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‘Si Coentrao costó treinta millones, Cristiano no resultó nada caro’

Mircoles, 18 Abril 2012

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‘Si Coentrao costó treinta millones, Cristiano no resultó nada caro’. Fue la frase más repetida en la redacción de COPE deportes. Y es una pena porque, como dice Roberto Palomar, al portugués “se le ve el cartón”…de tabaco. Pero el Madrid de anoche no fueron diez menos Coentrao; desde el principio, la actitud respetuosa del equipo dio la sensación de que le recordaba viejos fantasmas del Olympiastadion. No en vano, el botín que han sacado los merengues de Munich en toda la historia se reduce a un mísero empate a uno de diez visitas. Y, precisamente, este Bayern no es el que más acojona de la historia pero aplica el código Heynckes con perfección alemana: se trataba de anular a Xabi Alonso y mantener a Cristiano lejos, muy lejos del meta Neuer, tanto que ni pudiese activar misiles tierra-aire. Por ello, tuvo que aparecer Benzema, el mejor de los suyos, aunque su elegancia e inteligencia cada vez que cogía un balón quedó muy huérfana. El caso es que el Madrid perdió por oficio pero sobrevivió también por él: aprovechó el bajonazo teutón de la segunda parte para marcar el empate y, entonces, inexplicablemente se diluyó cuando la tendencia del partido intuía que Cristiano dispondría de más contraataques.

Pero Mourinho echó por tierra su propio plan con la entrada de Marcelo por Özil. Al equipo se le nubló la vista y en ese momento de incertidumbre el Bayern se aprovechó de sus extremos Robben y Ribery para cobrar ventaja. Quizás el francés estuvo más valiente y atinado que Robben, quien apenas pudo hacer un puñado de amagos con ese regate tan característico de fuera hacia dentro. El peligro vendrá en el Bernabéu, cuando el holandés disponga de una autopista hasta la eternidad en medio del ímpetu blanco. Casualidad o no, dos de los mejores alas de Europa han coincido con un pésimo estado físico de los laterales madridistas, porque Coentrao fue de los peores pero Arbeloa no le anduvo a la zaga, pues apenas se enteró de las incorporaciones del escurridizo Alaba por su flanco derecho.

Un 2-1 a domicilio suele ser buen resultado, más cuando el Madrid le va a pedir un esfuerzo al Bernabeu no sólo en asistencia sino también en animosidad hacia el Bayern. De hecho, la última remontada europea tuvo como víctima a los alemanes: en los cuartos de final de la Champions 2001/02 el Madrid cayó 2-1 en Munich con una actuación sublime del portero César y un gol ‘guarrindongo’ del camerunés Geremi. Entonces, a Raúl, Zidane y compañía no les hizo falta invocar el ‘espíritu Juanito’, bastó otra fanfarronada de Oliver Kahn…”En Madrid no me marcan dos goles ni loco”. Al Madrid le valía un tanto pero el gustazo de cerrarle la boca al portero alemán era casi más deseable que la propia ‘Novena’, que también llegó en aquella edición.

Hoy es diferente. A expensas de las provocaciones del gurú Beckenbauer mentando al Barcelona (“el Madrid es un equipo normal sin la genialidad del Barça”) y del presidente del club bávaro, Uli Hoeness, diciendo al diario AS que “el Madrid nos tiene más respeto que nosotros a ellos”, la urgencia de cobrarse al fin una cabellera de un general obliga al Bernabeu a empujar el primer gol. No sólo hay en juego una final de Champions, sino las ansias de confirmar que el Madrid ha vuelto al viejo continente después de una década ominosa….y contra la bestia negra que le suele hacer llorar.

Kahn:”Al Madrid le perdió la arrogancia”

Lunes, 16 Abril 2012

“Al Madrid le perdió la arrogancia”. Oliver Kahn se bastaba solo para incendiar a todo el Bernabeu, desde el fondo sur hasta el anfiteatro más alto, popularmente conocida como el ‘gallinero’. No en vano, era considerado el enemigo público número uno del madridismo por su reincidencia de delitos: en la ida de semifinales del 2000, al portero alemán se le ocurrió soltar toda su rabia enseñando cuatro dedos a la grada. El Madrid había ganado por dos goles a cero, pero Kahn estaba seguro que su equipo repetiría las goleadas de la fase de grupos, cuando el Bayern hizo a los blancos un traje con cuatro mamporros en el Bernabeu y otros tantos la siguiente semana en Munich. Afortunadamente para el Madrid, Anelka siguió con su inspiración efímera y un cabezazo suyo allanó el camino de la ‘Octava’. Pero aquella arrogancia que mentó Kahn le costó demasiado caro: la bravuconada fue grabada después de una victoria del Bayern por 2-1 en la ida de cuartos del 2002. A los bávaros les había molestado una rueda de prensa de Raúl en la que el ‘7’ aseguraba saber cómo maniatar al Bayern. Evidentemente, esos duelos arrastraban la consiguiente guerra psicológica.

