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¿Higuaín da para más?

Jueves, 21 Julio 2016

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Su apariencia desaliñada es la de una vieja leyenda en una pachanga de solteros contra casados. Siempre con la camiseta por fuera y el trote cansado, Gonzalo Higuaín parece un estorbo en la delantera, un paquete del montón para hacer bulto y que falla más que una escopeta de feria. No es una descripción plagiada de nadie, sino la muestra de un puñado de charlas de barra de bar, que no dan crédito a los 94.7 millones que pide el Nápoles por su inesperada estrella. Al otro lado del fuego cruzado, la trinchera de quienes defienden con estadísticas (36 históricos goles en el último Calcio) a uno de los mejores goleadores del momento. Con o sin permiso de Luis Suárez, el ‘Pipita’ se ha ganado un caché  sólo apto en el celuloide: quizás no tan alto, pero sí para provocar un culebrón veraniego de infinitas reuniones con la Juventus, en un toma y daca en el que el presidente napolitano, De Laurentiis, se remite a la cláusula y el club bianconero lo medita. Si Higuaín fuese español, habría reeditado el eterno debate de ‘Raúl sí, Raúl no’: goles decisivos ennegrecidos con fallos clamorosos como el mano a mano con Claudio Bravo en la final de la Copa América. David Gistau fue testigo directo del nacimiento de Gonzalo Higuaín en un River Plate-Boca Juniors del 2006. El ‘Pipita’ marcó dos goles (el segundo, escandaloso) y, eclipsado por el acontecimiento, el columnista preguntó a sus amigos porteños qué pinta tenía ese delantero: la respuesta fue un escueto ‘Pseé’.

Aquel joven imberbe que llegó al Real Madrid con ínfulas ‘maradonianas’ se hizo un hombre en Italia, la liga más puñetera para descerrajar defensas. Y el mérito de haber tumbado a mitos como Gunnar Nordahl o Batistuta merecía la llamada de los grandes. Por de pronto, el Atlético de Madrid, que ofreció “60 millones más dos jugadores”, según  De Laurentiis.  Pueden llevarse las manos a la cabeza y despotricar de las barbaridades de este negocio o, al contrario, razonar con lógica la propuesta rojiblanca: si el PSG pagó por Cavani 70 millones, por qué no subir a casi cien el P.V.P de Higuaín. En Nápoles, golea a su ritmo, sin que se le caiga el cielo a la cabeza por una crítica gratuita del dios napolitano. En efecto, Diego Armando Maradona ha fusilado con su verborrea mordaz a su compatriota, pero sus servicios al Nápoles le obligan brindarle cortesía profesional. Y eso que el ‘Pelusa’ nunca ha sido devoto de Higuaín. Ni de él ni de nadie. Cuando Maradona era seleccionador de Argentina antes del Mundial de Sudáfrica, solía organizar comidas en Madrid con su entonces yerno, ‘Kun’ Agüero, Fernando Gago y el ‘gringo’ Heinze. Quien nunca estaba invitado era Gonzalo. No le consideraba de su guardia pretoriana.

Higuaín nunca falla a una convocatoria albiceleste. La calle le ha intentado hacer vudú y en las largas y tediosas pláticas de sobremesa le han despellejado. Sin embargo, no se atreverían a prescindir de él, porque tan pronto la caga a un palmo de la portería como ejecuta una jugada de espaldas imposible. De aquel Higuaín que se quedó ciego en la fatídica noche del Lyon a éste que remata melones y choca su cuerpo con centrales de casi dos metros, han transcurrido varias vidas. En el Real Madrid se peleaba con Benzema por complacer a Mourinho; en Nápoles le reclaman madera de semidios. Y en un club donde ganar y fracasar no van de la mano (no es la Juve), Higuaín se siente a gusto. Intentar escalar otro ‘ochomil’, como en Madrid, quizá provoque que se vuelvan a acordar de su madre.

El show de Truman

Lunes, 27 Junio 2016

 

“Leo Messi con Argentina es como jugar a la Playstation y dársela siempre al mismo muñeco para que haga la jugada”. Es la mayor lindeza con la que el mito Mario Alberto Kempes puede obsequiar a sus compatriotas en estas horas tan convulsas. El ‘Matador’ dice lo que piensa toda su nación: un equipo con demasiada pasión y poca templanza. Si, acaso, la de Messi y, apurando, Mascherano, Argentina sigue teniendo un D10S y no es el barcelonista. Su explosivo anuncio cayó como una bomba de mil kilotones en plena resignación a convertirse en ese ‘pupas’ que una vez fue el Atleti. Y sí, Messi es el mejor del mundo sin discusión pero ni siquiera un semidiós alivia las penurias del cajón desastre que dirige ‘Tata’ Martino y del que se ríe Diego Maradona, astro en su país también sin discusión. Su adiós forzado o pensado es consecuencia de la frustración imposible de consolar; si él cree ciegamente que nunca llegará la gloria, no le den más vueltas porque todo empieza y acaba en Messi. No hay más lectura en una Argentina desgraciada.

