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La vena guerrillera de ‘Tata’ Martino

Martes, 23 Julio 2013

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“Para ustedes, los europeos, yo era como Paul Gascoigne: tenía mucha técnica, pero era muy vago porque no corría”. Los periodistas de la RAI italiana no podían creer la autodefinición de Gerardo Martino en la entrevista que le hicieron días antes del debut de Paraguay contra Italia en el Mundial de Sudáfrica. Ídolo de masas en Rosario, más incluso que el maniático entrenador cuyo nombre bautiza al estadio Marcelo Bielsa del Newell’s, el personaje del ‘Tata’ todavía es desconocido para el fútbol europeo; sobre todo, porque su primer y único contacto con el viejo continente fue cuando el Tenerife le fichó en 1991. Aterrizó diciendo que no conocía nada de la isla, apenas jugó quince partidos en el centro del campo junto a Fernando Redondo y, aunque pasó con más pena que gloria, “el quilombo que se montó entre la afición leprosa (la de Newell’s) fue descomunal”, tal como temió el malogrado ex presidente, Mario García Eyrea. No en vano, hace pocos años Martino fue galardonado como el mejor futbolista de la historia del club rosarino; por eso, es muy comprensible el apego emocional del flamante entrenador del Barça por los colores del que ya es su ex equipo, siempre presumiendo de que dentro de él “corre sangre roja y negra”.

Discípulo aventajado de Marcelo Bielsa (consiguió como futbolista que, aparte de regatear en un metro cuadrado, se pegara un esprint de treinta metros para robar un balón), su fútbol enamora porque, sencillamente, es lo único atractivo del fútbol argentino. Prueba de ello es que Maradona ve todos y cada uno de los partidos del equipo de Martino: “no me pierdo ninguno”, llegó a decir el Pelusa hace unos meses desde su residencia de Abu Dabi. El ‘Tata’ es una especie en extinción en Argentina porque quizá sea el único míster capaz de comulgar con todas las filosofías futboleras: la de Bielsa, por supuesto, en cuanto a presión y agresividad; la de César Menotti en el matiz del entretenimiento y la de Bianchi en el gen ganador. A Vicente Del Bosque le duró el susto de los cuartos de final de Sudáfrica un puñado de días: “la presión de Paraguay ha sido lo más asfixiante que he vivido como entrenador, más incluso que la que nos hizo la Chile de Bielsa”, espetó el seleccionador en la víspera de las semifinales contra Alemania. Sin duda, aquel partido contra el combinado de Martino fue uno de los más taquicárdicos de todo el Mundial; los paraguayos acabaron extasiados de perseguir el balón en cualquier palmo del campo y la camisa de Del Bosque transpiró igual que las de Camacho en Japón y Corea. Sin embargo, el hecho de no considerarse un bielsista radical, le confiere la atención incluso del rey de los preciosistas, el maestro Menotti. Ambos coinciden palabra a palabra en la profunda reflexión sobre el fútbol argentino: “Pensando como entrenador, el fútbol argentino de acá es de los más competitivos del mundo; desde la perspectiva del aficionado, no vería un partido en Argentina más de diez minutos”. Por eso, los leprosos son los más divertidos de ver allí y casi en toda Sudamérica; salvando las distancias, es un Barcelona en esencia, en el que el estilo lo mandan los jugadores.

¿Y qué tiene que ver el ‘Tata’ con el Virrey Bianchi? El primero dijo una vez que “dirigir a la albiceleste sería un trabajo extraordinario, pero nunca un sueño”; Bianchi piensa igual porque él mismo ha rechazado la oferta del presidente Julio Grondona hasta tres veces en diferentes años. Y los dos juegan a ganar con el balón pues, al fin y al cabo, es la piedra angular de sus tácticas. Así lo disfrutó Bianchi en Boca con la mejor versión de Riquelme y así lo hará el ‘Tata’ con su preciadísimo Leo Messi, además de Neymar, Iniesta, Xavi, etc. De todos modos, el fútbol español está expectante por saber qué ideas aportará Martino en un equipo que juega por inercia y cuyo estilo es el menos poliédrico de todos (sólo admite toque y retoque). El ‘Tata’ es un obseso de la táctica, pero obseso tolerante; o sea que si debe asumir la estrategia del ‘falso nueve’, la comprenderá sin objeciones. No obstante, observándole de lejos, no es difícil intuir que la vena guerrillera del argentino será el primer influjo en el vestuario. Su consigan es breve y concisa: compromiso. Eso lo fundamenta todo. La prueba más irrefutable ha sido su amor eterno por Newell’s; ahora emprende su primera aventura europea en un club que gusta de la estética y, por supuesto, el resultadismo. No hay problema, Martino es profesor de ambos conceptos porque lo que más detesta son los “bodrios de novela”. ¡Ah!, y los halagos de la prensa…dice que “empalagan demasiado”.