Las palabras de Kahn fueron el detonador perfecto para que el Bernabeu levantara el hacha de guerra…desde el primer minuto, los decibelios aumentaron exponencialmente cuando el portero o su capitán, Stefan Effenberg, tocaban el balón. Para el Madrid, aquel partido trascendía de la supuesta ‘Novena’ que sí conquistó en esa edición; estaba en juego el honor histórico y la oportunidad de tapar la boca a unos alemanes cuyas fanfarronadas eran más noticiables que el fútbol simplón (pero efectivo) exhibido por Ottmar Hitzfeld. Al final, sucedió lo esperado: el Madrid más jugón se dedicó al balón y las tretas del Bayern en formato de faltas, pérdidas de tiempo y quejas arbitrales se borraron de un plumazo con el primer gol de Helguera. El éxtasis alcanzó su máximo apogeo cuando Guti fusiló a Kahn a bocajarro y con él toda esa ‘arrogancia’ que había servido de carnaza en los días previos.

El resquemor del Bayern le escoció hasta el siguiente cara a cara. Los octavos de la Champions 2003/04 volvieron a cruzar a dos viejos enemigos con cuentas que saldar, si acaso más del Bayern. La hegemonía de los alemanes en la Bundesliga titubeaba debido a un peleón Werder Bremen y, por tanto, Europa era el objetivo para reivindicarse. Enfrente, el Madrid más galáctico que se recuerda, con Zidane dirigiendo el Circo del Sol, Ronaldo emulando a aquella manada de búfalos que un día describió Valdano, y Beckham poniendo en órbita sus explosivas bananas. Sin embargo, el Olympiastadion o quién sabe si la maldición perpetua de Munich descolocaron a un Madrid que apenas puso fútbol de salón y racaneó un empate a uno gracias a la inestimable colaboración de…¡Kahn¡ El portero se comió un libre directo de Roberto Carlos y, claro, las portadas de la prensa española al día siguiente no tuvieron compasión con su personaje mediático favorito. Pero Kahn no fue el único muñeco de pim, pam, pum, porque Claudio Pizarro también se inventó su momento de fama en la previa. “¡Les vamos a meter cinco goles a estos payasos!”, espetó el delantero peruano a unos reporteros españoles que en ese preciso momento entrevistaban a Makaay. Esta vez no fue la opinión pública la que guillotinó a Pizarro después de que el Madrid se llevase la eliminatoria; Roberto Carlos, harto de tanta contención verbal, estalló: “Es mejor ver, oír, reír y callar. Hay que ser inteligente”. Sin duda, otro capítulo imperdible del incunable Bayern-Real Madrid. Y los que quedan.   

El bueno del Bayer es Robben, no Ribery

Jueves, 22 Abril 2010

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Y a Van Gaal le querían correr a gorrazos allá por noviembre. Así es, su Bayer daba tumbos en la Bundesliga y, cuando el presidente Rummenigge se había mentalizado con la Europa League (aderezo apetecible si venía acompañada de la liga), despertó el equipo en Turín y salvó la clasificación de Champions, mandando (todo sea dicho)  a la Juventus a la U.V.I. Desde entonces, Robben, que había sufrido un par de lesiones musculares leves, se olvidó de su rodilla de cristal y reclamó el liderazgo en detrimento de un disperso Ribery.

En navidades el Bayer se reenganchó definitivamente a su campeonato y, con un fútbol poco vistoso, dejó de regalar puntos en el Allianz Arena. Después, llegó febrero y el club no se obsesionó con la Champions, pues ganarla no era su obligación (ahora tampoco). El equipo salvó la ida de octavos ante la Fiorentina merced a un gol en clarísimo fuera de juego. En consecuencia, la funesta decisión del árbitro noruego Tom Henning enfureció a la ciudad de Florencia, que se levantó en armas para la vuelta. Y vaya si surgió efecto: a falta de veinte minutos el Bayer estaba eliminado, hasta que Robben comprendió que si Messi hacía diabluras, él también sabía unas cuantas. Así que cogió la pelotita en la línea de cal de la banda izquierda, la zona en la que le chifla jugar, e hizo su jugada por antonomasia: amagó por el exterior y cabalgó hacia dentro hasta localizar en su mirilla la portería contraria. Evidentemente, el gol fue repetido en toda Europa porque confirmó la vuelta de uno de esos genios dudosos (con un cuerpo fornido habría recogido el testigo de Van Basten, Gullit, Rijkaard,…).

