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A la morgue sin pegas

Lunes, 9 Febrero 2015

La camiseta del Madrid se puede manchar de sudor y barro, pero nunca de vergüenza”. Palabra de Don Santiago Bernabéu. A Raúl González se lo recordó un periodista español en la zona mixta de Anfield instantes después de que su equipo deshonrara el escudo. La noche de los cuchillos largos de Liverpool fue una de las motivaciones para que Florentino Pérez volviese a escena en medio de la decadencia presidencial. La Champions contempló el ridículo histórico de un Madrid que saltó al césped intimidado por el atronador You’ll never walk alone. La competición fetiche de la historia merengue pedía a gritos un cambio, porque aquel 4-0 no fue la enésima maldición de los octavos (la siguiente temporada sucedería la del Olympique de Lyon) sino la defunción definitiva de un equipo que, lejos de pelearle al Liverpool, se fue directo a la morgue sin poner pegas.

“El 4-0 del Atleti da más vergüenza que el 5-0 de Mourinho en el Camp Nou”. Lo dicen los pesos pesados del vestuario blanco. Al fin y al cabo, aquel Madrid salió con un plan que, aunque mal ejecutado, Mourinho practicó durante la semana previa. Se trataba de la curiosa teoría del ‘triángulo de presión alta’ o, dicho coloquialmente, el ‘trivote’ que tanto gustaba al portugués y que reventó con dos goles rápidos del Barça. El derbi del sábado murió para el Madrid en el cambiador, cuando ningún futbolista titular intuía que el Atleti saldría como un rottweiler a morder la yugular desde el primer segundo. Un equipo que se estiraba y replegaba como un acordeón contra una banda convencida de que la estadística reciente no podía ser tan fatalista. La línea entre la gana y la desgana la trazó Godín, quien se negó a salir del campo con la nariz fracturada: “sólo me voy del campo si me matan”, dijo el ‘mariscal’ uruguayo a sus médicos mientras le colocaban el aparatoso vendaje. Con tal pasión, y con el resquemor causado por esa extraña corriente de opinión que define al Atleti como equipo macarra, peleón (en el sentido despectivo) y, en definitiva, violento, los rojiblancos partieron por la mitad la pizarra de Ancelotti jugando un fútbol más reserva que crianza. Ellos no tienen ‘BBC’ ni tridentes de exposición como el de Messi, Neymar y Suárez, pero atacan y defienden como una falange espartana. Un pequeño resquicio entre los escudos y el resultado puede ser nefasto.  Simeone convertido en el rey Leónidas sin miedo a morir contra un imperio persa descabezado, que se mueve torpemente como un cíclope, y que choca brutalmente contra los espartanos en el angosto desfiladero de las Termópilas. Así se siente el Real Madrid en la nueva era de los derbis.

Martí Perarnau cuenta en su libro Herr Pep que Guardiola conoció y compartió cenas en Nueva York con el mítico Gary Kasparov durante su año sabático. Y en una de esas veladas, Kasparov confiesa al actual entrenador del Bayern que le sería imposible ganar al jovencísimo campeón mundial Magnus Carlsen. La reflexión impresiona tanto a Guardiola que le pregunta por qué, a lo que el genio ruso replica sin argumento “porque es imposible”. Ancelotti tampoco encuentra explicación a su fobia patológica. El Atlético ha pasado de ser el hermano pequeño del Madrid que se llevaba todas las collejas a un tipo hecho y derecho, que no sólo ha madurado sino que supera a su hermano mayor en físico (en cualquier línea del campo) e intelecto (la batalla del centro del campo fue crucial). Y eso que el Madrid andaba lisiado con tantas lesiones, aunque poco habría importado: el ‘Cholo’ le ha puesto a su vecino la camisa de fuerza y está a punto de ingresarlo en el manicomio. La coartada merengue sigue siendo aquel minuto 93 de Lisboa, pero los últimos acontecimientos invitan a pensar que la cabecita de Ramos sólo se cree como un milagro de Fátima.

No es otro cuento chino

Mircoles, 21 Enero 2015


Jingxin Li es una periodista china que habla perfectamente español. Su talento para hablar y escribir en nuestro idioma escasea en un país de más de 1.300 millones. Y el gigante inmobiliario Wanda lo supo cuando le contrató el año pasado para sus proyectos internacionales educativos. Ella conoció una vez al flamante accionista del Atlético de Madrid, Wang Jianlin, en una reunión empresarial donde hacía de intérprete y su impresión es que, como buen amante del fútbol europeo, todavía sueña con apadrinar una promesa china que en un futuro pare las rotativas de los grandes diarios deportivos europeos. Li fue contratada por el grupo Wanda para instruir a niños chinos en conocimientos de fútbol: palabras tan manoseadas como ‘gol’, ‘fuera de juego’, ‘chut’ o ‘regate’ fueron repetidas una y otra vez por alevines y cadetes que hoy forman la primera escuela del Atlético de Madrid en China. Ella se encargó del trabajo teórico y varios entrenadores pusieron en práctica esos conceptos con los chavales. Y el magnate Jianlin supervisó personalmente todo el proceso: desde las clases en español de Li en Pekín hasta la llegada de los canteranos a España. Concretamente, ahora hay noventa en nuestro país: treinta en Madrid, treinta en Valencia y otros tantos en Villarreal. Li vive ahora en Barcelona y trabaja en el portal de noticias generalistas Sina.net, también propiedad de Wanda, que no sólo se dedica a la adquisición de inmuebles, sino que también ofrece hostelería, espectáculos como cine y teatro, y posee un grupo audiovisual importante.

