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Ni siquiera el Madrid sabe a quién quiere

Lunes, 28 Marzo 2016

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Thibaut Courtois fue protagonista sorpresa en las oficinas del Santiago Bernabéu durante unas semanas. Su padre y representante, Thierry, llamó varias veces a José Ángel Sánchez, director general, para sugerir su contratación. Consciente de que el Real Madrid todavía no había garantizado a Keylor Navas un dorsal fijo para la próxima temporada, y que el fax de De Gea quizá vuelva a llegar tarde, o directamente ni lo envíen, el portero del Chelsea necesita un equipo ganador y el Madrid asegurar unos guantes para un puñado de años. Courtois fue la primera opción del presidente Florentino por unos instantes, hasta que la COPE informó que el club mejorará el sueldo a Keylor en junio por méritos indiscutibles. El Madrid de hoy sobrevive por las paradas del costarricense y los goles de Cristiano, recordando aquella apoteosis galáctica de Iker y Ronaldo (el brasileño). El guardameta merengue trabaja hasta la extenuación en Valdebebas, partido a partido como el Cholo, sin alzar todavía su mirada a la planta noble. Y aunque no lo sepa, su profesionalidad alivia a la directiva de otros casos embarazosos, como los de Özil y Di María. El padre del alemán forzó su venta al final de la era Mourinho, después de que su hijo mezclara en un cóctel molotov vaguería y falta de compromiso. Sus mejillas rollizas con la camiseta poca empapada delataban sus vicios nocturnos. Di María retó a Florentino y le pidió un contrato desorbitado; pensó que había sido el héroe de la Décima (desde luego, se echó el equipo a la espalda) y que merecía cobrar como la élite.

Keylor y su agente, Ricardo Cabañas, saben que el Madrid no negocia renovaciones a mitad de temporada, pero Zidane ya ha comunicado a sus superiores que le gusta su portero para el próximo proyecto. Courtois se quiere ir del Chelsea sin esperar a que Antonio Conte, próximo entrenador blue, le intente convencer en cinco minutos o con más ceros en la cuenta bancaria. A De Gea aún le retumban las palabras de Jorge Mendes la medianoche del 31 de agosto, justificándole con resignación que un problema burocrático había frustrado su fichaje. Él lo ha tenido que aceptar reivindicándose en Old Trafford con paradas imposibles ante una afición que le adora y ansía que José Mourinho le retenga en Manchester. Su destino no se jugará al Monopoly, porque no se trata de quien ponga más pasta, sino que es un misterio de Cluedo. De Gea no quiere seguir con Van Gaal; Mourinho no le soltará al Madrid con ligereza, y Zizou no se va a desvivir por él.  Ni siquiera el Madrid sabe a quién quiere la próxima temporada. La sombra del mejor Casillas sigue siendo demasiado alargada. Empecemos por ahí.

La jugarreta

Martes, 1 Septiembre 2015

 

David De Gea estuvo a punto de descorchar el champán con sus asesores de imagen. Sin rajadas mediáticas, sin rebeldías en el vestuario, sin pelear cuerpo a cuerpo con Van Gaal. El reloj parecía su aliado, el silencio su arma. Negó al United una renovación insistente porque el Real Madrid había elegido su futuro en la portería. El sensacionalismo británico, ansioso de publicar tabloides con titulares morbosos y fotografías descaradas, no ha encontrado ni un gesto torcido, ni un amago de mueca repulsiva desde la grada de Old Trafford, donde impecablemente trajeado ha contemplado los últimos partidos. “Es un tipo calmado, muy calmado”, justificó su compañero Juan Mata en COPE para responder al marrón De Gea. Una declaración de intenciones delante de una cámara o firmada en una servilleta (ambas le valen a Florentino Pérez) habría agilizado el culebrón porque entonces el club blanco no habría esperado a la tasación precipitada. El United puso precio a su portero a mediodía de ayer, sin tiempo para revisar y ejecutar la infinita letra pequeña de este tipo de contratos. Sin embargo, la jugarreta de los ingleses ya estaba perpetrada.

