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Invocando a Juanito

Martes, 5 Abril 2011

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’No sé si soy un símbolo, eso lo tienen que decir los demás. Lo que soy es madridista hasta la médula, por las incomprensiones de este equipo y por el cariño que me dan’’. Siempre que la Champions asoma por el Bernabeu, al madridismo le gusta invocar a Juanito. Su ‘espíritu’ todavía es un consuelo para quienes confían que el Madrid vuelva al pedestal del que se escurrió hace años. El otro eterno siete (Raúl lo pemite) nunca ganó la Copa de Europa, pero su carácter caló en la grada hasta el punto que las grandes noches europeas eran pura testosterona. Entonces, se sabía que el Madrid ganaría o remontaría porque sí, por ‘huevos’, no quedaba otra ; el fútbol esperaba que tarde o temprano surgiese la épica…Bayer, Anderlecht, Inter, muchos rivales llegaban acojonados a Chamartín. Temían que allí les esperase un Madrid caníbal de una voracidad extrema. Aquel espíritu desapareció con la hegemonía del Barça en los noventa y resurgió en la ‘Séptima’. Luego llegaron dos Champions más y la volea de Zidane puso un epílogo de película a las fantasías en Europa. Desde entonces, el Madrid ha deambulado como uno de tantos, y eso es lo peor que se le puede achacar a un equipo que presume de una mística exclusiva.

Los cuartos de este año han rememorado al difunto Juan. Y aunque el Tottenham no parezca un enemigo siniestro para conjurar otra noche prodigiosa, el Madrid necesita tenerle presente hasta el final. Porque la pesadilla de los últimos años sigue latente y el Barça espera en el horizonte (con todo el respeto al Shakhtar). La grada no clama por nuevos ‘Juanitos’, se aferra a Mourinho para recuperar el éxtasis que antes surgía incomprensiblemente y ahora tiene garantía, la del curriculum del entrenador. Si Oporto e Inter fueron campeones de la nada, ¿por qué no este Madrid? Antes el Bernabeu creía por un dogma de fe y ahora porque tiene a un alquimista que, con métodos más o menos ortodoxos, moldea campeones sí o sí.  Quizá por ello Cruyff asegurase ayer en El Periódico de Catalunya que el Madrid pasará a semifinales sobre seguro, no tanto el Barça. Aunque, pensándolo bien, no sé si la lectura subliminal se refiere a Mou o de veras tiene miedo al equipo ucraniano.

El caso es que el Madrid compite hoy sobreexcitado porque su inmaculada Champions ha creado un halo de optimismo, que no euforia. Este equipo no es el de los ‘galácticos’ que, como atinó el maestro Santi Segurola, sabía manejar el tempo de la Champions. Sencillamente, casi ninguno de los presentes ha jugado unos cuartos de final. Sólo Casillas, Cristiano y Xabi Alonso conocen de primera mano lo que se avecina y de ellos, el portugués es el único que aún tiene reciente las finales del Manchester. O sea que estos tres son los que tiene que atemperar el ánimo del resto, aunque seguro que el entrenador les habrá soltado un discurso psicoemocional al estilo de Al Pacino en Un domingo cualquiera. La proeza no es ganar al Tottenham en sí, ni siquiera vérselas contra el eterno rival en semis…la gracia es devolver al Bernabeu la confianza que hace veinticinco años les dio Juanito. Así es como quiere ganar el madridismo: es su equipo y juega en su coto, su torneo fetiche. Ayer eché de menos que algún periodista preguntase a Mourinho por el míto del minuto siete. La respuestas podría haber sido sensacional.

A Florentino le hace tilín

Mircoles, 23 Febrero 2011

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Gerland fue el escenario de la redención. Quizá sea atrevido barruntar que el Madrid está cambiando la historia un poquito, tal como anunció Mourinho, pero es evidente que este equipo está provisto de mejores accesorios para alargar la carrera por la Champions. ¿Favorito? Todavía le veo verde, aunque sólo vislumbro Barcelona como rival inexpugnable (y eso que los azulgranas tienen más deberes para la vuelta). Del resto de la ristra de candidatos, el Madrid de Mou se puede batir el cobre con ellos pudiendo salir victorioso; Manchester, Chelsea, Inter y Bayer no caminan con más garbo que los merengues. Tan sólo el United, que con un fútbol muy práctico en toda su esencia, lidera con creces al Premier.

