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Archivo de la categoría ‘Ibrahimovic’

Primera lección

Sbado, 10 Septiembre 2016

image.jpgPaul Scholes tenía razón en su entrevista al Daily Mail de esta semana: quizá sea más divertido ver al Salford City de la Séptima División inglesa que a este Manchester United. Desde luego, Old Trafford dejará de ser por un tiempo el ‘teatro de los sueños’ porque a su entrenador apenas le importa. Ganar por lo civil o lo criminal sigue siendo el reto y la táctica de la famosa presión alta es una obsesión que el vestuario tardará en entender. Al menos, Mkhitaryan y Lingard, señalados a dedo por Mourinho para justificar el baile de Fred Astaire que se marcó el City en la primera parte. En el duelo de estilos tan vaticinado por la prensa, Guardiola fue fiel así mismo pero sin fanatismos, porque ahora entrena en la Premier y de vez en cuando hay que usar el patadón y tentetieso. Así nació el gol de De Bruyne, desde un pase largo de Kolarov y entre las calamidades de una defensa de cartón piedra. Mourinho no se lo creía porque está acostumbrado a blindar su portería con tipos duros como Terry y Cahill. Y mal empieza delante del micrófono, reclamándose el papel de Dios Ra al que sus sumisos no adoran lo suficiente.

Los aficionados citizens llenaron todos los pubs de la ciudad hasta altas horas de la noche. Fue un derbi diferente porque su equipo por fin juega al fútbol. Una cuestión tan simple que los petrodólares no supieron solucionar con Roberto Mancini y Pellegrini. El City de la semifinal del Bernabéu rompió el cristal nada más mirarse al espejo; el de Old Trafford es el candidato número uno de la liga. Y de haber estado ‘Kun’ Agüero, el United habría sufrido un viernes 13. El método Guardiola puede ser quisquilloso, demasiado rígido y a veces más complejo que armar un reactor nuclear, pero garantiza un curso completo de entrenador. El balón es un modo de vida, mientras que en el universo Mourinho tan sólo queda en anécdota. Por eso, Gündogan tiene ganas de entrar en ese patio de colegio y el extravagante Fellaini ha sido repescado como titular. Mientras Mou conserve la artillería pesada, tumbará enemigos a cañonazos, sin estrujarse el cerebro en imaginar jugadas. Le encanta la Premier porque es de fabricación casera: un puñado de pelotazos al pecho de Ibrahimovic y asunto liquidado. Al fin y al cabo, el portugués no miente a los periodistas cuando les insisten en no mirar el pasaporte de Zlatan.

El United no fue destripado en un rato por las manos de mantequilla de Claudio Bravo. Cuando todo su equipo estaba concentrado, él se liaba en cada balón aéreo. El dosier de fallos demuestra el calvario que supone la Premier para los porteros. Bien lo sabe De Gea, que sufrió en sus primeros años la mofa de la prensa británica con aquel apodo de Calamity De Gea. Pero a Bravo no se le recuerda un partido tan estrepitoso desde sus tiempos en la Real Sociedad. Quizá sean los nervios del debut tan precipitado o que en Inglaterra si no mides 1,90 estás muerto. El caso es que, preguntado después del partido, Guardiola reincidió en esas explicaciones marcianas que nadie entiende para defender su fichaje exprés. Un mal menor en un sábado apoteósico para el City. Sí, el Leicester es el campeón, pero Guardiola quiere demostrar que los accidentes no suceden dos veces. Normalmente gana quien mejor juega. Como dijo Mourinho, “es simple”.

La terapia sueca de Ibracadabra

Jueves, 15 Noviembre 2012

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El seleccionador sueco Erik Hamrén desveló en una entrevista con la BBC que su cargo, “afortunada o desgraciadamente” dependía de los caprichos de Ibrahimovic: “Lo que menos necesita Suecia después del fiasco del Mundial es mano de hierro. Así que le he pedido a Zlatan que lidere a su país a su modo”. El drama de no haberse clasificado para Sudáfrica 2010 había dejado muy tocado a una selección que nunca volvió a ser la misma después de la disolución de aquella magnífica generación formada por el talentoso Brolin, los goles de Dhalin, la habilidad de Kennet Andersson y el excéntrico portero Ravelli. Ellos dejaron boquiabiertos al mundo entero en el Mundial de Estados Unidos del 94 y parecía imposible que el fútbol sueco sacara un émulo capaz de repetir una gesta de tal magnitud. Quizás Ibrahimovic no se ha haya hecho futbolista para contentar a su nación; sus irreverencias como jugador demasiado adinerado han chocado con la férrea disciplina con la que algunos entrenadores han intentado meterle en cintura; por ejemplo, el ex seleccionador Lars Lagerback, que dejó el cargo en 2009 con el remordimiento de no haber sacado la mejor versión de Ibra, pero con el orgullo de haberlo castigado con merecimiento: sucedió en 2006, cuando Zlatan y dos compañeros llegaron tarde al hotel en una concentración contra Liechtenstein. Entonces, Ibra dijo (y seguirá pensándolo) que “a un astro no se le trata así”.