El entorno de De Gea piensa que la cabezonería de ‘Cara ladrillo’ Van Gaal jamás habría trascendido en un United con David Gill y Martin Ferguson, hermano de Alex y un auténtico tiburón en los despachos. El fichaje siempre fue a contrarreloj y eso inquietó a este atlético confeso, a pesar de que Jorge Mendes le ha intentado tranquilizar durante toda la gestación. Un año más en Manchester suena funesto, encarcelado en club que repudió y con el sueño de la Eurocopa despedazado. Un reputado periodista inglés que conoce a fondo los trapos sucios palaciegos de Old Trafford insinuó que Van Gaal le impondrá una renovación como cláusula a la titularidad. El resquemor del técnico holandés supera su manía personal y eterna obsesión con el Madrid: sabe de primera mano que el Manchester no tiene un recambio convincente. Neuer y Courtois son inaccesibles, y Van  Gaal teme (y va teniendo la certeza) que el argentino Romero sea un portero de cartón piedra.

El mejor red devil de la temporada pasada había sobrevivido al tsunami de la opinión pública; incluso, The Sun intentó provocarle con artículos que rememoraban sus inicios tortuosos, cuando le apodaron ‘Calamity De Gea’ por su tibio juego aéreo en una liga en la que un saque de banda es medio córner. Aquel David era un tímido adolescente obcecado en no defraudar a su padrino Sir Ferguson; calló y aprendió mientras mitos vivientes como Peter Schmeichel o Van der Sar sospechaban del ojo clínico del manager legendario.

Iker Casillas aún no tiene sustituto. Demasiado sudor y dinero para la cotización de cualquier portería. De Gea acabará siendo el portero más caro de la historia del fútbol; suena heavy, ¿verdad? Y ese P.V.P. será la coartada perfecta para la noche de la primera cantada. También Gareth Bale juega cada partido arrastrando una bola con grilletes que pesa 91 millones (o 100 según el Tottenham). Es el periodismo cainita que crece y se reproduce. De Gea lo entenderá tarde o temprano (el Madrid no hará de Judas) y su buena suerte es que tardará en oxidarse para esa minoría madridista que atiza leyendas. Florentino le ha elegido a dedo porque es el nuevo Buffon del mercado. De Old Trafford sale un hombre curtido con curriculum de las mejores universidades, pero el Bernabéu exige un máster mba difícil de aprobar. A vuelapluma, en los últimos 30 años sólo Paco Buyo, Bodo Illgner (llegó veterano) e Iker tienen el diploma; este último, cum laude. De Gea aún no es presente  porque la Liga no le tiene fichado, pero el caprichoso futuro está escrito. Y más entre sus guantes.

El “antimadridismo” de Van Gaal

Domingo, 28 Junio 2015

“El antimadridismo de Louis Van Gaal está torpedeando el fichaje de De Gea”. Es la reflexión de un cargo intermedio del Real Madrid y, dados los antecedentes, su opinión huele más a diagnóstico frío y calculador que a un arrebato emocional. El técnico holandés ha dejado un buen reguero de rajadas contra el club blanco, que no esconden una manía que nació en un Madrid-Ajax de 1995. Entonces, el Ajax de Van Gaal creó escuela por toda Europa y se presentó en el Bernabéu para darse uno de los mayores festines que ha presenciado la grada merengue. Acabó 0-2, pero pudo ser un 0-7 si Patrick Kluivert no hubiera fallado más que una escopeta de feria y el árbitro no hubiese anulado dos goles legales. “Los árbitros en este estadio ya se sabe cómo van a actuar”, comentó Van Gaal en la rueda de prensa posterior (22/11/95). Dos años después, el Barcelona ganó el clásico en el Bernabéu con aquel gol de las ‘butifarras’ de Giovanni, y Van Gaal volvió a quedarse a gusto: “Fernando Hierro tiene reglas diferentes al resto” (01/11/97), en referencia a una bronca entre el central y Rivaldo.  Meses después, el Barça goleó al Madrid en el Camp Nou y, preguntado por las claves de la victoria, el holandés lanzó otro tomahawk: “La diferencia es que nosotros tenemos a Rivaldo y Figo, y sin gastar tanto dinero como ellos” (07/03/98).

