Blogs

Archivo de la categoría ‘Di María’

La tormenta perfecta

Jueves, 27 Octubre 2011

aleqm5g_dklkm190mkfmo7ckmu5_bk_mua.jpg

“El huracán Grace se dirige hacia el norte desde la costa atlántica, es enorme y va en aumento. En segundo lugar, hay un ciclón en la isla de Sable a punto de explotar. Y, a la vez, surge un frente frío del Canadá, el condenado viaja sobre la corriente y se abalanza sobre el Atlántico, donde confluirán los tres. Puedes trabajar en esto toda tu vida y no ver nada igual…sería un acontecimiento de proporciones épicas, sería la tormenta perfecta”.

(more…)

Cuestión de velocidad

Sbado, 15 Octubre 2011

1318691965_0.jpg

El maestro Santi Segurola siempre ha defendido que el Madrid en el Bernabeu casi nunca pierde a los puntos, y menos con rivales de ‘otra’ liga. Pepe Mel, en un intento valiente pero suicida, lo sabía de antemano, aunque prefirió no traicionar su estilo…las consecuencias fueron lógicamente devastadoras. Porque el partido pintaba a goleada desde el momento en que los blancos marcaran el primero, que no llegó pronto porque Cristiano no calibró el fúsil. La crónica del 4-1 es la que más le gusta a Mourinho: un duelo a golpes cruzados hasta que mata el de siempre y deja al oponente aturdido hasta el final. Así fue el Betis, al que la lesión del sagaz Vadillo trastocó los planes ofensivos; de todos modos, con o sin el chaval, era obvio que le caería una ristra de goles una vez que le clavaran el primero. Y como sucede siempre, basta que al Madrid le adelanten las líneas en búsqueda de la igualada para que monte una bacanal romana. Precisamente, Mel había comentado en la previa que el arma de destrucción masiva preferida por su colega portugués era la velocidad del contraataque. Atinó como buen entrenador que es.

Cada partido es una prueba más irrefutable que el anterior de que el Madrid ha sido diseñado para volatilizar partidos en apenas dos o tres toques. Así como el guepardo prefiere cazar en la sabana africana antes que en cualquier otro hábitat, Mourinho va teniendo un once fetiche en el que el contragolpe y un puñado de metros neutros es su razón de ser. Y para este tipo de pruebas, da igual que el centro del campo no carbure; y eso que Xabi Alonso ha bajado el pistón en los últimos días. Lo de su escudero ya es un tema cansino: Mou se obceca con Lass y así será por los tiempos de los tiempos. El francés será útil para una guerra de trincheras, pero pierde de vista el balón cuando sus compañeros lo ruedan a toda pastilla. Gran culpa de ello lo tiene Kaká, que se ha olvidado de galimatías psicológicos y por fin ha captado el mensaje de su entrenador…coger el balón con espacios y llevarlo a base de zancadas al área contraria. Extraña que Pellegrini no exprimiese al brasileño en ese detalle durante su primer año, aunque las inclinaciones tácticas del chileno distan mucho de las de su sucesor.

Pero, obviamente, la foto de Higuaín es la que aparecerá en las portadas de toda la prensa. Tuvo su primera oportunidad en Cornellá y descubrió que el fútbol de su equipo es de su mismo rollo. Hoy, más de lo mismo, con el consentimiento de Di María, cuyo pase en el primer gol entra en el catálogo de mejores asistencias de la Liga. Sin duda, Mourinho agradecerá que el ‘Pipita’ conciba su existencia como un examen continuo. Esta semana, su padre, Jorge, confesó que Higuaín “siempre está en discusión”….razón no le falta. Si el mister lo escenifica así para motivar a su delantero, el efecto está siendo bestial. El segundo ‘hat trick’ consecutivo ya está alimentando el siguiente debate: Benzema o él. Es una discusión sana que a buen seguro sobreexcitará a ambos y, por qué no decirlo, es jodido para quien debe elegir. Quizá el francés se mueva mejor en ataques más estáticos, por eso, el perfil de Higuaín garantiza más disparos a puerta y, sobre todo, mayor facilidad de pase para Di María, Kaká y Özil. Por cierto, el alemán está abúlico, hoy se le ha visto lento de piernas…y Di María viene avisando por detrás a toda velocidad. Puede que ahí surja otro debate.  

Rooney se lo pierde

Domingo, 24 Octubre 2010

rooney.jpg

Pues no debe hacer mucha falta Wayne Rooney. Él se ha quedado a gusto en el Manchester tras una absurda desventura y el Madrid se regodea por su pegada brutal: balón que dispara, balón que enchufa. Y eso que al delantero británico le habrían pirrado las fiestas orgiásticas de Mourinho. Podría parecer que el Madrid abusa de los peques; que ha tenido contrincantes poco serios, si acaso el taciturno Milan, y  que le urge un esparring serio para saber a lo que atenerse. Pero lo que es indiscutible es su ansia por reivindicar un esbozo de proyecto demoledor.

Sí, está de muy buen ver chotear a Depor, Málaga o Racing. Además, Mourinho, sin esperarlo tampoco, ha matado esos clichés absurdos que le asemejaban a Capello o cualquier entrenador ‘amarrategui’.  Después de sólo seis goles en cinco partidos, el portugués advirtió que alguno pagaría el canibalismo de sus chicos y resulta que los banquetes pantagruélicos se están convirtiendo en costumbre. No obstante, insisto, los festines tendrán gracia si el Madrid vuelve a ser, sencillamente, el Madrid de siempre en el Camp Nou. De momento, si Cristiano e Higuaín exageran su flirteo (hoy por ti y mañana por mí), las opciones del equipo son incalculables.

Por contra, el Barcelona no farda de eficacia, ni siquiera presume de una relación idílica entre sus delanteros (al pobre Villa no le entra nada). Sus victorias no sugieren titulares grandiosos, pero sí garantizan ese estilo exclusivo. Y eso que Guardiola está experimentando en cada partido combinaciones inimaginables: contra el Valencia el osado 4-3-3, al Copenhague le plantó el clásico 4-4-2 y en La Romareda se atrevió con tres defensas. Muchas variantes y todas ellas supeditadas a un único patrón: la eterna inspiración de Messi. Le pasa como a Cristiano: les repatea que les alejen de la portería. Sus instintos son de delantero centro. Y así se han dado cuenta Guardiola y Mou.

Capítulo al margen merece Di María. Vino con un tufillo de incertidumbre, de jugador promesa para equipos de medio pelo,  y con un puñado de cositas se ha ganado el respeto de su entrenador, que ya es bastante. Encima, es el único extremo nato de la plantilla, por lo que se antoja imprescindible. Y, por qué no decirlo, su escuela parece más brasileña que argentina; asiste con vaselinas, recurre mucho al zigzag y hace de cada control de balón un auténtico malabarismo. También tiene muy buena pinta.