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Vino gran reserva Clarence Seedorf

Jueves, 16 Enero 2014

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Cuando Lorenzo Sanz fichó a Fabio Capello en su primera aventura madridista de 1996, el técnico italiano le puso varios nombres encima de la mesa con uno como máxima prioridad. “Estoy muy orgulloso de haber satisfecho el encargo de nuestro entrenador”, comentó el ex presidente a los reporteros para anunciar el fichaje de un interior derecha holandés de 21 años y fuerte como un roble, de los que gustaban a Capello. Clarence Seedorf acababa de fichar por el Real Madrid por la nada despreciable cantidad de 600 millones de pesetas, los que Sanz tuvo que desembolsar a la Sampdoria. El padre del futbolista espetó al presidente que “el Madrid no imaginaba lo que acababa de comprar”. Seedorf siempre ha venerado a su padre hasta el punto que nunca le estará lo suficientemente agradecido por prestarle unos zapatos tres tallas más grandes que la suya en su debut con los juveniles del Ajax de Amsterdam. Aquello no fue más que el prólogo de una carrera exitosa por Europa, levantando copas de Europa por todo el continente. No en vano, recién retirado, sigue presumiendo de ser el único futbolista de la historia con Champions en tres clubes diferentes.

Seedorf ejemplifica la madurez de cualquier jugador que nació humilde (su familia de Surinam tuvo que emigrar a Amsterdam para seguir adelante) y soñó convertirse en ídolo de masas. En Madrid rindió, ganó títulos y se adaptó rápido a la cultura española, sobre todo, con la gastronomía. Muchas veces ovacionado por el Bernabéu y otras sospechoso de cierta apatía, su talento sí gozaba de unanimidad absoluta. El problema de grandes clubes como el Madrid, sobre todo éste, es el desgaste de la exposición mediática. Aquella invención periodística de ‘la Quinta del Ferrari’, formada por Suker, Mijatovic, Panucci, Roberto Carlos y el propio Clarence, perjudicó en exceso al holandés. Si se marcaba un partido sensacional, era el gran Seedorf; si fallaba un puñado de pases o no corría a defender una jugada, entonces no era más que otro ‘Ferrari boy’. John Benjamin Toshack tomó nota y le quiso purgar desde el principio. El galés ordenó a Lorenzo a Sanz venderlo en el verano del 99 y días después de que en un amistoso de pretemporada en Compostela aficionados madridistas gritasen ‘Seedorf, si; Toshack, no’, la respuesta del presidente fue demoledora: “Oficialmente, el Madrid no vende a Seedorf aunque venga el representante de San Pedro”. Toshack, cegado por su obsesión de sacarlo de la plantilla, había ignorado la única petición que le hizo el holandés, una recomendación táctica: que le pusiese en el centro del campo para crear juego, no arrinconado en la banda derecha. El tira y afloja duró hasta Navidades, cuando Sanz acabó aceptando la oferta del Inter de Milan por casi 4.000 millones de pesetas. Ciertamente, con dos Champions en el zurrón, no era un P.VP. exagerado.

En el Inter Seedorf tan sólo fue una pieza más en la torre de Babel que había construido el presidente Moratti. En un vestuario con argentinos, uruguayos, brasileños, colombianos, franceses, croatas, serbios, turcos, eslovacos y hasta el español Farinós, el entendimiento no fue fácil. Seedorf intuía que el Inter preparaba cada año proyectos etéreos que no iban a ningún lado. Así que no dudó en cambiar de acera para jugar en el Milan. Una frase de Carlo Ancelotti durante esta semana resume la influencia de Clarence en el club milanista: “Seedorf fue mi jugador. Un futbolista con gran personalidad que tiene la capacidad de conocer todo en el mundo del fútbol”. Otro buque insignia como fue Andrea Pirlo nunca escamita elogios cuando le preguntan por su ex compañero: “He jugado con genios del balón, portentos físicos que se mueven sin balón, pero nunca, nunca con un solo futbolista que sea tan bueno con y sin pelota”. La etapa de Seedorf en Milan recuerda a unas palabras de Cristiano Ronaldo en COPE: “Doy el 120 por cien como profesional”. Ése, exactamente, es el elixir de la eterna juventud del todo terreno holandés. Y, precisamente, el Bernabéu pudo contemplar su motor turbo diesel en un Real 2 – Milan 3 de Champions de 2009. Un buen puñado de periodistas escribió en sus crónicas que ese Seedorf bien podría haber jugado en el Madrid de Florentino.

Milan era la ciudad propicia para celebrar los fastos de su despedida. Pero a Seedorf siempre le ha picado la curiosidad del fútbol brasileño. Tan desmedido es su amor por la cultura carioca que, en una entrevista en El País durante los días previos a la fatídica Champions de Estambul, el entonces centrocampista del Milan confesó que de niño había llorado con la eliminación de Brasil a manos de Francia en el Mundial del 86, pero no porque cayera la canarinha, sino por el lamento de Zico, uno de sus grandes ídolos de la infancia. En otra entrevista posterior con el mismo periódico, pudimos comprobar la versión reposada y madura de Seedorf: “¿La final contra el Liverpool? No es que nos relajáramos seis minutos, fue obra del destino”.