Aquel trallazo a la Fiore disparó definitivamente a Robben. En la vuelta de cuartos, Old Trafford enmudeció con el que posiblemente sea el mejor gol de esta Champions. El zurdazo celestial del holandés volvió a salvar al Bayer, que ahora sí veía cerquita la final del Bernabeu. Pero lo mejor es que pocos días después la Bundesliga aclaraba el liderato con el Bayer-Schalke. Pues bien, o la defensa del Schalke fue muy torpe o Robben se hizo el sueco durante todo el partido para apostarlo todo a una carta, de otro modo no se entiende que el jugadorazo del Bayer volviese a clavar un gol con una jugada calcada cientos de veces. Él la intentó (qué otra cosa iba a hacer) y la consiguió. Así que Van Gaal había dejado al equipo donde se lo encomendaron, en lo más alto.

Y anoche, con la Bundesliga a punto de caramelo, el Bayer encaró la ida de las semis exultante por la gracia de Robben, el hombre al que el Madrid nunca otorgó galones de jefe. A lo mejor, si Robben se hubiese sentido importante en Chamartín, su estado de forma habría sido otro. La pena es que nunca lo sabremos, al no ser que a Florentino le entre un pronto y le repesque, ¿por qué no? El bueno del Bayer es Robben, no Ribery.

Europa sólo es una quimera

Jueves, 11 Marzo 2010

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Pues no, Florentino, el Madrid ya no lleva la palabra ‘Europa’ en su ADN. Éste era el año elegido, en el que el Madrid debía ser infalible y saciar de una vez por todas sus ansias de Champions. Al segundo proyecto faraónico, en su versión mejorada respecto al anterior, sólo le apremiaba una conquista: la final del Bernabeu del 22 de mayo. Y sí, allí acudirán el presidente blanco, Valdano y Butragueño, pero como cálidos anfitriones. La ‘orejuda’ vuelve a convertirse en un escollo insalvable para un equipo que en Liga atiza a todos menos al Barça, pero que en el sitio donde se mide la grandeza, está exento de espíritu competitivo.

No hace mucho (siete años), el Madrid manejaba como nadie los ‘tempos’ de la Champions: se gustaba cuando la ocasión lo exigía; remontaba lo que le hiciese falta y se templaba en partidos poco apetecibles para engrandecerse en citas más atractivas. Así ganó tres Champions y así le dio más pedigrí a este torneo. Aquel dominio se apagó después del voléon de Zidane y el par de paradas milagrosas de Casillas en Glasgow. Desde entonces, todo ha sido una debacle permanente; una engañifa que ha sacado los colores al Madrid a las primeras de cambio y con rivales de mucha o poca enjundia. Porque Monaco, Roma o mismamente este Olympique deberían ser esparrings de un asalto para un Madrid al que se tilda de fracasado si no levanta la copa de las copas.

La Champions desnuda las vergüenzas de los clubes más celebres de Europa, y al Madrid ya le han dejado integral porque ha demostrado unas carencias bárbaras temporada a temporada. Le han abatido con remontadas (Monaco), por goleada (Liverpool), por impotencia (Arsenal, Bayer y Juventus) y lo peor, por prepotencia (Roma y anoche). Antes del ‘galacticidio’ (el primero), el Madrid ganaba porque infundía temor y jugaba con amor propio. Las gestas ya muy lejanas en Old Trafford, Munich y Amsterdam fueron las hazañas de un equipo que no tenía a los mejores  jugadores del mundo, pero que sabía de qué iba la Champions. A esa actitud debe agarrarse el Madrid que construyan sus jefes para la próxima edición.

Hoy no es plan de sacar culpables al impotente juego del equipo. Pellegrini, muy en su papel de asumir todas las responsabilidades, aceptó la furibunda descarga de críticas, pero esgrimió que el apogeo de este proyecto estaba calculado para dos o tres años vista. Éste es uno de los grandes contratiempos de alguien que no entiende qué es el Real Madrid. Aquí hay que ganar sí o sí, es lo único válido. Te puedes permitir ganar un año sin jugar un pimiento (Capello o Heynckes), pero al segundo la exigencia es completa. El Madrid de Pellegrini ni gana ni convence, falla todo. Por tanto, lo más cómodo y probable es que termine la temporada, con o sin Liga, y abandone la empresa.

