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‘Mou’, siempre ‘Mou’

Mircoles, 21 Abril 2010

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¡Qué calladito se lo tenía el lenguaraz Mourinho! Detrás de esa facha arrogante y de su verborrea chulesca e impertinente, hemos descubierto a un estratega genial. Su pátina de entrenador amarreta y simplón se esfumó en setenta minutos, el tiempo que duró el baño del Inter al Barça. Y no fue porque los italianos mareasen la pelota; tampoco porque encañonasen la portería de Valdés cada dos por tres, sino porque los ‘peloteros’ azulgranas fueron maniatados hasta la desesperación. Xavi no se encontró a sí mismo porque ‘Mou’ le colocó un perro de presa como Pandev, apoyado por Cambiasso, otra tanqueta que arrasa con todo a su paso. Sin Xavi, debía ser Messi quien volviese a dar el do de pecho, pero Sneijder en primera línea y el eterno Javier Zanetti en retaguardia desmontaron todas y cada una de sus arrancadas. O sea que, con los dos mejores jugadores anulados, el Inter encontró por fin el único método para cargarse al campeón: rezagados atrás y a buscar la contra. Que no es estiloso que un campeonísimo italiano se agarre a ese juego, vale; pero que alguien se atreva a pedirle cuentas a Mourinho. Su fin siempre justifica lo que sea y punto.

Entonces, ahora el Barcelona tiene que volver a hacer un partido estelar en el Camp Nou. En la primera fase ya ganaron 2-0, aunque aquel Inter llegó pasota a Barcelona. Quizá en aquel momento Mourinho estuvo más preocupado en consolidar el liderato del Calcio que en gastar fuerzas en el inicio de la Champions. La próxima semana sí que será la definitiva para el Inter y su entrenador. Si quiere convencer a Florentino, el portugués debe culminar el magnicidio.

Además, la hombrada de ‘Mou’ es más loable si tenemos en cuenta que ha armado un equipo sólido como una roca con vestigios del pasado y jugadores repudiados de otros grandes. Del once titular de San Siro, sólo Maicon y Julio César preservan un caché premium. El primero es el mejor lateral del mundo (titular en Brasil en detrimento de Dani Alves) y el portero está de moda. Es decir, que Eto’o juega en el Inter porque Guardiola no quería aguantarle más; Diego Milito está aprovechando su segunda juventud; Sneijder ha demostrado que le echaron del Madrid por un borrón en el expediente, y luego están los de la ‘tercera edad’: Zanetti, Motta, Samuel y Lucio, que no se cansan de dar guerra. Está claro que Mourinho no es Capello; él no pide a los mejores para ganar, sino que adapta su estilo según los jugadores que le van cayendo. A su Chelsea le encantaba correr detrás del balón para ganar por empuje físico, mientras que a este Inter le da igual si lleva el balón, como si sólo lo toca en un contraataque. Me da que en el Madrid no le valdrá todo.

La venganza de Mourinho

Mircoles, 17 Marzo 2010

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A este ritmo la Champions va a ser coser y cantar para el Barça. Anoche cayó el Chelsea, el coco del torneo, el único que tosió a los azulgranas la temporada pasada y que le habría echado en semifinales de no ser por aquel nefasto árbitro Obrevo. Así que se apea Abramovich y sigue como un tiro Mourinho. El portugués, siempre en el ojo del huracán, amado por los suyos y odiado por los demás, ha ganado de una estacada el suficiente crédito para acabar en el Bernabeu este verano. Decían  que su Inter era un despilfarro de talento; una plantilla perfilada para dar guerra en la Champions pero que, por deméritos propios, le pasaba como al Madrid, que la pifiaba en octavos. En Stamford Bridge el talante de ‘Mou’ dio un vuelco asombroso: cuando sólo debía afanarse en lo que más le apasiona, defender un cero a cero, de repente se lanzó inopinadamente a por la eliminatoria. La osadía fue recompensada por Eto’o, siempre Eto’o, que sufre un Calcio aciago pero que la clava cuando urge (si Higuaín hiciese lo mismo…).