El Botafogo ha tenido el honor de escribir el epílogo del Seedorf con botas. En año y medio su huella tiene un valor incalculable: que fuera nombrado mejor extranjero del campeonato brasileño es sólo una medallita más; la hazaña ha sido liderar un vestuario en pleno proceso de formación, con chavales que escuchaban atónitos al cuatro veces campeón de Europa. La gente sólo ve los 90 minutos que dura el encuentro, pero antes de eso paso mucho tiempo conversando con ellos, haciéndoles preguntas…Fuera del campo hay que plantearles los asuntos de manera más pausada, con la idea de que reflexionen y crezcan”. Es Seedorf ‘el maestro’, el mismo que adora una afición en la que algunos padres han bautizado a sus hijos con el nombre de Seedorf. Y no es broma. Por cierto, ha ganado cuatro Champions pero las estadísticas enumeran cinco, la del Madrid del 2000 en la que participó en la primera fase. Nunca le pillaréis en un renuncio,  él siempre contará cuatro, por méritos, porque son las que él se ha ganado. Un hombre de fútbol ha vuelto a Milan, el mismo que Botafogo perdió como futuro entrenador. Veintidós años de fútbol le han dado el aroma de un vino gran reserva. El Milan no tiene más que disfrutarle…el resto vendrá rodado.

Un precio demasiado alto

Lunes, 20 Mayo 2013

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José Mourinho siempre se ha regido por un principio que cautivó al mundo del fútbol americano a finales de los cincuenta. La idea (y la frase exacta) vino motivada por ‘el motivador’, valga la redundancia. Vince Lombardi, el mejor entrenador en la historia de ese deporte, dejó para la posteridad una declaración de intenciones que hoy día es el maná ideológico para las grandes multinacionales norteamericanas: “Para alcanzar el éxito, en cualquier cosa que te propongas, has de pagar un precio, a veces muy alto”. Lombardi consiguió transformar un equipo mediocre, los Green Bay Packers, en uno de las dinastías más recordadas en el Salón de la Fama del fútbol americano, ganando cinco campeonatos durante la década de los sesenta. Pero el mérito de este entrenador fue cambiar la actitud de sus jugadores, convenciéndoles de que eran mucho más competitivos de lo que demostraron en las temporadas anteriores; esos títulos los ganaron los mismos hombres que años antes eran silbados e insultados sin piedad en su propio estadio. Mourinho entendió el mensaje con olor maquiavélico en el Chelsea, Inter de Milan y, por supuesto, en el Madrid. Así se lo transmitió a Florentino Pérez; no en vano, el presidente se dejó seducir por el brillo del currículum del portugués. Sabía que tarde o temprano el carácter volcánico de Mourinho le obsequiaría con títulos, quizá la ansiada ‘Décima’. Lo que jamás intuyó el presidente es que él mismo se haría cómplice del entrenador en la filosofía Lombardi: “Ganar no lo es todo; es lo único”…pero a un precio demasiado caro.

Un directivo actual del Real Madrid auguró noches orgiásticas en el Bernabeu con la llegada de Mourinho; se confundió, claro. Y tampoco atinó cuando, emocionado por aquel abrazo entre el portugués y Materazzi en el parking del estadio minutos después de conseguir la Champions, imaginó con preocupación un futuro post-Mourinho. Los precedentes en Londres y Milan corroboraban su tesis: en septiembre de 2007, días después de que Roman Abramovich le despidiese, el núcleo duro del Chelsea, representado por John Terry, dijo que “el corazón del Chelsea se vería afectado por la marcha del técnico” y que “sería difícil recuperar el espíritu que Mourinho trajo”. Abramovich y su empleado formaron un matrimonio sólido, creíble, casi idílico. Sin embargo, el multimillonario ruso quiso meter mano en la piña que había logrado Mourinho, endilgándole a Shevchenko, y fue en ese punto cuando se desataron las hostilidades que acabaron en su marcha un año después. Con el presidente Moratti fue diferente: Mourinho fue coronado césar en Milan y, en fatal consecuencia, sus ínfulas de poder alcanzaron cotas inimaginables. Si hubiera permanecido en el Inter, su egocentrismo se habría estancado; hacía falta un reto más ambicioso: el Real.