La traca final sucedió en el palco de honor del Bernabéu. Van Gaal presenció el ascenso a Segunda División del filial azulgrana y celebró los goles con demasiada efusividad. O al menos fue lo que pensó el ex presidente Lorenzo Sanz que le declaró personan non grata en el coliseo blanco advirtiéndole que se fuera a “berrear a su casa”. Alejado de los focos durante varios años, Van Gaal reactivó su guerra fría contra el Madrid la noche que el Bayern jugó la final de Champions 2010 contra el Inter de Mourinho en el estadio de los líos. “Ganar aquí tendría un gusto muy especial”, comentó el entonces entrenador del Bayern a un corrillo de periodistas en la semana previa. Lejos de querer adularlo, provocar al Madrid delante de las cámaras era una de sus obsesiones favoritas. El verano pasado no quiso protagonizar otro circo mediático con el affaire Di María; simplemente, pidió su fichaje exprés y se mordió la lengua cada vez que un periodista inglés le preguntaba por los 80 millones que costó su ‘capricho’. Pero Van Gaal sabía que tarde o temprano podría cobrarse su vendetta. Y David De Gea se la ha servido en bandeja de plata.

Van Gaal está molesto con De Gea por rechazar sus invitaciones públicas y, como al otro lado de la trinchera se encuentra el Real Madrid, ha decidido juguetear con la negociación. Le ha pedido a Richard Arnold, CEO del Manchester United, que no lo malvenda como una baratija, y al club más rico del mundo (certificado por la consultora Brand Finance) tampoco le molesta mantener a su portero una temporada más aunque deje de ingresar 25 o 30 millones. El técnico de los diablos rojos ha ordenado endurecer la negociación: 40 millones como punto de partido y no sacar la bandera blanca hasta que Florentino Pérez les comunique cuánto cuesta Sergio Ramos. Batir el mercado en busca de un sustituto del guardameta español no es problema para el United. Hasta el momento suena el holandés Jasper Cillesen, con la incógnita de qué versión enseñará Víctor Valdés; pero, al fin y al cabo, De Gea no deja de ser otro actor más en la fijación maniática de Van Gaal. Quizás sea verdad que su antimadridismo le delata.

Thiago, Isco y Von Karajan

Mircoles, 19 Junio 2013

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“Hemos vuelto a hacer historia desde el gol de Marcelino. Espero que otros sub’21 sigan nuestro camino”. Fue lo primero que respondió Eusebio Sacristán, todavía vestido de corto sobre el césped del estadio José Zorrilla, a un periodista de ABC el día que el fútbol español, al menos su base, ocupó por primera vez un pequeño hueco en las portadas nacionales. La hermana pequeña de la selección absoluta se había proclamado campeona de Europa contra la pétrea Italia de Walter Zenga, Donadoni y Mancini ante cuarenta mil espectadores, la cifra que la Federación Española había manejado para colmar el escaso interés mediático que había originado la final. Consciente de ello, el seleccionador de aquel combinado, Luis Suárez, empezó su conferencia de prensa diciendo que en 120 minutos se habían jugado el trabajo de dos años; entonces, el gran público apenas conocía el sistema de las competiciones inferiores. Pero el objetivo se había cumplido: el fútbol español podía fardar de un futuro más o menos creíble que pudiese acabar con la angustiosa maldición de los cuartos.