Pero el Madrid está mimando esta Copa de Europa con un tacto especial. La prueba más fehaciente fue el impulso vehemente de Florentino en el palco de Gerland cuando su capricho Benzema percutió el 0-1. El sorprendente arrebato de quien siempre ojea los partidos en pose hierática (como las divinidades egipcias) puede interpretarse con dos lecturas: o bien el presidente eligió tal momento para vindicar su perspicacia con su delantero, o era el alivio definitivo a la némesis de los octavos de final. Imaginar un guión con ese ejecutor parecía inimaginable: tal vez porque hasta hoy sólo el vestuario confiaba en Benzema, para la prensa seguía siendo ‘Benzemalo’. Por lo menos, se ha ganado cierto margen para no ser criticado; o sea, que si el francés no ve puerta en un puñado de partidos, el gol de anoche le valdrá como coartada. Pero me cuentan que Karim agradece la competitividad con Adebayor porque ya no se siente inútil. Y aunque no cambie ese rostro pavisoso, le pone que Mou le haya dado tanta caña. Sí, el fin ha justificado los medios.

Benzema salió porque el Madrid debía refrescarse en el ataque: Adebayor porfió en presionar a los centrales Cris y Lovren, pero llegó un momento en el que sus zancadas al estilo de los avatares de James Cameron (símil made in Tiempo de Juego) no acortaban tantos metros; Cristiano no lograba enganchar el balón en un galope de los suyos y tuvo que conformarse con disparar las faltas, una reventó el palo; Di María buscó un dribling que nunca encontró, pero fue generoso en el esfuerzo pues corrió como los niños al escondite. Y la gran pena fue que Özil estuviese en el limbo casi todo el partido, ésa es la remora que le impide salirse en cada partido. Se esconde y el equipo pierde agudeza para inventarse pases entre líneas. Menos mal que volvió a la Tierra en el tramo decisivo y su pillería permitió la jugada resolutiva de Benzema. No obstante, el mediapunta alemán tiene que quitarse de una vez el corsé de chico nuevo y arrogarse responsabilidades de crack, porque Kaká está al acecho y, aunque no intimide, su nombre y los millones de la compra todavía pesan.

Quien sí es un jugadorazo contrastado es Xabi Alonso. Su fulgurante progresión no tiene límites. Anoche no sólo fue el distribuidor oficial, sino que también improvisó de ‘Makelele’ de turno. Robó más pelotas que Khedira en lo que va de temporada y resolvió el galimatías táctico de Mourinho: al Madrid le hace falta una réplica de Xabi sin ninguna diferencia. Eso o traer a una bestia que coja el ‘coche escoba’ y se lleve todo por delante de la defensa. Me gusta el ghanés Essien, pero mucho tendría que agravarse esa demarcación para que viniese. Khedira se preocupa más por no perder su posición que por hacer de escudero del donostiarra, mientras que Lass enchufa su batería y no se está quieto ni un instante. Insisto, un híbrido sería lo más pertinente. También merece un doble Pepe: que pide ganar unos cuantos millones de más, dénselos…no existe mejor defensa al corte. Su omnipresencia apabulla tanto a Carvalho y Sergio Ramos, que estos no pueden sino agachar la cabeza cuando se cuece una bronca. Anoche la recibió Carvalho y varias veces; Pepe le corregía errores continuamente y su compatriota decidió actuar con discreción para no delatar sus cagadas. A Ramos le salvó su desparpajo en el ataque, porque en defensa no le firmaría ni un seguro a todo riesgo, razón: el gol de Gomis.

En definitiva, buen resultado para el Bernabeu y una eliminatoria que no peligra. Ni el rival se asemeja a aquel Lyon de Juninho, Malouda y ¡Diarra (Mamadou)!, ni la Champions parece el formato propicio para que se trunque la imbatibilidad de Mou como local. Pero, pese haber enfilado los cuartos, al Madrid le urge una demostración de poderío: una goleada de escándalo o echar a alguien que tenga galones. Sinceramente, el partido de ayer fue un aburrimiento porque ambos equipos no saben improvisar fuera del fútbol plano y telegrafiado que practican en sus ligas. Aunque supongo que en este año I no trasciende nada más allá del resultado. Ganar la Champions y punto…queda claro qué es lo que le hace tilín a Florentino.

