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Archivo de la categoría ‘Bartomeu’

Bartomeu por delante de todos

Mircoles, 15 Julio 2015

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Debate sano y sin zancadillas en Ca Barça. Lejos quedan ya aquellos duelos electorales en los que una frase cortaba de raíz horas de verborrea anestésica (por ejemplo, aquel misil antológico de Ramón Mendoza en las elecciones del Real Madrid en 1995, cuando lanzó “ambos contendientes son igual de malos”, en referencia a un novato Florentino Pérez  y al testimonial Santiago Gómez Pintado). Anoche el Camp Nou celebró la última oportunidad para aclarar el voto del soci indeciso, y el resultado sigue siendo una incertidumbre absoluta de esa cuarta parte del electorado que elegirá presidente por arrebato más que convencimiento. Josep María Bartomeu, el peso pesado, saltó al ring con la guardia alzada y no tardó ni quince segundos en soltar su directo favorito: el triplete, concepto demasiado manoseado como propaganda electoral pero que vende tanto como la corrupción de PSOE y PP para Podemos. El último presidente habló por boca de Luis Enrique, su entrenador blindado a los ataques por tierra, mar y aire. Nunca ha sido personaje en el universo Barcelona ni pretende serlo, por eso su falta de carisma la rellena con datos demoledores para el resto de contrincantes: títulos, figuras hollywoodienses, patrocinios millonarios y ese Espai Barça que pretende convertirse en un parque de atracciones más temático que Port Aventura.

Minimizar daños fue el objetivo de los asesores de Bartomeu. Salir a pegar a sabiendas que recibiría un puñado de jabs esperados: el fraude del caso Neymar, sanción FIFA y las sospechas éticas de Catar. Esos debían ser los asaltos de Joan Laporta, pero su vaguería o dejadez por preparar un debate muy decisivo para su candidatura le relevaron a páginas interiores. Tenía que ser Laporta en portada con tomahawks inteligentes contra Bartomeu y acabó liado en un discurso aburrido, farragoso y que el favorito se encargó de engorronar más con demagogia barata pero útil (“usted que es abogado, señor Laporta, no confunda los términos ‘imputado’ y ‘procesado”). Da la sensación que el ex presidente vive y se emborracha de su propio ego, de un carisma inflado con el prodigio de Guardiola y viviendo de ese pasado. Cuando el resto de candidatos se ha esforzado en redactar un programa electoral sesudo, él sale con un tríptico simplón con menos texto que las pegatinas que regalan dentro del envoltorio de un Bollycao. Se jacta de que el electorado conoce de sobra sus intenciones, pero como dice un ex barcelonista del Dream Team de Cruyff: “Laporta es como un loco con una camisa de fuerza que no para de repetir en un manicomio: ‘Cruyff, Guardiola y Masía’ “. Precisamente, la cantera suele ser un arma de varios kilotones imprescindible en una guerra de trincheras, aunque poco le preocupa a Bartomeu haber fallado en la fabricación en serie de una nueva remesa de jóvenes perfectos cuando su pegada de carteles se abrevia en Messi- Suárez- Neymar.

Y entre bambalinas, los dos sparrings que debían montar bulla. Uno lo hizo con creces y el otro se evaporó entre tanta cordialidad y diplomacia empapada de suavizante. Agustí Benedito sabe zafarse en el uno contra uno, pero necesita prensa mamadora: al menos, un diario deportivo y alguna televisión local que le dé carrete. Comparado con los demás, su discurso inicial de minuto y medio fue copiado del mismísimo Marco Tulio Cicerón: FIFA, Catar, el dinero negro de Neymar y un Barça entre juzgados nacionales y provinciales. Pim, pam, pum; una combinación de puñetazos perfectos para alguien que necesita personajes con cara y ojos en sus presentaciones. A Toni Freixa sí le conocen, como un rebelde sin causa, pero le conocen. Preside la corriente subversiva de Sandro Rosell: cabreado porque su propio ex presidente atrofió un proyecto de amigos yuppies en un modelo faraónico, donde él decidía. Freixa como Benedito son opciones de futuro. Sus puestas de largo necesitan envejecer en una barrica de malos tiempos y con un nuevo Elefant Blau. Así fue como nacieron Laporta, Bartomeu…es decir, todos.    