El pasado jueves, víspera de la final de Copa, Florentino Pérez acudió a un acto protocolario junto a Enrique Cerezo en el ayuntamiento de Madrid. Coincidía a la misma hora que la esperada rueda de prensa de Mourinho en el Bernabeu. Justo en el instante que el club anunció que sólo comparecería Sergio Ramos, varios periodistas que estaban en el ayuntamiento se lo comunicaron al presidente para sorpresa de éste. El gesto de Florentino fue de resignación, como si quisiera decir: “Bueno, una más”.  Puede que en estos días de penitencia merengue, el mismo mandatario que fichó a Mourinho y le invitó a subir a su coche segundos después de que éste llorase abrazado a Materazzi, piense que ha sido devorado otra vez por un monstruo creado por él mismo. Lo confesó la noche que dimitió por ko técnico en 2006, alcanzado por la onda expansiva del galacticidio. Es muy improbable que repita el error público de contarlo; sobre todo, porque no le conviene llevarse mal con Mourinho en versión pendenciera. Así que, una vez que el PSG acuerde con Ancelotti la salida de éste, a Florentino le bastará decir delante de un micrófono: “Mourinho, gracias por los servicios prestados”. Esperamos que no añada “ésta seguirá siendo tu casa”, por el bien de Casillas, Ramos, los portugueses…En fin, de todos.  

Falta de respeto

Jueves, 22 Noviembre 2012

Los viejos fantasmas de aquel derbi milanés de 2010 volvieron de una tacada cuando el árbitro Rocchi cayó en la trampa del Kun Agüero. Entonces, Mourinho entrenaba al Inter y, a pesar de ganar 2-0, tuvo que aguantar estoicamente un arbitraje desesperante con dos expulsiones, la del central Lucio por simulación y la de Wesley Sneijder por aplaudir irónicamente una decisión del mismo Rocchi. Pero la paciencia del entrenador portugués acabó con la cámara de la RAI enfocándole…”No nos dejan sentenciar el Scudetto. Es una vergüenza, ¡yo digo que es una vergüenza!”. El Inter conquistó la liga de ese año y Mourinho, sin cohibirse lo más mínimo, declaró la guerra al establishment arbitral italiano. Sin embargo, anoche no estaba en juego el Calcio sino el torneo por excelencia en el que Mou tiene una pistola con silenciador apuntando a su cabeza, consciente de que cualquier injuria puede ser fatal para él: ”Debo estar tranquilo. Todavía tengo pendiente una sanción de UEFA, a la que sólo quiero agradecer el regalo por mis cien partidos, una placa muy bonita”. A falta de rajadas descaradas, el técnico madridista debe pensar que nunca sobra una buena dosis de sarcasmo.

Ya no es una cuestión de repasar la lista de desencuentros que Mou ha tenido con la UEFA (“la semifinal perdida por un gol que no era, otra en la que Pepe rompió la tibia y peroné a Alves…”), al Madrid le falta ese punto de suerte o, mejor dicho, respeto que le haga por fin alzar los brazos en un estadio solemne. La primera media hora fue tan majestuosa que recordó al último partido en el que Europa entera quedó aterrada por este club. Sucedió hace justo una década y, claro está, no estaba Cristiano pero sí Ronaldo Nazario, que en apenas un puñado de minutos dinamitó Old Trafford. El Madrid perdió aquel duelo de correcalles por 4-3, pero ganó la eliminatoria con la misma autoridad que los faraones imponían a sus súbditos. En Manchester faltó un ‘Gordito’ o, al menos, un asesino que acertara el primer, segundo y tercer disparo; porque el Madrid sí tuvo un puñado de ocasiones para haber finiquitado el encargo. Y eso que la desesperación del City dejó a los blancos en su hábitat más perfecto, el del contraataque. Su inercia habitual invitaba a pensar que Cristiano o Benzema cerrarían la victoria con un segundo gol, pero bien Mancini soltó al descanso el emotivo discurso de Al Pacino en Un domingo cualquiera, o el Madrid cayó en la complacencia de jugar contra un pelele adinerado pero excesivamente lelo.

David Silva reconoció anoche en la COPE que hablaron en el vestuario durante el intermedio y concluyeron que “ya no había nada que perder”. Quizá sin la presión de ganar sí o sí para justificar los dólares de Oriente Medio, el genial centrocampista canario se desmelenó e hizo saltar por los aires el cinturón de seguridad de Mourinho. Con apenas cinco minutos disputados de la reanudación, el panorama pintaba atroz para un Madrid que seguía fiándose de su implacable letalidad. Pero la sentencia, lejos de llegar rápido, estuvo a punto de estallarle en las manos a los blancos de no ser por otra parada milagrosa de un Casillas que andaba despistadillo. El final: el empate más irritante que se recuerda, porque ni Mancini subió al cadalso para regocijo de la afición inglesa ni Florentino Pérez pudo pavonearse en el palco por haber recuperado la grandeza histórica que el club sigue olfateando. Y para el Madrid es necesario reencontrarla, porque hasta árbitros tan nefastos como Rocchi la respetarían. Todavía le faltan al respeto.