Un patio de colegio

Jueves, 16 Septiembre 2010

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El Bernabeu se convirtió un patio de niños…algunos de ellos mimados. Es entendible que todos ellos quieran deleitar a una afición ávida de gloria; también es sano que quieran emular al Barcelona que, aún pifiándola con el Hércules, tres días después es capaz de maniatar al Panathinaikos como si jugase con un joystick de videoconsola. En resumen, que el Madrid no quiere ser menos que los culés, a pesar de que la consigna de Mou sea que el equipo tiene su propio copyright. Y en esa comparativa, más  bien contraste, al Madrid le falta sorprendentemente pólvora. Quién lo iba a decir del equipo que menos adolece de gol y más falto está de atractivo.

Y fue Cristiano, paradojas de la vida, el que evidenció el primer problema de la nueva era con un descaro inusitado por meter un golito. Como ya ocurriese ante Osasuna, lo volvió a intentar de todos los colores y siempre encontró el lamento. Hasta pasó del juego de equipo para marcarlo él y sólo él. En consecuencia, el Madrid falló una veintena de ocasiones delante del portero del Ajax, que anoche salió más internacional que nunca. Ha quedado claro que hasta que Cristiano no la clave, Higuaín, Canales y…¿Benzema? no van a oler ni un pase.

El ‘Pipita’ ha sacado la recortada como a él le gusta: disparando a todo lo que se mueve. No es de extrañar que acabe la temporada con treinta goles, aunque sus verdaderos exámenes llegarán con el Barça y a partir de octavos de Champions. Entonces, veremos si Higuaín puede matricularse en estudios superiores.

Y luego está el flagrante caso de Benzema. Y digo flagrante porque Mourinho se ha encargado de airear un asunto que desde fuera sólo parecía el de un muchacho marginado que busca integrarse en la nueva clase. El míster le  advirtió hace unos días que se desperezara y anoche recalcó su abulia y pocas ganas de trabajar. Será mejor que Benzema se ponga las pilas porque un tercer toque podría ser fatal. Y a esta plantilla no se le pueden hacer retoques gratuitos y menos en la delantera, donde Mourinho clama por un goleador.

Pero siendo justos, sí hay que remarcar la buena disposición de la defensa y la rapidez de la medular. Abajo, el único que me sigue flaqueando es Marcelo, más prolífico de interior izquierda que en el lateral. Mientras el rival sea un mirlito como el Ajax (¡qué lástima de equipo, con lo que ha llegado a ser!) todo será orgiástico, pero el día en el que un buen extremo derecho se plante delante de Marcelo, el brasileño va a pasar las de Caín.

Por último, Xabi Alonso y Khedira comienzan a entenderse con ese muro de hormigón que colocan en primera línea defensiva, pero quien gusta de verdad es Özil. Bajito, resbaladizo y clarividente en el último pase , el alemán se lo va a pasar bomba este año. Claro está que mientras el resto le sigan el juego.  

Siempre fútbol, sólo fútbol

Lunes, 26 Julio 2010

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Os confieso que no me ha gustado nada la despedida. No esperaba tanta frialdad y tan poca emotividad en su adiós. Parecía que el club había forzado el acto del Bernabéu, como si tuviese que cumplir con Raúl y a otra cosa.  Su salida se ha montado rápido y mal; hasta el propio jugador ha desvelado que Mourinho sí le quería a su lado de consigliere. Pero quizá el capitán no haya encontrado buen talante arriba, en los que mandan. He escuchado atentamente a Florentino y ha soltado el mismo discurso de siempre: el de los valores universales del Madrid y toda esa parafernalia. Incluso, Raúl se ha preparado un agradecimiento muy lineal, sin una pizca de pasión ni improvisación. Porque el sempiterno siete podía haber cautivado a todos sólo con un par de anécdotas, que seguro que guarda un buen puñado de ellas. No en vano, él ha sido el protagonista de la regeneración europea del club; él le devolvió la dichosa universalidad y él calló a los cachondos que se reían con aquel amable viejecito que preguntaba con inocencia lo de “¿El Madrid qué, otra vez campeón de Europa?”.

Pues sí, Raúl nos hizo flipar con tres Champions en un lustro. Los entendidos siempre han concluido que ni chutaba fuerte, ni tenía reprís, ni cabeceaba de maravilla, ni siquiera era un aventajado en el regate. Daba igual: él siempre marcaba. Se inventó la famosa cuchara, le salió el gol del ‘aguanís’ en Tokio y abusó de su pillería, la que le ha convertido en el tío más mediático en tertulias periodísticas y charlas de barra de bar. Después, me quedo con sus vastos números, ¡qué exageración de títulos, goles y premios individuales! No obstante, prefiero recordarle por destellos, momentos gráficos…vamos, sus goles.