“Hablar de Wang Jianlin en China es como hablar de Amancio Ortega en España”. Jingxin Li ha filtrado innumerables noticias del grupo Inditex para el mundo chino. “La noticia impactaría igual si Zara (Inditex) invirtiera en un equipo tipo Guangzhou Evergrande o Beijing Guoan”. El Evergrande ha sido campeón asiático con Marcelo Lippi de entrenador y ahora lo dirige Fabio Cannavaro; el Guoan tiene inquilino español en el banquillo, Goyo Manzano. Quizá la serie animada de Oliver y Benji no sea tan ficticia para Jianlin, obsesionado con moldear un crack chino que compita en las grandes ligas europeas. Y para un empresario tan metódico que nunca arriesga con sus operaciones, el primer paso es educar a las generaciones venideras desde la infancia. De ahí que se haya implicado tanto en persona con la cantera china del Atlético. La compra del 20 por ciento de acciones del club colchonero, o sea 45 millones de euros (en realidad alcanza los 50), sólo es el comienzo de las grandes experiencias que le esperan a Miguel Ángel Gil Marín. El consejero delegado llevaba tiempo negociando un acuerdo con Jianlin porque, tras batir otros mercados emergentes, Wanda ofrece al Atleti la oportunidad de entrar en el selecto club de los ricachones europeos. “De momento son 45 millones, pero dicen que irá invirtiendo más y más en los próximos años”, cuenta Li por conversaciones telefónicas con colegas especializados en periodismo económico.

Jianlin tanteó la Premier sin convencerle las presas disponibles, en concreto el Southampton de Ronald Koeman, y el histórico pero modesto Sheffield Wednesday.  No debió ver negocio en estos clubes y, después de un flirteo con el Valencia antes de que llegara a las manos de Peter Lim, se ha decantado por invertir en el Atlético de Madrid. El Partido de las 12 contó esta semana que las intenciones del multimillonario chino (fortuna 101 en la revista Forbes y cuarto hombre más poderoso de su país) son comprar a la larga la totalidad del club por una cifra aproximada a los 200 millones; es decir, la parte que correspondería a Gil Marín (52% del accionariado) y Enrique Cereo (20%). Lógicamente y hasta que las inversiones no generen riqueza, Jianlin arrastrará la permanente sospecha de la masa social atlética. El miedo a lo desconocido. “Con Wanda metido en el Atlético, a nadie le sorprenderá en mi país que el Atlético tenga más publicidad que el propio Leo Messi, icono futbolístico de las grandes ciudades”. Li no es la única que cree que Jianlin tiene la llave para que algún día, cuando Hacienda y el Atlético resuelvan la vasta deuda, Gil Marín o el propio dueño de Wanda actúen por una vez como Florentino Pérez y extiendan un cheque con interminables ceros por una estrella de relevancia mundial. “Si el Manchester City o el Paris Saint Germain tienen dueños extranjeros, ¿por qué no el Atleti?”. Buena pregunta que se responde con miedo y demasiada dudas a tenor de los extravagantes casos de Dimitri Piterman, el indio Alí Syed o el amago de estafa de un grupo inversor árabe en el Getafe.

“Wang Jianlin nos ha convencido por su seriedad”. Primeras palabras del presidente Cerezo tras rubricar el acuerdo la pasada madrugada en China. Emilio Gutiérrez, hombre fuerte de Gil Marín en el club, habrá suspirado de alivio: por fin una ‘pequeña’ ayuda para encontrar vías de explotación comercial en China y el Sudeste Asiático. Jingxin Li lo tiene claro: “Wanda controla la mayoría de las salas de cine en todo el territorio chino y con lo que les gusta el cine, los goles de Fernando Torres aparecerán más veces antes de las películas que en la propia televisión”.  Harto de estar siempre cuadrando balanzas de pagos para rascar un millón de una venta y regatear otro de un fichaje, Gil Marín necesitaba este acuerdo de magnitud estratosférica. Quizá sea el principio del fin para el consejero delegado, pero en apariencia es el comienzo de la multinacional Atlético de Madrid S.A con acento chino mandarín.

 

 


 

 

 

 

 

¡Fernando Torres, Atletico’s number nine!

Jueves, 25 Diciembre 2014

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El ‘profe’ Ortega acabó confesando su nombre tras hacerse el remolón durante unos instantes. “Vale, les puedo decir que el futbolista mejor dotado físicamente que he entrenado ha sido Fernando Torres”, dijo en El partido de las 12. No se trataba de una entrevista mamporrera para sacarle morbo a la actualidad sino una plática (como le gusta decir al preparador físico del Atlético) sobre sus métodos de trabajo con Simeone. “Torres no corre, se desliza sobre el césped casi como si levitase”; no es la primera vez (ni la última) que al ‘Niño’ le caen metáforas sobre su elegante carrera de guepardo que recuerda a la de Nicolas Anelka en sus años prometedores del Arsenal. El ‘profe’ lo explicaba con una sonrisa picarona, como si intuyese ya en octubre que volvería a pulir esa figura del Discóbolo de Mirón que tanto admira. Si era un mensaje encriptado, ninguno de los periodistas presentes en el estudio se percató; pero si era un vaticinio, habrá que dar más la vara a Ortega. El caso es que Fernando Torres regresa con su hinchada, la que nunca le desmitificó, ni siquiera cuando decidió apearse de una experiencia ruinosa la noche que el Barcelona desangró al Atleti en el Calderón (0-6). Entonces, el delantero fuenlabreño decidió poner su talento al servicio de un proyecto seductor, no en España sino en el Spanish Liverpool que Rafa Benítez había puesto tan de moda.