 

 

 

 

El ‘Sneijder de Mourinho’

Sbado, 22 Octubre 2011

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Noche de Champions en Munich. El Inter de Milan acababa de eliminar al Bayer en el Allianz Arena contra todo pronóstico. El equipo de Leonardo había volteado  un 2-1 y Pandev, a dos minutos del final, consiguió salvar el cuello de su entrenador metiendo a su equipo en cuartos de final. Pero las palmaditas en la espalda no se las llevó el macedonio ni Samuel Eto’o, autor del primer gol y extenuado físicamente después de tanto incordio a la defensa bávara; Wesley Sneijder volvió a sentirse aquel futbolista que Mourinho recuperó para la causa un año antes. “¡Buff, Carlos, llámame en un rato, que he salido de la ducha sudando! No me hizo falta imaginar la guerra de trincheras a la que se sometió el ex madridista. El partido fue durísimo, pero Sneijder fue de los pocos que le cogió el tranquillo: se remangó y no paró de correr….en la retaguardia para apoyar a Cambiasso y Motta en tareas de contención, y en vanguardia para encender la pólvora de las ofensivas interistas. “Por fin nos salen las cosas. No podía haber cambiado tanto la historia”, me confesó Wesley por teléfono al rato de acabar el partido. Esa historia fue la que inventó Mourinho un año antes, cuando llegó como capricho del presidente Moratti para retomar una leyenda legendaria, la de uno de los clubes con más solera de Europa.

Sneijder todavía no olvida a Mourinho; es más, le recuerda siempre que está delante de un micrófono…o un teléfono. Llegó a Milan como un despojo del flamante Madrid de Florentino (Pelligrini insistió en quedárselo hasta que sus superiores se pusieron firmes) y fue el mister portugués quien le evocó sus gestas del Ajax. Su pasado madridista ya no contaba, debía resetear la estancia en España y, sobre todo, las agitadas noches madrileñas. Wesley procuró obedecer y su nuevo ocio consistió en aprender al dedillo las férreas tácticas de su entrenador, esenciales en un fútbol tan de pizarra como el Calcio. Por eso, la ‘tutela’ de Mourinho fue para él una experiencia de vida; sin Mou, probablemente Wesley habría acabado en el grupo del montón. “Sí, se le echa de menos, pero no es fácil continuar cuando lo has ganado todo”; obviamente, él mismo sabía que repetir la temporada perfecta era una quimera, más cuando habían perdido el primer título del año II contra el Atlético de Madrid en Mónaco. Rafa Benítez fue una apuesta frustrada y Leonardo no parecía capacitado para enderezar a un grupo que ya no se sentía ahíto de títulos. Al final, la gesta de Munich tuvo poco recorrido, porque emular otra remontada aún más difícil (el Schalke sacó un 2-5 en San Siro en cuartos) era un suicidio. Así que, la temporada terminó y Sneijder pensó detenidamente en dar otro volantazo a su carrera…después del repaso del Barça al Manchester United en la final de Wembley, Sir Alex Ferguson estaba decidido a comprar al ‘Sneijder de Mouirinho’, le consideraba casi esencial en su enésimo proyecto.

El Manchester ofreció 35 millones pero Moratti exigió 40, así que el acuerdo en una cantidad aproximada era cuestión de días. Incluso, el centrocampista holandés meditó bajarse el sueldo que inicialmente pretendía cobrar en Inglaterra; pidió la animalada de 200.000 euros por semana y no le hubiera importado cobrar menos de 100.000. Pero, sorprendentemente, el presidente anunció que el jugador se quedaba en Milan sin argumentar razones y fue el propio Sneijder quien desveló días después que Mourinho volvió a cruzarse en una decisión crucial…”Me llamó y me dijo que siguiera en el Inter. Su corazón está en este club y siempre me ha dicho que permaneciera aquí“, comentó en declaraciones a La Gazzetta dello Sport el pasado 04 de septiembre. Sin embargo, Wesley dudó de la recomendación de su ex entrenador a causa del nuevo: Gasperini le volvió loco en cuestión de semanas (las que duró como técnico). Le probó de extremo contra el Trabzonspor en Champions…y al rato le puso de enganche, su sitio natural. Derrota en San Siro por 0-1. Al siguiente partido le metió en la cabeza que podía ser volante medio defensivo y el equipo se quedó sin fuelle ofensivo en el empate a cero contra la Roma.

¿Se arrepintió Sneijder de no haber fichado por el United? Quizás, pero Claudio Ranieri intenta emular a su colega portugués a tenor de las últimas declaraciones del holandés. “Hablé mucho con Ranieri cuando llegó y se dio cuenta en seguida de cómo debe jugar este equipo, cada uno en su sitio. Ahora estoy en mi lugar, en mi papel”, ha comentado hoy también a La Gazzetta. Pero la frase no ha quedado ahí; por supuesto, no podía faltar su último mentor: “Sé que es inútil, pero continuamos buscando en cada entrenador algo de Mourinho, no hay nadie como él, nadie sabe tratar como él a los jugadores”. Suena a obsesión pero difícilmente encontraréis a un futbolista más agradecido…por algo, también le mentó conmigo aquella noche de Champions. En las victorias y en las derrotas, el ‘Sneijder de Mourinho’ tiene una deuda casi de sangre.    