Y por encima de todo, ha aceptado estoicamente sus amarguras. Cuando se ha visto obligado a bajar la marcha, lo ha asimilado; intuíamos que su primera suplencia supondría un cataclismo en el Madrid, pues la entendió y se entrenó para evitarla; salió de aquel modo de la selección española y nunca ha armado bulla. Precisamente, Luis Aragonés se hartó en una rueda de prensa del “Raúl sí, Raúl no; Raúl sí, Raúl no…”. El madridista se desmarcó, no entro al trapo y no ha hecho otra cosa  que pensar el fútbol, fútbol y más fútbol. Por algo sigue siendo su profesión.

Deduzco que su precipitada marcha culminará en un fastuoso homenaje cuando acabe su periplo alemán. Pero es que cada detalle en él evidencia que le ponen los desafíos, que son lo suyo. Ahora está a punto de fichar por el Schalke, que jugará la próxima edición de la Champions. No es una osadía decir que a Raúl le queda poca cuerda, aunque si él asegura que le sobran ganas, aún puede liar algo gordo. En Madrid lo ha hecho durante dieciséis años. Insisto, flipad con lo que ha hecho… y lo que le queda.

El único creyente

Martes, 11 Mayo 2010

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Por fin España entera sí quiere que gane un equipo. Y ése es el Atleti, el equipo ‘simpatiquete’ del país que no genera antipatías recalcitrantes. Mañana tiene la gozosa oportunidad de enmendar, aunque sea un poquito, su escabrosa existencia de la última década. Lo puede hacer de casualidad, porque allá en diciembre la Europa League no era más que una prolija penitencia ganada a pulso por una plantilla que ni siquiera consiguió vencer al Apoel de Nicosia en Champions. Por entonces, el club decidió prestar poca atención a lo que era un absoluto incordio de competición. Pero resulta que Quique Sánchez Flores fue de los poquitos que no se tomó a guasa la UEFA y vete a saber qué fábula les contó a sus pupilos para que se entusiasmaran por este torneo de repudiados de la Champions.

Encima, ni el pésimo arranque liguero convenció a la directiva de que meterse en la próxima Champions era una quimera. Creían que una recuperación sobrenatural podría premiarles a final de temporada. Pero Quique no se obsesionó con la Liga; esa plantilla, desolada como la cogió, podía dar guerra en la Copa y la Europa League. Sobre todo en la copa doméstica, puesto que la gesta del Alcorcón y de Palop habían fulminado a Madrid y Barcelona. Sí, era posible llegar a la final, aunque la hinchada ni se lo imaginó después del varapalo en Huelva (3-0).

Y si la final de Copa ha sido un premio caído del cielo; ni qué decir tiene la de mañana. Hace tan sólo tres meses que el Atlético empezó angustiado la Europa League. El club sólo podía concluir nefastas consecuencias: distracciones en Liga, agotamiento, lesiones, etc. Y para mayor escarnio, no tardaron en aparecer las comparaciones casi idénticas con el fatídico equipo del 99, en el que la UEFA fue otro contrapeso decisivo a la permanencia en Primera.

Sin embargo, hete ahí que Kun, Forlán y el resto decidieron quitarse la patina de perdedores natos; con ese talante empezaron la Europa League ante el Galatasaray de Rijkaard. Pero una vez que echaron a los turcos y después al Sporting de Lisboa gracias a una apoteósica demostración de Agüero, algunos de la plantilla ya creyeron en algo quizá grandioso. Al Valencia le eliminaron por madurez y al Liverpool con la agonía que no puede faltar en un seguidor colchonero. Y en Hamburgo se han plantado, más favoritos que nunca (eso es muy peligroso) y con muchísimas ganas de reescribir su historia moderna. Ésa que empezó y acabó al mismo tiempo con el ‘doblete’. No obstante, ¡cuidado! A nuestro equipo de mañana lo conocemos, pero no a los ‘pijos’ londinenses del Fulham. Aunque, pensándolo bien, así es como mola el Atleti.