El llanto lo vuelve a entonar el multimillonario ruso, cuyos petrodólares están más depreciados que el peso mejicano cuando toca hablar de Champions. Año tras año se lleva sopapos de todos los colores: desde las batallas encarnizadas contra el Barça con injusticias divinas y terrenales por medio, hasta una final perdida por un resbalón de Terry, el supuesto culpable de la deriva de los ‘blues’. Fue desatarse su lascivia y el Chelsea no ha vuelto a dar una a derechas. No sabemos cuánto durará la bula papal de Ancelotti, aunque si Abramovich sigue emperrado en la Champions sí o sí, me da que el Chelsea va a tener más entrenadores que césares reinaron durante el ocaso del imperio romano.

Y si en Londres esperaban con miedo a Mourinho, la ciudad de Sevilla estaba acicalada con guirnaldas y pasacalles para dar la bienvenida histórica a los cuartos de final. Tendrán que posponerla para otra temporada porque el equipo evidenció, y es reincidente, que sufre vértigo cuando la Champions se pone seria. El CSKA es un grupo de rusos aplicados mas Honda, el japonés rubio que le pega a la pelota como si ésta le debiese dinero. Y por supuesto que a Palop no se le puede reprochar nada: una cantada entre doscientos paradones es aceptable. A quien ya no acepta de buen grado la afición hispalense es a Manolo Jiménez. Está por ver si el ojo clínico de Monchi con los fichajes vale también para los banquillos.

 

El dudoso once de la década (parte II)

Sbado, 9 Enero 2010

Toca una de centrocampistas. The Sun, en su once ideal de la década, ha encontrado en Zidane, Ronaldinho, Figo y Cristiano Ronaldo su médula ideal. Con el francés y el brasileño la aquiescencia es indiscutible, pero a los lusos se les pueden poner ciertas objeciones.

El astro francés ha sido considerado el mejor jugador de los últimos veinte años, por tanto, su elección es más que obvia. Nadie en su sano juicio discutiría que ‘Zizou’ es el heredero de Maradona por derecho casi divino. Aquella volea estratosférica en la final de Glasgow del 2002 le ha encumbrado para siempre. Después, se contagió del ‘galacticidio’ blanco, aunque lo supo subsanar con una actuación sublime en el Mundial de Alemania. Lástima que en la final Materazzi no fuese expulsado antes de martillear el oído de Zidane a propósito de la hermana del francés. Ese cabezazo lleno de ira y furia también quedará para la posteridad.

Ronaldinho ha sido paradigma del éxito y la decadencia de una estrella. Florentino Pérez lo tuvo a tiro en el verano del 2003 pero le tentó más contratar la voraz mercadotecnia de Beckham. En consecuencia, el Barça, que anduvo listo, concluyó que al brasileño le quedaba pequeño el Paris Saint Germain. Ronaldinho se vistió azulgrana, se inventó un trallazo contra el Sevilla en su segundo partido, y contagió de ilusión a un Barça totalmente abatido tras la ominosa época de Gaspart. ‘Ronie’ recordaba a los alevines que sólo piensan en divertirse con la pelotita. Cuando inventaba algo, lo hacía con su eterna sonrisa, puesto que su inabarcable felicidad era su máxima credencial. Sus actuaciones con Brasil eran majestuosas y la cabalgada en el Bernabeu, que levantó del asiento hasta al más antibarcelonista, dio la vuelta al mundo, con el resultado de un Balón de Oro y un FIFA World Player. Lo siguiente ya es archiconocido, y como tan pronto te suben a un pedestal como te bajan, Ronaldinho no fue una excepción. A día de hoy, y a pesar de la anchura y pesadez de su cuerpo, el fútbol le sigue debiendo mucho a Ronaldo de Assis Moreira.

