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Archivo de la categoría ‘Gabi’

En el mismo sitio y a la misma hora

Jueves, 25 Septiembre 2014

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En el mismo sitio y a la misma hora. Antoñito Ruiz describió con gracia el enésimo holograma del gol atlético por antonomasia. Ese balón inteligente que centra Koke y remata Miranda en forma de obús en el primer palo, o ese balón inteligente que centra Koke y llega como un imán a la frente de Godín entre varias cabezas enemigas. De córner a córner y tira porque le toca. Cada saque de esquina es una coreografía perfecta en la que todos tienen su rol: rematadores, amortiguadores y un cebo que suele ser Tiago (se coló en el primer palo de Casillas en el Bernabéu y para él fue el premio gordo). “Creo que marcamos catorce o quince goles a balón parado en el año del ‘Doblete”, la memoria de Radomir Antic no es fotográfica pero todavía retiene aquellos goles de Pantic y sus centros calibrados a las testas de Kiko, Penev y Simeone. Una cifra demasiado alta que el plan de Simeone ha hecho trizas en apenas cinco jornadas. El ‘Cholo’ ha guionizado los córners de tal forma que las subidas de Godín y Miranda son como una embestida de bisontes imposible de parar (la manada de búfalos se la adjudicó Valdano a Ronaldo).

El campeón huele raro. A veces ordenador, otras sin concierto. Quizá la ausencia de Simeone detrás de la línea de cal ha desnortado a los jugadores hasta el punto que les falta el tío cañero que les pone las pilas desde la banda. El ‘Cholo’ gesticula, hace aspavientos y salta sobre su silla en los palcos privados; el tigre enjaulado no aguanta más desde la distancia y necesita oler el napalm desde abajo.El ‘Mono’ es carismático, sí, pero no tiene la reacción visceral del ‘Cholo’, cabreado con un mal pase y más enrabietado si uno de sus gladiadores hinca la rodilla. Las sospechas del sábado pasado en el Calderón terminaron en Almería, y el capítulo quinto del tomo II del ‘Ya caerán’ (invención de Rubén Uría) tampoco es válido. Suma y sigue, entre Barça y Real Madrid. La misma película de la Liga pasada. Las crónicas periodísticas son simplonas: gol de córner y a otra cosa. Todos lo saben pero nadie ha averiguado la fórmula exacta de la Coca Cola. Imagino a los entrenadores rivales dibujando mil garabatos en sus pizarras tácticas, visionando una y otra vez los vídeos de los córners del Atleti. Un auténtico calvario que al Madrid le pilló de repente y del que aún sufre efectos psicosomáticos.

¿Y qué le pasa a Gabi? Lideraba la guardia pretoriana de Simeone y de la noche a la mañana se ha quedado fuera de una convocatoria. La coartada de la rotación no es creíble, suena a toque de atención. La afición colchonera no entendió su ausencia en el Mundial, sobre todo después de la debacle. Disfrutó de vacaciones largas y se suponía que llegaría a la pretemporada con un físico descomunal. Pero todo lo contrario: Gabi está agotado, con los mismos síntomas que la peor versión de Xabi Alonso en el Madrid. Si el trajín de partidos de la temporada pasada le ha agarrotado los músculos, ahí está el ‘profe’ Ortega para destensarlos. Su bajonazo se ha precipitado tanto, que no ha podido seguir el vertiginoso ritmo de Simeone. Sólo por su amor propio debe volver a encontrarse a sí mismo. Porque le van los partidos frenéticos y porque su entrenador le eligió a dedo para cambiar la historia del Atleti. 

La Peineta merece una grada Simeone

Domingo, 18 Mayo 2014

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El porterazo de balonmano y atlético confeso, José Javier Hombrados, supo tocar la fibra del planeta colchonero con su tweet de medianoche: “La Peineta merece una grada con el nombre de Simeone y Luis Aragonés”. Es el sentimiento de una historia centenaria, de ese fútbol popular que se ha trabajado un puñado de currantes obedientes a su capataz. Desde que el Atleti, en plena era Gil de los noventa, dejara a solas a Madrid y Barça en su particular club elitista, sólo el doblete y la UEFA de Quique Sánchez Flores motivaron a una hinchada harta de tantas coces institucionales y sobre el terreno. Radomir Antic comentó en varias retransmisiones que la Liga tendría más gracia que todas las ‘UEFAS’ pasadas porque dieciocho años se podían hacer demasiado largos. Simeone le ha tomado la palabra y ha desafiado las estadísticas del mismísimo Pep Guardiola. Vino, vio y venció, no en plan arrollador como el barcelonista, pero sí partido a partido, trofeo a trofeo, hazaña  a hazaña.