La trampa de Mourinho

Jueves, 29 Abril 2010

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Al final Mourinho perpetró la más maquiavélica de sus estrategias y con once tíos colgados del larguero reventó al Barcelona en un Camp Nou exasperado. Sí, volvió a posta el catenaccio para reafirmar que el antifútbol a veces puede marchitar el fútbol. El Inter demostró un aguante pétreo, aunque no sobrehumano. No hizo falta porque el Barcelona no sabe tirar de épica ni embriagar a su gente con halos de remontada. Seguramente, el barcelonismo echó de menos una quinta velocidad, un resorte que agotase todas y cada una de las vías para acabar con el Inter; el poso que deja el Barça es que podía haber intentado algo diferente al toque y más toque. Porque no siempre basta con querer la pelota, mimarla y cuidarla; Mourinho conminó a sus chicos a que se despreocuparan del balón y atosigaran a las cabezas pensantes del Barça. Xavi acabó con la vista cansada, harto de ver jugadores blancos multiplicados en los treinta metros decisivos. El planteamiento del Inter era aterrador: parecían once futbolistas mas once holografías de los mismos. Hasta Eto’o acabó achicando espacios en el lateral izquierdo.

No obstante, para quien no viese el partido (me da que muy poquitos), podría parecer que el Barcelona se conjuró en un acoso y derribo de la portería de Julio César. Pues nada más lejos de la realidad, porque Messi probó una vez al portero brasileño (¡Dios mío, qué parada!); Ibrahimovic lanzó desde lejos un obús que no iba mal encaminado, y Bojan tuvo en su cabecita media final. No sé si estaba escrito que el Barça perecería por su propio estilo, el de pegar puñetazos a una roca con la mano desnuda, pero a buen seguro que Mourinho intuía que un buen catenaccio culminaría su obra. Lo que me pregunto es qué habría pasado si el Barça hubiese salido vivo de San Siro. Quizá el Inter habría salido con el mismo diseño, pero le habría tocado el gordo. Hay quien nace suertudo y ‘Mou’ es de esos.

Quien no ha tenido demasiada fortuna y tampoco la ha buscado es Ibrahimovic. El gol de Piqué difícilmente lo habría firmado por él, por lo menos en el Barcelona. Su presencia ralentiza el ataque del equipo y al no ser que se encuentre con alguna ocasión, las defensas no tienen por qué cercarle. Y más los del Inter, que solventaron plácidamente la escasísima faena que les dio el sueco. Cuando acabe la Liga, Guardiola tendrá que resolver la preocupante disyuntiva: quedarse con Zlatan o elegir un ariete con más actitudes y aptitudes, o sea David Villa.

Y a quién no le mosqueó que Pep acabase con Bojan, Jeffren y Maxwell para solucionar en un rato lo que Xavi, Messi y Pedro no pudieron en un parte y media. Resulta que no era ninguna estupidez achacar al club la pobre gestión de fichajes del pasado verano. Pero Guardiola se emperró en que no necesitaba más vestuario y puede que un par de retoques de alto standing no hubieran molestado. Habrá varios en los próximos meses.

Por último, suena a coña el asunto de los aspersores con los ganadores celebrando su pase a la final en el césped. Da mala imagen del Barça, a pesar de que hubiera podido ser un resquemor de algún directivo o quién sabe si de un jardinero. Peor fue el arrebato que le dio a Valdés cuando quiso agarrar del cuello a Mourinho. Ese penoso gesto demuestra que el portero cayó en la trampa de ‘Mou’, la trampa que empezó a maquinar cuando el bombo de la Champions deparó el Barça-Inter. Es evidente que el ‘showman’ portugués le tiene pillado el truco al Barcelona y a lo mejor en un futuro le da más gustillo hacerle la puñeta desde Madrid. 

Entre castillos en el aire y el miedo

Lunes, 5 Abril 2010

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Seis días y ni uno más. Suficiente tiempo debatir hasta el color de las botas que lucirán Cristiano y Messi. El caso es que en la calle se barrunta que puede ser el partido definitivo, cuando lo que sería increíble es que Madrid y Barça ganasen sus siete partidos respectivos que habrán de jugar después del sábado. Además, si el Arsenal no perpetra un  descalabro azulgrana mañana en el Camp Nou, un supuesto muy ficticio,  a buen seguro que los chicos de Guardiola se irán sobreexcitando a medida que avancen líneas para la toma del Bernabeu el próximo 22 de mayo. Es lo que tiene ser competitivo en los dos torneos punteros y encima poder humillar al eterno rival en su propio estadio dos veces consecutivas, con y sin Madrid.