Otra final con la misma rutina fatídica: abulia de Messi y fallo clamoroso de Higuaín, el delantero del ‘casi’. De repente, se encontró con el único regalo de Gary Medel en el partido y, de repente, reaparecieron los fantasmas del Lyon en Champions (al palo), Neuer en el Mundial (fuera) y la pasada final de Copa América a puerta vacía. Como si le hubieran hecho vudú, el ‘Pipa’ acabará en unos años con un chaleco de fuerza en un manicomio repitiendo sin parar ‘¿por qué?’; la otra opción es aguantar hasta Rusia 2018 y sacudirse la mala suerte con un gol que levante al país. No quiero imaginarme qué habrán dicho de él en las barras de los bares bonaerenses. Ni de Messi, claro. Al menos, el barcelonista siempre podrá cobijarse en su trinchera de defensores, los que piensan que no urge un Mundial o Copa América para reivindicarse por delante de Pelé o Maradona, Ni Cruyff ni Di Stefano lo lograron. Su declaración de intenciones en zona mixta suena a calentón, quizá a una separación temporal hasta que termine la tediosa clasificación sudamericana y Leo vuelva a dar un paso al frente para disparar la última bala del cargador. Será su última gran decisión, sin red, al todo o nada. Pero es que los genios siempre caminan por el alambre: lograr el éxtasis o caer al abismo,

Desde Maradona no había surgido ninguna selección tan monoteísta como la de Messi; ni siquiera Brasil en cualquiera de sus versiones campeonas, la maquinaria pesada alemana o la Francia de Zidane, Por eso, una simple molestia lumbar de Messi activa el estado de alarma en su país. Es el Truman Burbank del Show de Truman. Una población entera pendiente del nacimiento de su estrella, sus primero pasos, los sacrificios en su crecimiento, la meteórica explosión en Barcelona, etc. Sin Messi, sólo queda tierra chamuscada o como suele insistir el maestro César Menotti, “el colmo de la vulgaridad”. En esta selección hay un colapso de actores secundarios que se atropellan unos a otros. Empezando por Higuaín y sin olvidar a Di María o Agüero, ambos en el limbo de Nueva Jersey, adonde fue a parar el penalti de Messi. Y como la grada albiceleste entrega su vida a la selección como si no hubiese mañana, las guadañas están despedazando a todo aquel que aparece en cualquier conversación, Lo advirtió Martino: “Sólo vale ganar”. Y ni las lágrimas disimuladas de D10S son consuelo. Rusia se merece a Messi y el fútbol más.

¿El delantero del ‘casi’?

Jueves, 29 Octubre 2015

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David Gistau suele contar que fue testigo directo del nacimiento de Gonzalo Higuaín en un River Plate-Boca Juniors del 2006. El ‘Pipita’ marcó dos goles (el segundo, escandaloso) y, eclipsado por el acontecimiento, el columnista preguntó a sus amigos porteños qué pinta tenía ese delantero. La respuesta fue escueta: ‘Pseé’’. Blanco y en botella. Higuaín parecía otro trasto del montón. Quizá por esa sensación de mediocridad, poca gente entendió que el ex presidente Ramón Calderón pagase doce millones y medio por un delantero desconocido para el gran público y que, ni siquiera, venía con esas ínfulas maradonianas que tanto venden los directivos argentinos con sus niños promesa. Tampoco ayudó que el mito de Don Alfredo Di Stefano comentase a modo de chascarrillo que Higuaín necesitaba “varios disparos para clavar una”, respondiendo a ese runrún del ‘delantero del casi’ que la grada le había encasquetado. Sin embargo, lejos de acobardarse y dejarse engullir por la exigencia imposible del Bernabéu, el delantero entendió a sus diecinueve años que su actitud debía ser como la del deportista serbio que muere peleando por la grandeza de su país. En el caso de Higuaín, lucharía para no decepcionar ni a su ego ni a su padre, Jorge, también ex futbolista pero que sólo llegó a jugar en el Brest francés.