Ahora vienen las dos elecciones más controvertibles. De Figo siempre he dicho que culminó su mejor temporada en el Barça del 99/00, justo antes de su transfuguismo al Madrid. Si como azulgrana destacó por su explosividad en el regate corto, en el Madrid dosificó más su físico a base de centros medidos. Hay que decir que su Balón de Oro lo ganó en el 2000 por sus méritos en Barcelona. También se le puede achacar su falta de liderazgo con Portugal, ya que no es un secreto que su selección siempre le haya reclamado mayor protagonismo. Además, su fútbol se diluyó por completo antes del ecuador de la década. En contraste, Steven Gerrard sí que ha dado la talla en toda la década. Junto a John Terry, del Chelsea, es el icono futbolístico de Las Islas. Su visión de juego kilométrica, disparo arrollador y esa capacidad de reacción, muy del gusto de Anfield, le han convertido en cabeza visible del Liverpool. El capitán de los ‘reds’ fue el inspirador de la remontada más épica que se recuerda en una final de Champions, la del 3-3 contra el Milan en 2005. El único problema es que en los últimos tiempos Gerrard se ha dedicado más a sacarle las castañas del fuego a Rafa Benítez, que a orientar su talento en pos de títulos. No obstante, Gerrard debería estar en el once ideal.

Por último, puede parecer una osadía quitar a Cristiano Ronaldo, pero es que el astro portugués va a disponer de mucho tiempo para entrar en el once mágico de la siguiente década. Y más, jugando en el Real Madrid. Empezó a despuntar en el Manchester United la temporada anterior a la Eurocopa de Portugal en el 2004. Con su selección, se le llegó a tildar de individualista. Sin embargo, la omnímoda sabiduría de sir Alex Ferguson le ayudó a templar su carácter y focalizar toda su calidad en el juego de equipo. No fue hasta el 2005 cuando llenó con frecuencia las portadas de los tabloides británicos, y así continuará siendo hasta finales de la próxima década. Por eso, y porque su aureola estuvo madurando en el primer lustro de estos diez años cumplidos, a Cristiano le reservaría para el siguiente equipo ideal. En su lugar, otro compatriota, Deco.

Habrá quienes se llevan las manos a la cabeza con esta apuesta, pero es que Deco es, sencillamente, buenísimo. Repudiado en Portugal por haber nacido en Brasil, el seleccionador luso, Scolari, finalmente le convocó para la Eurocopa de Portugal, en la que el ritmo y compás de Deco valió a su equipo para disputar la final. Por otra parte, su trayectoria en clubes ha sido espectacular. Fichó en 1999 por el Oporto para arrasar en la liga los tres años siguientes. Su cénit con los ‘dragoes’ llegó de la mano de Mourinho y la Champions del 2004. La recompensa fue fichar por el Barcelona de Rijkaard y montar, junto a Ronaldinho y Eto’o, un equipo de videojuego. Con los ‘culés’ se llevó otra Champions y, cuando cayó en la autocomplacencia, fue seducido por la opulencia de Abramovich. En el Chelsea está poniendo fin a su carrera, aunque le sobra cuerda para llevarse una Premier u otra Champions.  

A lo tonto es el Barça quien se la juega

Domingo, 22 Noviembre 2009

No me negaréis que la mezcla resultante de este Madrid poliédrico va a ser, sin duda, morbosa. A falta del aprobado definitivo en el Camp Nou, el ya memorable ‘Alcorconazo’ ha espabilado a un equipo que todavía persigue la táctica ansiada. Anoche se gustó a ratos durante de la primera temporada, sobre todo porque Pellegrini se quitó ese corsé amarreta que tantos disgustos le ha costado entre la prensa y puso a Xabi Alonso como único administrador del balón. Así es como debe jugar el Madrid, lejos de pivotes, trivotes o estúpidos cuadrados mágicos al estilo Vanderlei Luxemburgo, ¿os acordáis?

Y claro, si al centrocampista donostiarra se le ha encargado hilar fútbol de abajo a arriba, Kaká debe dibujar el ataque  a espaldas de Benzema, Raúl o  de un Higuaín que seguirá dando codazos hasta conseguir la titularidad indiscutible. Para eso ha venido el brasileño y así le vio  Valdano en sus highlights de youtube. Lo más cachondo es que,  después de la somanta de palos que se ha llevado este Madrid por su simpleza y desidia, hoy es líder y visita al Barça con un Cristiano Ronaldo ávido de fintas, autopases electrizantes y goles, muchos goles.

Por otra parte, quien haya aventurado un plácido paseo del ‘tricampeón’ hasta primavera, cuando se decide todo, se habrá quedado boquiabierto con la cruda tesitura en la que se encuentran los chicos de Guardiola. Su preocupante autocomplacencia le jugó una mala pasada en San Mamés, y con Messi entre algodones, acecha el mortífero Inter de Mourinho. Los italianos son expertos en jugar a empatar y el Barça está obligado a darlo todo, aunque le deje secuelas para el clásico del domingo. Encima, vuelve Eto’o, de quien no descartéis un gol con posterior mirada desafiante al banquillo azulgrana  o al palco en busca de regodeo.