El láser verde de Bielsa

Jueves, 9 Febrero 2012

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Mundial de Japón y Corea…a la selección argentina le tocaba jugar contra su archienemiga Inglaterra en el segundo partido de la fase de grupos. El ‘loco’ Bielsa, entonces seleccionador albiceleste, había mandado que le llevasen siete mil vídeos a la concentración; su obsesión por escanear a cualquier rival, aunque tuviese la trascendencia histórico-política de los británicos, la conocían todos sus jugadores. Sin embargo, en vísperas del duelo, hubo alguien que se atrevió a alzar la voz con cierta disconformidad: “Míster, a los ingleses les tenemos ganas, ya les conocemos”. Juan Sebastián Verón, capitán de aquel equipo, se había hartado de succionar largas y tediosas clases teóricas. El debut contra Nigeria había supuesto horas y horas de estudio; era lógico que Bielsa no quisiera encontrarse con otra revelación africana. Ahora tocaba la Inglaterra de Beckham y la prensa había focalizado el partido en una posible redención del jugador del United; todavía escocía su expulsión de pardillo en el Mundial de Francia, cuando cayó en la trampa de la provocación de Simeone. El caso es que Bielsa explicó a Verón que le daba igual que “el rival fuese El Salvador o la mismísima Inglaterra”, cada titular saldría al campo con la lección bien aprendida. Quién sabe si fue por gajes del fútbol o sobrecarga de información didáctica, pero Argentina se marcó un partido horrible y terminó perdiendo: sólo valía la victoria contra Suecia y ello conllevaba otro máster acelerado de pizarra. Quizá los jugadores no entendieran los métodos de Bielsa por falta de costumbre o éste forzase al límite el intelecto de la plantilla, el resultado es que Argentina duró tres partidos en aquel Mundial y volvió a su país vencida y avergonzada.   

Bielsa no ha cambiado sus hábitos, los jugadores del Athletic sí que se han visto forzados. En la actual plantilla no hay ningún jugador que tenga los galones (y la experiencia) de aquel ‘osado’ Verón. Por eso, no extrañara que el entrenador argentino les obligue a un curso de tres meses de ‘contra arte’…el morbo del Barça-Athletic lo pondrá Bielsa en su capacidad para ahogar el fútbol de salón de su colega Guardiola. Al Barça no hace falta escanearle demasiado: sus jugadas se repiten hasta la saciedad en los programas deportivos y los movimientos de cada uno de sus futbolistas se recrean constantemente en cámaras superlentas. Pero para el ‘loco’ no es suficiente; él ve fantasmas donde nadie los percibe y, por tanto, cualquier análisis del Barça nunca está de más. A partido único, las especulaciones del fin de ciclo no son más que películas de la prensa. Precisamente, el método Bielsa es la motivación máxima de Guardiola para doblegar a uno de sus venerados técnicos: ganarle tácticamente, no habrá mayor gloria para el azulgrana en esa final.

De todos modos, como a cualquier buen profesor que gusta de corregir con sus alumnos los fallos del examen, más que lo que suceda en la final en sí, sabremos si el Athletic ha seguido al dedillo las instrucciones de su míster con el láser verde. Después de cada partido, Bielsa siempre cumple el mismo ritual: encierra al equipo en un salón de cine y repasa las jugadas una por una. Si señala a algún jugador en el vídeo con su puntero verde, mala señal: suspenso en teoría. Le tocó a Javi Martínez en el Athletic 3-Espanyol 3 y eso que el central reconvertido está siendo una de las grandes sensaciones de la temporada. A De Marcos también le ha apuntado, a pesar de que éste tenga uno de los cometidos más difíciles, el de comodín de grupo. Pero al ‘loco’ le da igual: una actuación sublime siempre tiene algún ‘pero’ y basta que encienda el láser verde para que sus pupilos se den por aludidos. O sea que la conclusión es simple: si Bielsa no saca el puntero después de la final de Copa, el Athletic habrá vuelto a sacar la gabarra.