Como Bill Murray atrapado en el día de la marmota, el argentino se despertaba cada día en el mismo momento de cada temporada, el de las dudas y los murmullos. Las sospechas en Madrid dejaron para siempre el poso de aquel gol fallado a puerta vacía contra el Lyon. Y todavía hay una corriente tuitera que martillea su nombre con cada gol, con cada ¡uy!. Cuanto más puñetera, mejor. En Nápoles, la guadaña no persigue a Higuaín cada domingo. Su llegada a  Italia fue una liberación de varias toneladas y sin esa presión psicológica, podía fallar una y acertar otra. Diego Armando Maradona, una especie de dios Ra en San Paolo, llegó a comparar al ‘Pipa’ con Kluivert, no en su calidad técnica, sino porque fallaban más que una escopeta de feria. Fue el sentimiento casi unánime de la nación que se llevó las manos a la cabeza con la antológica ocasión ante Chile en la final de la última Copa América. Para lo bueno y para lo malo, Higuaín. Es su destino.

Este verano ha logrado resetear su mente. Lejos de enfundarse una camisa de fuerza y repetir como un loco los fallos más sonados de su carrera, Higuaín ha decidido comenzar de cero reencontrándose con el instinto asesino que le llevó al Madrid y por el que apostó Rafa Benítez en el Calcio. Este año se ha asociado con la revelación Lorenzo Insigne, su socio de guerrillas. Ambos sostienen al Nápoles a rebufo de la Roma y son el aspirante más peligroso en la Europa League. Anoche rompió el blindaje del Palermo con un disparo ajustado a la cepa de palo y, de momento, confirma los mejores números de su carrera: ocho goles en diez jornadas. Cada gol suyo libera toda la rabia acumulada por tanta bilis esparcida en crónicas y memes de whatsapp. Higuaín no es ni el más rápido ni el más técnico; y sí, sigue clamando al cielo con cada balón que se le encasquilla. Pero el gol no le ha traicionado; al contrario, ha calentado tanto a la ruidosa afición napolitana, que el histriónico presidente De Laurentiis lo ha dejado claro: “Higuaín no se marcha ni por 100 millones”.

Higuaín, el delantero del ‘casi’

Viernes, 26 Julio 2013

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El columnista David Gistau suele contar que fue testigo directo de la eclosión de Gonzalo Higuaín en un River-Boca del torneo Apertura 2006. El ‘Pipita’ marcó dos goles, uno de ellos escandaloso, y eclipsado por el acontecimiento, Gistau preguntó a sus amigos porteños qué pinta tenía ese delantero. La respuesta fue escueta: ‘Pseé’’. Blanco y en botella: Higuaín era uno más del montón. Quizá por esa sensación de mediocridad, poca gente entendió que el ex presidente Ramón Calderón pagase doce millones y medio por un delantero desconocido para el gran público y que, ni siquiera, venía con esas ínfulas maradonianas con las que los dirigentes argentinos suelen tasar a sus promesas. Tampoco ayudó que un tótem en el Bernabeu como Alfredo Di Stefano comentase un día en forma de chascarrillo que “Higuaín necesitaba varios disparos para clavar una”, respondiendo al sambenito del ‘delantero del casi’ que la grada le había encasquetado. Sin embargo, lejos de acobardarse y dejarse engullir por la exigencia imposible de un club como el Madrid, el delantero entendió a sus diecinueve años que su actitud debía ser la de los deportistas serbios que pelean y pelean hasta la extenuación por un objetivo común casi divino, la grandeza de su nación; en el caso de Higuaín, lucharía para no decepcionar a su ego ni a su padre, Jorge, también ex futbolista que sólo llegó a jugar en el Brest francés.

Pero la actitud guerrillera de Higuaín no sólo viene de sus ansias por demostrar al mundo que no es un paquete. En un día de pretemporada con Manuel Pellegrini, el entonces director general Jorge Valdano se acercó a su compatriota y le contó una anécdota que el ‘Pipita’ jamás  olvidaría, al menos, hasta su reciente salida del club. Cuando Valdano fue nombrado entrenador merengue en el verano de 1994, su ayudante Ángel Cappa y él pidieron al presidente Mendoza el fichaje de Eric Cantona para colocarle de delantero. En principio, el técnico había dejado claro que Zamorano iba a ser su “quinto delantero”, declaración de la que se arrepentiría durante la pretemporada de aquel año en Nyon. A Valdano le gustaba participar en las pachangas de sus chicos para sentir más cerca la intensidad con la que entrenaban; y de repente, en un lance, el entrenador recibió un balón y justo fue rebañado por el chileno tumbándole sobre el césped. Desde el suelo, Valdano le preguntó:”¿Siempre entrenas así o sólo cuando odias a tu entrenador?”. Aquel mensaje le llegó al alma a Bam Bam, que peleó en cada sesión como si le fuera la vida en ello.