Al Madrid le va la vida el sábado, es su último cartucho para  evitar otro golpazo morrocotudo de un apuesta que en verano se antojaba ganadora sí o sí. Los blancos han pasado el trámite de echar de su camino a quien le ha tocado ponerse delante jornada tras jornada. Unas veces los han masacrado (Villarreal, Zaragoza, Getafe, Valladolid) y otras los han dejado desangrar, como sucedió ayer contra el Racing. Pero victorias tan baratas como la de El Sardinero afean las credenciales de Pellegrini,  y al chileno se le cambiará el primero, en caso de que el club decida dar un nuevo estilo a la próxima temporada. Parece obvio que lo hará, si es que Florentino no quiere otra vergonzosa noche de Champions en el Bernabeu.

Insistía hace semanas en que el Madrid sale al campo atontado, como si se estuviera desperezando de la siesta. No pasa de ser una mala costumbre si delante hay equipos que se resignan a pasar el mal trago de un partido y seguir a sus quehaceres. Pero esta semana comparece el Barcelona y, sí, es Liga porque así ha tocado en el calendario, pero para el Madrid trascienden muchos más matices que el liderato. Ganarle al mejor del mundo le borraría esa impronta de incompetente entre los grandes. Cabe recordar que la última gran victoria que ha vivido Chamartín fue precisamente contra el Barça en el partido del pasillo azulgrana del Bernabeu al final de la 2007-08.  Desde entonces, un par de remontadas épicas contra Valencia y Sevilla, y nada más.

Además, las circunstancias se han avenido de tal forma que hacer claudicar al hexacampeón despuntaría cierto optimismo en el nuevo proyecto faraónico de Florentino. Si ganan al Barça y después la Liga, entonces quizá puedan excusar esta Champions. Pero hasta el sábado todo será un gigantesco contraste imaginario entre castillos en el aire y el miedo terrible a un último desastre de dimensiones sobrehumanas.

La venganza de Mourinho

Mircoles, 17 Marzo 2010

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A este ritmo la Champions va a ser coser y cantar para el Barça. Anoche cayó el Chelsea, el coco del torneo, el único que tosió a los azulgranas la temporada pasada y que le habría echado en semifinales de no ser por aquel nefasto árbitro Obrevo. Así que se apea Abramovich y sigue como un tiro Mourinho. El portugués, siempre en el ojo del huracán, amado por los suyos y odiado por los demás, ha ganado de una estacada el suficiente crédito para acabar en el Bernabeu este verano. Decían  que su Inter era un despilfarro de talento; una plantilla perfilada para dar guerra en la Champions pero que, por deméritos propios, le pasaba como al Madrid, que la pifiaba en octavos. En Stamford Bridge el talante de ‘Mou’ dio un vuelco asombroso: cuando sólo debía afanarse en lo que más le apasiona, defender un cero a cero, de repente se lanzó inopinadamente a por la eliminatoria. La osadía fue recompensada por Eto’o, siempre Eto’o, que sufre un Calcio aciago pero que la clava cuando urge (si Higuaín hiciese lo mismo…).

El llanto lo vuelve a entonar el multimillonario ruso, cuyos petrodólares están más depreciados que el peso mejicano cuando toca hablar de Champions. Año tras año se lleva sopapos de todos los colores: desde las batallas encarnizadas contra el Barça con injusticias divinas y terrenales por medio, hasta una final perdida por un resbalón de Terry, el supuesto culpable de la deriva de los ‘blues’. Fue desatarse su lascivia y el Chelsea no ha vuelto a dar una a derechas. No sabemos cuánto durará la bula papal de Ancelotti, aunque si Abramovich sigue emperrado en la Champions sí o sí, me da que el Chelsea va a tener más entrenadores que césares reinaron durante el ocaso del imperio romano.

Y si en Londres esperaban con miedo a Mourinho, la ciudad de Sevilla estaba acicalada con guirnaldas y pasacalles para dar la bienvenida histórica a los cuartos de final. Tendrán que posponerla para otra temporada porque el equipo evidenció, y es reincidente, que sufre vértigo cuando la Champions se pone seria. El CSKA es un grupo de rusos aplicados mas Honda, el japonés rubio que le pega a la pelota como si ésta le debiese dinero. Y por supuesto que a Palop no se le puede reprochar nada: una cantada entre doscientos paradones es aceptable. A quien ya no acepta de buen grado la afición hispalense es a Manolo Jiménez. Está por ver si el ojo clínico de Monchi con los fichajes vale también para los banquillos.