Cluedo

Viernes, 3 Junio 2011

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Paco González adelantó anoche en El Partido de las doce que el Kun no fichará por el Real Madrid. El serial publica un nuevo episodio y el delantero, lejos de aclarar de una vez cuál es su club predilecto, ha propuesto un sudoku samurai. Quiere jugar en la Liga porque la conoce bien, pero también la atrae la Premier…y menta al Calcio para embarullar todavía más el asunto. En la sala de espera aparecen los candidatos: Manchester City, Juventus, Barça, ¿Inter? y. hoy por hoy, descartamos al Madrid. Florentino se aparta de la rifa porque no quiere hostilidades con Gil Marín, un pacto de caballeros que en caso de ser vulnerado podría acabar con Gil Marín en un búnker por miedo a las represalias populares. Y como Agüero no ha confesado el ‘sí’ en una servilleta ni ha pataleado por el Madrid a la bicefalia Gil Marín-Cerezo, el cluedo continúa su curso sin desvelar el ‘asesino’ del Atlético, el que quitará la última ilusión de un proyecto marchito y sin expectativas.

MARCA publica hoy que el Barça se ha interesado por los detalles del contrato de Agüero. Hasta hoy sólo se habían escuchado susurros azulgranas, pero el Villarreal todavía no ha recibido una oferta formal por Giussepe Rossi y negociar con Fernando Roig se antoja pesado y desesperante…rebajar demasiado su cláusula de cincuenta millones supone un porrón de reuniones de ejecutivos. No obstante, intuyo que el ‘sí’ de Rossi resultaría más sencillo que el del Kun. Aún así, Miguel Rico, un experto excavador de información en los mentideros del Barcelona, insiste en que el Kun no es preferente para Rosell.

O sea que han entrado con fuerza en el juego Juventus y, quizás, el Manchester City. Mi compañero Antoñito Ruiz dijo hace días que los representantes del Kun se reunieron con los italianos para escuchar su oferta. Pero la Juve no jugará Champions y todavía está madurando un equipo campeón después del daño atroz del Moggigate. En cambio, el City ansía codearse con los grandes a base de petrodólares; de momento, comparecerá en la competición de los mayores y tiene un verano entero por delante para inventar una alineación de ensueño. Obviamente, el Kun tiene un hueco allí y el jeque Sheikh Mansour, dueño del club, necesita una efigie nueva para contentar a una afición que ha pasado del ostracismo al entusiasmo en un chasquido de dedos. El tapado de Inglaterra puede ser el Manchester United, todavía convulso por el fiasco de Wembley…Ferguson ha moldeado a Chicharito Hernández y, a sabiendas de que Rooney le va a conceder pocas tardes de gloria, Agüero ocuparía una de las vacantes más codiciadas en Europa. Y en el United sucede lo mismo que dijo el ex presidente efímero del Madrid, Fernando Martín: “Tenemos los cimientos para fichar a quien queramos, por dinero no va a faltar” (03 de marzo de 2006).

Pero el cluedo tiene más sospechosos. El Inter siempre aparece en escena cuando salta un culebrón de este calibre; Moratti no escamita en alardear de chequera y lo mismo le da el Kun con IVA que sin tasas. Aunque el Calcio sólo puede ofrecer dinero porque el campeonato sigue resquebrajándose a pasos agigantados, y al todavía delantero colchonero no le conviene consolidar su carrera en Italia.  Con todo, Agüero insiste en España: su vida personal ha cobrado mucho arraigo aquí y es consciente de que él (y sólo él) es la estrella del verano. Pero si el Madrid pasa y el Barça no se esmera demasiado, queda un resquicio para que no se marche del Atlético…aunque haya pregonado c’est fini. Entonces, llegaría el momento del jugador número doce y no acierto a imaginar qué ocurriría en tal caso. No obstante, Gil Marín ha manifestado que antes del 15 de junio el futuro del jugador estará decidido; siendo escépticos, si tanto ha atinado el directivo, quizá la venta esté pactada y cada declaración responda a un plan perfectamente pergeñado…vamos, como en el cluedo.  

Mourinho tiene su coartada

Martes, 24 Agosto 2010

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Pues de momento Mourinho no parece ese orgulloso y testarudo Luke que tan magistralmente interpretó Paul Newman en la La Leyenda del indomable. Insiste en un delantero para apuntalar, de una vez por todas, la próxima plantilla campeona…no sé de qué, pero Valdano le insinúa que ya basta: los fichajes, unos inciertos y otros más creíbles, deben ser suficientes para zancadillear al Barcelona. Aunque, a tenor de lo visto en la supercopa, Mou va a tener que inventarse alguna perorata motivadora para cumplir con el recado. Es que este Barça sigue siendo buenísimo.