Por eso, Hamrén tuvo claro desde el primer momento su carta de intenciones: agasajar a su estrella sin atarle en corto; sólo “a su modo” jugaría feliz sin caer en el hartazgo o “falta de motivación”, razón ésta por la que dejó temporalmente la selección en 2010. La terapia de Hamrén parece que ha funcionado, aunque no haya cosechado resultados prácticos. Suecia cayó en la ronda de grupos de la última Eurocopa, pero Ibrahimovic patentó su liderazgo y sacó su vena más existencialista: “nos han echado, pero estoy contento porque no todo es ganar”. Cierto, ni siquiera sus paisanos le exigen objetivos ambiciosos, se contentan con ver algún espectáculo de magia de Ibracadabra. Y como son esporádicos, sería muy arriesgado perderse un partido de Suecia por la que pudiera liar su delantero centro. Ni la inocencia de un niño de colegio podría admitir que se pueden marcar goles de chilena…¡desde fuera del área! Pero cuando Ibra ignora su ‘yo’ pasota y cansado del mundo, los dibujos de Oliver y Benji no son tan ficticios como nos hacían creer de pequeños. Pocos minutos después de su antológica actuación contra Inglaterra, el eterno meta Isaksson le recordó la credencial con la que Ibra se presentó en el Milan, después de huir de Guardiola: “Soy como el buen vino, mejoro con los años”.

Al ex entrenador francés Luis Fernández no le parece exagerado que un jeque pague a Ibrahimovic un sueldo de catorce millones de euros natos: “Mientras no le saquen de su lujoso mundo, no dará problemas”. En el Ajax exigió un Mercedes-Benz para ir a entrenar; su primer despilfarro en la Juventus fue un Ferrari Enzo y, como desvela en su biografía, “un jugador de élite a veces tiene que disfrutar sus éxitos”, es decir, que se cogió una borrachera de espanto el día que su compañero de la Juve, Trezeguet, le obligó a brindar con vodka (horas después apareció sobado encima del váter de su casa). El día que aterrizó en Paris para firmar por el PSG, no tardó ni un minuto en sacar su descarada chulería: “No conozco a ningún jugador de la Liga Francesa, pero todos ellos saben quién soy yo”. Si la declaración la hubiese escupido Cristiano Ronaldo, le habrían disparado por tierra, mar y aire. Pero Ibra es diferente: es así, y al que no le guste, peor para él.

Desde juvenil se creyó un futbolista con ínfulas de estrella de rock y así se lo transmitió a Arsene Wenger cuando éste quiso hacerle una prueba en el Arsenal…”Yo no hago audiciones”, aclaró el sueco cuando empezaba a despuntar en el Malmö, el equipo de sus ciudad. Y el seleccionador Hamrén, que le conoce al dedillo, se propuso instruirle en un curso de motivación, ya que en el césped Ibrahimovic no necesita aprender conceptos nuevos; tampoco enseñarlos porque, sencillamente, nadie más puede repetir sus virguerías. Así que su seleccionador le da rienda suelta y, cuando queda satisfecho, le da una simple palmadita en la espalda. Y es que Ibracadabra no necesita palmeros a su alrededor, él se considera la hostia porque, como dijo una vez, “si me hubiera dedicado al taekwondo, seguramente habría ganado varias medallas olímpicas”. No es un farol, practicó artes marciales con pocos años.

San Siro les devolvió la gloria

Mircoles, 23 Noviembre 2011

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Corría el minuto 56 de partido en San Siro y el Barcelona seguía sin encontrar resquicio alguno en la defensa pétrea del Milan. El mister Ancelotti había construido un fuerte con Nesta y Stam de pilares y cementado con la argamasa de Gattuso. El objetivo único y exclusivo del Milan era cegar a Ronaldinho, dadas las bajas de Deco y Messi, y esperar una contra de Shevchenko o un balón rapiñado por Gilardino. Durante la semana previa, el antecedente fatídico de la Champions de Atenas 94 había retumbado en Barcelona hasta el punto que Rijkaard prefirió emular las intenciones italianas renunciando al fútbol jovial que le había colocado en semifinales.