El drama estalló anoche, pero se ha ido alimentado con sólidos argumentos durante toda la temporada. Está demostrado que el campeonato español no es suficiente baremo para medir la capacidad del equipo. En España hay dieciséis o diecisiete equipos que jamás toserán a Madrid y Barça, mientras que en Europa, ya lo habéis visto, hasta el Lyon más sim plón de la última década humilla a quien más obligación tenía de ganar este año.

Claro, luego ves como el Manchester golea al Milan sin hacer nada del otro mundo, cuando el Madrid fue incapaz de vencer a los italianos en dos partidos. Puede que los chicos de Sir Ferguson caigan en cuartos, pero nadie dudará de su competitividad. Ellos sí que están hechos para la  Champions. Tienen a Rooney, que en la Premier puede pasarse cinco partidos sin marcar y a la hora de la verdad casi nunca falla. Lo mismo sucede en el Chelsea e incluso en el Arsenal, en el que chavales primerizos debutan todos los años en Champions y suelen meter al equipo en cuartos como mínimo.

Al Madrid sólo lo puede curtir Cristiano, porque Raúl ya ha ofrecido lo mejor de sí mismo en las noches mágicas; Guti nunca ha entendido esto de la Champions; Higuaín (pobre Higuaín) no se quita ni con aguarrás esa pátina de delantero fallón; Kaká viene a ser el timo del siglo y el resto hacen lo poquito que pueden en Champions, que se ha visto que no suficiente.

En consecuencia, los de arriba tienen que adelantar los deberes para montar un Madrid más Real Madrid el año que viene y los de abajo sacar fuerzas (si es que las hay) para no perder el pulso con el Barcelona en la Liga. Si al final resulta que el Madrid gana en España, ¡enhorabuena, otra más! Ramón Calderón se llevó dos consecutivas y nadie ha sacado pecho por ellas. La Champions es de otro planeta y el Madrid dejó de estar en órbita hace siglos.

Ni fu ni fa

Domingo, 28 Febrero 2010

Pues eso, ni fu ni fa. Otra jornada de transición y una semana menos para el Madrid-Barça que deberá decidir la Liga (por lo menos, es lo que esperan los mandamases de este tinglado). La Liga es bipolar porque, sencillamente, el resto no existen y jamás lo hicieron. El año pasado también lo fue, pero gracias a Juande Ramos, quien consiguió que el Madrid enganchase una vuelta entera invicto. Esperemos que este campeonato sea un amago falso del dudoso porvenir que le espera al fútbol español. Si el Barça se mantiene en las alturas y el Madrid recurre a inyecciones económicas multimillonarias cada verano, los demás están aviados.

El Sevilla no puede depender toda la vida del ingenio de Monchi; el Valencia tardará en reclutar un trío tan formidable como el de Villa-Silva y Mata; el Villarreal no se ha repuesto del abandono de Pellegrini y el Atlético seguirá peleado consigo mismo, intentando redefinirse de una vez por todas. Ante este panorama,  ni la crisis más furibunda apeará a los dos grandes del título. No estaría de más que la LFP se replantease qué modelo de torneo quiere para el futuro. De lo contrario, seguirá arrumbando a dieciocho clubes preocupados por dos puestos de Champions, otros tantos de Europa League y los tres del fatídico descenso.

El caso es que nuestra liga dicotómica evidencia un importante contraste con los mejores campeonatos de Europa: en la Premier, los últimos traspiés de Chelsea y Manchester han aproximado al Arsenal a tan solo tres puntitos de los  de Ancelotti. Lástima que el Liverpool nunca tenga el fuelle suficiente para aguantar la batalla por el título.

En el Calcio menos roñoso de los últimos años, el Milan  ha puesto un poco de picante  después de que el Inter no haya ganado tres partidos consecutivos. Aún así, los ‘rossoneri’ están a cuatro puntos de Eto’o, Milito y compañía. A la Roma, que está a siete puntos del líder, le va a ser muy difícil reengancharse.