Higuaín comprendió que su talante era precisamente el de Zamorano, el mismo que les había valido a Fabio Capello, Bernd Schuster, Pellegrini y también a Mourinho, quien nunca decidió deshacerse de él, ni siquiera el pasada verano, cuando el Paris Saint Germain estuvo a punto de preparar una oferta mareante. “Quien quiera a Higuaín, que prepare los 150 millones de su cláusula”, así zanjó el asunto un Mourinho que siempre sospechó del pasotismo de Benzema. El argentino no ha dejado de sortear obstáculos desde aquellas navidades del 2006: sus goles milagrosos del primer año en el Vicente Calderón y, sobre todo, en la agónica remontada contra el Espanyol contrastan con los malos tragos que le han ido restregando en la cara tanto la prensa como parte de la afición en forma de pitos. Uno por encima de todos: el fallo clamoroso contra el Lyon a puerta vacía en la Champions del 2010, y otros igual de trascendentes pero menos gráficos, como el disparo a boca jarro que rechazó el portero del Borussia Dortmund la noche de la ‘casi remontada’ hace dos meses.

Sí, Higuaín es el delantero del ‘casi’, el de ‘muchos goles en partidos de chichinabo’ y, así, innumerables vaciles. Pero el Madrid no ha sabido desprenderse de él ningún año, a pesar de las ganas de Florentino Pérez por fumigar cualquier vestigio de la anterior presidencia. No hay que olvidar que Pedja Mijatovic fue su único valedor para traerlo a Madrid. Sin embargo, dejando los resquemores al margen, el actual presidente tendría que agradecer a la anterior gestión su fichaje: vino como un adolescente por un puñado de millón es y se va hecho un hombre con mil heridas de guerra en la mejor operación del Madrid (37 millones que podrían ascender a 40) desde la venta de Robinho al Manchester City por 43 ‘kilos’ o la de Anelka al PSG por 30. El antiguo tesorero de River Plate, Héctor Grinberg, justificó su fichaje por el Madrid diciendo que “por seis temporadas y media a razón de doce millones, la venta de Higuaín no había sido buena, sino buenísima”. Florentino no puede sentirse más orgulloso de sí mismo.

El funámbulo Higuaín

Sbado, 6 Abril 2013

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Llega de nuevo el momento de Higuaín. Fiel a la tradición de cada año, el ‘Pipa’ es quien más debe esforzarse para recibir la palmadita en la espalda. Como si se tratase de Bill Murray atrapado en el día de la marmota, el argentino parece despertarse cada día en el mismo momento de cada temporada, el de las dudas y los murmullos, el de si Higuaín merece revalidar su vida en el Madrid o venderlo a buen precio de una vez por todas. Esta primavera no está siendo diferente: la avalancha goleadora de Cristiano Ronaldo ha puesto en la picota a los dos delanteros centros del equipo. Benzema y él apenas han firmado estadísticas potables para lo que se estima en un ariete del equipo merengue. En consecuencia, la prensa no tardado en sugerir el debate: ¿Higuaín, Benzema o ninguno? En el caso del francés, el diván del psicólogo ha tenido mucha culpa: Karim no encuentra a Zidane para que le reoriente en el día a día y su temida abulia ha vuelto a aparecer con frecuencia. Pero el diagnóstico de Higuaín nada tiene que ver con estar en el limbo. (more…)

Benzema, un problema de peso

Lunes, 18 Febrero 2013

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Karim Benzema siempre agradecerá a Zidane enseñarle el camino de la rectitud. La presión de ser el fichaje mimado y elegido a dedo por Florentino Pérez no supo gestionarla bien, quizá porque no encontró tutela alguna cuando fichó por el Madrid. Pero durante sus dos primeras temporada, aparte de la lentitud en sus movimientos tácticos que le convirtieron en monsieur empané, el francés no anduvo fino debido a un físico sospechoso: parecía que corriese con una faja de hormigón. Lejos de las coces de Mourinho, éste recurrió a Zidane para reorientar a su compatriota y abrirle los ojos a un mundo en el que Benzema sólo concebía el colegueo con Lass Diarra (por idioma, naturalmente) y las huestes personales que había traído de Lyon. En consecuencia, el delantero ingresó en una clínica de alto rendimiento en Italia durante sus vacaciones de 2011 y no sólo estilizó su figura perdiendo siete kilos…”ahora estoy bien de cabeza y de piernas”, desveló Benzema a Radio Montecarlo ese mismo verano. Se había reseteado por consejo de Zinedine y súplica de Mourinho, y ahora sí que estaba preparado para participar en las orgías goleadores del equipo.