El cambio no admitió sitio para el arrepentimiento. El fútbol vertiginoso y directo de la Premier le dio a Torres borbotones de tinta para dibujar filigranas y goles inimaginables. Al compás de Steve Gerrard y con la batuta reposada de Xabi Alonso, el ‘niño’ se volvió ‘beatlemaniaco’. El contraataque red parecía fabricado a su medida y su galope, al contrario que en el Calderón, sí encontraba delante balones calibrados con escuadra y cartabón. Su dimensión se agigantó tanto que pasó de ser un ídolo de barro en Madrid (aunque en el Atlético nunca lo reconozcan) a uno de carne y hueso; la prueba de que el algodón no engaña se la dio Anfield con ese tributo musical del Fernando Torres Liverpool’s Number Nine. Sí, su club podía presumir de misticismo y rituales únicos, pero no de la fuerza del dinero. La prensa inglesa murmuraba que Torres necesitaba retos y no ritos en clubes más competitivos. Y el Chelsea de Abramovich abría las arcas del tío Gilito cada año para intentar asaltar la Champions. Fue en el mercado invernal de la temporada 2010/2011 cuando, tras un tira y afloja de regateos, el Chelsea puso sobre la mesa una oferta definitiva de cincuenta millones de libras. “Demasiada pasta como para dejarla escapar”, aseguró el legendario Ian Rush, tercer máximo goleador en la historia red. De Merseyside a la opulenta ciudad de entrenamiento de Cobham en el helicóptero privado de Abramovich. Así pisó Torres por primera vez su nuevo club para pasar el pertinente reconocimiento médico.

El desorbitante traspaso le pasó factura o, al menos, pesó en su responsabilidad. De repente, el goleador sufrió una de esas crisis pasajeras de los ‘nueves’ que se alargó en el tiempo. La confianza de los aficionados blues  iba desapareciendo a la misma velocidad que se incrementaban las sospechas de la prensa que cubría el Chelsea. Un solo gol en tres meses sirvió de carnaza para los mordaces tabloides británicos. Y unas declaraciones a la web de la Liga Española en las que dio a entender que su equipo jugaba con tíos muy lentos corrieron como la pólvora en Stamford Bridge. Estuvieses o no malinterpretadas sus palabras, Fernando Torres necesitaba cada gol para reivindicar cada uno de los cincuenta millones invertidos en él. Pero el ‘niño’ siempre ha tenido esa flor que tanto se alaba en Iker Casillas: su segunda temporada con el Chelsea se saldó con la Champions y un gol suyo en el Camp Nou para finiquitar las semifinales. Sus actuaciones eran de banquillero porque Roberto Di Matteo contaba con la presencia intimidante del gigantón Drogba. Un año después y otra vez con Benítez, aunque de forma transitoria, el Chelsea repitió éxito en la Europa League con gol incluido de Torres en la final. Ya no era aquel delantero estilizado y grácil que corría treinta o cuarenta metros como un velocista jamaicano; había ganado corpulencia y se había adaptado forzosamente al fútbol romo y pesado de su equipo. Mourinho no fue la excepción; al revés, sus minutos en el campo escasearon en beneficio de un Samuel Eto’o trabajador y sacrificado.

Torres había vuelto a tomar otra decisión el pasado verano como en 2007: su futuro en el barracón de Mourinho pintaba demasiado grisáceo y un Milan de Mercadona llamó a su puerta. El Calcio exige tiempo para amoldarse a su estruendo físico y el delantero madrileño apenas había entrado en la fase de cortejo. Ni a él le gustaba ni el Milan tampoco ha encontrado el revulsivo exprés que buscaba. Pero la suerte no le ha dado la espalda totalmente: Simeone pidió precio por él en verano y, como adelantó Antonio Ruiz en COPE el pasado 12 de diciembre, el Atlético ha acelerado las gestiones para contratarle este verano. El italiano Cerci ni siquiera ha sido una anécdota, por lo que el todavía mito rojiblanco se batirá el cobre con la tanqueta croata Mandzukic. Dos estilos antagónicos que darán soluciones diferentes al ‘Cholo’. Porque a Koke le da lo mismo poner pases en carrera que centros inteligentes al área. En ambos casos siempre habrá respuesta. El Calderón prepara la alfombra roja para recibir a su ‘niño’ que no llegó a forjarse en un hombre con la misma camiseta. Hace siete años y medio el Atleti le suplicó a él recuperar su dañada historia. Fue una responsabilidad demasiado violenta. Hoy es diferente: Torres vuelve para encontrarse a sí mismo, mirar a los ojos al club de su vida y explicarle por qué se fue y por qué iba a regresar algún día.