 

Europa sólo es una quimera

Jueves, 11 Marzo 2010

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Pues no, Florentino, el Madrid ya no lleva la palabra ‘Europa’ en su ADN. Éste era el año elegido, en el que el Madrid debía ser infalible y saciar de una vez por todas sus ansias de Champions. Al segundo proyecto faraónico, en su versión mejorada respecto al anterior, sólo le apremiaba una conquista: la final del Bernabeu del 22 de mayo. Y sí, allí acudirán el presidente blanco, Valdano y Butragueño, pero como cálidos anfitriones. La ‘orejuda’ vuelve a convertirse en un escollo insalvable para un equipo que en Liga atiza a todos menos al Barça, pero que en el sitio donde se mide la grandeza, está exento de espíritu competitivo.

No hace mucho (siete años), el Madrid manejaba como nadie los ‘tempos’ de la Champions: se gustaba cuando la ocasión lo exigía; remontaba lo que le hiciese falta y se templaba en partidos poco apetecibles para engrandecerse en citas más atractivas. Así ganó tres Champions y así le dio más pedigrí a este torneo. Aquel dominio se apagó después del voléon de Zidane y el par de paradas milagrosas de Casillas en Glasgow. Desde entonces, todo ha sido una debacle permanente; una engañifa que ha sacado los colores al Madrid a las primeras de cambio y con rivales de mucha o poca enjundia. Porque Monaco, Roma o mismamente este Olympique deberían ser esparrings de un asalto para un Madrid al que se tilda de fracasado si no levanta la copa de las copas.

La Champions desnuda las vergüenzas de los clubes más celebres de Europa, y al Madrid ya le han dejado integral porque ha demostrado unas carencias bárbaras temporada a temporada. Le han abatido con remontadas (Monaco), por goleada (Liverpool), por impotencia (Arsenal, Bayer y Juventus) y lo peor, por prepotencia (Roma y anoche). Antes del ‘galacticidio’ (el primero), el Madrid ganaba porque infundía temor y jugaba con amor propio. Las gestas ya muy lejanas en Old Trafford, Munich y Amsterdam fueron las hazañas de un equipo que no tenía a los mejores  jugadores del mundo, pero que sabía de qué iba la Champions. A esa actitud debe agarrarse el Madrid que construyan sus jefes para la próxima edición.

Hoy no es plan de sacar culpables al impotente juego del equipo. Pellegrini, muy en su papel de asumir todas las responsabilidades, aceptó la furibunda descarga de críticas, pero esgrimió que el apogeo de este proyecto estaba calculado para dos o tres años vista. Éste es uno de los grandes contratiempos de alguien que no entiende qué es el Real Madrid. Aquí hay que ganar sí o sí, es lo único válido. Te puedes permitir ganar un año sin jugar un pimiento (Capello o Heynckes), pero al segundo la exigencia es completa. El Madrid de Pellegrini ni gana ni convence, falla todo. Por tanto, lo más cómodo y probable es que termine la temporada, con o sin Liga, y abandone la empresa.

El drama estalló anoche, pero se ha ido alimentado con sólidos argumentos durante toda la temporada. Está demostrado que el campeonato español no es suficiente baremo para medir la capacidad del equipo. En España hay dieciséis o diecisiete equipos que jamás toserán a Madrid y Barça, mientras que en Europa, ya lo habéis visto, hasta el Lyon más sim plón de la última década humilla a quien más obligación tenía de ganar este año.

Claro, luego ves como el Manchester golea al Milan sin hacer nada del otro mundo, cuando el Madrid fue incapaz de vencer a los italianos en dos partidos. Puede que los chicos de Sir Ferguson caigan en cuartos, pero nadie dudará de su competitividad. Ellos sí que están hechos para la  Champions. Tienen a Rooney, que en la Premier puede pasarse cinco partidos sin marcar y a la hora de la verdad casi nunca falla. Lo mismo sucede en el Chelsea e incluso en el Arsenal, en el que chavales primerizos debutan todos los años en Champions y suelen meter al equipo en cuartos como mínimo.

Al Madrid sólo lo puede curtir Cristiano, porque Raúl ya ha ofrecido lo mejor de sí mismo en las noches mágicas; Guti nunca ha entendido esto de la Champions; Higuaín (pobre Higuaín) no se quita ni con aguarrás esa pátina de delantero fallón; Kaká viene a ser el timo del siglo y el resto hacen lo poquito que pueden en Champions, que se ha visto que no suficiente.

En consecuencia, los de arriba tienen que adelantar los deberes para montar un Madrid más Real Madrid el año que viene y los de abajo sacar fuerzas (si es que las hay) para no perder el pulso con el Barcelona en la Liga. Si al final resulta que el Madrid gana en España, ¡enhorabuena, otra más! Ramón Calderón se llevó dos consecutivas y nadie ha sacado pecho por ellas. La Champions es de otro planeta y el Madrid dejó de estar en órbita hace siglos.