Pero, insisto, Mou todavía no ha emulado a ningún general Patton que comanda a sus tropas con obediencia ciega por la causa. A Benzema le ha tolerado su abulia casi toda la pretemporada, hasta que el otro día se hartó y le mandó espabilar ante el Hércules; tampoco ha montado un cirio a la directiva  por su laxismo con la marcha de Raúl. Éste confesó que Mou le quería de consigliere en el vestuario, pero la petición no ha sido secundada en las oficinas. Y, por último,  el capricho por Maicon pudo resolverse hace semanas con un jugoso cheque, pero el club dejó de insistir cuando el Inter se puso farruco.

En definitiva, a Mourinho le han traído los aperos que el club ha visto necesarios. De otro modo, pocos entendemos que el portugués se resigne a contar sólo con Marcelo y Arbeloa reconvertido para custodiar el lateral izquierdo (Drenthe está más fuera que dentro). Habida cuenta de que al técnico le obsesiona la seguridad, ese flanco podría ser un suplicio en caso de que otra plaga de lesiones asole a la plantilla. Si a estas alturas ya están fuera de combate Pepe, Garay y Albiol, a saber cuántos más visitarán al médico.

También es cierto que, reflexionándolo bien, Mou nunca ha sido un pedigüeño exasperante. El Inter, el suyo, arrasó la temporada pasada con despojos de otros clubes: Sneijder fue despedido del Madrid; Diego Milito venía casi de retiro desde Génova; el Barça se deshizo de Eto’o para evitar contagios y la defensa era una auténtica reliquia con Lucio, Walter Samuel y Zanetti. Vamos, que los más cotizados eran Julio César, el portero, y Maicon. Otra prueba palmaria fueron los antojos de Abramovich por Shevchenko y Ballack, cuando Mou no contó con ellos para casi nada. Él ya tenía su once fetiche que manejaba como quería

Bueno, por lo menos y en el caso casi inimaginable (siempre en tono irónico, claro)  de que el Madrid vuelva a pifiarla,  Mourinho tendrá una buena coartada: “Sólo me trajisteis a Carvalho”.

The Kop le echará de menos

Domingo, 6 Junio 2010

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The Kop dejará de corear al unísono aquello de Mister Rafa. Y si fuera por la mítica grada, Benítez seguiría siendo otro de los suyos. Pero una pésima temporada, agravada por un trasfondo institucional más que preocupante, ha dilapidado el poco crédito que los dueños del Liverpool habían concedido a su técnico. La afición reconoce el esfuerzo de Rafa; no en vano, él devolvió la gloria europea al Liverpool con aquel discurso mágico que motivó a sus chicos para remontar tres goles al Milan en la final de Champions del 2005.

Pero desde la apoteosis de Estambul, todo han sido problemas para Benítez. Como cualquier otro entrenador que se labra un currículum tan meteórico, Rafa advirtió a su club que milagros como el de aquella noche no se repetirían sin jugadores competitivos. Sin ir más lejos, Dudek fue quien paró el penalti decisivo a Shevchenko y la siguiente temporada fue vendido porque nunca convenció a Benítez. El checo Milan Baros, otra apuesta fuerte de la entidad, tampoco congenió con Benítez. En definitiva, Mister Rafa quiso hacer un plantel a su medida y para ello pidió desembolsos importantes. El reto de la Champions lo había cumplido sin obligación; faltaba una Premier dos décadas después.

Pues bien, en seis años el único fichaje de pedigrí ha sido Fernando Torres. No obstante, ‘el niño’ vino por su hartazgo en el Atlético y sin culminar su madurez futbolística. Pero quitando al delantero madrileño, nunca llegaron más estrellas a Anfield. Bien por falta de liquidez económica o por un proyecto a priori poco ambicioso, las sugerencias (que no exigencias) de Benítez siempre quedaron en papel mojado. Los ingenuos gerifaltes Tom Hicks y George Gillet creyeron que con Steve Gerrard y la mística de Anfield sí podían ganar títulos. Obviamente se equivocaron y, lo que es peor, no quisieron rectificar.

Quizá otra aventura sea lo mejor para el ya ex entrenador del Liverpool. El Inter está muy cerquita de ficharle y su presidente Moratti no es un rico tacaño. O sea que los caprichos del entrenador dejarían de ser utópicos. Además, el Calcio casa muy bien con las tácticas robotizadas y poco atrevidas de Benítez. Y digo lo de robotizadas porque Gerrard dijo en su día que Rafa concebía a los jugadores como piezas de una máquina. El problema es que la sombra de Mourinho es demasiado alargada y todo lo que sea no ganar supondrá un fracaso. Pero Benítez puede con ese lastre y más. Por eso, dejó al Valencia con dos ligas  para fabricar otro campeón; lo consiguió nada más llegar a Liverpool y el resto ya lo conocéis.  