Pero los campeonatos más abiertos nos los ofrecen Alemania y Francia. La Bundesliga se está revalorizando a pasos agigantados. Los estadios están repletos y si el año pasado el Wolfsburgo dio la sorpresa, en el presente el recuperado Bayer de Munich, el sorprendente Leverkusen y el tapado Schalke optan a la victoria final. Por último, a la liga francesa le ha venido de lujo el final de la hegemonía del Lyon; el Girondins se postula como favorito, pero una buena ristra de perseguidores le hace sombra. Montpellier, Lyon, Lille y Marsella esperan un fallo del Burdeos.  

Ese engendro de Europa League

Viernes, 4 Diciembre 2009

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No le acabo de pillar el gustillo a la Europa League, ese engendro nacido de la ya atrofiada Copa de la UEFA. Por más que la miro y remiro no veo la gracia de empezar un torneo con eliminatorias previas para quitar a los más malos, después montar grupos a granel para seguir echando a equipos paquetes y luego volver al formato de play-off para embutir a los repudiados de la Champions. La extinta Copa de la UEFA sí que molaba, pero no la de las última década, sino aquella histórica en la participaban los subcampeones de liga, y que más tarde pasó a jugarse con terceros, cuartos y campeones de copa.

Ya me diréis cuál es el secreto de un torneo en el que van cuartos, quintos y sextos clasificados de liga, con algunos equipos invitados de gorra por ‘fair play’ y no sé cuántas milongas más. Todavía recuerdo aquellas ‘UEFAS’ con Juventus, Inter, Bayer, Manchester y Liverpool como ogros de la competición. Aquí, en España, vivimos martes espectaculares con Madrid o Barça en liza. El Atlético de Schuster y Futre o el Valencia de Penev también eran unos clásicos. En la mismísima Copa de la UEFA se inició la saga de aquel preciosista Paris Saint-Germain con Weah y Ginola; se forjó la leyenda popular de que los equipos italianos siempre llegaban a las finales y, sobre todo, descubrimos a un mito, Zinedine Zidane, por entonces, alma mater del modestísimo Girondins de Burdeos. Incluso, la ‘Quinta del Buitre’ dejó su impronta con dos Copas y sus archiconocidas remontadas en el Bernabeu.

Todo aquello se grabó en vídeos para el baúl de los recuerdos . En estos años la UEFA, sus mandamases, se ha despreocupado por revitalizar una copa con pedigrí y ha volcado denodadamente sus esfuerzos en potenciar la Champions y sus jugosos ingresos por derechos de tele. Encima, para que el fútbol no pare, se sacaron de una reunión la Intertoto, una aberración que interesa menos que el trofeo Carranza o el Teresa Herrera.

Los futboleros ochenteros echamos de menos la UEFA de toda la vida. Ésa que decían que era más difícil de ganar que la propia Copa de Europa. Por lo menos, la casualidad ha salvado a Platini esta temporada y le ha servido un engendro que en febrero contará con Liverpool, Bayer, Atlético, Roma, Lazio, Ajax, PSV, Valencia, Villarreal y un invitado de excepción, el Athletic. Algo es algo.

 

Champions y UEFA: El gran circo europeo

Domingo, 13 Abril 2008

La semana europea nos ha deparado gratas sorpresas. La primera, que el auge del fútbol inglés no es casualidad. Y si no, recordad el espectáculo del  Liverpool – Arsenal, dos equipos que se lanzaron a la portería rival sin especular lo más mínimo. De vez en cuando se agradece que los entrenadores arriesguen en sus tácticas, aunque sea en unos cuartos de final de Champions. Además, si en un duelo de tal magnitud, participan hasta cinco españoles con Fernando Torres de estrella, es para que estemos orgullosos.

La segunda sorpresa es que la Copa de la UEFA no es una milonga barata, como muchos entendidos quieren creer. Ahí hemos tenido un Getafe –Bayer de Munich, que nos ha ofrecido el suspense de las grandes eliminatorias continentales: goles en los últimos minutos, prórroga de infarto, expulsiones, fallos garrafales. Vamos, con lo que el espectador sueña cada partido. Sólo le digo al Geta que, para ganar un título, hay que perder unos cuantos. Otra vez será azulones. Por cierto, debo citar también al Zénit de San Petesburgo, la revelación de este torneo.  Ojo al fútbol ruso de la próxima década, que a golpe de talonario de los gigantes gasísticos y petrolíferos, está levantando una liga que ya supera el nivel medio de otros campeonatos como el holandés o el portugués.