¿Para quién es el fútbol de los lunes?

Martes, 2 Febrero 2010

Pues ya tenemos fútbol dentro de un par de lunes. La Liga había negociado en secreto con la Federación dar un revolcón a los horarios de nuestro campeonato y lo ha conseguido. La resaca del fin de semana nos dejará un partidito el lunes por la noche, que, por lo general, no parece que  vayan a copar Madrid y Barça este año. El argumento de siempre es la explotación de los derechos audiovisuales, aunque menuda gracia le va a hacer la gente tragarse (con perdón) un Almería-Sporting o Espanyol-Valladolid en franja horaria exclusiva.

El fútbol de los lunes incluye un matiz al que la LFP no le ha dado mucho pábulo: los equipos que jueguen Champions o Europa League estarán excluidos. Es decir, que los ocho mejores de nuestra Liga casi nunca jugarán en lunes hasta final de temporada. Así de desolador pinta el panorama. Precisamente, el gancho que tiene España son los Cristiano, Messi, Kaka, Villa, Agüero,…o sea que los partidillos que no ve casi nadie (comprobado con estadísticas) nos los encasquetarán los lunes. Esta medida tendrá sentido si los grandes se prestan ella. Pero tendrían que ir cayendo en sus competiciones europeas para poder afrontar este formato de Liga.

Vengo diciendo desde hace años que el modelo de explotación de la Liga está obsoleto. La mayoría de los clubes están asfixiados por las deudas o, sencillamente, en bancarrota. Aquí no hay oligarcas rusos ni jeques untados en petrodólares, sino constructores ignorantes que compran equipos por capricho o dueños que sólo lucen palmito cuando llega Mister Marshall. Las sociedades anónimas precisan de inyecciones económicas atractivas para reactivar sus balances, primero, y tentar a los aficionados, después. Imaginaos al Mallorca con Huntelaar,  Van der Vaart, Marcos Senna y Canales en la misma plantilla, más de uno se pondría delante de la tele los lunes para verlos.

El mejor ejemplo lo ha protagonizado el Manchester City con Adebayor, Tévez, Petrov, Robinho, etc. Hace año y medio el City era un club mediocre cuya repetitiva aspiración era salvar el cuello en la Premier. Hoy opta con garantías a un puesto de Champions. Otra muestra: el Chelsea siempre ha sido equipo de UEFA hasta que el señor Abramovich lo convirtió en una tienda gourmet. Desde entonces, es invitado imprescindible en el baile de Champions. Y lo mejor es que estos clubes, además de Liverpool, Arsenal y United, también juegan los lunes.

Insisto, este nuevo horario será un filón de oro siempre y cuando sus actores sean principales. Porque Liga y Federación, por igual y con sus respectivas artimañas, se han encargado de defenestrar a diecisiete equipos de Primera, incluidos Sevilla, Valencia y Villarreal. El Atlético camina por un hilo muy fino entre su entretenida idiosincrasia y el descrédito que sigue acumulando domingo tras domingo. Además, no entiendo la obsesión por jugar el lunes cuando todavía no se ha arreglado la franja de las cinco de la tarde. Desde hace varias temporadas, el fútbol de las cinco sirve para que los modestos se repartan las migajas. Ningún estamento se ha preocupado  en incentivar el share televisivo de esa hora.

También he escuchado con insistencia el inconveniente de la asistencia a los estadios. Obviamente, es una broma de mal gusto sentarte en tu localidad a las diez de la noche de un sábado invernal, o las nueve de un domingo o ahora lunes. Por eso, los estadios (quitando Bernabeu, Camp Nou y Mestalla) aparecen semivacíos. Sin ir más lejos, el Getafe se jugaba el otro día meterse en la semifinal copera y acudieron mil quinientas personas. Su presidente, Ángel Torres, se quedó estupefacto, pero así es este negocio: valen los telespectadores, no los aficionados.

Por último, a quienes sí satisfará la noticia son a los  entrenadores. Jugar un lunes les posibilitará organizar ciclos completos de entrenamientos con descansos incluidos. Afrontar un partido un sábado puede ser precipitado porque obliga a preparar a los jugadores en cinco días hábiles, uno o dos días más nunca sobran. Además, los equipos que jueguen Champions una semana y a la siguiente no compitan, agradecerán jugar el lunes. Atentos a cómo queda la historia.