Así que pintan bastos para el Barça,  al que, por otro lado, las circunstancias le brindan una nueva ocasión para reivindicar su superioridad en Liga y Champions. Aquí, en España, le cuesta hacer goles fuera del Camp Nou y si además Ibrahimovic no está presente,  la referencia atacante desaparece por completo. En Europa, dos partidos aciagos contra el Rubin Kazan han puesto su clasificación para octavos en el alambre y a merced de los italianos, expertos como nadie en manejar situaciones límite. Pero apuesto por este Barcelona cuasi-perfecto, se ha ganado de sobra un amplísimo margen de confianza.  

Cuando Ronaldinho dejó de ser ‘Ronnie’

Jueves, 8 Octubre 2009

El diario L`Equipe publica en su edición de hoy que Ronaldinho estuvo de fiesta en París la noche del domingo pasado. Hasta ahí todo más o menos correcto, tratándose del brasileño. La gracia de la historia es que pocas horas antes (a las tres del domingo), su equipo se jugaba contra el Atalanta parte de sus opciones de este Calcio. El nefasto comienzo de temporada del Milan había puesto en guardia a toda la plantilla, la cual no puede permitirse el lujo de repetir la calamitosa temporada pasada. Pero ‘Ronnie’ es único. Desde que culminó aquel glorioso año en el Barça con la segunda Champions y su majestuosa exhibición en el Bernabéu, su estrella cayó en barrena estrepitosamente.

Ronaldinho ha sido el protagonista por antonomasia de los mentideros de Barcelona durante bastante tiempo. Las causas de su bajonazo físico, unido al ensanchamiento de su silueta, han apuntado con o sin razón a su entorno y sus dudosas amistades. La Ciudad Condal fue un cachondeo continuo para el jugador, justo en el momento en el que el vestuario azulgrana se chamuscaba sin que Rijkaard pudiera sofocarlo. Sus innumerables pataletas para renovar su contrato cada pocos días le distrajeron de su único cometido: reír y hacer sonreír a sus compañeros en el campo de fútbol.

Pero ‘Ronnie’ dejó de ser el verdadero ‘Ronnie’ cuando su sonrisa desapareció y empezó a penar por el césped un domingo sí y otro también. Él, que siempre había mostrado una actitud jovial, solidaria y embelesadora, llegaba a los entrenamientos con el ceño fruncido, cabreado con Eto’o, primero, y después con el resto. Sabía que su ciclo en el Barça había caducado, así que se entregó a la juerga nocturna, a la espera de cambiar de aires.

La nueva aventura comenzó hace año y medio en un Milan esperanzado en erigir un émulo de Kaká. Berluconi y Ancelotti no sólo debían estilizar la imagen fiestera de Ronaldinho sino también su cuerpo. Y esto último ha resultado imposible: ‘Ronnie’ ha intentando dietas de cualquier tipo  pero han caído en saco roto. Quizá piense que ya ha rendido todos los tributos posibles al fútbol. La noche lombarda le esperaba con los brazos abiertos y Ronaldinho ha respondido con efusividad.

Ahora ha tocado París, igual mañana es Roma y la semana que viene Berlín. Fiestas exprés para millonarios las hay en cualquier lugar. Pero insisto, Ronaldinho se apagó cuando dejó de ser feliz con una pelotita en los pies. Ojalá que sólo esté en stand by, aunque me da que alguien, o él mismo, desconectó el enchufe para siempre.

