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Del tiqui-taca al contraataque

Mircoles, 30 Abril 2014

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La historia del Real Madrid borró de un plumazo todas sus necrológicas de Alemania, De repente, los espectros de ogros como Augenthaler, Oliver Kahn o Effenberg desaparecieron la misma noche que los blancos se pusieron el traje de los cazafantasmas. Y Munich dejó de ser territorio maldito para convertirse increíblemente en tierra santa: la goleada recordará para siempre a un Bayern liliputiense en manos de un gigante que recuperó el respeto en el viejo continente más de una década después. No fue una simple goleada porque la primera parte demostró a todo el planeta que hay alternativas tan estéticas como el adorado ‘tiqui-taca’; este Madrid se sobreexcita al contraataque, dibujando jugadas con un puñado de rayajos, como en el tercer gol. Es su estilo y Guardiola estaba advertido aunque muriese con sus principios, que le impulsaron a poner futboleros en vez de un peón de contención como Javi Martínez. El Madrid del pim, pam, pum compartirá leyenda con el de Zidane, todavía sin la Copa de Europa pero con la primera antología en Alemania editada en alta definición.

Anoche no ganaron los chispazos de las estrellas sino una mole que se movía en efecto acordeón desplegando y replegándose con ritmo. Tal como sucedió en el Bernabéu, los blancos juntaron a toda su infantería para proteger el frente de Casillas y, cada vez que robaban el balón, atacaban a cañonazos con su artillería pesada. Modric y Xabi Alonso, generosos en el esfuerzo, hicieron de coche-escoba para limpiar a los alemanes por el centro, al tiempo que se remangaban para cubrir a Carvajal cuando éste salía en estampida. Otra pareja, Pepe y Sergio Ramos, están jugando como los mejores centrales de Europa, hegemónicos en defensa e imitando al mejor Fernando Hierro en balones parados, por de pronto el sevillano. En el Allianz Arena, los pájaros dispararon a las escopetas y las jugadas a balón paradas tan propias del rodilla alemán se convirtieron en su peor pesadilla. Si Guardiola detesta el típico estilo alemán, Ancelotti lo exprimió hasta las últimas consecuencias. Al final, serán ciertas las insinuaciones del míster del Bayern y en su propio club aman más el fútbol del Madrid, al menos, uno tan tremendamente efectivo como el de anoche.

El kaiser Franz Beckenbauer no ha tardado en coger el micrófono: “El Bayern no está bien La decepción es inmensa”. Sobre todo, para unas viejas glorias que decidieron jubilar a Jupp Heynckes y “modernizar” su librillo de estilo (tal como hizo el Madrid despidiendo a Del Bosque por Carlos Queiroz). Guardiola ha venido para marcar época pero quizá, se pregunta, su estilo no es el idóneo para sus jugadores. Al revés que los blancos, cuya ergonomía sí está creada para soltar descargas eléctricas de alto voltaje. La mediática ‘BBC’ no son sino depredadores que otean la carnaza desde la lejanía y se lanzan a por ella. Quizá Benzema sea el menos rápido de los tres, también porque es el más pausado, el que sabe desembragar de sexta a quinta marcha. Cristiano y Bale son los auténticos velociraptores, el portugués con unas cualidades sobrehumanas que le transformaron hace tiempo en un semidiós del madridismo.

Bernd Schuster, otro genio cuyo temperamento le privó de un Balón de Oro a tiro hecho, dijo una vez que “para ser el mejor del mundo, hay que decidir una Copa de Europa”. Cristiano está a un solo peldaño de meterse en un olimpo donde Messi ya se acomodó, precisamente a la vera de Guardiola. Le falta esa Champions con el Madrid, que no tiene el mismo caché que ganarla con el Manchester United. La trama promete porque en Lisboa el Madrid no podrá soltar a sus dobermans, allí le esperaran Atlético de Madrid o Chelsea, da igual, ambos vampiros que se alimentan de chuparle la sangre al rival. ¡Ah!, y sin el sancionado Xabi; así que las quinielas ya ruedan por la medular: Modric-Illarramendi, Modric-Casemiro…¿Modric-Khedira? Demasiado arriesgada esta última, aunque sería la elección de Ancelotti con los ojos cerrados. No obstante, todo es anecdótico, trasciende que el rey de copas vuelve a una final y, lo más importante, descuartizando al ogro que todos temían.