Puro cachondeo

Mircoles, 26 Mayo 2010

¡Milagro!, Kaká se ha recuperado. Ha sido llegar a la concentración de Brasil y ponerse a brincar en el entrenamiento como un alegre juvenil. Ni lesiones musculares, ni pubalgias, Kaká está a tope, o eso nos dicen desde allí. Su sospechosa recuperación contrarreloj desprende el tufillo que el madridismo temía. Quizá esté a tope, pero la sensación de que no se ha exprimido lo necesario en el Madrid para llegar intacto al Mundial no se va ni con aguarrás. Al brasileño no le queda otra que hacer un buen campeonato (de lo contrario, más de uno en el Madrid se habrá arrepentido de su fichaje) y, sobre todo, aprobar la reválida de la próxima temporada. Ésa sí que será definitiva.

El fútbol a veces no deja de ser puro cachondeo: Mourinho soltó que se largaba al Madrid casi antes de que Zanetti levantase la Copa de Europa, ni siquiera se pasó por los fastos preparados en Milan y resulta que Moratti le invita a cenar a su casa.  Encima, dicen que Mourinho intentó convencer al presidente del Inter de que se olvide de esa cláusula de ‘sólo’ dieciséis millones. Y vale que Mou tendrá un poder de convicción absoluto para lograr que Eto’o defienda sin rechistar y que el mundo entero le rinda pleitesía, pero persuadir a Moratti de que le deje irse gratis…

También ha aparecido en escena Del Nido, ¿cómo no? Se ha hartado pronto de las insinuaciones por Jesús Navas. Ayer dijo que quien lo quiera, le costará ‘sangre, sudor y lágrimas’. Bueno, quizá no haga falta tanto porque vino a decir lo mismo cuando el Arsenal se llevó a Reyes o el Madrid a Ramos y Baptista. Si Florentino le planta en la mesa un cheque de veinticinco o treinta millones por Jesusito, quienes llorarán serán los ‘Biris’.

A todo esto, el lenguaraz Maradona volvió a hablar, pero esta vez no la lió. Por fin pensó con coherencia, aunque si fuera madridista estaría un poco mosqueado: jamás le escuché decir que “la gloria es hoy el Real Madrid”. El comentario se agradece, pese a que Maradona no haya atinado mucho. El Madrid es glorioso, sí, pero, precisamente, la gloria de los últimos años se la han llevado el ocaso de Florentino, el circo de Ramón Calderón y esta temporada de despilfarro.

Y por último, nos sigue quedando Guti. Lleva meses vociferando que se marcha del Madrid para emprender una aventura ascética en Tailandia con una vespa; le abren la puerta desde Turquía para que vaya acercándose a culturas más espirituales. Y ayer espetó que tiene un año más de contrato y aún no ha decidido nada. Como diría Sherlock, “elemental querido Watson”: con el pastizal que tiene firmado en Madrid y sabiendo que ni Mou le exigiría mucho en su última temporada, como para irse a vivir fuera.

A ‘Mou’ le han picado desde Barcelona

Domingo, 23 Mayo 2010

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Eto’o se resignó a achicar espacios por delante de Maicon; Sneijder y Pandev pegaron su cogote a los trotones Cambiasso y Zanetti,…y todo esto cuando sólo se habían jugado ¡diez minutos! Sí, el Inter ganó definitivamente a su modo, quizá por eso dudo si Mourinho es la panacea que necesita el madridismo. Seguro que a Florentino le va a venir de maravilla para contrarrestar tanto avasallamiento azulgrana, pero puede que Mou no sea el tío idóneo en busca de la ansiada dinastía. Además, su llegada a Madrid no responde a un sueño platónico; a Mourinho le han picado desde Barcelona con la milonga de ‘traductor de pacotilla’ y qué mejor manera que restregarle su desmesurado ego al Barça desde la trinchera enemiga.

Así es, Mourinho llega al Bernabeu con su áura de ganador nato sí o sí, un émulo de Capello disfrazado de peliculero. Y es que cada partido es una función distinta para el portugués; sus declaraciones siempre altisonantes gustan a los periodistas y quitan presión a sus jugadores. Tal cual lo ha confesado varias veces, porque eso del juego psicológico lo maneja al dedillo. Si supo lidiar con la prensa de Barcelona cuando interpretaba (nunca mejor dicho) las irritantes ruedas de prensa del entonces técnico Louis Van Gaal, cualquier otro brete le supone una minucia. A ‘Mou’ le entusiasma el circo que rodea al fútbol; mejor dicho, digamos que le trae sin cuidado todo lo que no sea ganar…a cualquier precio.