Pero en un puñado de meses Benzema ha vuelto a caer en su reverso tenebroso. Cuando parecía que su mente y cuerpo habían alcanzado el equilibrio perfecto que demandaba el entrenador, de repente una mala racha de goles y algún desliz en su dieta han reventado el estado balsámico del que gozaba el jugador. Pasando revista a sus filas, Mourinho se ha encontrado a tres casos flagrantes de sobrepeso: llama la atención el de Marcelo, quien, desde luego, no se ha tomado en serio los planes de recuperación de su lesión. Sin embargo, los otros dos culpables tampoco han cumplido a rajatabla la dieta del gol, detalle que ha sacado de quicio a Mou porque, casualmente, se trata de sus dos delanteros centros. Si a Higuaín le sucede como a Marcelo, que no se ha tomado en serio su vuelta de una lesión, el diagnóstico de Benzema trasciende de un cuerpo más voluminoso de lo que debiera. Eclipsado por la voracidad de proporciones bíblicas de Cristiano, monsieur empané ha vuelto a deambular por el césped con grilletes en los tobillos y sin enterarse de que el Madrid se juega la temporada en un pispás. No es que se haya convertido en figurante de CR7, es que ni siquiera su nombre puede aparecer en los créditos. A Özil se la ha nublado la vista en los tres cuartos de campo no por falta de talento sino porque no contempla ningún socio fiable lejos del tótem portugués. Y, claro, Mourinho se ha hartado con razón.

Y mientras el debate del nueve se acaba transformando en una catarata de rumores sobre quién vendrá como el próximo killer de área, un canterano aprovecha sus escasísimas oportunidades dándole al público del Bernabeu ese anhelo que nunca debió perder, el de enorgullecerse por sus raíces, ahora Valdebebas. A la vista está que Álvaro Morata podía haber contado mucho más en el primer equipo por méritos en Segunda, pero Mourinho le quiere foguear en pequeñas dosis para que no se estampe contra la pared en otro expediente X como el de Adán, quien de arrebatar la titularidad a Casillas en la jornada 17 por “mejor estado de forma” se ha quedado en la grada ocho jornadas después. La cuestión es si Morata va a contar de veras para el primer equipo o Mourinho lo usa como arma arrojadiza para que Benzema e Higuain espabilen. Si el club quería sacar tajada con una buena venta del argentino, Benzema no le anda a la zaga; quizás sea una cuestión de peso.

Padres impertinentes

Jueves, 6 Septiembre 2012

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El Real Madrid-Espanyol de la pasada Liga no fue una goleada cualquiera, al menos para el ‘Pipita Higuaín’. Su credibilidad volvía a discutirse en la prensa y su comparación con Benzema le dejaba a los pies de los caballos. Así que, aprovechando una lesión del francés, a Higuaín no le quedaba otra que reivindicarse ante el Bernabeu, consciente de que un mano a mano absurdo podía agigantar el debate para la opinión pública. Aquel domingo de marzo, el Madrid goleó por 5-0 e Higuaín se erigió en la estrella con dos goles y otras tantas asistencias; y aunque gozaba del favor de Mourinho (el portugués había declarado esa semana que “sólo un entrenador estúpido querría que se marchase”), nunca pudo ignorar el runrún de la grada.

Al día siguiente de la sublime actuación de Higuaín y aprovechando la efervescencia que había dejado, Jorge Higuaín, el padre del futbolista, atendía gustosamente al portal italiano Tuttosport para dejar claras sus intenciones…”El interés de Marotta (Administrador delegado y director deportivo de la Juventus) ya se produjo hace un año, pero Gonzalo tenía la intención de permanecer en Madrid. Ahora, sin embargo, la posibilidad de un traspaso a un equipo como la Juventus no puede más que enorgullecerle. Ahora es pronto, pero en mayo mi hijo y yo analizaremos bien la situación y estaremos dispuestos a hablar con la Juve”. Su contrato acababa en 2013 y el padre estaba preparado para atender las cientos de llamadas que recibiría si el Madrid no movía ficha.