Eto’o se va a aburrir

Jueves, 17 Septiembre 2009

Los periodistas italianos intuían que el Inter-Barça nos dejaría en ascuas, sin goles y con muy pocos detalles: no les faltó razón. San Siro había reunido a dos orquestas sinfónicas aparentemente bien afinadas. Bueno, la de Guardiola no desafina, la de Mourinho tampoco pero es un suplicio escucharla. Al altivo técnico portugués le viene como anillo al dedo manejar al equipo más competitivo del Calcio al estilo italiano. Si ya ordenaba colocar tres líneas defensivas en el Chelsea, no iba a ser menos en la cultura del ‘catenaccio’. Es repulsivo ver a Eto’o empleándose con denuedo en tareas defensivas; a Maicon reprimir su poderosa zancada por el carril derecho; a Sneijder hilvanar jugadas a cincuenta metros de la portería rival y a Diego Milito ensayar la velocidad detrás del balón todo el partido. Éste es el Inter de hoy y de ayer: el que ganará de calle la podrida liga italiana pero que en  octavos o cuartos de Champions será fulminado.

Y Guardiola, a quien en Argentina suplican que sustituya a Maradona (¡cómo está el patio!), no quiso remangarse la camisa o más bien le entró el tembleque. Sí, al Barça le valía un punto pero su voluntad no recuerda a la del año pasado. Si hubiera sido atrevido, sus chicos habrían ganado. Sólo hay que ver lo mal que defienden Lucio y Samuel,  antaño apodado ‘el muro’ por algún lumbreras. También es cierto que incluso al mejor equipo del mundo le puede fallar su ordenador de a bordo: Xavi no encontró su sitio en ningún  momento porque su interfono con Messi, ‘Ibra’ y Henry se averió antes del comienzo. Por cierto, mejor el sueco que Eto’o. Aunque no será difícil, en Barcelona el ataque es una verbena, mientras que con el caudillo Mourinho una filigrana puede acabar con la titularidad de cualquiera. Estilos varios.

Mención especialmente mala merecen estas primeras retransmisiones de Champions. En España la recesión debe haber afectado también a los formatos de emisiones futbolísticas. Mediapro, en su afán por devorarlo todo, se ha olvidado que hay aficionados que quizá se interesen más por un Chelsea-Oporto o un Olympique de Marsella-Milan que por un Sevilla-Unirea Urziceni. No estaría de más que Gol Televisión facilitara la emisión simultánea de unos cuantos partidos más. El fútbol de hoy es más global que nunca y, con un buen puñado de españoles repartidos por Europa, lo que haga el Liverpool o el Arsenal a veces es más atractivo que ver la cagada del Atleti ante el Apoel.  

Vendetta

Viernes, 28 Agosto 2009

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Caprichos del destino: Eto’o regresará al Camp Nou para devolver su carta de repudio a Guardiola con copia a Laporta. El bombo de la Champions nos ha servido en bandeja la comparación definitiva entre Samuel e Ibrahimovic (ahora comprobaremos quién es más adecuado para el superBarça). Sin duda, el duelo estelar de fase de grupos lo viviremos vía Barcelona-Milán; Mourinho tiene cogida la medida al Barça y desde luego, sabe mejor que nadie desmontar el rodillo azulgrana. Quizá la saturación mediática que aguanten los dos arietes facilitará la aparición de Messi, Iniesta, Diego Milito o Balotelli. O quien sabe, a lo mejor Eto’o es borrado del mapa por el nuevo, Chygrynskyi, quien esta noche se enfrenta al Barcelona para inmediatamente después fichar por éste. Así son los negocios del fútbol.

Más suerte ha tenido el Madrid con el depauperado Milan, porque aunque antaño fue el ogro de los merengues con aquellos vapuleos que jubilaron a la ‘Quinta del Buitre’, hoy los milanistas apuestan sus posibilidades al talento resurgente de Ronaldinho, ¿conseguirá levantar otra vez al Bernabeu?,  y a su figura de relumbrón, Alexander Pato. Aparte de los ‘rossoneri’, el Madrid vivirá viejos reencuentros con Morientes y alguna rencilla con el despedido Heinze, ambos flamantes fichajes del Olympique de Marsella. No parece que los franceses vayan a inquietar demasiado pero su ímpetu en el Velodrome puede causar alguna que otra sorpresa. Su mejor hombre es el argentino Lucho González, objetivo pretendido por Ramón Calderón, y por tanto pifiado, cuando jugaba en el Oporto.