Bartomeu saca los panzer

Jueves, 11 Junio 2015

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“Si Juan Villalonga se ha adjudicado un salario de 1000 millones de pesetas, no entiendo por qué Raúl no puede cobrarlos”. Fue la justificación del ex presidente del Real Madrid, Lorenzo Sanz, al programa Supergarcía el día que el club anunció la ampliación de contrato de su estrella madrileña. Sanz maniobró antes de convocar elecciones anticipadas para ganarse el favor de la gran masa social: recién ganada la ‘Octava’ en el año 2000 y para neutralizar el aluvión de ofertas por Raúl (el presidente José Luis Núñez dijo meses antes que un abogado había ofrecido a Raúl al Barça), la directiva merengue brindó al ‘7’ el contrato de su vida con el primer sueldo galáctico del Madrid. Y sin prometer grandes fichajes, tan sólo Diego Tristán, entonces delantero de moda en el Depor, el presidente de las dos Champions anticipó el periodo electoral. El desenlace de aquellas elecciones pertenece a la memoria histórica: Florentino Pérez y 10.000 millones de pesetas trajeron a Luis Figo.

Josep María Bartomeu ha sacado la artillería pesada desde su privilegiada poltrona. Anunció elecciones por presión popular y remordimiento de conciencia, pero antes sacó el Gran Berta para intimidar a los rivales. El primer cañonazo fue la renovación de Dani Alves. Cuando todo estaba perdido, el brasileño olvidó que había rociado con napalm a la directiva días antes. La Champions de Berlín y el clamor del Camp Nou durante la noche de los festejos han convencido al lateral. Quizás haya pesado más la sugerencia de Leo Messi, amigo íntimo de Alves en el vestuario. El caso es que la incertidumbre del jugador provocó el fichaje relámpago de Aleix Vidal, velocista explosivo del Sevilla al que no le importa entrenarse sin jugar durante media temporada. Oficialmente, Alves se queda porque mudar a sus hijos de ciudad le supone un marrón de proporciones bíblicas; extraoficialmente, el Barça le ha soltado un contrato “más que interesante”, como dice Miguel Rico. Hablando en plata, Bartomeu ha evitado el runrún de la grada: querían a Alves y le seguirán teniendo.

El discurso del presidente arrancó más fuerte que el mítico de Steve Jobs en la Universidad de Stanford. Su primer bombazo fue ampliar el contrato al esquivo Luis Enrique, que durante seis meses ignoró las preguntas capciosas de los periodistas. El entrenador del triplete no podía sufrir un final dramático. Arreglado (o congelado) el lío con Messi, el vestuario había salido en defensa de su técnico. Y habría sido demasiado feo si Luis Enrique hubiese anunciado el adiós: otra convulsión inesperada en Can Barça. Instantes después de la buena nueva y habiendo tocado la fibra del soci, anunció lo que a todo seguidor le gusta escuchar de refilón, sin mucha parrafada, para poder presumir en charletas de barra de bar: el Barça firmó un contratazo con Qatar Airways y mantiene saneada la tesorería. Clin, clin, caja. Que para fichar a Luis Suárez por 81 ‘kilos’ y a Neymar por 52 o casi cien redondos (nunca lo sabremos), se necesita dinero líquido o, al menos, aparentarlo.

Bartomeu ya ha diseccionado su programa electoral, poco puede mejorarlo salvo en la relación tormentosa del club y los juzgados. Justo el dardo que ha lanzado el directivo díscolo, Toni Freixa, candidato entre bambalinas que dará guerra en este periodo electoral. ¿Y Laporta? “Es el gran mesías para acabar con el nido de yuppies  que llegó a la directiva con Sandro Rosell”, dice un ejecutivo que pertenecía a la guardia pretoriana de Laporta al principio de su mandato. Su fantasma es el despilfarro a talegada limpia, pequeña gran anécdota que los contrincantes no tardarán en escupir. Se intuyen elecciones a tumba abierta, entre la trinchera y el campo de batalla. Pero Bartomeu dirige los panzer y, excepto Laporta, el resto se huele un aplastamiento total. 

