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Lord Sith Mourinho

Jueves, 17 Diciembre 2015

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“Antes de hacer preguntas estúpidas, usa Google”. La respuesta de Jose Mourinho a un periodista británico que cuestionó sus terceras temporadas provocó la carcajada general en la sala de prensa de Stamford Bridge. “En mi tercera temporada en el Chelsea, ganamos la FA Cup, la Copa de la Liga y semifinales de la Champions. Y en el Real Madrid, ganamos la Supercopa, semifinales de Champions y final de Copa. Por tanto, es una pregunta estúpida”. De repente, el gesto del entrenador se volvió desafiante ante el silencio sepulcral de los reporteros. Mou no permitió turno de réplica. Asunto zanjado. Sucedió en septiembre, cuando el Chelsea ya había recibido dos sopapos en el inicio de la Premier. Agotado, sin ideas y con estrellas desconectadas de su causa, los tabloides británicos acusaron a Hazard de “silueta ensanchada”, a Diego Costa de “bronco”, y a Cesc Fábregas de “demasiado despistado”. Después de cuatro meses y un buen puñado de críticas ácidas, el campeón sigue en la UVI y pendiente de recibir una descarga de electroshock. Quizá ya no sea con Mourinho, que se ha atrincherado contra el vestuario, y esta vez sin guardia pretoriana a su alrededor.

El primer misil impactó en una leyenda. El intocable John Terry fue sacrificado como toque de atención al resto de la plantilla. Para ridículo público del central, le sustituyó al descanso del clásico del Etihad, retratándole como culpable del desastre. Quién imaginaría que en poco tiempo la ira de Mourinho atacaría a Frank Lampard y Terry, guardaespaldas del portugués y gente de su máxima confianza. Hace apenas unos meses Mourinho borró de un plumazo cualquier tentación millonaria por Hazard: “Vale 125 millones…en cada pierna”. El diario The Guardian (de sensacionalismo poco exagerado) publicó el lunes por la noche que Mourinho no quiso dejar entrar a su estrella belga en el autobús del equipo después de la derrota contra el Leicester. Hazard se lesionó y pidió el cambio sin consulta médica. ”Han traicionado mi trabajo”, fue la respuesta de The Special One para justificar el caos que hunde al Chelsea. Del Inter salió a tiempo, con la corona de César que consiguió en el Santiago Bernabéu aquella noche de Champions que acabó con el portugués metido en el coche de Florentino Pérez. “Me fui del Inter en la gloria, como hizo Eric Cantona en el United”, espetó en una de sus primeras entrevistas como técnico del Real Madrid. Por desgracia para él y sus acólitos, no ha podido repetir la cita tras su paso por España.

A un solo punto del abismo, el Chelsea está sumido en una guerra civil en la que Abramovich ya no concibe a Mou como el Santo Grial. El fuego cruzado entre los jugadores, todos y sin excepciones, y él, ha torcido el gesto del magnate ruso. Despedirle oxigenaría el ambiente, no así la tesorería, de donde tendría extraer una buena morterada; pero ni por asomo los 40 millones de finiquito que anuncia la prensa inglesa (esto es información y no opinión). La lista de ejecutados da la vuelta a la manzana: Diego Costa, Terry, Hazard, Cesc, Cahill, Oscar. Se salva Thibaut Courtois por una ¿inoportuna? lesión; de lo contrario, también le alcanzaría la metralla. El portugués negó hasta tres veces una rebelión a bordo y, para dejar claro que su personaje teatral le preocupa aún más que su continuidad, dejó un dardo para la posteridad de la arrogancia: “A lo mejor el año pasado estos mismos jugadores alcanzaron un nivel que ni ellos mismos tienen”. Puro mourinhismo de quien actúa como un Lord Sith de Star Wars, “Si no estás conmigo, eres mi enemigo” (Anakin Skywalker tras pasarse al Lado Oscuro).

Eden Hazard, talento de madre

Domingo, 26 Abril 2015

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“Hazard es el crack del futuro; es muy bueno y va a serlo aún más. Lo llevaría al Madrid con los ojos cerrados”. Apología de Zinedine Zidane en el diario L’Équipe en diciembre de 2010. El entonces asesor del Real Madrid comentó a Florentino Pérez que llegaría a levantar un Balón de Oro. Todavía no era ídolo de masas en Stamford Bridge, pero su meteórica eclosión en el modesto Lille llamó la atención de media Europa. Su mentor, Rudi García, siempre le convenció de que su sitio no estaba en la liga francesa porque “le iba a quedar pequeña”. Y la sugerencia fue tomada al pie de la letra por Roberto Di Matteo, técnico del Chelsea en su año más glorioso, el de la Champions contra el Bayern de Munich en Munich. Abramovich ni siquiera pidió una auditoría para detallar si Eden Hazard valía 40 millones; simplemente aceptó el ‘capricho’ de su entrenador.

“Yo estaba en el estómago de mi madre cuando ella todavía jugaba. Tenía tres meses de embarazo cuando dejó de jugar profesionalmente”. El talento de Hazard se explica desde su genética futbolera: el padre, Thierry, jugó en la liga belga sin pena ni gloria, y su madre, Carine, compitió en la máxima categoría femenina. Ella mimaba el balón con el mismo tacto que a Eden, su primer niño. Y por las historias de cuna que la madre le contaba a su bebé, éste fue enamorándose del oficio. Hoy Hazard descerraja defensas demostrando a su madre que supo asimilar los conceptos desde que crecía en su vientre. De la misma escuela que Isco, conduce la pelota pegada a la bota con super glue. “No es rápido, pero sus cambios de velocidad sí lo son”, suele describir Frank Lampard. De mito a casi mito. Hazard fue un genio incomprendido en su primer año en el Chelsea, desquiciándose cuando Fernando Torres no leía sus intenciones o Ramires pegaba un patapum parriba sin sentido (como decía el guiño de Javi Clemente). Entonces llegó Jose Mourinho, y en una de sus primeras charlas de entrenador a jugador, le explicó sin titubeos que su talento necesitaba un trabajo plomizo detrás. De repente, el mismo Hazard que perdía un balón y se lamentaba con aspavientos, empezó a mirar de reojo a su espalda. Sus regates en un metro cuadrado al estilo Paul Gascoigne venían condimentados con un puñado de carreras imposibles. El Chelsea defiende en un bloque de cemento armado y eso incluye al fino estilista belga. El ataque es otra historia, porque la creatividad de Hazard pesa demasiado.

El Chelsea está a punto de ganar la Premier y Hazard será nombrado, casi con total seguridad, mejor jugador del campeonato. Dice Gary Lineker, el gurú de la prensa inglesa, que “después de Messi y Cristiano, viene la era de Hazard”. Suena a blasfemia, aunque de momento no ha salido a la palestra ningún crítico para rebatirle. Y como hablar de la estrella del Chelsea supone describirle con un aura galáctica, la fábrica de rumores no ha tardado en desparramar el más morboso de todos: ¿A Florentino le gusta Hazard? Por si acaso, Mourinho avisa: “Vale 125 millones de euros…en cada pierna”.