El arte de desesperar

Mircoles, 10 Diciembre 2014

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La Vecchia Signora envejece a pasos agigantados. Sigue siendo el ‘Real Madrid’  de Italia, como le gusta decir a  su director deportivo, Giusseppe Marotta, pero en Europa se dejó la grandeza el día que se retiró Del Piero. Todavía sigue ‘San’ Andrea Pirlo (Llorente dixit), salvador de puntos y un cachito de la imagen resquebrajada año tras año. La Juve domina Italia como el imperio romano pero sus planes de expansión se han quedado obsoletos. Fernando Llorente comentó en la víspera que podían ser los tapados de la Champions, pero las triquiñuelas italianas de siempre se oxidaron hace demasiado tiempo. Anoche Tévez, Pogba, Llorente y Arturo Vidal ni siquiera inquietaron por nombre a un Atlético muy pétreo versión temporada pasada. El ex delantero del Athletic dio en el clavo: el Atleti no juega demasiado al fútbol pero no engaña, va de cara. Y así sucedió en Turín, donde al rato de partido las televisiones captaron el semblante de un Simeone confiado y sin miedo, frotándose las manos por la partida facilona que estaba observando.  

La Juve gastó su artillería en un pispás y Llorente se encontró con melones en vez de balones inteligentes. Godín y Jiménez tan sólo se preocuparon por controlar los misiles de larga distancia de Pogba. Eso fue todo el ataque ‘bianconero’. Y si se hubieran jugado la vida en un gol, tampoco habría llegado. Ya no les funcionan ni las carambolas. El Atlético se encontró en el Edén porque ha descubierto, previa larga maceración, a un central como la copa de un pino. El uruguayo Giménez ha borrado de un plumazo la nostalgia por Miranda. Tanto el brasileño como él aceptan la jerarquía de Godín y se acoplan como curritos al central más en forma del momento.

Y aunque suene a trabajo de alcantarilla, ver en la tele defender a los colchoneros es una coreografía tan bien sincronizada como lo fueron Gemma Mengual y sus sirenas. Todas las coberturas se realizan por inercia y el achique de espacios tiene el mecanismo de un reloj suizo. Cualquier entrenador del mundo presumiría de la pizarra del ‘Cholo’ en la convención anual de técnicos de UEFA. Y el Atleti ha pasado la prueba del algodón: son el auténtico dolor de muelas de esta Champions. Abrir su candado exige los servicios de cerrajeros con radial incluida. Johan Cruyff siempre dice que la mejor manera de defender es tener el balón; Simeone ha vuelto a demostrar que les vale con desesperar al rival, sea el Elche o la todopoderosa Juve, si es que todavía se le puede llamar así.  

En el mismo sitio y a la misma hora

Jueves, 25 Septiembre 2014

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En el mismo sitio y a la misma hora. Antoñito Ruiz describió con gracia el enésimo holograma del gol atlético por antonomasia. Ese balón inteligente que centra Koke y remata Miranda en forma de obús en el primer palo, o ese balón inteligente que centra Koke y llega como un imán a la frente de Godín entre varias cabezas enemigas. De córner a córner y tira porque le toca. Cada saque de esquina es una coreografía perfecta en la que todos tienen su rol: rematadores, amortiguadores y un cebo que suele ser Tiago (se coló en el primer palo de Casillas en el Bernabéu y para él fue el premio gordo). “Creo que marcamos catorce o quince goles a balón parado en el año del ‘Doblete”, la memoria de Radomir Antic no es fotográfica pero todavía retiene aquellos goles de Pantic y sus centros calibrados a las testas de Kiko, Penev y Simeone. Una cifra demasiado alta que el plan de Simeone ha hecho trizas en apenas cinco jornadas. El ‘Cholo’ ha guionizado los córners de tal forma que las subidas de Godín y Miranda son como una embestida de bisontes imposible de parar (la manada de búfalos se la adjudicó Valdano a Ronaldo).

El campeón huele raro. A veces ordenador, otras sin concierto. Quizá la ausencia de Simeone detrás de la línea de cal ha desnortado a los jugadores hasta el punto que les falta el tío cañero que les pone las pilas desde la banda. El ‘Cholo’ gesticula, hace aspavientos y salta sobre su silla en los palcos privados; el tigre enjaulado no aguanta más desde la distancia y necesita oler el napalm desde abajo.El ‘Mono’ es carismático, sí, pero no tiene la reacción visceral del ‘Cholo’, cabreado con un mal pase y más enrabietado si uno de sus gladiadores hinca la rodilla. Las sospechas del sábado pasado en el Calderón terminaron en Almería, y el capítulo quinto del tomo II del ‘Ya caerán’ (invención de Rubén Uría) tampoco es válido. Suma y sigue, entre Barça y Real Madrid. La misma película de la Liga pasada. Las crónicas periodísticas son simplonas: gol de córner y a otra cosa. Todos lo saben pero nadie ha averiguado la fórmula exacta de la Coca Cola. Imagino a los entrenadores rivales dibujando mil garabatos en sus pizarras tácticas, visionando una y otra vez los vídeos de los córners del Atleti. Un auténtico calvario que al Madrid le pilló de repente y del que aún sufre efectos psicosomáticos.

¿Y qué le pasa a Gabi? Lideraba la guardia pretoriana de Simeone y de la noche a la mañana se ha quedado fuera de una convocatoria. La coartada de la rotación no es creíble, suena a toque de atención. La afición colchonera no entendió su ausencia en el Mundial, sobre todo después de la debacle. Disfrutó de vacaciones largas y se suponía que llegaría a la pretemporada con un físico descomunal. Pero todo lo contrario: Gabi está agotado, con los mismos síntomas que la peor versión de Xabi Alonso en el Madrid. Si el trajín de partidos de la temporada pasada le ha agarrotado los músculos, ahí está el ‘profe’ Ortega para destensarlos. Su bajonazo se ha precipitado tanto, que no ha podido seguir el vertiginoso ritmo de Simeone. Sólo por su amor propio debe volver a encontrarse a sí mismo. Porque le van los partidos frenéticos y porque su entrenador le eligió a dedo para cambiar la historia del Atleti. 