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La prensa, nunca al margen

Mircoles, 17 Noviembre 2010

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Definitivamente la prensa nunca se quedará al margen. Muchas veces nos reprochan manipulaciones descaradas, otras que cortejamos en exceso a ciertos personajes y  algunas, también, que cada medio vendemos lo nuestro. Quizá a la gente no le falta razón, pero siempre nos pide omnipresencia. Y eso, precisamente, es lo que nos han reclamado con la movida entre Mourinho y Preciado. Ambos, aunque el portugués vía mutis por el foro, tienen una versión de los sucesos del parking de El Molinón. Allí ocurrieron fealdades, pero sin testigos ansiosos de micrófonos.  Por eso, desde el domingo nos hemos dedicado a sonsacar las verdades a los implicados. Lástima que a algunos oyentes/lectores les haya molestado.

Preciado, en la COPE, se fue calentando hasta que estalló entre tanta insinuación. Obviamente, él estuvo involucrado en el rifirrafe con los entrenadores del Madrid y había que escucharle. Pero, claro, había que dejar constancia de la parte acusada. Y el lunes contamos la percepción del Madrid, casualmente nada aproximada a lo que contó Preciado. El problema del club blanco es que no sacó a la palestra ningún portavoz, por lo que su silencio siembra dudas. Siempre habría sido bienvenida una aclaración pública. Para eso también estamos la prensa.

Y ayer otro protagonista, éste sí un personaje en plan peyorativo, convocó a los medios para atizar a los gurús del Barça. El representante de Ibrahimovic, aún poco avergonzado por sus bravuconadas de verano con la salida del sueco y con un resquemor de aúpa, ha soltado que Cruyff y Guardiola deberían ser ingresados en un hospital mental. Ya veis: para estas memeces también servimos. Aunque, pensándolo bien, son estas chorradas las que venden más periódicos.

¡Ah, bueno! Se me olvidaba: después de la ocurrencia del psiquiátrico,  Mino Raiola (así se llama el sujeto) buscó  desesperadamente a los periodistas para precisar que no se refería a un ‘hospital mental’ sino a un balneario. En fin, luego dicen que somos nosotros los que nos dedicamos a gilipolleces.

Callar bocas

Jueves, 26 Agosto 2010

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Ahora resulta que Ibrahimovic es una castaña de jugador. El Barça se lo trajo hace un año y ya no le aguanta; al menos, Guardiola, quien nunca se encaprichó de él. O sea que si el sueco sale, bien por Pep…y también por el otro. El pomposo fichaje de David Villa no le hizo mucha gracia al sueco. Creía que su técnico le concedería una segunda oportunidad: qué menos para un jugadorazo que se ha salido en el Inter y que la temporada pasada se empachó de una buena tacada de goles en pocas jornadas. Pero debe haber un embrollo personal, o poco profesional, entre jugador y entrenador. Ibra no quiere largarse sin haber dejado antes un par de pinceladas y la dirección no va a mal vender a un tío con uno de los sueldos más altos de la historia culé. La solución es la cesión y a eso se ha prestado el Milan.

Y, precisamente, el Milan fue el invitado al Gamper de ayer. No fue a posta, el amistoso se cerró hace meses. Pero, claro, allí fue Adriano Galliani, negociador nato de operaciones imposibles a dos, tres, cuatro o incluso cinco bandas. El vicepresidente más ejecutivo de este mundillo debe seguir a esta hora reunido con Sandro Rosell para cerrar una cesión con cientos de cláusulas. Sin duda, Gallliani le habrá vendido a Ibrahimovic un proyecto faraónico con él como nuevo dios Rá. Sin embargo y a tenor de lo visto en el Camp Nou, el Milan sigue siendo una pléyade de vestigios memorables. Que no se engañe, Zlatan: jugará, sí, pero no en un equipo ganador.

Ese equipo ganador podía haber sido el Manchester City. Su jeque se ha obsesionado con montar un once exageradamente competitivo e Ibra podía haber sido el retoque final de ensueño. Adebayor da más problemas extradeportivos de los esperados y aunque Zlatan no sea una comparsa de vestuario, tiene ganas de callar bocas. Por de pronto, la de Guardiola.  