Este Atlético nació del ‘cholismo’, una filosofía sólo apta para gladiadores en el arte de matar o morir y soldados seal con su código de no abandonar jamás al compañero. La influencia mesiánica de Simeone quizá sea la más decisiva en un equipo de fútbol moderno, no hay más que contrastar un hecho muy revelador: el último Atlético de Goyo Manzano (predecesor del ‘Cholo’) fue eliminado por el Albacete en Copa en el Vicente Calderón con una alineación formada por Juanfran, Godín, Miranda, Filipe, Gabi y Koke. Pues bien, estos mismos futbolistas se proclamaron campeones en el Camp Nou, ¿cuestión de talento? parece más bien un cambio drástico de actitud y, sobre todo, autoestima; del tema físico se encarga en exclusiva el despacho del profe Ortega, que ha puesto a toda la plantilla como motos. Así es el ‘Cholo’: entrenador, estratega, motivador y delegado excepcional en las áreas que no domina. Si hace unos meses el técnico invitó a Irene Villa a impartir una charla motivacional delante del vestuario, a nadie del club le extrañaría que Google, Apple o Coca-Cola contratase a Simeone para dar una clase magistral del fútbol y la vida a altos ejecutivos. Es la impresión de un directivo rojiblanco, también feligrés del ‘cholismo’ y que espera la jura de amor eterno del técnico. Porque el Atlético no se puede entender sin su líder; no sólo ha sido el mejor entrenador de la Liga, casi también el mejor jugador.

César Luis Menotti, poco amante del fútbol colchonero por su huella bilardista, explica sobre Simeone que “un entrenador se ve bueno cuando sus futbolistas mejoran ostensiblemente”. Los casos no se pueden contar con los dedos de una mano, ni siquiera con las dos. Courtois vino cedido del Chelsea como aprendiz y en tres temporadas ha alargado sus tentáculos hasta convertirse en el portero más fiable de Europa. A la vera del ‘Cholo’, el portero belga se ha adueñado del juego aéreo, una virtud de la que casi ningún colega puede presumir en el fútbol europeo; Juanfran fue fichado como extremo y Goyo Manzano le probó de lateral derecho. Simeone vio oro en aquel cambio y le ha dado una continuidad que puede valer una convocatoria mundialista; Filipe Luis era un lateral poco potable antes de aprender ‘cholismo’. Hoy la torcida brasileña se tira de los pelos después de que Scolari le dejase fuera de la lista definitiva; Miranda y Godín intimidan por detrás y por delante. El primero va al quite y el uruguayo ejerce de mariscal al estilo Fernando Hierro. Sus letales cabezazos se han hecho famosos en la Premier, donde a Godín le ha salido una buena ristra de pretendientes.

Gabi comentó una vez que cualquier centrocampista soñaba con ser Xavi Hernández. Ahora podrá presumir que durante una temporada él copió la mejor versión del barcelonista. Pero la gran creación de Simeone ha sido Koke Resurrección: su técnico le recomendó que tuviera paciencia desde el banquillo en el año que Diego Ribas fue titular.“Dejándotelos, tú llegarás a crack”, le dijo el ‘Cholo’; la profecía se ha cumplido. Y qué contar de Diego Costa, la esperanza de Del Bosque y todo un país. Cuando terminó su cesión al Rayo Vallecano, vino para entrenar en silencio y jugar entre bambalinas. El Atlético había fichado a Adrián como promesa goleadora a rebufo de Falcao. Pero Costa fue uno de los primeros en aprender al dictado las bases del ‘cholismo’. Le gusta pelear en el barro enfangándose hasta la médula, provocar a los defensas y ha mejorado tanto su control en velocidad y remate cruzado que no existe un delantero mejor con esas recomendaciones, quizá el uruguayo Luis Suárez. Son los elegidos del ‘Cholo’, héroes de hoy y defenestrados en el pasado. Menotti no se equivocó.