Los Eusebio, Sanchís, Quique Sánchez Flores, etc, abrieron el camino para unas generaciones venideras inolvidables, sobre todo la del gol de Kiko en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Quizá esa gesta olímpica todavía guarde más épica que cualquier Europeo, incluido el último y soberano repaso de ‘La Rojita’. Porque, precisamente, ellos van a heredar el nuevo estilo de nuestro fútbol, tan lejos y antagónico del grito histórico de Belauste, ‘A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo’, símbolo centenario de la furia española. Si la primera parte de los mayores contra Uruguay fue propia del Circo del Sol, ayer Lopetegui se erigió en Herbert Von Karajan, dirigiendo una orquesta sinfónica en la que Thiago e Isco dejaron boquiabiertos a los telespectadores. Arsene Wenger se atrevió a decir durante la pasada Eurocopa que él sería capaz de ganar la Premier League con los suplentes de España; la sub’21 tampoco le andaría a la zaga. La promoción de Del Bosque necesitará retoques después del Mundial de Brasil y las garantías son absolutas.

De Gea se ha consagrado ni más ni menos que a la vera de un tal Sir Alex Ferguson y el Manchester se frota la manos porque tiene portero para rato; a Iñigo Martínez se le intuye un central con el carisma de Hierro, pero aún tiene que corregir ciertas manías defensivas para dar el salto a un grande; Tello vive en un desborde permanente, le gusta fintar, quebrar y ridiculizar en la banda a quienes se ponen por delante; Morata, revulsivo durante todo el Europeo, va a hacer la mili en su Real Madrid, la mejor escuela para aprender el oficio de artillero. Y, por encima de todos, Thiago e Isco. He oído decir estos días que el hijo de Mazinho es un “Guti en malo”; desde luego, la final le ha borrado de un plumazo tal denominación de origen. Es cierto que sus diabluras con el balón no llegan a ser tan talentosas como las del ex madridista, pero ha demostrado alma de capitán y el Barça debería tenerlo en cuenta para no usarle de refresco la próxima temporada. A quien se le ha quedado pequeño su club (con todos los respetos) es a Isco. Málaga le ha visto nacer pero no culminar una carrera que se antoja deslumbrante. La Premier, el City, le irá como anillo al dedo para inventar pases increíbles y regates en un metro cuadrado, aunque en España tampoco le harán ascos.

En definitiva, la gracia es que todos ellos jueguen en sus clubes para que sus poderes no se oxiden; están en la edad perfecta de asumir responsabilidades importantes en sus clubes y dejar de ser niños. Porque, por detrás, se les acercan a pasos agigantados los sub’20, a quienes veremos en el inminente Mundial de Turquía con Jesé y Deulofeu en plan estrella. El fútbol español ha pasado de oler a naftalina en Eurocopas y Mundiales a excitar a las masas en cualquier categoría imaginable. De hecho, la FIFA lo tiene más fácil que nunca para ordenar su ranking mundial: primera, España (la de Del Bosque); segunda, la sub’21; tercera, quizá la sub’20…

Verdades a medias

Mircoles, 29 Junio 2011

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Ayer habló Enrique Cerezo en Sportyou…..”Si el Kun va al Madrid, mala suerte”; hoy ha vuelto opinar en Telemadrid…”¿Traición? Preguntádselo a Agüero”. La reunión de altas esferas del jueves pasado barruntaba un nuevo modelo en el club: los sainetes públicos del presidente cambiarían por opiniones cualificadas (Caminero y Manzano). No ha transcurrido ni una semana y el segundo máximo accionista del Atlético ha tirado de galones; lógicamente y sin reproches de Gil Marín por medio, Cerezo no se avendría a las quejas del tercer máximo accionista, Fernando García Abásolo. Es su club, su dinero y, obviamente, el rol que le da fama y popularidad. Quizás, una entidad seria no consentiría que ni siquiera el presidente manche la hoja de ruta pergeñada para un futuro más prometedor.