Uno de los suyos

Lunes, 17 Mayo 2010

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No hace falta que felicitemos al Barcelona, lo llevamos haciendo todo el año. Y la verdad es que se lo merece, tanto como el Madrid no haber ganado la Champions. Precisamente, el madridismo se había encomendado hipócritamente a ‘San Clemente’ por si sonaba la flauta, supongo. Pero, ¿de verdad alguien creía que el bueno de Javi aguaría la verbena del Camp Nou? Si ni siquiera el Madrid cumplió con sus deberes, aunque es entendible cuando Cristiano Ronaldo bajó los brazos tras echar varios vistazos al videomarcador de La Rosaleda. Por eso y por todo lo que ha sucedido en nueve meses,  esta Liga baja el telón con un Barça estratosférico en fútbol y puntos, y un Madrid que no lo ha hecho mal, pero tampoco bien.

Por el lado del campeón, la pena fue la estratagema que urdió Mourinho hace un mes y que privó a los azulgranas de jugar en el Bernabeu el próximo sábado. No obstante, la apuesta de Guardiola va para rato y, por tanto, tendrá un buen puñado de ocasiones para ganar más Champions. Amén de los títulos (doce se lleva Laporta consigo), el club sólo puede congratularse por haber encontrado una continuidad irrefrenable al estilo de Johan Cruyff. Claro, hay un matiz importante entre ambas tendencias: la de Pep la marca La Masía. Sólo había que ver a todos los chavales abrazándose a Guardiola y bromeando con él durante los fastos del césped. Es obvio: el míster es entrenador porque así lo ha elegido, pero sus alumnos le consideran uno de los suyos, otro más que ha sido diseñado maravillosamente en la cantera.

La Liga acabó ayer para el Barcelona. Hoy toca pensar en la carrera electoral, aunque Laporta gestionará un par de fichajes antes de levantarse de la poltrona. David Villa está esperando la llamada definitiva de Beguiristain y a Cesc le traicionó el subconsciente la semana pasada con unas declaraciones que tuvo que contradecir. El capitán del Arsenal quiere volver a Can Barça, así lo ha confesado, y no le importaría que fuese este verano. Es evidente que los títulos nunca llegarán a Londres al no ser que Wenger se deje de pócimas y experimentos en busca del canterano perfecto y fiche a golpe de talonario.

Y si Villa o Cesc, o quizá los dos, se mueren por unirse al proyecto modélico de Guardiola, Henry sale por detrás sin haberlo entendido. Es una pena que el mejor jugador de lejos en la Premier durante varias temporada no haya disfrutado del festín de este Barça. Aunque, el fiasco de Ibrahimovic aterra más al barcelonismo, por aquello de su desorbitado precio. El sueco está pendiente de una reunión en los despachos para que le confirmen una segunda oportunidad o el destierro final. A Ibra le ha sucedido como a Kaká: vino con ínfulas de rey y se ha quedado en un vasallo inútil. Aún así, sus credenciales no merecen ir a la papelera por una mala aventura. Pep aguantó a Eto’o cuando le quería perder de vista, ¿por qué no iba a ser tan paciente con Ibrahimovic?

La trampa de Mourinho

Jueves, 29 Abril 2010

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Al final Mourinho perpetró la más maquiavélica de sus estrategias y con once tíos colgados del larguero reventó al Barcelona en un Camp Nou exasperado. Sí, volvió a posta el catenaccio para reafirmar que el antifútbol a veces puede marchitar el fútbol. El Inter demostró un aguante pétreo, aunque no sobrehumano. No hizo falta porque el Barcelona no sabe tirar de épica ni embriagar a su gente con halos de remontada. Seguramente, el barcelonismo echó de menos una quinta velocidad, un resorte que agotase todas y cada una de las vías para acabar con el Inter; el poso que deja el Barça es que podía haber intentado algo diferente al toque y más toque. Porque no siempre basta con querer la pelota, mimarla y cuidarla; Mourinho conminó a sus chicos a que se despreocuparan del balón y atosigaran a las cabezas pensantes del Barça. Xavi acabó con la vista cansada, harto de ver jugadores blancos multiplicados en los treinta metros decisivos. El planteamiento del Inter era aterrador: parecían once futbolistas mas once holografías de los mismos. Hasta Eto’o acabó achicando espacios en el lateral izquierdo.