Y como las aficiones son antojadizas, puede que la del Madrid acabe simpatizando con las tácticas de Mourinho. No en vano, la prioridad es ganar y punto, el buen fútbol puede esperar. La gracia es que el casi ex entrenador del Inter va a convertir Valdebebas en una fiesta continua, en la que tendrán cabida toda clase de críticas de periodistas y las consiguientes réplicas del entrenador. Capello, por ejemplo, no entraba nunca al juego; él hacía y deshacía a su antojo (como ‘Mou’), pero no le apetecía ‘perder el tiempo’ con la prensa. El caso es qué dirá Mourinho si los reproches asoman desde la grada: Florentino, como cualquier buen presidente, se escuda en la soberanía de los socios, pero, claro, los mismos socios no han pedido la cabeza de Pellegrini y al chileno se le va  a dar boleto en las próximas horas.

Otra conjetura curiosa sería averiguar qué haría la directiva si ‘Mou’ no cumple con las expectativas y no rasca títulos. A Pellegrini no le han concedido reválida, pero el portugués va a firmar un contrato desorbitado de diez millones de euros anuales. Sólo la firma ya vale tres reválidas seguidas, porque Florentino no se va a arriesgar a conceder más finiquitos.

La trampa de Mourinho

Jueves, 29 Abril 2010

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Al final Mourinho perpetró la más maquiavélica de sus estrategias y con once tíos colgados del larguero reventó al Barcelona en un Camp Nou exasperado. Sí, volvió a posta el catenaccio para reafirmar que el antifútbol a veces puede marchitar el fútbol. El Inter demostró un aguante pétreo, aunque no sobrehumano. No hizo falta porque el Barcelona no sabe tirar de épica ni embriagar a su gente con halos de remontada. Seguramente, el barcelonismo echó de menos una quinta velocidad, un resorte que agotase todas y cada una de las vías para acabar con el Inter; el poso que deja el Barça es que podía haber intentado algo diferente al toque y más toque. Porque no siempre basta con querer la pelota, mimarla y cuidarla; Mourinho conminó a sus chicos a que se despreocuparan del balón y atosigaran a las cabezas pensantes del Barça. Xavi acabó con la vista cansada, harto de ver jugadores blancos multiplicados en los treinta metros decisivos. El planteamiento del Inter era aterrador: parecían once futbolistas mas once holografías de los mismos. Hasta Eto’o acabó achicando espacios en el lateral izquierdo.

No obstante, para quien no viese el partido (me da que muy poquitos), podría parecer que el Barcelona se conjuró en un acoso y derribo de la portería de Julio César. Pues nada más lejos de la realidad, porque Messi probó una vez al portero brasileño (¡Dios mío, qué parada!); Ibrahimovic lanzó desde lejos un obús que no iba mal encaminado, y Bojan tuvo en su cabecita media final. No sé si estaba escrito que el Barça perecería por su propio estilo, el de pegar puñetazos a una roca con la mano desnuda, pero a buen seguro que Mourinho intuía que un buen catenaccio culminaría su obra. Lo que me pregunto es qué habría pasado si el Barça hubiese salido vivo de San Siro. Quizá el Inter habría salido con el mismo diseño, pero le habría tocado el gordo. Hay quien nace suertudo y ‘Mou’ es de esos.

Quien no ha tenido demasiada fortuna y tampoco la ha buscado es Ibrahimovic. El gol de Piqué difícilmente lo habría firmado por él, por lo menos en el Barcelona. Su presencia ralentiza el ataque del equipo y al no ser que se encuentre con alguna ocasión, las defensas no tienen por qué cercarle. Y más los del Inter, que solventaron plácidamente la escasísima faena que les dio el sueco. Cuando acabe la Liga, Guardiola tendrá que resolver la preocupante disyuntiva: quedarse con Zlatan o elegir un ariete con más actitudes y aptitudes, o sea David Villa.

Y a quién no le mosqueó que Pep acabase con Bojan, Jeffren y Maxwell para solucionar en un rato lo que Xavi, Messi y Pedro no pudieron en un parte y media. Resulta que no era ninguna estupidez achacar al club la pobre gestión de fichajes del pasado verano. Pero Guardiola se emperró en que no necesitaba más vestuario y puede que un par de retoques de alto standing no hubieran molestado. Habrá varios en los próximos meses.

Por último, suena a coña el asunto de los aspersores con los ganadores celebrando su pase a la final en el césped. Da mala imagen del Barça, a pesar de que hubiera podido ser un resquemor de algún directivo o quién sabe si de un jardinero. Peor fue el arrebato que le dio a Valdés cuando quiso agarrar del cuello a Mourinho. Ese penoso gesto demuestra que el portero cayó en la trampa de ‘Mou’, la trampa que empezó a maquinar cuando el bombo de la Champions deparó el Barça-Inter. Es evidente que el ‘showman’ portugués le tiene pillado el truco al Barcelona y a lo mejor en un futuro le da más gustillo hacerle la puñeta desde Madrid.