Neymar vale 57 y si no, ¡desmiéntemelo!

Mircoles, 4 Febrero 2015

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“Aquí hay un señor que ha venido a provocar”. Joan Gaspart se vio obligado a responder con disimulada furia a las preguntas de los periodistas en el antepalco del Camp Nou. Barcelona y Real Madrid habían empatado a cero, y el césped parecía haber soportado un concierto de AC/DC: mecheros, botellas de plástico, una de whisky JB, pelotas de golf y hasta la cabeza de un cochinillo. La grada había orquestado un infierno contra su Judas universal cada vez que se acercaba a lanzar un córner. Luis Figo advirtió en los días previos que, al contrario que en sus dos primeras visitas, esta vez sí se encargaría de los saques de esquina para resquemor culé. El ídolo odiado a un palmo de miles de aficionados intentando hacerle vudú. Y Gaspart sabía que si el Camp Nou se calentaba como una olla a presión, el Comité de Competición tendría suficiente trabajo para una semana. La solución era dar la cara delante de las cámaras para escupir un fingido perdón…o ganar todas las encuestas de popularidad en el barcelonismo. Eligió la segunda opción porque así se lo aconsejó su guardia pretoriana de la directiva.

Joan Laporta había salvado el match ball de la censura en el convulso verano de 2008 y, con media directiva dimitida, apostó por el novato Pep Guardiola. Fue la temporada en la que Leo Messi se reivindicó al mundo como crack único e intransferible del Barça. Y como suele derivar en este negocio, el nombre del argentino comenzó a utilizarse en campañas mediáticas interesadas o, más bien, inventadas. En una entrevista a TV3 de enero de 2009, Laporta acusó al Real Madrid de “intentos desestabilizadores” y los definió como una “lucha desigual porque el Madrid cuenta con el apoyo de las instituciones”. La respuesta del club blanco no se hizo esperar y Vicente Boluda, presidente interino por la dimisión de Ramón Calderón, amortiguó las críticas de Laporta con un ocurrente “lo que le faltaba al Estado era estar pendiente de Messi”.

Las teorías ‘gasparistas’, maceradas durante la presidencia de José Luis Núñez, y actualizadas por Laporta, han sido escritas con esmero en un incunable. Pasan los años y cada presidente recurre a esa biblia con guantes de látex para mantenerla impoluta. Es el manual de las tesis victimistas que nunca falla. Espanya ens roba o ‘los poderes del Estado’, coartadas conspiranoicas difíciles de derribar, como que Walt Disney sigue criogenizado. Hablando en plata para cualquier ciudadano del mundo, Bartomeu culpa al Gobierno de hinchar el precio de Neymar y movilizar su maquinaria para sajarle millones en impuestos no pagados. La Fiscalía Anticorrupción los cifra en 12 millones, casi 3 pertenecientes al mandato de Bartomeu. Y el montante final del fichaje, según la Fiscalía, asciende a casi cien millones. El presidente azulgrana tiene razón: “Si Neymar no hubiera venido al Barça, no estaríamos imputados ni nosotros ni el Barça”. El tsunami nunca habría arrasado la orilla si el fichaje del brasileño acaba descubriendo tantos ceros como el de Cristiano Ronaldo o Gareth Bale. ¿Tan difícil habría sido reconocerlo si el club acaba procesado?

Bartomeu no dudó en ninguna respuesta a 8TV. Ni siquiera vaciló. Soltó cada perla bien memorizada insistiendo en las más populistas, las que quiere escuchar el electorado que vaya a confiar en él: “Hemos hecho las cosas bien (…) el Madrid también presentó una oferta por Neymar (…) jugamos un partido con una senyera”. Discurso demagogo en España y populista en Cataluña. El quinto presidente imputado (Núñez, Gaspart, Laporta y Rosell también declararon por diferentes motivos) no podía autoflagelarse a cuatro meses del nuevo volantazo que va a pegar el club. Y Bartomeu no ganará porque hay demasiada basura guardada en el contenedor pero tampoco iba a declararse pardillo en la televisión catalana.  Igual que Joan Gaspart la noche del cochinillo, el actual presidente dijo lo que quería el pueblo: Neymar vale 57 y si no, ¡desmiéntemelo! 