Precisamente, esa hoja se va esclareciendo. Obviamente, De Gea se ha despedido, pero lo ha hecho fríamente y con incógnitas. Ha dicho que la oferta del Manchester United le llegó la semana pasada, cuando el runrún mediático indicaba que jugaría en Old Trafford sí o sí. No en vano, el periodista Javier Ares de Onda Cero adelantó la noticia el pasado 12 de marzo; desde entonces, el portero siempre ha echado balones fuera hasta que finalizase la temporada. Puede que sea cierto que el disparate de las sábanas de los empleados del centro médico del United le pilló “por sorpresa”, pero su viaje a Inglaterra olía a rúbrica de contrato. Aunque, en su última declaración sí ha desvelado que el Atlético le había propuesto la renovación en octubre, después de su memorable actuación en el 1-2 del Calderón contra el Barcelona. Él estaba llamado a tomar el testigo de Fernando Torres y así lo ha entendido, sólo que De Gea se ha hartado mucho antes de lo que lo hizo ‘El niño’. La fuga de estrellas es otro problema del club; puede que no más importante que el galimatías institucional que marea a jugadores, técnicos y, sobre todo, masa social. Pero, en definitiva, se está convirtiendo en el peligroso trasfondo que impide la competitividad de la plantilla. 

En contraste con las verdades a medias de De Gea, el Kun sí ha ido de cara confesando su deseo de irse cuanto antes. Tanto es así que mi compañera de COPE Arancha Rodríguez contó ayer que la Juventus es la ‘novia’ más insistente y va en serio por 35 millones y un sueldo estratosférico. Además, los agentes del argentino comunicaron al Atlético que el jugador no va a empezar la pretemporada como rojiblanco; o sea que el pataleo no era un farol (por la posibilidad de que se quedase finalmente en Madrid y no el Madrid). La nebulosa de salida se prolongará durante la Copa América, la excusa perfecta para seguir tanteando sugerencias. Y sí sería importante que Forlán se quedase…para no exaltar más a la hinchada. Ahora está metido en una catarsis con Uruguay que le haga olvidar a Quique Sánchez Flores y recuperar su deuda con el club. Quedarse en el Atleti es un gesto de confianza en una apuesta todavía anodina. Pero si el curso sale agraciado, el uruguayo habrá sido el adalid de la nueva tendencia, la de ‘jugar en ese club vale para algo’.                   

De Gea, Forlán, Kun…¿pero quién se queda?

Mircoles, 13 Abril 2011

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Un inciso: ¿Y si a Messi le dan el Balón de Oro 2011? Pues también lo habrá merecido. Lo ganó en la última edición, cuando España clamaba por Xavi o Iniesta, y al ritmo que el argentino mete goles no habrá muchas dudas para que repita…faltan los títulos de turno, claro. Pero él es el rey de la regularidad (al fin y al cabo es lo que debería contar): lleva 48 goles en ¡50 partidos! y además, es el máximo goleador para la Bota de Oro. Hay que remontarse a instantáneas en blanco y negro para rescatar a otro jugador que logró una bestialidad semejante: Telmo Zarra con el Athletic hace justamente sesenta años. Y para no atiborrarnos de más alabanzas, es una pena que no haya Mundial este verano; es la némesis que le queda por superar. Andrés Gimeno, excampeón de Roland Garros, me dijo una vez que todo lo que no fuera ganar para Roger Federer olía a fracaso. A Messi habría que aplicarle el mismo rasero, porque como se le ocurra bajar el pistón algún día, florecerán las sospechas. Y eso es muy injusto.