No obstante, para quien no viese el partido (me da que muy poquitos), podría parecer que el Barcelona se conjuró en un acoso y derribo de la portería de Julio César. Pues nada más lejos de la realidad, porque Messi probó una vez al portero brasileño (¡Dios mío, qué parada!); Ibrahimovic lanzó desde lejos un obús que no iba mal encaminado, y Bojan tuvo en su cabecita media final. No sé si estaba escrito que el Barça perecería por su propio estilo, el de pegar puñetazos a una roca con la mano desnuda, pero a buen seguro que Mourinho intuía que un buen catenaccio culminaría su obra. Lo que me pregunto es qué habría pasado si el Barça hubiese salido vivo de San Siro. Quizá el Inter habría salido con el mismo diseño, pero le habría tocado el gordo. Hay quien nace suertudo y ‘Mou’ es de esos.

Quien no ha tenido demasiada fortuna y tampoco la ha buscado es Ibrahimovic. El gol de Piqué difícilmente lo habría firmado por él, por lo menos en el Barcelona. Su presencia ralentiza el ataque del equipo y al no ser que se encuentre con alguna ocasión, las defensas no tienen por qué cercarle. Y más los del Inter, que solventaron plácidamente la escasísima faena que les dio el sueco. Cuando acabe la Liga, Guardiola tendrá que resolver la preocupante disyuntiva: quedarse con Zlatan o elegir un ariete con más actitudes y aptitudes, o sea David Villa.

Y a quién no le mosqueó que Pep acabase con Bojan, Jeffren y Maxwell para solucionar en un rato lo que Xavi, Messi y Pedro no pudieron en un parte y media. Resulta que no era ninguna estupidez achacar al club la pobre gestión de fichajes del pasado verano. Pero Guardiola se emperró en que no necesitaba más vestuario y puede que un par de retoques de alto standing no hubieran molestado. Habrá varios en los próximos meses.

Por último, suena a coña el asunto de los aspersores con los ganadores celebrando su pase a la final en el césped. Da mala imagen del Barça, a pesar de que hubiera podido ser un resquemor de algún directivo o quién sabe si de un jardinero. Peor fue el arrebato que le dio a Valdés cuando quiso agarrar del cuello a Mourinho. Ese penoso gesto demuestra que el portero cayó en la trampa de ‘Mou’, la trampa que empezó a maquinar cuando el bombo de la Champions deparó el Barça-Inter. Es evidente que el ‘showman’ portugués le tiene pillado el truco al Barcelona y a lo mejor en un futuro le da más gustillo hacerle la puñeta desde Madrid. 

Algo debía tener Ibrahimovic

Domingo, 28 Marzo 2010

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Os recomiendo que no os perdáis la ‘espaldinha’ de Ibrahimovic, una genialidad jamás filmada en un vídeo de fútbol. Ibra Cadabra asistió a Messi con un pase de espalda, pero no es que el sueco se colocara a espaldas de la portería, sino que se adelantó a la bajada del balón y lo deslizó con el lomo. Jugadón de quien más lo necesitaba. Con cositas de este tipo sí se justifican sus cincuenta millones….más Eto’o.

No debió ser fácil venir a un equipo ahíto de títulos para aplacar la vorágine mediática de Cristiano y Kaká. Y más cuando se le encomendó marcar tantos goles como su antecesor y no montar bullas en el vestuario. Zlatan se aprendió el discurso y, en consecuencia, empezó como un tiro marcando goles a diestro y siniestro. Pero después de la visita del Madrid al Camp Nou, su pistola se encasquilló y las críticas arreciaron contra él.

Sin embargo, Ibrahimovic, lejos de asomar esa personalidad volátil que le ha enemistado con Mourinho, ha seguido a lo suyo; sin dar el cante con gestos vituperables y declaraciones altisonantes, el ariete sueco se ha amargado consigo mismo por su sequía goleador, aunque siempre ha enseñado la sonrisa a sus compañeros. Tal es así, que el vestuario se deshace en elogios hacia el sueco cada vez que la prensa les fuerza a justificar el bajón de Ibra.

Y como bien dijo Jorge Valdano, cuando su grandilocuencia sí tenía sentido, el fútbol son ‘estados de ánimo’ y el de Ibra cambió con la generosidad de Messi en Zaragoza.  Si el argentino no le hubiera obsequiado con ese penalti después de tres fallosos clamorosos de Zlatan, quizá no iría ni convocado el resto de temporada. Bueno, eso sí, porque Henry no está para muchas batallas.