El Barça tiene a su Conrad Brean

Mircoles, 29 Enero 2014

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La prensa española busca al Conrad Brean del escándalo Neymar. Quienes no hayan visto la intrigante película La Cortina de Humo, Brean (interpretado por Robert de Niro) es un asesor político que acude a la llamada urgente de la Casa Blanca en un momento crítico: el presidente de los Estados Unidos es acusado formalmente de abuso sexual. Es, entonces cuando entra en escena Conrad Brean, quien posee la extraña habilidad de manipular la política, la prensa y lo que es más importante: al pueblo americano. Anticipándose a la reacción de la prensa, Brean desvía la atención creando una historia más grande y mejor: declarar la guerra a un país remoto y desconocido por la ciudadanía, Albania, con la ayuda de un productor de Hollywood. El día de la dimisión de Sandro Rosell y posterior nombramiento de Josep María Bartomeu, una de las ventajas que se destacó del presidente entrante fue su buena relación con Florentino Pérez. Pero eso sucedió la semana pasada, antes de que Bartomeu utilizase RAC1 para montar su propia cortina de humo. Consciente de que desde Brasil se anunciaría una catarata de sospechas contra el padre de Neymar; que el juez Pablo Ruz insistiría en la investigación del contrato del brasileño aun sin la querella del socio Jordi Cases, y que tarde o temprano, podría llegar a ser un presidente imputado, Bartomeu pergeñó su plan victimista.

Habría sido mejor fichar bien pero caro, que fardar ante el Madrid y mentir en el intento. Florentino ya anunció antes de verano que el interés merengue por Neymar estaba tasado en unos 150 millones de euros. Como quiera que ninguna hemeroteca ha llegado a publicar una foto del jugador posando de niño con camiseta azulgrana, la confirmación de los 57,1 millones arrastró una duda seria: ¿acaso el Santos intuía que el Madrid era el triple de rico que su archienemigo? La publicación de los documentos del contrato por El Mundo, una vez interpuesta la querella del socio, tambalearon la planta noble del Camp Nou. Rosell y su familia habían recibido amenazas, confirmado, pero la asfixia del cargo no se habría precipitado sin los papeles del sabueso Eduardo Inda. El barcelonismo ha olido demasiado merengue en el tinglado Neymar, tanto que algún Conrad Brean aconsejó a Bartomeu un diagnóstico único y sin segundas opiniones médicas: ‘madriditis’. La cortina de humo no apuntó a Albania, ni siquiera a Olesa de Montserrat. Ni el productor más ingenioso de Hollywwod habría imaginado un tsunami provocado por un boticario socio del Barça.

De todos los cañonazos lanzados por Bartomeu en RAC1 el pasado lunes, los de pique deportivo no dejan de ser pura folclore de los Madrid-Barça. Frases como ”quieren ganar en los despachos lo que no ganan en el campo” o “parece que al Madrid le cuesta digerir que tengamos jugadores como Messi o Neymar” son más propias de las guerrillas verbales con las que José Luis Núñez, Mendoza, Gaspart y Lorenzo Sanz nos deleitaron los noventa. La madre de todos los despropósitos señala a los juzgados: “En Madrid hay un fiscal que NO conocemos, no es uno de los NUESTROS”. De repente, la teoría de la separación de poderes de Montesquieu se redujo a cenizas. Ya no se trataba de una cuestión deportiva, ni institucional, el pataleo de ‘madriditis’ chocaba contra la constitución española como un tráiler contra un tren. Y no contentos con la hecatombe causada, un contertulio de la misma emisora, Xavi Bosch, acusó directamente al presidente del Real Madrid, inconsciente de que sin pruebas, Florentino como particular y no como presidente le amenazaría con su jauría de abogados, y con razón. Pero lo más grave no es la versión del Xavi Bosch, sino que Carles Vilarrubí, vicepresidente del Barça, no aprovechó la ocasión pública de desmarcar al club de la acusación. A esta hora, ni Bosch no ha tumbado su versión, ni el Barça se resiste a desmontar su cortina de humo. Así que la demanda aguarda y la ‘madriditis’ sigue infectada.