La consulta del dentista

Sbado, 23 Agosto 2014

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El Madrid pasó por la “consulta del dentista”. No es la misma de Joaquín Caparrós en Barcelona, donde el año pasado le hicieron hasta siete empastes, pero sí otra que anestesia el dolor de muelas. Porque eso es el Atleti de Simeone, una mosca cojonera que incordia hasta la desesperación. Allí donde cogía el balón un madridista, había tres rojiblancos; una trampa tras otra en un campo minado de portería a portería. Al ‘Cholo’ le han desguazado el equipo y ha ido comprando piezas de recambio con el dinero del Chelsea. Y desde que el argentino aterrizó como sustituto improvisado de aquel proyecto etéreo de Goyo Manzano, el Madrid siente la fobia de Federer cuando tiene delante a Rafa Nadal. Entendido, los merengues seguirán martilleando con la final de Lisboa, pero el Atlético dejó de vivir encerrado en el trastero, merece un ático y, además, se lo puede comprar. A estas alturas, el discurso plañidero de Simeone quizá cuele entre sus seguidores, pero no para el resto: a pesar de los abusos presupuestarios, dejó el peso welter engordando músculo y pelea en las grandes veladas de súper pesado contra Madrid y Barça.

El capitán Gabi comentó en pretemporada que la gente comprometida se ha quedado en el club. El mito de Koke comenzó cuando el Calderón vio en él un futbolista distinto en el sistema robotizado de Simeone. Fabricado en el Cerro del Espino, le echa huevos (axioma indiscutible del ‘cholismo’) y tiene buena bota. Su negativa a fichar por el Barcelona en verano confirmó su condición de ídolo de masas; un nuevo Fernando Torres que, afortunadamente y a diferencia del ‘Niño’, no ha muerto en la orilla. Torres se hartó del club de sus amores la noche que el Barça le estampó en su cara la cruda realidad: aquel 0-6 evidenció que no ganaría títulos de rojiblanco. En cambio, Koke ha arramblado con toda clase de copas responsabilizándose de la especialidad que nadie quería o sabía manejar: la creatividad. Y si viene Marco Reus (se acercan las horas decisivas), a Simeone se le acabaría la excusa de usar la brocha y no el pincel. Sin duda, sería el fichaje, como lo fueron Futre, Schuster y Christian Vieri.

Está el mito y, luego, el currante de Mandzukic. De clase media alta, exprimió su caché en la pasada Eurocopa de Polonia y Ucrania. Jupp Heynckes convenció al Bayern Munich para ficharle como delantero tanque tan típico de la Bundesliga y Guardiola le intentó comer la cabeza como falso nueve. Pero el croata no entendió el galimatías táctico de Pep y prefirió marcharse a cualquier otro equipo que centrase balones al área. El Atleti es uno de ellos y le está dando licencia para matar con una sola condición: que mire de reojo atrás y no se canse de pelear. Como un boya de waterpolo, se codea con los defensas como Diego Costa y tiene talento para hacer la guerra por su cuenta. Mientras marque goles, no habrá quejas. Paco González lo expresó a la perfección anoche, “Mandzukic ha caído de pie en el Calderón”; entiende las tesis ‘cholistas’ y las defiende a ultranza. Lejos del prototipo elegante de Davor Suker, el nuevo fichaje rojiblanco olfatea la pelota por todo el campo y maneja el abecedario del buen delantero: remate y desmarque. Falcao cabeceaba yunques, Costa golpeaba los contraataques y veremos cómo taladra Mandzukic. De momento, tiene gol, que no es poco.  

Atleti, vender y retener

Lunes, 21 Julio 2014

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“Somos un club comprador, no vendedor”. Enrique Cerezo nunca ha desaprovechado cualquier ocasión delante de las cámaras para sacar pecho de su gestión. Harto de por vida de que a su Atlético lo tomaran como el club graciosete de España, siempre se empeña en compararlo con las dos grandes potencias que controlan la Liga. El ‘cholismo’ ha roto el pesado duopolio deportivo pero la misma directiva, que desde hace tiempo se sacudió el apodo de ‘gilifato’ con fichajes acertados a coste razonable, ha asumido que en este mercado y con sus capacidades salariales el Atleti campeón está siendo el mejor escaparate de la Quinta Avenida del fútbol. Desde el momento que la Federación Española y la Confederación Brasileña casi provocan un conflicto diplomático por Diego Costa, Miguel Ángel Gil entendió que su delantero sería top en ventas. Y como a Mourinho le encantan los futbolistas top, agradeció a su querido colega Simeone (literal) que le diera el pienso adecuado para alimentar a esa mole ricachona llamada Chelsea y que él describió como “pequeño poni”. Costa ha emigrado y Filipe Luis se ha encontrado de bruces con la oportunidad de su vida: mejorar su cuenta bancaria. Porque en lo deportivo será complicado que en Stamford Bridge arramble con tantas copas como en el Atleti. El eterno problema es que gane la Liga o se quede a un minuto de levantar la Champions, siempre habrá un puñado de clubes que dupliquen o tripliquen la guita que pueden ofrecer los rojiblancos. Y eso, en este negocio, no es de equipo grande.