En las oficinas del club merengue intuían que el entorno de Higuaín airearía la proximidad de fin de contrato; lo que nunca sospecharon es que el padre iba a usar un micrófono (en este caso, una web) para presionar al Madrid. La jugada le salió bien al argentino, quien se hinchó a goles en el tramo decisivo del campeonato; era obvio que la coartada no podía resultar más perfecta. Finalmente y después de un tenso tira y afloja, con la Juventus preparada para la cazería, fue el representante de Higuaín, Norberto Recasensm quien anunció el pasado 01 de junio que el ‘Pipita’ se quedaba en Madrid. La mediación de Mourinho había sido decisiva, pero a Florentino Pérez y su ‘ejecutor’ José Ángel Sánchez les molestó bastante el papel de ‘mosca cojonera’ del padre.

Radamel Falcao nunca habría necesitado el ‘favor’ de su padre para pregonar su talento. El partido más inolvidable que se recuerda en la historia contemporánea del Atlético es la prueba irrefutable de que Falcao es un delantero top para clubes con proyectos faraónicos. Radamel García, el padre, debió pensar que una entrevista en Colombia con un periodista de la casa tendría cierta complicidad: su hijo está disfrutando de la pleitesía más absoluta de la prensa y a qué padre no le entusiasmaría de fardar de hijo futbolista.

El padre de Falcao no ha entendido que el fútbol es un negocio como la bolsa, en la que cualquier declaración de intenciones sube o baja las cotizaciones. Manchester City y/o Chelsea han sido desenmascarados por él; curiosamente, Gil Marín dijo después de la Supercopa que los rumores de una oferta de Abramovich el mismo día de la final eran falsos, pero al tiempo confirmó que había clubes de Francia e Inglaterra dispuestos a pagar la cláusula de sesenta millones.

Pero el trasfondo no es sólo monetario, sino también sobradamente indecoroso: Falcao es el nuevo ídolo de masas rojiblancas y su padre le ha traicionado con su pasado. Quizá sea hincha del Madrid desde la infancia, pero mejor que lo desvelen otros, a ser posible que no tengan nada que ver con el Atlético. Incluso el fútbol guarda verdades que no son políticamente correctas. Marca Televisión se puso en contacto anoche con el entrevistador del padre de Falcao, Jorge Eliecer, para conocer de primera mano el porqué de las explosivas declaraciones. “Conozco a Falcao desde los 14 años y es hincha del Real Madrid”, la rotundidad del periodista no admite interpretaciones. Radamel García prefiere alardear de un hijo que juega Champions, lógico, pero al contrario que Falcao, será siempre un eterno desagradecido. Ganará más dinero en Inglaterra o el mismo Madrid, por supuesto, pero su hijo, ése al que quiere ver en escaparates de la Quinta Avenida, pasó al estrellato definitivo en Mónaco.

 

Una media hora diferente

Jueves, 30 Agosto 2012

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Samuel Eto’o nunca pensó en hacer el pasillo al Madrid campeón del 2008. El resquemor que el camerunés tenía metido en vena contra Florentino Pérez y aquellos que nunca le consideraron apto para el equipo merengue no podía acabar en reconocimiento al ganador de aquella Liga. Rendir pleitesía al enemigo al que había reivindicado su talento de estrella era una vergüenza demasiado exagerada como para aguantarla en el Bernabeu. Aquel Madrid-Barça, del que también se borró Deco forzando una quinta amarilla, se recuerda como la última vez que los blancos maniataron a su eterno rival en fútbol, ocasiones y posesión de balón.

Curiosamente, la secuencia del clásico de anoche fue calcada a la del 2008…hasta el minuto 30. El Madrid no se acogió a ese puñado de minutos en los que volatiliza cualquier duelo, sino que su propósito inicial fue sacarle las entrañas al Barça; no sólo hizo de vampiro, viviendo de chuparle la sangre a Mascherano y Piqué, sino que decidió a dar a los azulgranas su propia medicina: circular el balón por todo el césped hasta atontarles. Funcionó hasta que el Madrid se quedó sin fuelle; Mourinho preparó la vuelta de la Supercopa igual que Apollo Creed preparó a Rocky Balboa e  su combate de revancha contra Clubber Lang. En aquella película, Rocky había sido entrenado para noquear al entonces campeón en siete u ocho asaltos, de lo contrario, la pelea se habría convertido en un calvario.

Y eso que el guión de la Supercopa no podía resultar más victorioso para los blancos: iban 2-0 y Adriano en la ducha. Pero el Barça desangrado todavía se reserva una última escena en la que intenta apuñalar al ‘bueno’ por la espalda. No fue el gol de Messi lo que espabiló a su equipo sino el orgullo propio de reclamar que ellos, el Barça, tienen la patente de jugar al toque y dominar la posesión. No obstante, también ayudó la orden lanzada desde la trinchera para que los madridistas, incluidos Cristiano e Higuaín defendiesen desde su propio campo. Y, claro, cuando el Barça alarga su dominio del balón durante un rato, el Bernabeu se impacienta y el murmullo corre por los anfiteatros como la pólvora.

