Chelsea, que nunca tantearon con el marcador y buscaron al rival con atrevimiento y determinación. Así es el fútbol inglés, así se las gastan en las islas. Con esa filosofía, aprenden, juegan y por ende, se exhiben. Y es que  el partido fue una demostración de por qué Inglaterra está a la vanguardia de este deporte. Incluso, pudimos apreciar el señorío inglés en la celebración: los ganadores hicieron el ‘pasillo’ a los perdedores cuando estos últimos iban a recoger el premio de consolación. Lo nunca visto. Y para más galantería británica, los campeones del United tuvieron el detalle de dejar que el mítico Bobby Charlton subiera el primero a la tribuna para recibir las felicitaciones de la UEFA, y después, lo más entrañable de todo el festejo: el capitán Ferdinand acordó con Ryan Giggs, el jugador que ha disputado más partidos en la historia de los ‘diablos rojos’, que levantaran la copa al alimón. Si la memoria no me falla, yo no recuerdo al Real Madrid de la séptima, octava o  novena, conceder protagonismo alguno a Don Alfredo Di Stefano. En fin, son los gestos que diferencian a los caballeros ingleses del resto. Ahora sólo toca felicitar al campeón de Europa, que también lo ha sido de su país este año. Una temporada mágica del Manchester, que el próximo curso partirá como favorito en todas las competiciones con o sin Cristiano Ronaldo. El portugués manifestó después de la final que la semana que viene aclarará su destino pero lanzó un guiño, ‘el club (Manchester) y yo quedaremos contentos’. Haced apuestas: ¿rojo o blanco?

“Qué manera de aguantar, qué manera de sufrir…”

Jueves, 15 Mayo 2008

Enhorabuena a los atléticos. Por fin en la Liga de Campeones después de una década, se dice pronto. Con sufrimiento, cómo no tratándose de este club, y con incertidumbre por el futuro, tampoco podía faltar eso. Resulta que los rojiblancos se meten en Champions el pasado domingo y en la sala de prensa impera un silencio sepulcral. ¿El motivo? Preguntádselo a Javier Aguirre, entrenador del Atlético de Madrid, por el momento. Cuando los periodistas esperaban la comparecencia pública de un técnico exultante, se encontraron con un hombre abatido y meditabundo. Estaba claro que el jolgorio no iba con él. El ‘vasco’ parecía mostrar una actitud premeditada, sabía cómo debía actuar de cara a la galería. El talante de Aguirre era el de alguien dolido. Entonces, todos se percataron de que los tiros iban dirigidos a la directiva, la cúpula que ha dudado de la continuidad del entrenador en algunos momentos de la temporada. Y Aguirre sacó su rencor, Aguirre no olvida. Su futuro en Madrid no es tan seguro como lo estipula su contrato.

Los mandamases del Atlético no ha tenido la paciencia suficiente para evitar cuestionar a su técnico. El mejicano siempre ha confiado en su plantilla pero su club no siempre le ha respondido de la misma manera. Pero lo que importa es lo que importa, y en el Vicente Calderón se volverá a escuchar el solemne himno de la Champions. Ya era hora que el tercer equipo de este país, por prestigio y títulos, regresara al lugar que siempre le ha correspondido. Los fieles y sufridores seguidores rojiblancos ya pueden suspirar con alivio después de la década ominosa que han padecido. Sin embargo, en la ribera del Manzanares nunca dejan de lado su idiosincrasia y los nervios siguen estando a flor de piel. Sería tragicómico que justo cuando llega el día señalado, la fecha que borra todas las penurias anteriores, el entrenador del ‘milagro’, si me permitís calificarlo así, no las tenga todas consigo para continuar dirigiendo al Atlético. No obstante, el problema está en él porque el club desea que permanezca de todas, todas. Aguirre no tiene que impetrar nada, si él quiere, preparará la Champions. Se lo merece, es el premio a su trabajo.

O sea que ‘habemus polémica’. Menos mal que la prima donna de la empresa, que no es otro que el ‘Kun’ Agüero, está a buen recaudo, y ni todo el oro de Fort Nox podría cambiar las posturas de Gil Marín y Enrique Cerezo, por este orden. Lo único cierto es que el Atlético conoce lo que tiene y de lo que carece y a eso yo lo llamo un buen comienzo. Pero a estas alturas, no vamos a descubrir nada nuevo del club capaz de lo mejor y lo peor. Si es que, como dice la canción del maestro Sabina, “qué manera de aguantar, qué manera de sufrir…”.