La afición necesita un santo y seña que no encontró en Fernando Torres (“Me voy para ganar títulos”), Kun Agüero (los petrodólares le atrajeron demasiado después del desplante de Florentino) ni en Falcao (jugar en el Real Madrid aunque le esté costando el marrón de vivir en Mónaco). Por eso, el capitán Gabi defendió desde la concentración de San Rafael a los comprometidos, los que se han estudiado la historia de aquel equipo que se codeaba con el Madrid en los auténticos derbis, luego cayó en la odisea del ‘pupas’ y ha logrado levantarse, primero con Quique Sánchez Flores (sería injusto omitirle) y sobre todo a la vera guerrera del ‘Cholo’. Ellos, empezando por Koke, podían haber firmado los contratos de sus vidas pero decidieron no dejar en la estacada a un vestuario que se reía maliciosamente con aquella verdad absoluta (me incluyo yo) del ‘Ya caerán’. Rubén Uría, compañero de profesión, que no de camiseta, lo recordó socarronamente durante 38 episodios, y lo ha dejado en el tintero para la próxima temporada. Ésa en la que Koke, nuevo ídolo del Calderón, podría haber vestido la camiseta del Barça; Godín la del Bayern de Guardiola en el proyecto más ambicioso que recuerda la Bundesliga, y Miranda haber concluido el desembarco de Normandía en el Chelsea: el central brasileño se dejó persuadir por Simeone cuando dijo durante el Mundial a la ESPN que tenía ofertas y su cláusula era “negociable”. Sin embargo, se han quedado en Madrid y suya es la responsabilidad de seguir peleando en las grandes veladas y no en combates de teloneros. Quizá sea el único atajo para hacer realidad la cínica declaración de intenciones del presidente Cerezo.

Gil Marín está negociando por Fernando Torres, le tiene en la recámara como su ‘galáctico’ particular y a pesar de que sea Koke el reclamo para vender camisetas. No en vano, Mourinho no confía en él, aunque Abramovich no le soltará por pocos ceros en el cheque. Antes del Mundial, el plan A era Lukaku y Negredo, mientras que el plan B contempló a Roberto Soldado si Negredo no salía de Manchester (esto es información, no opinión). Pero de repente a Simeone no le convenció la tanqueta belga; el City pedía los mismos millones o más de lo que le costó Negredo, y Soldado fue repudiado por la grada colchonera. Del plan A de equipo grande se pasó a un ‘C’ improvisado pero no peor: Mandzukic. El croata se cansó del galimatías táctico de Guardiola y se decantó por un equipo de ideas sencillas: centros al área y balones el delantero centro. Falta un compañero de gol y, a expensas de Torres, el italiano Alessio Cerci del Torino es una moneda al aire: igual gusta o no.

Como el portero Jan Oblak, un esfuerzo muy caro (16 históricos ‘kilos’) por evitar la nostalgia que deja Courtois. No obstante, y aunque Oblak acabase imbatido en los siguientes 38 episodios, siempre habrá otro club fardando de un fajo de billetes más grueso. Aún falta tiempo para que una estrella confiese que siempre soñó con jugar en el Atleti.

El portero que pronto será rey

Mircoles, 4 Junio 2014

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Peter Cech tiene rango de eminencia por los túneles de Stamford Bridge. Su jerarquía en el vestuario del Chelsea sólo es comparable a la de John Terry o Frank Lampard. Lo saben el dueño Abramovich, su técnico Mourinho y, por supuesto, la estruendosa grada que rinde pleitesía a su portero con huevera. Tal es la autoridad del checo, que ni siquiera Mourinho ha podido meter con calzador a su polémico entrenador de porteros, Silvino Louro: Cech fichó por el Chelsea hace una década procedente del Stade Rennais francés y, al formar parte de la guardia pretoriana del portugués, entendió que podría imponer ciertas normas compatibles con la autoridad de Mourinho. La principal fue traer a Londres a su antiguo preparador de porteros del Rennais, Cristophe Lollichon. Ocho años después, el subordinado de Cech sigue siendo intocable y Silvino Louro ha pasado a ser primer asistente de Mourinho junto a Rui Faria. Pero tal como le acaba de suceder a su amigo Frank Lampard, su retirada del Chelsea se aproxima a causa de una lesión de hombro casi crónica y, razón más imponente, la llegada de un ferrari llamado Thibaut Courtois.

Mourinho sabe que a sus vacas sagradas se les acaba el tiempo y espera de ellos un último acto de servicio por la camiseta blue. Y como en la escena de Un domino cualquiera, Cech es el magullado quarterback Cap Rooney que se ha dejado la vida en el campo y entiende que el entrenador Tony D’Amato debe cambiarle por el joven y talentoso Willie Beamen. Courtois no esperaba actuar de Beamen tan pronto; al contrario, después de los cuartos de final contra el Barcelona, su intención pública fue la de renovar con el Chelsea para quedarse en el Atleti en calidad de cedido otra temporada. Sin embargo, las semifinales entre ambos equipos lo cambió todo: Mourinho no abrió la boca ante la titularidad del belga en los dos partidos y ha estado esperando su momento para cobrarse la ‘traición’. La UEFA permitió a ‘Tibito’ jugar la semifinal y el portugués no se atrevió a rechistar delante de la prensa, quizá temeroso de otra sanción como aquella que sacudió el rígido fair play de la organización con el famoso “Stark, Ovrebo, Bussaca, De Bleeckere..¿por qué?”. Sin duda, Mou supo desde el instante que Simeone anunció a Courtois en la portería que todo tenía un peaje, y más si es el Chelsea quien se encarga de las transferencias bancarias del belga.