Precisamente, el Oporto propondrá nueva reválida al Atlético de Madrid. La eliminación de los colchoneros la pasada Champions sin haber perdido ningún partido fue el mayor de los desconsuelos y por ello, dejar a los portugueses en la cuneta en esta edición es el gran desafío. Más complicado será fastidiar al cuadriculado Chelsea, que no tolera errores con Ancelotti al mando. De todos modos, será bonito ver al dúo Forlán – Agüero contra el gigantón Drogba y el espigado Anelka.

Quien lo tiene todo de cara para meterse en octavos es el Sevilla. Negredo tendrá la oportunidad de lucirse ante equipos como el Glasgw Rangers o la cenicienta del grupo, el Unirea Urziceni rumano. Si los hispalenses dan la talla en el Pizjuán, no tendrán ninguna complicación para pasar como primeros. Sólo el Stuttgart, por aquello de que son alemanes, podría inquietar al equipo andaluz. Aunque la baza más temible de los teutones no es oriunda de allí sino de Rusia, el ‘delantero tanque’ Pavel Pogrebniak.

“Barça, cabrón, saluda al campeón”

Jueves, 23 Julio 2009

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Guardiola no podrá quejarse ahora de elementos desestabilizadores en el vestuario ni de rebeldes con los que no hay ‘feeling’. Su peor suplicio se ha extinguido: Eto’o acaba de fichar por el Inter, ¿por el bien del Barcelona? Como en casi todo, el tiempo dictará sentencia. Han echado al goleador por excelencia para traer a Ibrahimovic, que deberá demostrar por qué es el fichaje más caro de la historia del club. Además,  conociendo al camerunés y sus salidas de tono impredecibles, tendría su morbo que el Inter ganase la próxima Champions para ver si Eto’o se atreve a espetar “Barça, cabrón, saluda al campeón”. Tened muy presente tal conjetura.

El caso es que Eto’o ha sido fulminado sin agradecimientos, sin una palmadita en la espalda que exprese las gracias por sus 126 goles en 189 partidos de Liga; los dieciséis tantos en los treinta y cinco encuentros de Champions; su pichichi de hace tres años o los dos goles providenciales en sendas finales de Champions. Justo hace una temporada, Laporta y Beguiristain no le querían ver ni en pintura por ‘instigador’ y tuvo que ser su técnico el que le brindase la última oportunidad. Suena extraño que sea el mismo que confío en Eto’o, el que ahora haya pedido su cabeza. Y más en este momento, cuando el camerunés ha superado el reto con creces: treinta goles en Liga tumban los argumentos de sus detractores. Y para más señas, no hemos conocido durante toda la temporada ninguna desavenencia, riña o disputa que pueda haber alterado el estatus quo del equipo. A tenor de cómo ha acabado la función, podríamos decir que Eto’o se ha ganado la oportunidad de continuar otro año más. Sin embargo, el capricho de Guardiola ha prevalecido a las palmarias estadísticas de su ex delantero.

Si el Barça es hábil y sabe lidiar con Ibrahimovic, la salida del camerunés se habrá convertido en una simple anécdota dentro de unos meses. Eto’o no era más que el percutor del arma letal que ha fabricado ‘Pep’. El ejecutor se puede reemplazar, sólo falta que la siguiente pieza sea efectiva y lo que es más importante, amortizable. El sueco del Inter también tiene temperamento y manías no mucho menos sonadas que las de Eto’o. Si ‘Ibra’ estalla algún día, entonces veremos si Guardiola se guía por su paciencia o, simplemente, Laporta no ha querido dar la cara contra el camerunés esta pretemporada.

 

El otro imperialismo

Lunes, 20 Julio 2009

“Nosotros no avasallamos en el mercado, ser imperialistas no es nuestro estilo”. Joan Laporta se despachó a gusto contra el descomunal dispendio del eterno rival hace tres semanas. Hoy, con el Madrid bien pertrechado, el Barça ha visto que sus opciones para reforzarse se han limitado a Ibrahimovic. Después de la negativa tajante del Valencia en vender a Villa, Guardiola ha apretado al club y ha suplicado encarecidamente que le traigan a un nueve. Más bien, el técnico azulgrana exigió que echaran a Eto’o, lo del sueco era secundario. Y en esta tesitura, sin apenas escaparate de delanteros, el Inter ha apretado las tuercas al Barça y podría zanjar en las próximas horas el mayor negocio después de la compra-venta de Cristiano Ronaldo. Los italianos piden por ‘Ibra’ una generosa cantidad de cuarenta millones más Eto’o y la cesión de Hleb. Quiere decir que el montante total sobrepasaría los ochenta millones, a unos pocos de ‘CR9’. Entonces, veremos por dónde sale Laporta.