Kahn:”Al Madrid le perdió la arrogancia”

Lunes, 16 Abril 2012

“Al Madrid le perdió la arrogancia”. Oliver Kahn se bastaba solo para incendiar a todo el Bernabeu, desde el fondo sur hasta el anfiteatro más alto, popularmente conocida como el ‘gallinero’. No en vano, era considerado el enemigo público número uno del madridismo por su reincidencia de delitos: en la ida de semifinales del 2000, al portero alemán se le ocurrió soltar toda su rabia enseñando cuatro dedos a la grada. El Madrid había ganado por dos goles a cero, pero Kahn estaba seguro que su equipo repetiría las goleadas de la fase de grupos, cuando el Bayern hizo a los blancos un traje con cuatro mamporros en el Bernabeu y otros tantos la siguiente semana en Munich. Afortunadamente para el Madrid, Anelka siguió con su inspiración efímera y un cabezazo suyo allanó el camino de la ‘Octava’. Pero aquella arrogancia que mentó Kahn le costó demasiado caro: la bravuconada fue grabada después de una victoria del Bayern por 2-1 en la ida de cuartos del 2002. A los bávaros les había molestado una rueda de prensa de Raúl en la que el ‘7’ aseguraba saber cómo maniatar al Bayern. Evidentemente, esos duelos arrastraban la consiguiente guerra psicológica.

Las palabras de Kahn fueron el detonador perfecto para que el Bernabeu levantara el hacha de guerra…desde el primer minuto, los decibelios aumentaron exponencialmente cuando el portero o su capitán, Stefan Effenberg, tocaban el balón. Para el Madrid, aquel partido trascendía de la supuesta ‘Novena’ que sí conquistó en esa edición; estaba en juego el honor histórico y la oportunidad de tapar la boca a unos alemanes cuyas fanfarronadas eran más noticiables que el fútbol simplón (pero efectivo) exhibido por Ottmar Hitzfeld. Al final, sucedió lo esperado: el Madrid más jugón se dedicó al balón y las tretas del Bayern en formato de faltas, pérdidas de tiempo y quejas arbitrales se borraron de un plumazo con el primer gol de Helguera. El éxtasis alcanzó su máximo apogeo cuando Guti fusiló a Kahn a bocajarro y con él toda esa ‘arrogancia’ que había servido de carnaza en los días previos.

El resquemor del Bayern le escoció hasta el siguiente cara a cara. Los octavos de la Champions 2003/04 volvieron a cruzar a dos viejos enemigos con cuentas que saldar, si acaso más del Bayern. La hegemonía de los alemanes en la Bundesliga titubeaba debido a un peleón Werder Bremen y, por tanto, Europa era el objetivo para reivindicarse. Enfrente, el Madrid más galáctico que se recuerda, con Zidane dirigiendo el Circo del Sol, Ronaldo emulando a aquella manada de búfalos que un día describió Valdano, y Beckham poniendo en órbita sus explosivas bananas. Sin embargo, el Olympiastadion o quién sabe si la maldición perpetua de Munich descolocaron a un Madrid que apenas puso fútbol de salón y racaneó un empate a uno gracias a la inestimable colaboración de…¡Kahn¡ El portero se comió un libre directo de Roberto Carlos y, claro, las portadas de la prensa española al día siguiente no tuvieron compasión con su personaje mediático favorito. Pero Kahn no fue el único muñeco de pim, pam, pum, porque Claudio Pizarro también se inventó su momento de fama en la previa. “¡Les vamos a meter cinco goles a estos payasos!”, espetó el delantero peruano a unos reporteros españoles que en ese preciso momento entrevistaban a Makaay. Esta vez no fue la opinión pública la que guillotinó a Pizarro después de que el Madrid se llevase la eliminatoria; Roberto Carlos, harto de tanta contención verbal, estalló: “Es mejor ver, oír, reír y callar. Hay que ser inteligente”. Sin duda, otro capítulo imperdible del incunable Bayern-Real Madrid. Y los que quedan.