“Mou me llamó antes de partido de Liga contra el Barça”, comentó Courtois a un periódico belga esta semana. No desveló la conversación pero, a raíz de la resignación del espigado portero, dista mucho de parecerse a la de justo hace un año. Entonces, Courtois confesó a Mourinho que le gustaba su vida en Madrid y había encontrado a una chica, su actual novia; le pidió que le dejara foguearse un año más en el Atlético y volvería a Londres para quedarse. Ese año ha pasado y, lejos de querer cumplir la promesa, el arraigo de Thibaut en la capital ha aumentado exponencialmente: es uno de los grandes ídolos del Calderón, si no el que más con la inminente salida de Diego Costa precisamente el Chelsea. Mourinho necesita un portero este verano y, caprichos del destino, se ha encontrado en nómina al mejor del momento. Y como dice un periodista portugués del entorno de Mourinho, “a estas alturas Cech entenderá la llegada de Courtois. Se trata de servir a un interés común”. El ‘poni’ que es este Chelsea, tal como lo calificó su entrenador, necesita comer del mejor pienso, y la construcción del nuevo imperio faraónico de Abramovich comienza con un hombre que pronto será rey.

La Peineta merece una grada Simeone

Domingo, 18 Mayo 2014

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El porterazo de balonmano y atlético confeso, José Javier Hombrados, supo tocar la fibra del planeta colchonero con su tweet de medianoche: “La Peineta merece una grada con el nombre de Simeone y Luis Aragonés”. Es el sentimiento de una historia centenaria, de ese fútbol popular que se ha trabajado un puñado de currantes obedientes a su capataz. Desde que el Atleti, en plena era Gil de los noventa, dejara a solas a Madrid y Barça en su particular club elitista, sólo el doblete y la UEFA de Quique Sánchez Flores motivaron a una hinchada harta de tantas coces institucionales y sobre el terreno. Radomir Antic comentó en varias retransmisiones que la Liga tendría más gracia que todas las ‘UEFAS’ pasadas porque dieciocho años se podían hacer demasiado largos. Simeone le ha tomado la palabra y ha desafiado las estadísticas del mismísimo Pep Guardiola. Vino, vio y venció, no en plan arrollador como el barcelonista, pero sí partido a partido, trofeo a trofeo, hazaña  a hazaña.

Este Atlético nació del ‘cholismo’, una filosofía sólo apta para gladiadores en el arte de matar o morir y soldados seal con su código de no abandonar jamás al compañero. La influencia mesiánica de Simeone quizá sea la más decisiva en un equipo de fútbol moderno, no hay más que contrastar un hecho muy revelador: el último Atlético de Goyo Manzano (predecesor del ‘Cholo’) fue eliminado por el Albacete en Copa en el Vicente Calderón con una alineación formada por Juanfran, Godín, Miranda, Filipe, Gabi y Koke. Pues bien, estos mismos futbolistas se proclamaron campeones en el Camp Nou, ¿cuestión de talento? parece más bien un cambio drástico de actitud y, sobre todo, autoestima; del tema físico se encarga en exclusiva el despacho del profe Ortega, que ha puesto a toda la plantilla como motos. Así es el ‘Cholo’: entrenador, estratega, motivador y delegado excepcional en las áreas que no domina. Si hace unos meses el técnico invitó a Irene Villa a impartir una charla motivacional delante del vestuario, a nadie del club le extrañaría que Google, Apple o Coca-Cola contratase a Simeone para dar una clase magistral del fútbol y la vida a altos ejecutivos. Es la impresión de un directivo rojiblanco, también feligrés del ‘cholismo’ y que espera la jura de amor eterno del técnico. Porque el Atlético no se puede entender sin su líder; no sólo ha sido el mejor entrenador de la Liga, casi también el mejor jugador.

César Luis Menotti, poco amante del fútbol colchonero por su huella bilardista, explica sobre Simeone que “un entrenador se ve bueno cuando sus futbolistas mejoran ostensiblemente”. Los casos no se pueden contar con los dedos de una mano, ni siquiera con las dos. Courtois vino cedido del Chelsea como aprendiz y en tres temporadas ha alargado sus tentáculos hasta convertirse en el portero más fiable de Europa. A la vera del ‘Cholo’, el portero belga se ha adueñado del juego aéreo, una virtud de la que casi ningún colega puede presumir en el fútbol europeo; Juanfran fue fichado como extremo y Goyo Manzano le probó de lateral derecho. Simeone vio oro en aquel cambio y le ha dado una continuidad que puede valer una convocatoria mundialista; Filipe Luis era un lateral poco potable antes de aprender ‘cholismo’. Hoy la torcida brasileña se tira de los pelos después de que Scolari le dejase fuera de la lista definitiva; Miranda y Godín intimidan por detrás y por delante. El primero va al quite y el uruguayo ejerce de mariscal al estilo Fernando Hierro. Sus letales cabezazos se han hecho famosos en la Premier, donde a Godín le ha salido una buena ristra de pretendientes.