También es injusto que el Atlético haya moldeado a David De Gea para que el Manchester United se lo lleve blandiendo un talón por veinte millones en las narices de Gil Marín. Pero es lógico que el portero quiera firmar el contrato de su vida, aunque a tenor de las palomitas del cuarentón Van der Sar, Ferguson tiene la portería asegurada un par de años más. De todos modos, la hinchada rojiblanca no debería cabrearse: De Gea no ha disimulado en público su corazón atlético (“que estén tranquilos, llevo el club muy dentro” 23/11/10) pero ya se sabe que la idiosincrasia del club entiende de masoquismo hasta cierto punto. Fernando Torres también quería levantar copas y…perdón, creo que no he atinado bien con el ejemplo. El caso es que el Atlético ya ha activado el rastreador de sustitutos y suena con fuerza el parapenaltis Diego Alves, quien tiene un acuerdo personal con el Valencia porque el Almería lo quiere vender al mejor postor este verano. Pero me cuentan en el club que Joel, suplente de De Gea, es buenísimo hasta el punto que en la cantera mostraba más desparpajo. Sólo le falta una oportunidad para empezar carrera en Primera.

Para mayor escarnio, Forlán se ha hartado de su penitencia en el banquillo y el mercado huele más carnaza en el Manzanares. Diego Costa está sepultando por méritos propios la posible reválida del uruguayo, que en un año ha pasado de ser glorificado a defenestrado: ganó el ‘doblete’, se salió en Sudáfrica pero volvió medio fundido medio lesionado. Obviamente, le ha pasado factura. También Agüero levantará rumores, aunque este serial es prime time en el Calderón cada verano, ¡a ver que ‘megaoferta’ le seduce esta vez! Gil Marín está en Nueva York buscando nuevos patrocinadores (el próximo estadio exige exprimir nuevas vías de marketing) y si su poder de convicción cala en La Gran Manzana, quizá al Kun le monten un equipo más o menos solvente. Y también a Reyes.

Los tres o cuatro amagos al realista Martínez son el mejor y único anestésico a tanta lamentación. Si Ronaldo se quedó flipado no con Zidane o Figo sino con Guti, seguro que ningún compañero de Reyes apostaría por otro que no fuera él. La historia es la de siempre: hacen falta ver un buen puñado de partidos para asistir a un regate tan magistral. Guti dejó un tacón inolvidable en Coruña y salió del Madrid; Reyes se ha creído Garrincha y quizá ahora, en su fugaz esplendor, sea el momento de sacarlo a otro equipo. Recemos para que Gil Marín vuelva del otro lado del charco con buenas noticias.  

Barça arrítmico…¿milagroso Madrid?

Lunes, 4 Octubre 2010

A la próxima ni el Bernabeu abrirá sus puertas porque, a tenor de la goleada, quizá sea mejor que el club se atenga al blindaje de Mourinho. Después de unas semanas de pose mediática, el técnico calló a sus jugadores y les obligó a jugar. Punto. Y, precisamente, sin distracciones tipo mal juego, Pedro León o Benzema, el Madrid se dedicó por una vez a hacer las cosas bien.

Cierto es que este Depor es una perita en dulce que va a pasar las de caín para mantenerse en Primera, pero también hay que agradecer a los madridistas su talante circense con pases de tiralíneas, centros calibrados desde las bandas – milagro, ¡por fin!- y jugaditas made in Barcelona. Pero lo más importante: a Cristiano se le acabado el berrinche; vuelve a ser ese niño orgulloso de sí mismo al que todo le sale y de quien la gente está pendiente…para bien.

De todos modos, ya se sabe con esto del fútbol: hoy todo son agasajos hasta que llegue otra puñalada, como la que se llevó el Barça. Fue otro accidente, sí, pero otro sin su computadora central. Sin Xavi el equipo se vuelve arrítmico, se lía y no encuentra planes alternativos. Cada vez es más evidente que Messi se puede escaquear, pero Xavi jamás. Y eso es peligroso para el club que está llamado a marcar una leyenda inolvidable. O sea que, o Guardiola encuentra un sustitutivo, o el Barça se va a dejar una riada de puntos, sea contra el Mallorca o cuando venga el Chelsea o el United en Champions.