El caso es que Ibrahimovic las vuelve a enchufar justo cuando el Barça sobrevive a su momento más crítico. El campeón, bien por dejadez o por sus lesiones clave, ha ocultado su fútbol insuperable, quizá lo reserve para ocasiones venideras más importantes. Ahora gana y poquito más; aunque su descarada suficiencia aún le vale para mantener el pulso liguero. Pero, por lo menos, Guardiola ha recuperado a Ibrahimovic. Y mientras marque goles y se invente frivolidades como la ‘espaldinha’, no hará falta acusar al Barça de maltrato de la pelota.

Messi sobrevive al empeoramiento

Domingo, 14 Marzo 2010

Messi volvió a sacar al Barça del atolladero, y van unas cuantas. El diablillo argentino fue el único que no cayó en la modorra con la que deambula últimamente su equipo, algo que empieza a ser más que preocupante. Lo advirtió Cruyff la semana pasada y también Guardiola se ha encargado de recordarlo con sigilo: aquel fútbol preciso y explosivo ha sido trasplantado por un juego lento y mustio. Hasta navidades el Barcelona se había distinguido por una extraordinaria concisión a la hora de montar jugadas; con dos o tres pases, Messi, Xavi, Iniesta y antes Eto’o revolucionaban los partidos. Ahora su ritmo se ha ralentizado miles de revoluciones y, aunque el balón todavía es patr¡monio culé, sobran demasiados pasecitos.

Mientras el Barça saque adelante los partidos como el del Valencia, nadie quiere ser el aguafiestas. No obstante, existen matices que explican por qué ha desaparecido el fútbol de salón: Iniesta no se asoma tanto como antes por las áreas rivales, vela más por mantener la integridad del equipo que por apuntalar el ataque. Y claro, si Xavi tiene que pensar por dos y sus compinches no le ayudan, el juego no funciona. Ibrahimovic sigue cabreado consigo mismo; con Henry se ha descubierto que es más útil para treinta minutos que para un partido entero, como sucedió ante el Valencia, y Bojan es reclutado cuando no queda más remedio. Es en este punto donde se agigante la figura de Messi.

Su hat-trick evidencia que el Barça depende en exceso del argentino. Decíamos que el Madrid era Cristiano Ronaldo y los demás. Pues bien, el eterno rival no le anda a la zaga porque resume su fútbol a lo que haga Messi. Si se inventa una genialidad como la del primer gol, asunto resuelto; pero Messi no es infalible y las desajustes del Barça son descarados cuando su MVP lo hace mal. Sinceramente, sería una auténtica lástima que el equipo más equipo del mundo decayese en los grandes males del ‘galacticidio’. Estaremos a la espera.   

No pasaron, pero divirtieron

Jueves, 14 Enero 2010

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En mi vida había visto un baño de fútbol semejante al de anoche, en serio. El Barça de la segunda parte bailó, se mofó y humilló a unos sevillistas que correteaban extenuados detrás de la pelotita, cual perros falderos. Menudo abuso el de este Barcelona, que se concentró en la remontada y por Palop y un puñado de minutos no la logró, ¡así da gusto este juego! Claro que sólo los chicos de Guardiola saben dibujarlo. Lo dijo Kiko en la COPE, “no había visto un meneo de tal magnitud en toda la temporada, pero no en España sino en todo el mundo”. Y mira que Kiko se traga hasta el fútbol de las ligas más pintorescas.

Pero el balón volvió a ser caprichoso y el hexacampeón se llevó su primer bofetón. De verdad,  es una auténtica lástima porque estas lecciones magistrales engrandecen una competición, y a la Copa le hacía falta un partido como el del Pizjuán. En fin, se despide el equipo que nos divierte, así de simple. Y eso que sólo le urgía una genialidad más de Ibrahimovic, otro gol providencial de Pedro o la enésima bestialidad de Messi. Aunque, pensándolo bien, la vulnerabilidad de los azulgranas también era necesaria. A partir de ahora, el resto de clubes intuirá cuáles son los pasos para batir al mejor: sangre, sudor, lágrimas y suerte, muchísima suerte. Vamos, todo lo que ayer ofreció el Sevilla.

La pena es que en dos días sólo quedará el poso de la eliminación y del gran mérito del Sevilla, que lo tiene y mucho. Sobre todo, hay que rendir pleitesía a Palop, que siendo casi un cuarentón, paró lo inimaginable. Y, cómo no,  a Jesús Navas, del que siempre recordaré esa galopada estratosférica desde casi su área hasta la contraria, dejando a Abidal por el camino. No obstante, Jiménez tiene mucho trabajo por delante; a su equipo le salvó la campana, y la semana que viene toca un Deportivo hipermotivado, ¡qué bien juega ése también!