A Mourinho le salió la jugada hasta que se le aparecieron viejos fantasmas. Parecía ficticio que su equipo se hubiese dedicado a vacilar al Barça con el balón, claro que la broma no podía llegar más lejos. La pizarra táctica del portugués en la segunda parte fue la que siempre lleva a los clásicos: once tíos replegados a la espera de robar un balón para contraatacar con tres o cuatro pases, no más. Y en ese procedimiento, Khedira estuvo cuasi perfecto (si le llega a entrar la que se inventó) e Higuaín negado casi hasta la desesperación, sólo le salvó el gol. El argentino recuerda al Kluivert del Barcelona, generoso en el esfuerzo, gran fajador entre defensas contrarias, pero que fallaba casi tanto como una escopeta de feria.  En cambio, el panzer alemán volvió a convencer a Mourinho , si es que no lo estaba del todo, en la necesidad de colocar siempre músculo junto a Xabi Alonso. Quiere decir que o Modric u Özil, ésa va a ser la clara disyuntiva.

¿Y Fábregas? Cabreado, por supuesto. Pero debería ser natural porque Tito Vilanova le prefiere de sustituto de Xavi o, si acaso, Iniesta, y de momento la titularidad está muy cotizada. No cabe duda que tendrá sus oportunidades, pero habrá de ganárselas y en Pamplona no lo hizo. Que se fije en Pedro, quien ha reseteado la mala temporada pasada y ha vuelto de pretemporada con un físico exultante…si no, que se lo pregunten a un Marcelo algo pasado de kilos, que paradójicamente apenas ha disfrutado de vacaciones.

Lo que sigue siendo evidente es que la versión ganadora del Madrid se encomienda a una parada milagrosa de Casillas. En este caso dos: la del posible 4-1 del Camp Nou y la de Pedro de anoche. Quizás si Messi no hubiese jugado andando y tan alejado de la portería, el ‘santo’ habría sido menos santo.

 

 

 

 

 

“Si no ganas, parece que es un fracaso”

Lunes, 20 Agosto 2012

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Roger Federer silenció las críticas que le habían incordiado durante toda la temporada cuando batió a Andy Murray en la final del pasado Wimbledon… “Parece que todo lo que no sea ganar, es un fracaso; y eso es bastante duro”, sentenció el suizo después de levantar su decimoséptimo Grand Slam. Ésa es la impresión que va a arrastrar el Madrid de Mourinho, más si cabe, después de haber reventado todos los récords ligueros imaginables. “Jugamos para ganar, pero pudimos jugar mejor”; fue el titular claro (y de perogrullo) del entrenador para explicar el primer revés de Liga. Cierto, el Madrid se vació atacando en la misma versión que el año pasado: gasolina de altísimo octanaje y velocidades demasiado exageradas. Faltó cabeza. Pero, como a Federer, al campeón no sólo se le exige ganar, sino golear sin piedad; y aunque el Valencia no era ni mucho menos un comparsa, el Bernabeu acabó ansiando ese puñado de minutos que transforma al equipo a imagen y semejanza del ‘superguerrero Son Goku’ de Bola de Dragón.

El Madrid propuso al Valencia el mismo guión del último campeonato: fuego a discreción, aunque esta vez la ametralladora blanca se encasquilló más de la cuenta. No estuvo el ‘paralotodo’ Guaita pero sí Diego Alves, quien detuvo los tres o cuatro momentos de inspiración blanca. Quizás el empate de la pasada Liga fuese más espectacular por la decena de paradas del portero valencianista y, sobretodo, por la insistencia de Cristiano Ronaldo. Entonces, el portugués acabó desesperado con Guaita; ayer anduvo abúlico y lo peor, desaparecido en combate. Ni siquiera sacó su egoísmo a veces recurrente para arreglar casos imposibles. A Cristiano, o le  desenchufaron o su mirada depredadora se la ha guardado para la noche de fastos del próximo jueves en el Camp Nou. Pero extraña que la megaestrella portuguesa se haya dosificado cuando, precisamente, él es el único de toda la Liga que tiene fuelle para correr sin jadear las 38 jornadas.