Y qué pena el Atlético. Nos había dejado a todos boquiabiertos con un arranque inimaginable y en poco más de un mes está volviendo a las andadas. Reaparecen los errores garrafales, los fallos de concepto y todo lo que no se parece al fútbol. En Sevilla salieron atontados y ni el resignado De Gea pudo lanzar el salvavidas a nadie. Y si el portero no roza la perfección, el equipo tiene casi todas las papeletas para pegársela. A ver, analicemos: contra el Barça el mejor fue De Gea, contra el Valencia De Gea y contra el Zaragoza…¿adivináis quién?    

Ujfalusi, un tío harto de vaciles

Lunes, 20 Septiembre 2010

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De Gea por encima de todos. Fue el gran protagonista de la jornada con sus palomitas y unos contra unos; desde aquel penalti que detuvo a Milito (Diego) en la Supercopa europea, clama por un huequecito en la selección, aunque sea jugar una pachanga contra Liechtenstein. Ya es mayor y, por tanto, se le debe poner en un pedestal cuando se salga (como ayer) y criticarle cuando la pifie. No obstante, si hubiera parado todo, habría sido la actuación más perfecta que se le recuerda a un portero, incluido Casillas.

Como casi tan perfecto fue el propósito del Barcelona: sobar la pelota hasta marear al Atlético. Ciertamente, la machada del Hércules ha quedado en anécdota porque Xavi volvió a explicar a los compis su librillo de estilo. Y quien más rápido lo ha asimilado ha sido el ubicuo Iniesta: se coloca en la izquierda, pero jugaría en la derecha con los ojos vendados; Guardiola no le prefiere como volante, pero todo gira a su alrededor; es generoso en defensa, pero nunca se pierde un contraataque. Vamos, es Iniesta.

Y Ujfalusi es un tío harto de vaciles que, sin ton ni son, se fue directo al tobillo de Messi. Su roja directa es indiscutible y un buen puñado de partidos lejos de otros tobillos tampoco sería escandaloso. Pero le entiendo: yo también me calentaría si un ‘enano’ me la liase de todos los colores con el balón. Llega un momento en el que Messi parece que se cachondea de cualquiera con fintas, regates, esprines y toquecitos. En definitiva, que sólo De Gea pudo librarse del pitorreo del argentino y el de todo el Barça. Aunque, de chiste también fue el empeño de Agüero: pataleó por jugar sin recomendación médica y después se abstuvo de meter la pierna por si las moscas. Muy poco profesional.

O sea que después de tres partidos sólo cambia que el Barcelona no ha hecho pleno. Su juego sigue embragado en sexta marcha y el del Madrid (por aquello de la dualidad del campeonato) aún no carbura, ni siquiera revela una prueba de lo que podría ser. En Anoeta volvió el tran tran, con segundos lúcidos y minutos desesperantes. Mourinho insiste en el fútbol control, pero si pudieseis ralentizar la velocidad de vuestra tele, daría igual: los jugadores se moverían igual y el balón no circularía más rápido. Es más, es que casi siempre pierden lo porque no saben cómo meter gol…o lo más fácil, se lo pasan a Cristiano a cincuenta metros de la portería que ya se encargará él de liar algo.

Y yo me pregunto si Mourinho cree en serio que tendría tiempo para entrenar a Portugal dos partidos. Lo que tiene que hacer desde hoy es poner a Xabi Alonso a sacar córners, que el otro día no dio una; a la defensa a tirar bien los fueras de juego y a los delanteros a aprenderse alguna jugada de estrategia, que de vez en cuando funcionan. Entonces, cuando logre apañar todo lo anterior, quizá le sobren días para arreglar el mitote que hay montado en su país. Por el momento, su único cometido es el de seguir testando al Madrid hasta encontrar algo digestible.