Blogs

Archivo de la categoría ‘Antic’

“¿Qué queréis que os diga?”

Mircoles, 25 Enero 2012

antic1501.jpg

“¿Qué queréis que os diga?”…Radomir Antic se quedó sin palabras el día que lo despidieron como entrenador del Real Madrid. Fue un 28 de enero de 1992, con su equipo liderando la Liga y vivito y coleando en Copa y UEFA (entonces este título sí lucía en la sala de trofeos). Se trataba de una cuestión de imagen: el Madrid había entrado en una espiral de malos resultados y su fútbol, según Ramón Mendoza, era martirizante. Entonces, Antic simplemente mandaba en el vestuario y no era un manager con poderes omnímodos; colocaba las piezas que le traían e intentaba hacerlas bailar acorde a su talento. Para materia de fichajes ya se encargaba el presidente y sus consejeros, como con la ansiada venida de Robert Prosinecki, promesa en Europa y tormento en Madrid. El caso es que Mendoza reventó al término de un Real Madrid 2-Tenerife 1 en el Bernabeu y harto de los pitos del Bernabeu a jugadores y técnico espetó que le había gustado mucho más la actitud del equipo canario. Daba igual que el Madrid estuviese por delante del Barça de Cruyff, vigente campeón entonces; tampoco importaba el crédito que Antic se había ganado el año anterior colando in extremis en la UEFA a un grupo descarriado; el presidente quería espectáculo, al estilo de los Globetrotters o, por lo menos, que se aproximase a las intenciones que comenzaba a engendrar el después denominado Dream Team.

Al día siguiente del partido contra el Tenerife, el presidente se reunió con Antic para pedirle explicaciones deportivas. No debieron convencerle mucho, pues en la sesión de tarde de la junta, Mendoza y sus directivos decidieron fulminar al serbio justificándose en un informe puramente técnico elaborado por dos entrenadores de la casa: Ramón Martínez y…¡Vicente Del Bosque! El salmantino coordinaba a los técnicos de las categorías inferiores. “El Madrid está obligado al ataque total y al espectáculo”, argumentó Mendoza después del despido. Entrevió que el ambiente del vestuario no era ‘óptimo’, con un Prosinecki diezmado por las lesiones y un díscolo Hugo Sánchez, más preocupado por cobrar su contrato que por seguir intentando chilena, y que la prensa atizaba al Madrid porque, aparte del sopor de cada domingo, Antic no era un tío cercano a los micrófonos. Lógicamente, la versión de Radomir distó mucho de la de su ex presidente y aun sin una explicación posible por el cese, rebatió el argumento del vestuario afirmando que varios jugadores le habían telefoneado a casa para apoyarle. La temporada acabó, precisamente, con la maldición de Tenerife y después de que Leo Beenhakker, sustituto de Antic, se hubiese cargado una plantilla descreída y a la que el despido exprés de su anterior técnico le pilló en fuera de juego. Fue entonces cuando Mendoza amagó con que a lo mejor los cambios repentinos habían afectado a la temporada.

Mourinho no pende de un hilo como lo hizo Radomir Antic; la decisión de continuar como manager absoluto es exclusivamente suya, pero su teatrillo extradeportiva le ha colocado en el disparadero de la opinión pública. Las filtraciones que salen de su santuario sagrado, bien sean una lesión (Di María) o una bronca entre jefe y subordinado, le han decepcionado demasiado…no entiende por qué la opinión pública ha montado tanto revuelo, describiendo el estado del Madrid líder de Liga, opositor a Champions y superviviente de Copa como si fuera una secuencia de Falcon Crest. Como debió hacerse con Antic, a Mourinho hay que juzgarle como entrenador, a pesar de que él pretenda sobrepasar su cometido. Por eso, su actitud ha forzado que el madridismo tenga otro concepto de la situación: en vez de pensar que el Madrid va camino de ganar algún título (la Liga es un botín muy accesible), la versión liliputiense de Mourinho en los clásicos cabrea una afición a la que ni siquiera Florentino Pérez ha tenido el tacto para consolar con un “tranquilos, el Madrid trabaja para intentar doblegar al Barça”. Ése habría sido un argumento convincente, no la retahíla de excusas sin sentido que sonrojan al club cada vez que el Barça está de paso por el Bernabeu. Pero Mourinho nunca encuentra ese “¿Qué queréis que os diga?”…siempre hay coartadas para todo.