Gabi comentó una vez que cualquier centrocampista soñaba con ser Xavi Hernández. Ahora podrá presumir que durante una temporada él copió la mejor versión del barcelonista. Pero la gran creación de Simeone ha sido Koke Resurrección: su técnico le recomendó que tuviera paciencia desde el banquillo en el año que Diego Ribas fue titular.“Dejándotelos, tú llegarás a crack”, le dijo el ‘Cholo’; la profecía se ha cumplido. Y qué contar de Diego Costa, la esperanza de Del Bosque y todo un país. Cuando terminó su cesión al Rayo Vallecano, vino para entrenar en silencio y jugar entre bambalinas. El Atlético había fichado a Adrián como promesa goleadora a rebufo de Falcao. Pero Costa fue uno de los primeros en aprender al dictado las bases del ‘cholismo’. Le gusta pelear en el barro enfangándose hasta la médula, provocar a los defensas y ha mejorado tanto su control en velocidad y remate cruzado que no existe un delantero mejor con esas recomendaciones, quizá el uruguayo Luis Suárez. Son los elegidos del ‘Cholo’, héroes de hoy y defenestrados en el pasado. Menotti no se equivocó.

“Podíamos no estar aquí y sin embargo somos agradecidos”

Lunes, 12 Mayo 2014

Si la Liga española se entregase a su público como la hacen la NFL o la NBA, sin duda las televisiones meterían una cámara en el vestuario del Camp Nou que ocupará el Atlético de Madrid el próximo sábado. Detrás de la fachada implacable de Diego Simeone, el flamante fenómeno de masas conocido como ‘cholismo’ ansía el discurso de Al Pacino en Un domingo cualquiera. El ‘Cholo’ emula al entrenador Tony D’Amato a “tres minutos de la mayor batalla profesional de su vida”, quizá con un discurso más plomizo que el de la película pero, al fin y al cabo, con la misma esencia. “O nos curamos como equipo o moriremos como individuos”, es el santo y seña para jugar en este Atlético. Y a pesar de llegar líder al partido decisivo, el míster argentino ha convencido a su vestuario de que aún están en el infierno. “En este equipo nos dejamos el pellejo por esa pulgada que se gana, porque, cuando sumamos una tras otra, porque sabemos que si sumamos esas putas pulgadas, eso es lo que va a marcar la diferencia entre ganar o perder…entre vivir o morir”. Habrá futbolistas en la plantilla que esperen un tributo a la obra maestra de Oliver Stone; entonces, ya saben cuál será la charla que les suba la adrenalina por las nubes.

Tampoco faltará esa parte del vestuario que se sobreexcite con un discurso más recto, más militar. Me consta que hay jugadores rojiblancos amantes del buen cine bélico y, por ello, hay un discurso que perdurará para siempre en la memoria del patriotismo norteamericano hollywoodiense. El cineasta Francis Ford Coppola fue despedido como guionista de la inolvidable Patton por incluir al principio del largometraje el discurso venal de George C. Scott. “La guerra es un asunto sangriento: derramad su sangre, o ellos derramarán la vuestra. Rajadles las tripas, disparadles a la barriga. Cuando palpéis un montón de pringue que un momento antes era la cabeza de cabeza de vuestro mejor amigo, entonces sabréis lo que tenéis que hacer. Ah, y no quiero mensajes diciendo que ‘mantenemos posiciones’: ¡Aquí sólo avanzamos, y avanzamos para patearles el culo!”. Es una arenga más propia de Luis Aragonés que de Simeone; no obstante, la efigie del ‘sabio de Hortaleza’ se recuerda en el Vicente Calderón partido a partido, final a final.

Y como Arbeloa casi se ha arrogado en público cualquier discurso de los espartanos del rey Leónidas de 300, Simeone encontró un ejemplo muy real, que supera con creces a la ficción, y que hizo reflexionar a su Atleti entero. Irene Villa asombró a los jugadores en un hotel de Bilbao con dos ideas claras, la primera y favorita del entrenador gustó por su contundencia: “Podíamos no estar aquí y sin embargo somos agradecidos”. Villa contó su dramática experiencia y el ‘Cholo’ entendió que era la mejor forma de convencer a su gente por el regalo del fútbol. Jugar para ganar, no hay mayor satisfacción vital en la doctrina cholista. La segunda frase de Irene Villa fue igual de conmovedora: “La vida te da todo si luchas y te sacrificas”. Tópico viniendo de cualquiera menos de ella. Sacrificio, lucha, agradecimiento…es la génesis del ‘cholismo’, tan de moda hoy pero que surgió hace casi veinte años. Concretamente, la tarde que el Atlético se jugaba una Liga (y un ‘doblete’) en el Calderón contra el Albacete. Entonces, Simeone no falló como jugador.

El sábado se pondrá la chaqueta de entrenador de Tony D’Amato para decir a sus feligreses en las catacumbas del Camp Nou un simple “yo no puedo hacerlo por vosotros: soy muy viejo. Miro a mi alrededor, veo esas jóvenes caras y pienso: ‘he cometido todos los errores que un hombre de mediana edad puede cometer’(…) Porque en la vida y en el fútbol el margen de error es muy pequeño”. Lo sabe el Atleti, en busca del partido perfecto que le dé el primero de los dos títulos en el peor escenario posible. Y en caso de que “salgan de ese infierno y vean la luz”, la charla de Simeone, escoja cual escoja, será guardado como una reliquia.