El presidente del Barça porfía en negar la mayor de las evidencias: los grandes de Europa tienen que poner muchos ceros en la chequera. Quizá haya jugado al despiste o sencillamente ha calibrado mal la planificación de los fichajes, pero el caso es que Ibrahimovic va a resultar bastante más caro que Kaká, ¿de qué imperialismo estaremos hablando ahora? Puede que Laporta piense que sólo se revienta el mercado con un maletín de 94 millones y no pagando veinte ‘kilos’ menos de lo que costó Figo al Madrid más el mejor goleador de Europa.

El tiempo y las circunstancias han sobrepasado a Laporta, quien hoy no está en posición de racanear nada. Si el Inter pidiese por su sueco cincuenta millones, el Barça los pagaría. No hay margen para rastrear el mercado porque los buenos están cogidos. Lo que sigue siendo ininteligible es por qué no han pagado la cláusula de Forlán, a quien su excepcional estado físico le garantiza un par de temporadas más. El galimatías se habría solucionado hace días y el Barça tendría goleador para rato, por lo menos hasta que fabricase el próximo Balón de Oro, que de eso sí sabe este club. Para negocios, mejor el gestor de ACS.

Laporta no sabe completar su sudoku

Viernes, 17 Julio 2009

Al sudoku del Barça le quedan pocos números. El Valencia es un muro ante las ofensivas de Laporta y acabará forzando que Villa se quede contra su voluntad en Mestalla un año más, por lo menos. Forlán es muy apetecible pero robárselo al Atlético desmontaría el tenderete de Abel. No obstante, es difícil entender por qué el Barça había ofrecido 42 millones por Villa y no paga los 36 de la cláusula de rescisión del uruguayo. Una cosa está clara: Forlán es igual o mejor delantero que el asturiano, sus números lo corroboran.

Sin el ‘guaje’ y deshojando la margarita por Forlán, vuelve a saltar a la palestra Zlatan Ibrahimovic. Díscolo pero genial; impulsivo y a veces meditabundo; inoportuno aunque sincero, el sueco tiene un temperamento similar al de Eto’o. Con una pegada al estilo Van Nistelrooy y un talento sobrenatural, el ariete del Inter aún no ha sabido templar ese carácter insoportable que trae de cabeza a sus compañeros. Mourinho lo vendería sin pensarlo porque técnico y jugador se las han tenido tiesas durante toda la temporada. Quizá si el portugués hubiese encontrado la fórmula para exprimir del todo a Zlatan, el Inter no habría sido borrado de la Champions a las primeras de cambio.

El problema en la negociación por Ibrahimovic es que Laporta y Beguiristain incluirían a Eto’o y Hleb, previo pago de 40 millones. La cifra es lógica puesto que el Inter vendería a su primer espada y la cesión de Hleb tampoco es discutible. El bielorruso no ha cuajado en el Barça aunque sus exquisitas condiciones técnicas tampoco le auguran una aventura mejor en el Calcio. La discusión llega en el momento que se ha puesto el nombre de Eto’o en el tapete. Vale que el camerunés no es santo de la devoción de Guardiola, Txiki y toda la junta directiva pero canjear al segundo máximo goleador de la Liga por otro que ha marcado menos goles en Italia, de la misma edad y que es proclive a ‘incendiar’ vestuarios, me parece, cuando menos, un despropósito. Eto’o las ha montado de todos los colores pero ha marcado en todas las finales. Rara vez un futbolista repudiado se reivindica con 30 goles y al siguiente año aún le quieren vender.  

Ibrahimovic es buenísimo, no hay ninguna duda. Pero sus virguerías aparecen cuando coge el balón a media distancia y,  en este Barça de control, pase y desmarque, los delanteros son puros rematadores. Y es en este puzzle donde Eto’o encaja mejor. Por tanto, cambiar a uno por otro es factible pero meter al camerunés en un saco de 40 ‘kilos’ es ofensivo.