Y Mou siguió empecinado en Coentrao, sugerido por la buena actuación del lateral en la Eurocopa. A ver si a partir de ahora el rubio teñido da más que hablar por actuaciones en el césped que por pilladas in fraganti; por el momento, simplemente es un buen lateral como otros tantos que juegan en Europa y no valen treinta millones. Quien sí los cotiza e incluso, va en alza, es Higuaín. Por fin sus méritos goleadores le han colocado en primera fila, así lo ha entendido su míster. Marcó, mandó otro balón al larguero y a poco que mantenga el nivel, se hinchará a goles esta temporada; suya ha sido la primera titularidad, pero no significa que sea permanente: Mou avisa que Benzema y el ‘Pipa’ son igual de necesarios.

Pero, al margen del lánguido Cristiano de ayer, los achaques del Madrid se intuyen en su columna vertebral. Y ahí es donde Xabi Alonso asume funciones plenipotenciarias: cubre espacios, corta balones y debe ponerlos…demasiadas tareas para alguien que va a meterse cincuenta partidos como mínimo hasta el próximo verano. Ya conocemos al incombustible Lass, pero la prensa alemana estará que trina en sus crónicas de este lunes: Khedira es un bien muy preciado como para rechazarlo. Si Coentrao evidenció en Polonia que no es tan paquete como el madridismo creía, el centrocampista alemán demostró que Mou no se equivocaba en su fe ciega hacia el titularísimo de la Mannschaft. Su suplencia ante el Valencia desorientó a Xabi y, por ende, al ordenador central del equipo. Al menos, el Madrid no traicionó su estilo, sencillamente falló en puntería (su mejor asignatura); pero ya sabe que cuando no gane, la prensa no será piadosa. Le sucedió a Federer y ha sobrevivido.

¿Y si Higuaín se va?

Jueves, 24 Mayo 2012

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Kun Agüero ha evitado otro culebrón veraniego con una simple afirmación…”me quedó en el Manchester City. Está a la altura de Madrid o Barça”; el nuevo Mourinho versión 2016 todavía tendrá tiempo de convencerle, pues del Atleti nació el próximo delantero total y el City sólo tiene el encargo de inflarle el palmarés. Pero hasta que Florentino Pérez satisfaga su capricho, el casting de delanteros del Madrid se aplaza con Benzema y, posiblemente, Higuaín, a quien un esbozo de sonrisa de Mou debería persuadirle más que una transferencia bancaria de petrodólares vía París.  Con Kun y el ‘Pipa’, Argentina por fin alcanza el caché deluxe que tuvo, por ejemplo, en el Mundial de Estados Unidos 94 con Batistuta y Claudio Caniggia; pero el Madrid, que siempre prefiere reconfirmar estrellas en vez de madurarlas, sólo fiaría su interés en la pareja hasta que vuelven a agrandar a su país en el próximo Mundial de Brasil.

Higuaín ha sorteado innumerables obstáculos desde que fichó con Ramón Calderón y, precisamente, por ser ‘patente’ del ex ominoso presidente. Delantero en la sombra varios años, sus goles le han colocado en una posición dominante: él decidirá si quiere o no continuar en el Bernabeu. Y pocos futbolistas pueden alardear de estar en esa tesitura; quizás, Lass Diarra, quien pataleó como un niño el pasado verano para que le dejaran irse a Inglaterra a pesar de que Mou le vendiese como el escudero de Xabi Alonso. El caso del argentino es diferente: Paco González adelantó el pasado martes que el padre de Higuaín se reunió ese día con Florentino Pérez para pedirle cariño, ni más dinero ni un precio de salida. En este club no se recuerdan episodios parecidos, si acaso el de Santi Solari, el ‘suplente de oro’ que se creyó su apodo en el Madrid galáctico y no insistió en aumentos salariales por méritos en el trabajo.

Mourinho 2016 cuenta con Higuaín porque su presencia espabila a Benzema, y si ya le ha llamado el Paris Saint Germain con una proposición indecente, el próximo verano la lista de pretendientes puede desbordarle, más si llega la ansiada (y de momento quimérica) Décima. Sin embargo, el Madrid nunca deja de rastrillar el mercado europeo y, si Higuaín prefiere hacerse estrella en Francia, el objetivo apuntaría a un actor secundario: imposible Agüero, tampoco vendría el genial, díscolo y carísimo Van Persie ni se repescaría a Huntelaar; así que el bosnio Dzeko del City o la sensación polaca del Dortmund, Lewandowski son las opciones más apetecibles. Aunque hay otro mercado emergente de coste cero…el Castilla, que está gestando una trilogía atractiva para el mister portugués. Jesé, Joselu y Morata machacaron al Cádiz en el Carranza y la Segunda División espera sus diabluras. Alguno de los tres espera su oportunidad con los mayores, pero, de momento, la Segunda y a lo mejor Mourinho…con el beneplácito de Higuaín.