Y volviendo a la Champions, entre tantas alabanzas británicas, aún podemos henchir el pecho. El Barcelona es nuestro único superviviente. Y a pesar de que su fútbol contra el Schalke fue medroso y aburrido, el simple hecho de que sea el Barça quien vaya a jugar las semifinales, significa que la crisis del fútbol español no está tan acentuada como la del italiano, por ejemplo. El único inconveniente es que ni los azulgranas están para hacer alardes, ni el rival es el más propicio para levantar el vuelo. Etoo, Messi y Bojan (Ronaldinho seguro que no) se las tendrán que ver con el equipo de moda en el continente, los ‘diablos rojos’ del Manchester United. Y nunca, un apelativo había sido tan acertado para un grupo que impresiona y arrolla allá donde juega: Cristiano Ronaldo, Rooney, Tévez y los sempiternos Ryan Giggs y Paul Scholes, para echarse a temblar.

En fin, como se dice en estos casos, en unas semifinales puede suceder cualquier cosa, y en cuestión de jugadores, los culés no se quedan cortos, ni mucho menos. No es ninguna osadía augurar que el Barça será el próximo campeón de Europa. Y si no, recordad al Real Madrid, ganador de la séptima. Aquel equipazo estuvo dando tumbos durante toda la Liga y en cambio, su órdago a la Champions le salió a lo grande. Aunque no creo que los azulgranas quieran imitar ni en lo más mínimo al eterno rival.

Gracias, Getafe, gracias, de corazón

Viernes, 4 Abril 2008

Escribí hace diez días sobre el milagro que Ángel Torres había obrado con su Getafe. Pero, después de la gesta de anoche, este modestísimo club madrileño merece el mayor de los reconocimientos; los elogios a Laudrup y sus pupilos han de ser innumerables. Más allá del empate contra el Bayer Munich en el Allianz Arena, el Geta nos ha hecho recobrar la emoción y la ilusión de gozar con un equipo, venido de abajo, que con su derroche y compromiso, encandila a la afición española. Y al fútbol le urgen este tipo de hazañas.

El Getafe es el antagonismo del fútbol ‘cómodón’ al que, desafortunadamente,  nos estamos acostumbrando. La humildad de los azulones nos evita pensar que este deporte sólo evoluciona a golpe de talonario. El balompié se ha convertido en un negocio, en el que priman los intereses económicos sobre los deportivos, y así continuará por los siglos de los siglos, pero mientras haya equipos como el Geta, que perseveren en su apuesta futbolística, el fútbol salvaguardará su verdadero folclore: el espíritu de equipo. Y eso, precisamente, es lo que los españoles ofrecieron anoche en  Alemania y para toda Europa.

El legendario Franz Beckenbauer, máximo mandatario del Bayer, ignoró conocer al Getafe en un alarde de soberbia y prepotencia. Seguro que ahora no olvidará el nombre de este club el resto de sus días, gane o pierda el equipo madrileño. Porque pasar o no la eliminatoria ya es lo de menos. Lo que trascenderá es la huella que Laudrup ha marcado en los jugadores, y que a su vez éstos han demostrado allende nuestras fronteras.

El partido de anoche comenzó tal y como se preveía: los bávaros avasallaron al Getafe desde el inicio, quizás porque los madrileños salieron con un talante reservado, o más bien contemplativo. Se les puede excusar ya que no están acostumbrados a lidiar con estos miuras. Sin embargo, después de la media hora de encuentro, y con los visitantes perdiendo 1-0, Laudrup mandó a sus huestes que no se amilanasen y jugaran su fútbol, ése que nos está enamorando, el del toque, el del apoyo al compañero y el que no rifa el balón. En resumen, el que hace partícipes a todas las demarcaciones.

Los azulones se sacudieron el ímpetu alemán y  no cejaron de asediar la portería del Kahn más inseguro que recuerdo, ¡Ay, pobre Kahn, que mayor te has hecho!  Total, que una ocasión fallida por Casquero, un cabezazo al poste de Del Moral tras clamoroso fallo del portero teutón, y al final, ¡bingo!, último ataque del Getafe, Contra recoge el balón dentro del área y con una frialdad pasmosa regatea a dos defensores y pica el esférico al guardameta. De este modo, el equipo español, el de todos nosotros, obtenía su merecida recompensa.”

Ayer volví a vibrar con la Copa de la UEFA. El buen fútbol no sólo está reservado para los equipos de Liga de Campeones. De vez en cuando, aparecen equipos que nos emocionan, y si Sevilla y Español disputaron una final de UEFA trepidante la temporada pasada, el Geta nos está sirviendo un torneo taquicárdico. Gracias, Getafe, gracias, de corazón.